El blog de Max Römer: Los trueques de Maduro

lunes, 5 de enero de 2015

Los trueques de Maduro

La última grandiosa idea de Nicolás Maduro frente al gobierno de los Estados Unidos ha sido rechazada directamente por la esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López. El presidente venezolano, buscando bocanadas de humo urgente para la crítica situación de la economía, soltó la perla de un canje -vamos un trueque- entre el dirigente preso desde hacer casi un año a cambio del líder portorriqueño Óscar López Rivera.
Ese criterio de canje, así como hace la guerrilla de las FARC, se le ocurre para que la gente deje de hablar de la inflación de más del 60% que afecta a Venezuela, del fracking que hacen los americanos para extraer petróleo (igual que hace Venezuela desde hace mucho tiempo), de la delincuencia desatada (aún sin cifras de 2014) y sin control desde hace más de una década, del desabastecimiento que reina en los anaqueles vacíos de los supermercados.
Nada nuevo, sólo manejo mediático de ese que instauró Chávez. Maduro demuestra cada vez más su incapacidad de gobernar, de dar a entender al planeta que merece el puesto que ocupa en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas… silla que creemos le dieron para tenerle la brida corta.
Las actitudes terroristas de Maduro con esa economía inmanejable que raya en economía de guerra producto de ese salvajismo comunista que se les metió en la cabeza como si de una piñata se trataran las arcas del Estado, no sorprenden. Son producto de la preparación de meticulosas acciones comunicativas para dejar con la boca abierta a todo aquel que se precie oír las noticias.  
Los inversores que están dentro de aquel país caribeño están aterrorizados. Sus empresas no producirán los beneficios esperados y, si se apuran las cosas, será mejor levar anclar y buscar horizontes más prometedores, mucho más enriquecedores. La máxima de que los capitales no tienen fronteras debe tener sin dormir al hombre del bigote.
De esto veremos mucho en 2015. De esas formas altisonantes y trasnochadas de hacer política por parte de Nicolás Maduro. Feliz año, señor presidente Maduro. Feliz año que los días pasan y la gente se olvida de los fuegos artificiales. Mire que tendrá que hacer las maletas y salir disparado del Palacio de Miraflores cuando la gente, bajo el balcón del pueblo que tanto le gusta al chavismo, le muestre las cacerolas vacías, las tripas sonando de hambre, los llantos por los hijos asesinados.
Verá usted muchas relaciones internacionales rotas, países que creyendo en el cuento del socialismo del siglo XXI mirarán al norte, no como una quimera –como decía aquella canción– sino como una realidad palpable, contante y sonante con la que hacer negocios.
Feliz año señor presidente y déjese de terrorismo televisivo que todos sabemos que trata de ocultar.

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