El blog de Max Römer: Venezuela en caos

sábado, 28 de junio de 2014

Venezuela en caos

A TPT
Las consultas sobre cómo está Venezuela se suceden diariamente. ¿Qué pasa por allá? ¿Qué se dice de la situación? ¿Cómo que se cayó el servicio eléctrico otra vez? En fin, miles de preguntas sobre una coyuntura que, sin lugar a dudas, deja qué desear, plantea inquietudes, ha generado migraciones multitudinarias y muestra que, como el propio presidente Maduro plantea, una necesaria revisión a fondo del gobierno en una quincena que se inicia el 1 de julio, con el consabido sentido amenazante que instauró el finado comandante Chávez.
Venezuela es la definición de caos. No desde el punto de vista popular de la palabra -¡esto es un caos!- sino desde el más puro sentido caótico que la teoría pueda proponer. Es decir, todos los elementos que pudieran aglutinar a una estructura molecular, es decir, hacer que sea algo coherente, están dispersos, como si se le hubiese disparado a la 'molécula país' una partícula subatómica para desordenarla.
Lorenz plantea que el caos tiene un final abierto, indefinido. Pero, para salir del caos se requiere de un atractor para conformar en torno a un espacio una nueva molécula. Voy a explicar. Todos conocemos la fórmula química del agua -H2O- y que si le agregamos una molécula de oxigeno tenemos H2O2, es decir agua oxigenada. Sabemos que el agua oxigenada es un elemento inestable y que está esperando que se abra el frasco que la contiene para liberar su oxígeno. Bueno, el frasco es el atractor, la estructura que aglutina a esa nueva molécula. Venezuela necesita un atractor, un frasco que le permita unirse.
¿Cómo podría unirse Venezuela? Muy difícil pregunta. La respuesta obvia y primera es con voluntad política, sentido cívico y criterio de país. El chavismo llegó dividiendo, con esa máxima de ‘divide y vencerás’. Pero los pueblos no son enemigos a vencer. Son seres humanos conglomerados en un espacio, un terreno para construir. En consecuencia, lo primero que se debe hacer desde el poder es desarmar su discurso divisionista. ¿Están dispuestos? No, por supuesto que no.
El chavismo de Maduro hace aguas, van siete dirigentes que se le van del gobierno. Se le fue Giordani, que no es ningún manso cordero, ni si quiera alguien a quien seguir; se desprende del chavismo también la periodista Vanessa Davies que dijo sus improperios a través de la televisión del Estado y ahora busca abrazarse a la oposición; los medios de comunicación comprados por el chavismo despiden a sus periodistas y estos honrosos profesionales ganan premios de objetividad y manejo de la información;  la inflación da cuenta de que las cosas no se soportan; y, encima se cae el fluido eléctrico en buena parte del país.
Del otro lado está la oposición. Como dicen en España, tres cuartos de lo mismo. No hay liderazgos claros. No hay sentido de búsqueda de acercamiento hacia el pueblo chavista. Bueno, razones hay porque lo que ha recibido la oposición del chavismo es agua caliente, malos modos y cárceles. Así que, pedirles paz y reconciliación es absurdo.
Por otro lado están los militares. Han vivido como reyes con el chavismo y, algunos de los disidentes uniformados mostraron de qué temple estaban hechos en 2002 cuando se escudaron tras las faldas de las señoras en la Plaza Altamira. ¿Recuerdan? Enardecidos, molestos con el comandante, se metieron todos en su plaza a que los protegiera el pueblo. Hoy, los nuevos disidentes de las filas se han sumado a otro grupo más de la oposición haciendo más compleja las posibilidades de que la oposición logre articularse, encontrar un atractor. ¿Entonces? Poco qué hacer. O mucho y empezar ya desde el gobierno, con sinceridad y buena disposición. De lo contrario, poco tiempo de popularidad le auguro al presidente Maduro. Muy poco.
La otra solución es la gente, su sentido cívico. Un abrazo sostenido sería un buen atractor. Habrá que esperar a que la gente se abrace, que reconozca que se puede ser un solo pueblo, que lo son desde siempre, que los políticos lo que han hecho es destruir la voluntad de una nación, su espíritu de solidaridad y dejo una vivencia de mediados de los ochenta como ejemplo. En un pueblo de Aragua murió una persona en una casa. El velorio congregó al pueblo en torno al hogar de los familiares acongojados. Como es costumbre, los vecinos abrieron sus puertas para colaborar con la familia en duelo. Sobre el sofá de una de las vecinas se tumbó el ratero del pueblo. La señora de la casa, viendo que dormía, le tendió una manta y cuando le preguntaron, dijo ‘es un muchacho y hace frío’. Así es Venezuela. No la que Chávez creó y Maduro continúa.

1 comentario:

Julio Serna dijo...

Me gusta mucho los razonamientos que das en esta publicacion, quisiera aportar una opinion con el proposito de enriquecer las verdades dichas, lejos de polemizar. Creo que Chavez no creo un pais dividido, ya estaba la fractura, la division exitia antes de chavez, en el ejemplo del velorio del pueblo, la mujer arropa desde su vision, desde su realidad de dar y cobijar, mientras el malechor duerme desde su realidad del abuso, de la invasion del espacio ajeno, dos realidades distintas que no fueron creadas por chavez, y una realidad unificadora poderosa: Al amor, el amor latente en el pueblo y que se estremeció ante el toque poderoso de la muerte. Creo que lejos de crear una venezuela dividida, CHavez cristalizo su vision, energizó con sus palabras uno de los bandos, alejandoles del amor incondicional, del amor imparcial, potenciando un amor regional, "el amor del pueblo", pero del suyo, del pueblo de su vision, donde no cabemos los del otro lado, como dices es ya hora del abrazo que perdure, de potenciar el amor para todos y sin dudas es un camino largo que aun no esta marcado. dificil tarea para aquellos quienes
asuman la mision de andarlo.