El blog de Max Römer: marzo 2015

domingo, 22 de marzo de 2015

Ese hedor social

El Papa Francisco nuevamente da una lección de moralidad y recto sentido ético. Esta semana lanzó una frase que lleva a la reflexión: Una sociedad corrupta apesta. Y sí, lleva razón. Una sociedad corrupta apesta porque las bases del ejercicio de ser ciudadano están desechas. El individuo, al ser parte de un colectivo donde los mecanismos de actuación pasan por el tamiz de la corrupción, no puede emprender las necesarias transformaciones para un adecuado clima de construcción.
Las palabras del Papa, dichas en Nápoles, donde las mafias diezman a la población por esa forma de corrupta de resolver los asuntos económicos y sociales, siempre al margen de la política (sugerimos leer el reportaje Gomorra: un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la camorra de Roberto Saviano, 2007), dan una buena pista de la nueva etapa del pontificado de Bergoglio: atacar a la corrupción.
El Papa bien lo sabe. La corrupción moral que ha afectado a las bases de la Iglesia van socavando la buena imagen de un grupo humano que desde el buen hacer del catolicismo, se ven salpicados por aquellos que ven en su acción pastoral la oportunidad de emprenderla contra las debilidades e indefensiones de los menores.
Pero, no se refiere el Papa solamente a lo que ocurre dentro de sus filas. Se refiere a todos, al ser social, a la sociedad en general. A los políticos que aprovechándose de los cargos obtenidos por la confianza depositada de sus compatriotas, se aprovechan de las arcas públicas, o de aquel que teniendo un poco de poder pretende cobrar un peaje por pasar una calle, o pasea de más en un taxi a un turista, o el pago en negro de servicios.
El Papa se refiere a las dobles morales. A esas que por una parte hablan de paz y por la otra venden armas. A esas que se quedan en el asiento de las organizaciones internacionales y son arengas antes de movilizaciones. Ese hedor social al que se refiere Bergoglio es la plataforma desde la que se ubica el líder político del Estado Vaticano: limpieza moral para una mejor sociedad.
Los rostros de los napolitanos que le escuchaban se llenaron de paz, al menos mientras duraban esas palabras. Más tarde las realidades de la pobreza que va aparejada a la corrupción rendirán sus cuentas si no es que de una buena vez por todas, se hace un ejercicio de destrucción de las armas y con ellas, los deseos de apretar el gatillo o no, a cambio de alguna prebenda económica que, a decir del poseedor de la bala, le permita salir de la pobreza, al menos, por ese día.

sábado, 14 de marzo de 2015

Se les enredó la lengua

Cuando de democracia se trata, mucha gente piensa que el sistema político por excelencia se fundamenta en las elecciones. Se equivocan. Se basa en la separación de poderes, en el ejercicio de los derechos ciudadanos y, sobre todo, en el respeto de las libertades individuales que, por derechos humanos, se entienden.
En estos días hemos visto cómo a los que se esgrimen demócratas -desde las izquierdas radicalizadas- se les ha enredado la lengua y, hasta han alzado sus voces en contra de la democracia. Algunas perlas de ese collar se vieron en el Parlamento Europeo, al defender los atropellos al debido proceso judicial que hace el gobierno de Maduro a sus presos políticos. Basta con ver que el juicio a Leopoldo López se ha dilatado más de un año para entender que, de demócratas, solo la palabra que les sale por la boca. Nada más.  
Otras perlas se han visto en las filas del chavismo esta misma semana. “Venezuela no acepta gendarmes extranjeros” dijo ufano el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, refiriéndose a los norteamericanos y las declaraciones de Barack Obama relativas a la necesaria liberación de los presos políticos. Y cabe preguntarse, y los cubanos que pululan en las calles venezolanas haciendo labores de inteligencia, o las constantes asesorías del régimen cubano a los gobernantes chavistas. ¿Qué son? ¿No son gendarmes extranjeros?
Otra de las frases propias de una dictadura se le oyó decir a Maduro “el sectarismo es el peor mal que pueda tener la revolución”. ¿Cómo? ¿No se ha llamado miles de veces a acabar con la oposición? ¿No se ha buscado enemistar a las dos partes de la población venezolana? Muestra dos cosas ese discurso: falta de preparación y miedo a perder la sujeción de la sartén.
La última y más peligrosa, aunque no está aprobada pero sabemos que así será, es la ley habilitante que ha pedido Maduro a la Asamblea Nacional. Dice el proyecto que se trata de una ley para la búsqueda de la paz. Todos los demócratas saben que la paz se logra al tener independencia de poderes, contención en los argumentos, órganos policiales no corrompidos, justicia a tiempo para el debido proceso a los presos y detenidos, desarme a la población, oportunidades de empleo para que la población tenga en qué ocuparse.
Nada más, creo que no hace falta escribir nada más.