El blog de Max Römer: Los miedos del esbirro

viernes, 20 de febrero de 2015

Los miedos del esbirro

Era de noche, muy de noche y los fantasmas entraban por la ventana muy bien cerrada del esbirro. Movían sus cortinas, le insuflaban pavores, miedos nocturnos, sudores fríos. Terror le producían esos espíritus de libertad. La solución, a decir de los acólitos, era encarcelar a quienes pudieran representar esas pesadillas, esos sueños que de noche no le dejan dormir, señor presidente.
La emprendió el presidente contra todos. Como un esbirro no cegó su batalla contra aquellos que pudieran darle miedo de noche. Apegado a su escopeta en una mano y a su oso de peluche a la otra, ordenaba con voz enérgica, así como quien espanta a alguien, cárcel, vejaciones, golpes. Poco le importaba las buenas notas que había sacado en la Asamblea General de la ONU, o los muchos modales que se le dieron, aprendió y nunca usó de esos tiempos de diplomático. Lo importante es esa postura necia y pendenciera de quien se orina en la cama por sus temores nocturnos.
¡Vayan contra ese! Se le oyó decir con una voz que se quebraba con un gallo recién salido del corral. ¡Vayan contra el otro! ¡Golpéenlo hasta que quede maltratado! ¡Háganle confesar cuál es su plan desestabilizador! ¡Que no se escape! ¡No lo maten! ¡Golpéenlo pero no lo maten!
Así, de esa manera lleva varios presos políticos. Va cosechando la furia del pueblo que se monta en las ventanas abiertas con sus cacerolas y las toca con furia. Ollas vacías desde hace mucho, sucias por no tener jabón con qué lavarlas. En Caracas se oyen por el Este. ¿Y por el Oeste? ¿Se oyen? No, esas no se oyen porque los colectivos amenazan con cárcel, con golpizas a quienes se manifiesten. Siembran el pánico para que se pueda crear un Estado de Excepción y entonces sí, ir hasta las casas de los opositores y apresarlos por desestabilización.
Nada nuevo. Repetimos lo que escribimos un día: “Este pequeño relato, breve, tal vez un poco farragoso, deja en evidencia que el excanciller Maduro, hoy presidente constitucional, así como todo su gabinete y miembros de los demás poderes del Estado son responsables ante la justicia –sea la venezolana o la internacional– de los crímenes de lesa humanidad que se han estado cometiendo en Venezuela (…) que están siendo bien documentados por los agraviados con fotografías y vídeos que se pueden ver en las redes sociales”.  

No hay comentarios: