El blog de Max Römer: 2015

sábado, 13 de junio de 2015

Toccata ¿Y fuga?

Ya no es noticia que Felipe González estuvo por Caracas para tratar de ayudar a que la justicia venezolana se ocupe de lo que debe: enjuiciar adecuadamente a los presos políticos el régimen chavista de Nicolás Maduro.
Muchos dicen que fue un viaje de "tocata y fuga". Que a pesar de las firmas de mandatarios bajo el brazo suscribiendo sus actos, tuvo que salir por la puerta trasera. ¿No lo logró? Creemos que logró mucho. Alcanzó como meta aglutinar, al menos por unas horas, a la oposición venezolana. Pudo llamar la atención internacional en torno a un régimen que se sale de los cánones de lo que se entiende por separación de poderes. Presentó los desmanes de un gobierno contra su pueblo. Y mostró solidaridad universal con los problemas que padece la población venezolana producto del desgobierno de Maduro.
Felipe González, amigo de Venezuela desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, enseñó que el afecto se mide en acciones, con hechos, dando respaldo aunque se quede -a decir de muchos- en las portadas de los periódicos. La salida de prisa, gracias a Colombia, tiene dos lecturas. Una oficialista y bien torpe por cierto, de que González le tuvo miedo a Maduro. Otra, que es propia de quienes entendemos la inteligencia diplomática del español, que esa forma rápida de dejar la escena, demuestra la indefensión de los venezolanos frente al régimen chavista.
La noticia, más que lo reflejado por los medios, ayudó a que los muchos miembros de la oposición se sintieran cuerpo. La Mesa de la Unidad Democrática -MUD- se retrató con el líder socialista, lo que asintió el español con beneplácito dejando la conseja de la necesidad de diálogo. Siempre supo que su visita sería incómoda y, sabiendo que la incomodidad se hacía salpullido, puso pues en polvorosa.
Encargado de una misión imposible, de esas de película, Felipe González puso una pica en Caracas. Un blasón de búsqueda de entendimiento con un régimen que se niega rotundamente a dar cualquier paso que no esté apegado a las formas oprobiosas.

domingo, 31 de mayo de 2015

¡No señor! No son dos Venezuelas

Después de las marchas que se sucedieron por todo el territorio venezolano en apoyo a los dirigentes políticos de la oposición presos por el gobierno de Nicolás Maduro, el presiente dijo a voz en cuello que hay dos Venezuelas. Una minoritaria que busca desestabilizar y la que él representa que pretende la estabilidad.
¿Qué dice? ¿De qué habla? ¿Usted hace mercado? ¿Va a las farmacias? ¿Compra repuestos para su automóvil? Sin duda, no. No lo hace. Usted, señor Maduro está en su Palacio de Miraflores vociferando, haciendo creer que gobierna, amparando a la corrupción que campea a sus anchas. Usted se regodea en los presos políticos que tiene en las cárceles. Usted está aterrorizado de perder la mayoría en la Asamblea Nacional y por eso no convoca elecciones.
Usted, según sus propias palabras, es un dictador. Y, los dictadores no son demócratas ni garantes de la paz. Son los que asumen el poder para generar conflictos, para dividir –un poco más de lo que ya lo había hecho Chávez– a un pueblo que lo que busca es poder vivir, comer, trabajar y tener un mínimo de seguridad en las calles. Si eso tiene dos lecturas, dos formas de entenderlo, pues habrá dos pueblos: el suyo, que le merma bastante todos los días, y el de los de las camisetas blancas que marcharon ayer en 37 ciudades.
Las marchas, digna forma de ejercer el derecho de protesta y manifestación, tienen que ser leídas por usted de otra forma. Tiene, es su deber como mandatario, que escuchar a esa gente que reclama, que le dice cosas, que le apunta por dónde deben enfocarse sus acciones de gobierno.
Pero no. Usted no escucha. Usted oye a un pajarito que le dice cosas, usted oye la voz de Chávez que lo orienta a decidir. Usted ha quebrado al país, lo ha llevado a una hiperinflación, lo tiene desabastecido, con cartillas de racionamiento, preso en sus casas desde que atardece hasta que vuelve a amanecer en un toque de queda civil por el hampa desatada que respalda con su inacción.
Usted ha acabado con el empleo porque, al igual que su mentor, destruye empresas productivas con un afán de quitarle a los “ricos” sus propiedades para que sean del “pueblo” y así se reparta la “riqueza” que es de “todos los que me siguen”. Paparruchas señor presidente. Palabrería de politiquero de poca monta y mucha ruina. 

sábado, 23 de mayo de 2015

Mamarrachada

Las autocracias, primero idolatradas por el pueblo que enceguecido las secunda, terminan haciendo mamarrachadas. De tanto populismo, de manejar la política sobre la base de un supuesto reparto justo de la riqueza, de entregar los recursos al pueblo dejando una buena parte en los bolsillos de los repartidores, terminan convirtiéndose los dirigentes políticos en mamarrachos. El manejo despótico del poder, la designación a dedo de los sucesores, ese empeño por perpetuarse en la política de un país, sumerge a los políticos en mamarrachos, de acuerdo a la tercera acepción de la palabra: informales, no merecedores de respeto.
¿Qué pasa en Venezuela? ¿Son todos los habitantes de ese país al sur del Caribe mamarrachos? ¿Son cómplices de lo que pasa en las cúpulas del poder? ¿Cómo es posible que un país que se precie de tener elecciones a cada rato sea tan mamarracho?
Explicar la mamarrachada (acción desconcertada y ridícula), es complejo. Por una parte, porque la economía no tiene explicación salvo que el dinero se escape por vías fraudulentas entre los dedos de quienes lo manejan, o no se escape y termine en los propios bolsillos de quienes lo manosean. Por otra parte, porque el control extremo de los gobiernos autocráticos del chavismo (en la silla presidencial del Palacio de Miraflores desde febrero de 1999) ha terminado con la libre empresa, con la libertad de prensa, con el libre flujo del dinero, con la libertad de tránsito (no se puede viajar si no se tiene permiso del gobierno para tener divisas para el viaje), o de la libertad de comprar lo que se necesita en el momento que se quiera, sino bajo estrictos controles que pasan por el día relativo a tu carnet de identidad.
La mamarrachada se subraya entonces con querer ser encantadores de masas. El uso de lo masculino y femenino en todo momento y sin pensar: libros y libras, estudiantes y estudiantas, adolescentes y adolescentas, en fin, todo en doble género que, además de mostrar una incultura rampante, demuestra un intento por ser inclusivo desde la propia exclusión.
¿Entonces? ¿Cómo se puede ganar respeto si se es tan informal? ¿Cómo se puede tener una economía sana si no se sabe cómo invertirla en el propio Estado? ¿Cómo se puede tener un diálogo de país si los interlocutores son excluidos al sumarlos a la delincuencia común y encarcelarlos sin juicio?
La mamarrachada mayor está en creer que por todo ese manejo del poder se podrán librar de la justicia universal, creer que violar los derechos humanos es el legítimo uso del poder y creer a la vez que aliarse con otros de la misma condición autocrática, generará bloques que, amparados en la corrupción, serán incorruptibles. ¡No! Véase lo que es la mafia y verá quién tiene el poder: el que tiene la última bala. Ese es el poderoso.
Total, que más que un escuadrón bien articulado, con un buen criterio del poder aún desde su miserable entendimiento, son unos mamarrachos si lo vemos desde su segunda acepción: cosa imperfecta. 

sábado, 9 de mayo de 2015

En plena línea de flotación

Si hay algo que le golpea por debajo de la línea de flotación al chavismo, son los medios de comunicación internacionales. Una labor de caracterización y solvencia frente a la comunidad de naciones, se ve afectada por alguna información que no beneficie al régimen chavista. Es algo así como que ‘El imperio contraataca’.
Bueno, en ese emborronamiento que sufre el régimen autocrático de Maduro, algunas perlas recientes brillan en el panorama. Uno, es que Felipe González les está siendo molesto con sus intenciones de respaldar la liberación de los presos políticos y, otro, el premio Ortega Y Gasset que recibió Teodoro Petkoff por ser paladín de la defensa de las libertades de expresión, información, prensa y opinión.
Es fácil imaginar a Maduro vociferando en el Palacio de Miraflores antes semejantes disparos certeros a su imagen pública. Es también fácil imaginar a los acólitos del régimen, esos que vigilan porque sus imágenes no se separen bajo ningún concepto del fundador de la villanía, pensando en artilugios para desmotar comunicacionalmente lo inocultable.
Pasan los años y claro, siguen en el poder. Un poder deteriorado, sin capacidad de respuesta, con hambre en las calles, con los anaqueles vacíos, con los bolsillos de los rojo-rojitos llenos de los dineros públicos, con presos políticos y, con las lentes de los medios de comunicación siguiendo los pasos del dictador.
Es un poder que busca a toda costa figurar entre los disidentes. Salir en los medios de comunicación como que si él fuese abanderado de alguna causa plausible. Nada que ver con ese panorama. Se le vio en el desfile del aniversario del triunfo de la Unión Soviética (como parte de los ejércitos aliados) ante los Nazis… todo un logro para Maduro aparecer entre los que veneran las armas nuevas del ejército de Putin. Pura pantalla. Puro proceso comunicacional vacío.
Esa hegemonía mediática de la que se ufana el régimen, ese control de la información que tanto ha cuidado, hace aguas. Se recuerda un foro en la Universidad Católica Andrés Bello en que preguntaron: ¿Se puede callar a los medios? Y la respuesta fue, podrán, este régimen podrá con los medios de comunicación gracias a todos los mecanismos de represión que se puedan imaginar, pero a la calle, al ciudadano, a esos no los callan. Pues los medios de comunicación han dado la batalla y han triunfado. El premio Ortega y Gasset a Teodoro Petkoff es una muestra de ella. Un misil de palabras en plena línea de flotación del buque “Chavismo”.
Así pues, si una lección nos deja la opinión pública internacional con este premio al periodismo sensato, es que a los defensores de las libertades siempre –más tarde o más temprano– les vienen los reconocimientos. Pero también este aniversario del fin de la segunda guerra mundial nos recuerda que a quienes violentan las libertades, a esos les espera un escenario muy distinto: los tribunales de justicia internacional, ¿o es que acaso no recuerda Maduro aquellas lecciones del colegio en las que se hablaba de los juicios de Nürenberg? ¿No es parte de esa celebración de las siete décadas recordar que la los crímenes de lesa humanidad se pagan? ¿Ah? 

sábado, 25 de abril de 2015

La paloma y el mango de Maduro

Una paloma ha depuesto sobre el autobús que conducía Maduro para inaugurar una vía. Si la paloma hubiese -además de dejar su opinión sobre los entuertos del dictador- tenido un mensaje atado en su pata, el espíritu mágico religioso que ha impuesto el mandatario venezolano a sus contactos extracorpóreos con Chávez, habría adoptado dimensiones de programa de televisión de madrugada, de esos en los que se habla de aparecidos y mesas que levitan.
Lo cierto es que en el argot popular el mensaje no fue relativo a las bondades de su programa de gobierno sino todo lo contrario, una relación detrítica que deja entrever lo que significa, no solo para el pueblo, sino para la fauna, los grandes desaciertos de la política del mandatario chavista.
No se entiende nada. Por un lado, todo tipo de agresiones hacia la prensa o los políticos son reprimidas con fuertes medidas que terminan en prisión o recorte de acceso a las divisas. Pero, la guinda del postre la pone un mangazo directo a la cabeza del chofer venido a mandatario en el mismo acto del autobús. Una fruta con mensaje escrito con rotulador, “si puede me llama”. Vamos que un “guasap” a lo bestia. En lugar de enfurecerse, de despotricar, se lo piensa y a través de su programa de televisión habla del mango con risas, como si fuera una gracia de lo más divertida y, por añadidura, le regala a la señora que le golpeó con la fruta, un apartamento. La pregunta es si el mango lo hubiese lanzado un miembro del pueblo opositor, la respuesta hubiese sido algo así como: cárcel, vejaciones, intentos de desestabilización, terrorismo y quien sabe cuántos adjetivos y acciones violentas más contra el infeliz que hubiese cometido semejante fechoría.
Este señor fue, además de sindicalista y conductor de autobuses, canciller. Es decir, llevó los destinos internacionales de Venezuela por la bicoca de 6 años y 4 meses (el tiempo suficiente para sacar una carrera universitaria y un máster), lo que, en cualquier caso, lo haría un experto en el manejo de las relaciones con otros países. ¿Entonces? ¿Qué le pasa con España? ¿Le tiene miedo a la prensa libre del otro lado del Atlántico? ¿Le tiene miedo a lo que digan unos políticos de otra nación? Como Obama no le prestó atención ahora va y la emprende con Rajoy. ¿No será que oculta raros intereses en la izquierda de algún partido político europeo? ¿Por qué no aprovecha que tiene empresarios españoles en el suelo venezolano y se piensa mejor las relaciones con Europa a través de España? ¿Por qué no reconduce su política económica hacia la apertura de mercados y búsqueda de inversionistas extranjeros en lugar de hacer payasadas con un mango y buscar enemigos en otras latitudes?
¡Puro show! Un espectáculo tras otro para ocultar realidades que son incuestionables: hambre, desabastecimiento, control cambiario, persecución, encarcelamiento. Un panorama desolador que hace pocos días desveló el diario ABC y que, los medios El Nacional, La Patilla.com y Tal Cual al sumarse a la difusión de esa información se han visto acosados, señalados y hasta con prohibición de salida de Venezuela de sus gestores por encargo –nada menos- que del presidente de la Asamblea Nacional venezolana. ¿Qué les pasa a los chavistas? ¿Será que están como el mensaje de la paloma?

domingo, 12 de abril de 2015

De esas preguntas que dejan las cumbres

La Cumbre de las Américas de 2015 ha sido de lo más sonada. Dos países tradicionalmente enfrentados se ven las caras por primera vez en un foro internacional desde hace mas de cinco décadas, los Estados Unidos de América y Cuba. Dos ideologías que, por fin, parece que confluyen por intereses bilaterales.
En contrapartida, siempre la tiene que haber, Venezuela es el lado oscuro de esta reunión. Con actitudes beligerantes, buscando réditos donde no los hay, usando métodos que negaron a la oposición venezolana en 2003, se presentan ante Obama para pedirle, con cerca 13 millones de firmas, que derogue el decreto que sanciona a funcionarios venezolanos implicados en la corrupción y en la represión. Una acción sin precedentes y de una inmoralidad brutal que, encima de todo, deja al descubierto que el alma de muchos venezolanos está comprada o vive bajo coacción. Para muestra la detención del sargento Frank Muños quien se negó a firmar esa solicitud.
Para hacer la noticia más apetecible, se movilizan las esposas de los dos políticos emblemáticos de la oposición presos –López y Ledezma– las que acompañadas por una veintena de exmandatarios de países de habla hispana fundamentalmente, pretenden que las acciones sobre prisioneros políticos del presidente Maduro cambien con la entrega del documento denominado “Declaración de Panamá”.
Voy a dejar un apunte, de esos que llevo en mi cuaderno, de esas preguntas que me hago sin tener respuesta. Siento que con Venezuela el mundo internacional tiene una doble moral, un tufo de que las cosas como que se mueven por intereses, mas bien, por decirlo en román paladino, bancarios. 
En el mes de octubre de 2014, 181 países apoyaron a Venezuela para que formara parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (11 abstenciones y un solo voto en contra). Dentro de esos países que suscribieron a Venezuela para que fuera parte de ese consejo, están obviamente los que han recibido beneficios ingentes de los dos gobiernos chavistas. Una razón segura para hacer votado favorablemente por Venezuela (¿un país probo?) cuyo gobierno decreta el uso de armas de fuego en las manifestaciones, en clara violación al derecho humano a la protesta. Muy seguro está el planeta con semejantes recomendaciones venezolanas ante la ONU. ¿Serán morales las solicitudes de Maduro ante Obama? ¿Ah?
Como no tengo respuesta, al menos una que me satisfaga, me queda una ilusión y es sencilla, ojalá que estas lecciones que se van llevando de cumbre en cumbre vayan sedimentando y se desenmascaren de una vez por todas a los gobiernos totalitarios, a aquellos que van contra los derechos humanos, aquellos que, amparándose en los votos, se dicen demócratas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Ese hedor social

El Papa Francisco nuevamente da una lección de moralidad y recto sentido ético. Esta semana lanzó una frase que lleva a la reflexión: Una sociedad corrupta apesta. Y sí, lleva razón. Una sociedad corrupta apesta porque las bases del ejercicio de ser ciudadano están desechas. El individuo, al ser parte de un colectivo donde los mecanismos de actuación pasan por el tamiz de la corrupción, no puede emprender las necesarias transformaciones para un adecuado clima de construcción.
Las palabras del Papa, dichas en Nápoles, donde las mafias diezman a la población por esa forma de corrupta de resolver los asuntos económicos y sociales, siempre al margen de la política (sugerimos leer el reportaje Gomorra: un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la camorra de Roberto Saviano, 2007), dan una buena pista de la nueva etapa del pontificado de Bergoglio: atacar a la corrupción.
El Papa bien lo sabe. La corrupción moral que ha afectado a las bases de la Iglesia van socavando la buena imagen de un grupo humano que desde el buen hacer del catolicismo, se ven salpicados por aquellos que ven en su acción pastoral la oportunidad de emprenderla contra las debilidades e indefensiones de los menores.
Pero, no se refiere el Papa solamente a lo que ocurre dentro de sus filas. Se refiere a todos, al ser social, a la sociedad en general. A los políticos que aprovechándose de los cargos obtenidos por la confianza depositada de sus compatriotas, se aprovechan de las arcas públicas, o de aquel que teniendo un poco de poder pretende cobrar un peaje por pasar una calle, o pasea de más en un taxi a un turista, o el pago en negro de servicios.
El Papa se refiere a las dobles morales. A esas que por una parte hablan de paz y por la otra venden armas. A esas que se quedan en el asiento de las organizaciones internacionales y son arengas antes de movilizaciones. Ese hedor social al que se refiere Bergoglio es la plataforma desde la que se ubica el líder político del Estado Vaticano: limpieza moral para una mejor sociedad.
Los rostros de los napolitanos que le escuchaban se llenaron de paz, al menos mientras duraban esas palabras. Más tarde las realidades de la pobreza que va aparejada a la corrupción rendirán sus cuentas si no es que de una buena vez por todas, se hace un ejercicio de destrucción de las armas y con ellas, los deseos de apretar el gatillo o no, a cambio de alguna prebenda económica que, a decir del poseedor de la bala, le permita salir de la pobreza, al menos, por ese día.

sábado, 14 de marzo de 2015

Se les enredó la lengua

Cuando de democracia se trata, mucha gente piensa que el sistema político por excelencia se fundamenta en las elecciones. Se equivocan. Se basa en la separación de poderes, en el ejercicio de los derechos ciudadanos y, sobre todo, en el respeto de las libertades individuales que, por derechos humanos, se entienden.
En estos días hemos visto cómo a los que se esgrimen demócratas -desde las izquierdas radicalizadas- se les ha enredado la lengua y, hasta han alzado sus voces en contra de la democracia. Algunas perlas de ese collar se vieron en el Parlamento Europeo, al defender los atropellos al debido proceso judicial que hace el gobierno de Maduro a sus presos políticos. Basta con ver que el juicio a Leopoldo López se ha dilatado más de un año para entender que, de demócratas, solo la palabra que les sale por la boca. Nada más.  
Otras perlas se han visto en las filas del chavismo esta misma semana. “Venezuela no acepta gendarmes extranjeros” dijo ufano el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, refiriéndose a los norteamericanos y las declaraciones de Barack Obama relativas a la necesaria liberación de los presos políticos. Y cabe preguntarse, y los cubanos que pululan en las calles venezolanas haciendo labores de inteligencia, o las constantes asesorías del régimen cubano a los gobernantes chavistas. ¿Qué son? ¿No son gendarmes extranjeros?
Otra de las frases propias de una dictadura se le oyó decir a Maduro “el sectarismo es el peor mal que pueda tener la revolución”. ¿Cómo? ¿No se ha llamado miles de veces a acabar con la oposición? ¿No se ha buscado enemistar a las dos partes de la población venezolana? Muestra dos cosas ese discurso: falta de preparación y miedo a perder la sujeción de la sartén.
La última y más peligrosa, aunque no está aprobada pero sabemos que así será, es la ley habilitante que ha pedido Maduro a la Asamblea Nacional. Dice el proyecto que se trata de una ley para la búsqueda de la paz. Todos los demócratas saben que la paz se logra al tener independencia de poderes, contención en los argumentos, órganos policiales no corrompidos, justicia a tiempo para el debido proceso a los presos y detenidos, desarme a la población, oportunidades de empleo para que la población tenga en qué ocuparse.
Nada más, creo que no hace falta escribir nada más.

viernes, 20 de febrero de 2015

Los miedos del esbirro

Era de noche, muy de noche y los fantasmas entraban por la ventana muy bien cerrada del esbirro. Movían sus cortinas, le insuflaban pavores, miedos nocturnos, sudores fríos. Terror le producían esos espíritus de libertad. La solución, a decir de los acólitos, era encarcelar a quienes pudieran representar esas pesadillas, esos sueños que de noche no le dejan dormir, señor presidente.
La emprendió el presidente contra todos. Como un esbirro no cegó su batalla contra aquellos que pudieran darle miedo de noche. Apegado a su escopeta en una mano y a su oso de peluche a la otra, ordenaba con voz enérgica, así como quien espanta a alguien, cárcel, vejaciones, golpes. Poco le importaba las buenas notas que había sacado en la Asamblea General de la ONU, o los muchos modales que se le dieron, aprendió y nunca usó de esos tiempos de diplomático. Lo importante es esa postura necia y pendenciera de quien se orina en la cama por sus temores nocturnos.
¡Vayan contra ese! Se le oyó decir con una voz que se quebraba con un gallo recién salido del corral. ¡Vayan contra el otro! ¡Golpéenlo hasta que quede maltratado! ¡Háganle confesar cuál es su plan desestabilizador! ¡Que no se escape! ¡No lo maten! ¡Golpéenlo pero no lo maten!
Así, de esa manera lleva varios presos políticos. Va cosechando la furia del pueblo que se monta en las ventanas abiertas con sus cacerolas y las toca con furia. Ollas vacías desde hace mucho, sucias por no tener jabón con qué lavarlas. En Caracas se oyen por el Este. ¿Y por el Oeste? ¿Se oyen? No, esas no se oyen porque los colectivos amenazan con cárcel, con golpizas a quienes se manifiesten. Siembran el pánico para que se pueda crear un Estado de Excepción y entonces sí, ir hasta las casas de los opositores y apresarlos por desestabilización.
Nada nuevo. Repetimos lo que escribimos un día: “Este pequeño relato, breve, tal vez un poco farragoso, deja en evidencia que el excanciller Maduro, hoy presidente constitucional, así como todo su gabinete y miembros de los demás poderes del Estado son responsables ante la justicia –sea la venezolana o la internacional– de los crímenes de lesa humanidad que se han estado cometiendo en Venezuela (…) que están siendo bien documentados por los agraviados con fotografías y vídeos que se pueden ver en las redes sociales”.  

domingo, 15 de febrero de 2015

Protesto

Protesto por todo lo que creo injusto. Por la falta de moral de las personas que, bajo una bandera dicen que son honestas y antes han descargado una canción a través de un portal ilegal, por el taxista que buscando un par de monedas mas, da vueltas en cuatro calles, por los empaques que le sobran a la comida y por la carencia de esta para tantos.
Protesto por los políticos que se dicen ungidos de la verdad y alejados de la corrupción y se han vendido por sumas con varios ceros, por la agresividad de sus palabras y por hacerse eco de falacias mil veces dichas.
También lo hago por la violencia que se produce dentro de los hogares. Maridos contra sus mujeres, mujeres que golpean sin piedad a sus hijos, hijos que la emprenden contra sus padres, en fin, todo aquello que puertas para dentro atente contra la paz y la estabilidad de los afectos.
Protesto por los presos políticos, por los desmanes que les hacen, por las formas de ser tratados, por la violencia ejercida contra ellos. Son ciudadanos que han buscado defender libertades, exponer sus ideas. 
Sumo mi voz a la de los expatriados por las guerras, por aquellos que tienen que partir hacia otros horizontes sin cobijo seguro. 
No quiero dejar de alzar la voz por los oprimidos, por esos que con un salario de cuenco de arroz cosen las ropas que luego se lucen en alfombras rojas, ni por aquellos que, siendo los últimos de la cadena alimenticia, se disputan su sustento con las aves de rapiña.
Protesto por las colas que los ciudadanos viven, pero también lo hago por aquellos que acaparan en sus casas los bienes que podrían ser suficientes para todos porque no piensan que quien va detrás de él, de ella en la misma fila, su vecino, su primo, quizás no tenga ninguno de esos productos y que verdaderamente los necesita.
Me quejo de las guerras, de la situación económica de los países, por el desempleo, por la falta de confianza para invertir y desarrollar mejores oportunidades, por el endiosamiento que generan las cámaras, por la inseguridad que deja orfandades y lutos, por las armas, por no permitir que otros tomen la palabra, por la altisonancia de los insultos, por calificar a las personas por su mensaje sin pensar que para poder decir ‘Je suis Charlie Hebdo’ hay que ser un convencido de las libertades, todas, pero respetando significativamente al otro y sus creencias.
Dejo al lápiz trazar sobre este papel más palabras para decir también que protesto por las mentiras, por hacer que la fuerza del discurso político sea la que domine, por la manipulación de la información, por el despilfarro de los ingresos que son de todos.
En fin, protesto.

domingo, 8 de febrero de 2015

Empantanado

Venezuela ha pasado a formar parte de la agenda de los medios de comunicación por muchos motivos. Uno, el desabastecimiento que tiene empobrecida y hambrienta a la población. Otro, las relaciones cada vez más desmejoradas con los Estados Unidos. Otro mas, por la batalla que desarrollan desde el senado norteamericano buscando desenmascarar a los cómplices de los atropellos a los derechos humanos. Y si seguimos, la lista es así:
  •          Bajan de un avión a Francisco Carrasquero (Magistrado de la Sala Constitucional) por tratar de huir a cantar en los Estados Unidos para salvar su pellejo.
  •          Se desarrolla un plan de inmovilidad de militares y sus familias hacia fuera de las fronteras venezolanas.
  •          Se amenaza a los Estados Unidos con no venderles más crudo.
  •          Se dice del narcotráfico de algunos del gobierno.
  •          Se fija un precio de la harina de maíz por debajo de los costes de producción y aun así, se comprometen los productores de empresas Polar en producir y mantener los precios del gobierno.
  •          Se van conociendo las relaciones de los consultores que ha creado las políticas económicas y sociales del chavismo, así como las facturas que ha pagado el gobierno.

En fin, se va conociendo mediáticamente lo que sabe desde hace mucho en las casas de los venezolanos, lo que se dice en las redes sociales, lo que se habla bajito para no ser oídos por las mafias chavistas.
Lo triste de todo esto es que, a pesar de haber liberado esta misma semana a dos presos políticos -Salvatore Luchese y Enzo Escarano-, las cárceles están llenas de gente que lo único que defiende es su libertad de conciencia y que el chavismo de Maduro ha demostrado en un poco más de un año una capacidad de violencia y de intentos de acallar todo aquello que demuestre su ineptitud gubernamental.
También es triste que un gobierno busque siempre culpabilizar en lugar de responsabilizarse por lo que debe ser su labor: gobernar, proponer, agrupar, resolver, proporcionar paz, trabajar por la seguridad social, la educación.
Nicolás Maduro demuestra cada día una ineptitud pavorosa. Mientras se agrava su crisis, mas sale dictando cátedras por TV. Mas se enreda en un discurso farragoso de culpabilizar a quienes no tienen responsabilidad, mas se ocupa de acabar con el poco aparato productivo que le queda a ese país y, como muestra, la detención de la familia propietaria de la cadena de farmacias Farmatodo, así, como si apresando se pueden resolver las guerras del hambre que ha gestado.
Faltan pocos días para el primer aniversario de la prisión de Leopoldo López, cárcel que se ha convertido en otro entuerto más para el mandatario del chándal… vejaciones a expresidentes latinoamericanos que buscan darle apoyo moral al prisionero. Vídeos que demuestran que, o se está, o no se está, que se obedece ciegamente al mandante o se está fuera de la revolución con todas las falencias que implica desde el punto de vista de las penurias que significan el no tener el favor del gobierno. Una pescadilla que se muerde la cola y que muestra cómo es la cultura de la corrupción: mientras estoy, puedo comer. Si me voy, con hambre estaré.  

jueves, 22 de enero de 2015

¿Cuál respeto?

Maduro en su mensaje anual a los venezolanos sobre su gestión de gobierno ha hecho una apología al respeto que, según él, le debe la oposición, los Estados Unidos y la humanidad entera. ¿Qué dice? ¿Quién ha irrespetado a la oposición apresándola y descalificándola? ¿Quién se ha ocupado de burlarse de los venezolanos anunciando un 15% de aumento de salario con un 63% de inflación? Migajas señor Maduro. Migajas.
Es patético lo que pasa en el país de Maduro. Salió por ahí, a dar vueltas por el mundo, a buscar aliados para que le respalden su economía mermada y no consiguió nada más que deudas “Made in China”, unas cuantas trompetillas de los rusos, árabes y demás anteriores aliados.
Dijo, refiriéndose a Robert Serra, dirigente político joven asesinado por las inacciones de seguridad social de su gobierno, que él fue reflejo de lo que el país necesita como liderazgos emergentes y desconoce con ello, las muchas gestiones que hacen los jóvenes políticos de la oposición que, a pesar de los muchos recortes económicos y sociales que les impone Maduro, van con sus comunidades forjando futuros, aunque sean sólo hasta la hora de la cena.
Habló de las revisiones de los precios para el mercado interno de los combustibles, sin prisa, que no es necesario por el momento, como si los dineros le sobraran en las arcas.
Pura falta de respeto los mensajes de Maduro. Unas formas sin fondo, con golpes sobre la mesa, con llamadas de atención a los Estados Unidos, siempre enemigos, aunque siempre fieles compradores del único producto de producción nacional: el petróleo.
No habló de la repotenciación del aparato productivo que está en manos del Estado depredador. Tampoco habló de potenciar el empleo de los jóvenes a través del incentivo para el emprendimiento con créditos para darle empuje a esas empresas que son del Estado y que vía expropiaciones se han convertido en mausoleos de hierros oxidados. Del respeto a los emprendedores y empresarios, de ese que se supone debe hablar porque son parte del PIB de Venezuela, de ese respeto no habló porque de lo único que se ha ocupado desde que están en el poder desde 1999 ha sido de faltar el respeto.
Tampoco habló del respeto que merecen los enfermos, ni del que merecen las personas en las colas para hacer la compra. Porque ahora, que tienen colas de gente que no pueden ni saben manejar, es que se preguntan cómo se le ocurriría la gloriosa idea de poner a la gente clasificada y calificada para efectos venderles lo que el gobierno quiera, con las vejaciones correspondientes y la falta de respeto al ciudadano. Sólo se han dado cuenta de la metedura de pata cuando en toda la prensa internacional sale la gente pasando dificultades para hacerse con un paquete de pañales o una bolsa de jabón.
Nada de pedir respeto quien no sabe respetar, señor presidente Maduro. Nada de esgrimir soberanías cuando se insulta de las maneras que se ha hecho en los últimos años. No le queda bien, y lo sabe. Lo sabe porque se le han cerrado las puertas y las ventanas de la comunidad internacional. Sabe que no tiene aliados, que lo que tiene son prestamistas, gente sin escrúpulos que le dan hoy y le cobrarán mañana la hipoteca a los hijos de esa revolución bolivariana.

miércoles, 14 de enero de 2015

En las colas para lo que no hay

Ya no es secreto nada. Los medios de comunicación, aunque se hayan expropiado por parte de los gobiernos revolucionarios, son incapaces de tapar la cruel realidad de las colas para comprar lo que no hay en Venezuela.
Nicolás Maduro heredó de Hugo Chávez el populismo y con ello la inutilidad del manejo de las arcas del Estado, el reparto de la riqueza a manos llenas y sin control, así como una corrupción que bautizó a la nueva casta social venezolana: la boliburguesía.
Nada es suficiente para poder mantener ese aparato estatal devorador. Las deudas se acumulan, como en aquellas casas en las que se vive con la tarjeta de crédito, más tarde o más temprano, la tarjeta va a rebotar y no permitirá seguir comprando.
Venezuela tiene el futuro más negro por delante. Nunca se sembró el petróleo como bien profetizó Arturo Uslar Pietri en 1936, ni mucho menos se alentó la producción del agro o de otros bienes. Al contrario, la política chavista se ha caracterizado por la expropiación sin sentido, a la tenencia estatal por la tenencia y, a mantener un sistema de terror para todo aquel que quiera emprender: si emprendes y te va bien, te expropio porque yo no soy capaz de tolerar que alguien sea exitoso. Esa pareciera ser la consigna. Todos a la pobreza que así seremos felices porque ser rico es malo.
Las circunstancias quisieron que Chávez viera incrementados los ingresos petroleros. Cuando fue elegido presidente en 1998, el precio del barril de petróleo estaba en US$ 14,22 y al morir, había alcanzado la estratosférica cifra de US$ 96,00, lo que le permitió una política conocida de comprar conciencias tanto dentro como fuera del territorio. Maduro, que no ha tenido la misma suerte coyuntural ha visto mermar, así como a quien se le vacía la bañera, los precios en 60%, lo que deja en evidencia las malas políticas económicas llevadas a cabo por el chavismo.
Hoy, cuando los tres golpes diarios (desayuno, comida y cena) tienen que darse luego de interminables colas, la gente, toda ella sin distingo de color político, se enfrentan a eso que se trató de camuflar toda la vida de este largo régimen de oprobio: Venezuela no tiene salida y ni siquiera hay un clavo caliente de dónde agarrarse, porque la única solución que plantea el gobierno del desaguisado de Maduro es control al estilo cubano de lo que quede en los anaqueles de los mercados.
Las cacerolas suenan un rato después de que los estómagos se manifiesten. Los medicamentos se echan en falta cuando las enfermedades se alojan en los cuerpos, a la familia se la extraña todos los días, máxime si se ha ido parte de ella en los 25 mil homicidios que contabilizó Venezuela en 2014.
Maduro, ojalá, que no esté durmiendo porque la pesadilla que le viene no se la imaginó ni en los ensueños de pajaritos cantores que le dieron pistas de que Chávez desde ultratumba le guiaba los pasos. Valientes son los venezolanos que cada día se enfrentan a semejante política económica, social, cultural y política. Valientes son las madres que buscan pañales o leche. Valientes son los enfermos y sus familias cuando guapean las dolencias sin medicamentos y más valientes aun quienes teniendo remedios en casa, los ofrecen a quienes los necesitan inclusive por Facebook.
A Maduro se le debiese caer la cara de vergüenza de llevar adelante esa política de endeudamiento con medio mundo con fines electorales porque no son otros. Está aterrorizado de perder el poder. Poco le importa el pueblo, muy poco, porque cuando tuvieron las vacas gordas -de esas que disfrutó bastante porque fue el canciller de Chávez- las convirtieron en filetes y, ahora que están flacas, buscan darle al pueblo una dosis, aunque sea pequeña, de Chow Mein.

lunes, 5 de enero de 2015

Los trueques de Maduro

La última grandiosa idea de Nicolás Maduro frente al gobierno de los Estados Unidos ha sido rechazada directamente por la esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López. El presidente venezolano, buscando bocanadas de humo urgente para la crítica situación de la economía, soltó la perla de un canje -vamos un trueque- entre el dirigente preso desde hacer casi un año a cambio del líder portorriqueño Óscar López Rivera.
Ese criterio de canje, así como hace la guerrilla de las FARC, se le ocurre para que la gente deje de hablar de la inflación de más del 60% que afecta a Venezuela, del fracking que hacen los americanos para extraer petróleo (igual que hace Venezuela desde hace mucho tiempo), de la delincuencia desatada (aún sin cifras de 2014) y sin control desde hace más de una década, del desabastecimiento que reina en los anaqueles vacíos de los supermercados.
Nada nuevo, sólo manejo mediático de ese que instauró Chávez. Maduro demuestra cada vez más su incapacidad de gobernar, de dar a entender al planeta que merece el puesto que ocupa en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas… silla que creemos le dieron para tenerle la brida corta.
Las actitudes terroristas de Maduro con esa economía inmanejable que raya en economía de guerra producto de ese salvajismo comunista que se les metió en la cabeza como si de una piñata se trataran las arcas del Estado, no sorprenden. Son producto de la preparación de meticulosas acciones comunicativas para dejar con la boca abierta a todo aquel que se precie oír las noticias.  
Los inversores que están dentro de aquel país caribeño están aterrorizados. Sus empresas no producirán los beneficios esperados y, si se apuran las cosas, será mejor levar anclar y buscar horizontes más prometedores, mucho más enriquecedores. La máxima de que los capitales no tienen fronteras debe tener sin dormir al hombre del bigote.
De esto veremos mucho en 2015. De esas formas altisonantes y trasnochadas de hacer política por parte de Nicolás Maduro. Feliz año, señor presidente Maduro. Feliz año que los días pasan y la gente se olvida de los fuegos artificiales. Mire que tendrá que hacer las maletas y salir disparado del Palacio de Miraflores cuando la gente, bajo el balcón del pueblo que tanto le gusta al chavismo, le muestre las cacerolas vacías, las tripas sonando de hambre, los llantos por los hijos asesinados.
Verá usted muchas relaciones internacionales rotas, países que creyendo en el cuento del socialismo del siglo XXI mirarán al norte, no como una quimera –como decía aquella canción– sino como una realidad palpable, contante y sonante con la que hacer negocios.
Feliz año señor presidente y déjese de terrorismo televisivo que todos sabemos que trata de ocultar.