El blog de Max Römer: mayo 2014

sábado, 31 de mayo de 2014

Magnicidio + Maduro

Señor lector, ponga usted las palabras Magnicidio + Maduro en Google (a fecha de 31/05/2014 a las 20:39 GMT) y encontrará 671.000 resultados. ¿Por qué será? Porque cada mes que pasa, así como para desviar la atención de los venezolanos y del resto de los habitantes del planeta, a Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, se le ocurre que atentan contra su vida.
Hace todo un despliegue de fuerzas mediáticas. Usa a todo su aparato institucional, comunicacional y hasta a los personajes del gobierno para denunciar, así a voz en cuello, que quieren matarlo, que su vida corre peligro en manos de la oposición, esa que es apátrida, escuálida, chimba, ridícula, sifrina y cualquier otro calificativo que se le ocurra esa mañana, tarde o noche para designar a la oposición.
Lo que quiere el pueblo es que haya vida en Venezuela. Que a los presos –mejor dicho detenidos políticos– se les administre justicia con certeza de que esa justicia sea verdaderamente ciega. Que en las calles la gente pueda circular y no estar pendiente de que la puedan matar. Que en los supermercados haya leche y no se tenga que sortear media ciudad para conseguir leche en polvo por cucharadas, sí por cucharadas, para dar de beber a los niños el preciado producto lácteo.
Inventar un magnicidio es la estrategia perfecta para darle golpes a la mesa y tumbar el tablero del juego para que no se hable de diálogo entre oposición y gobierno, para que UNASUR y el Nuncio Apostólico no se reúnan a ver cómo se puede hacer con la situación gravísima de indefensión que se vive en ese país.
Nicolás Maduro se busca excusas, siembra vientos a cada rato –“así, así, así es que se gobierna” – al mejor estilo del populismo que va traspasando fronteras, manejando a la masa para que le sigan queriendo. – ¡Por favor! ¡Que no nos maten a nuestro presidente! Es lo que quiere oír Maduro desde al Balcón del Pueblo, así como hacía Hugo Rafael Chávez. Una siembra de pueblo a su vera, con velas y todo, en una nocturna vigilia, rezando por una larga vida del régimen… al mejor estilo de Corin Tellado.
¡Por favor! ¡Ocúpese! Ocúpese de lo que se tiene que ocupar. De ordenar a su poder judicial, sí su poder, que se haga la justicia que se pide desde todos los espacios nacionales e internacionales. Ocúpese de que su ministerio del poder popular para la alimentación distribuya alimentos adecuadamente e investigue esas ventas de leche por cucharadas. ¡Mayor indignidad y pobreza de espíritu no puede haber!
Ocúpese de producir, de poner en marcha a todo ese aparato industrial que han expropiado a todos estos años y que está como le gusta al chavismo: arruinado. Ocúpese de hacer lo que los votos de los venezolanos le mandan: gobernar para todos.
Cuando lo haga, si le quedan fuerzas para pensar en otras cosas, revise a las escuelas, a los hospitales, a la policía, a la Fuerza Armada. Cuando lo haya hecho, paséese por las necesidades de la gente, la humilde. Pregúnteles cuántos hijos y familiares han perdido a manos del hampa común. Revise con calma lo que come la gente. Con lo que se viste. Con lo que sueña. Luego, si le queda tiempo, vuelva a empezar con su agenda de trabajo y, una vez que todo quede satisfecho, verá que no se le ocurre más nunca pensar en que lo quieren matar.

sábado, 17 de mayo de 2014

Sin voz, con límites

El lema aquel de la empresa telefónica de ‘su voz sin límites’, viene a colación como ejemplo contrario a lo que viven los venezolanos en esta última semana. Hay en el panorama tres grupos que pretenden o detentan el poder: el gobierno, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la nueva oposición que encabeza el editor Miguel Henrique Otero.
Esta última oposición –la de Otero–surgida de las diferencias morales y éticas de la MUD, plantea una nueva configuración del panorama nacional con el respaldo manifiesto de una lista enorme de militares que van desde generales hasta capitanes y eso, pone los pelos de punta. ¿Por qué? Porque pareciera que los esfuerzos de la MUD han caído en saco roto, la mesa de diálogo ha perdido sus patas y, Nicolás Maduro ha logrado poner en prácticas las enseñanzas de los Castro: dividir para vencer.
El costo de esta situación socio-política es enorme. Por una parte, están los estudiantes descorazonados porque su lucha, aunque ha sido visible, potente y llamativa, ha terminado en detenciones, amenazas y lo que es peor, con una juventud señalada y fichada por los órganos de seguridad de un Estado que, no precisamente, luce por su carácter democrático.
Por otro lado, los intentos de la MUD de establecer un diálogo con el gobierno, han quedado enturbiados por supuestas alianzas corruptas que, señaladas por este nuevo grupo opositor que está más cerca de las posiciones de Ledezma, Machado y López.  Se quedan entonces atrás, por no decir en el olvido, las elecciones primarias de 2012, las dos elecciones en las que se enfrentó Capriles contra los Goliats del chavismo. Atrás se ha quedado el camino soñado por millones, bañado ahora por gases disparados contra las viviendas de tantos que han visto cómo sus hogares se llenan de lágrimas de rabia.
Si a este panorama insólito en que se demuestran ansias de poder sobre los intereses del país que clama justicia, valores y norte, se le suman aquellos elementos que demuestran la pobreza en la que ha caído Venezuela –supresión de servicios de las aerolíneas, alto costo de la vida, en lo que se ha convertido el salario real de los venezolanos, la inseguridad que va campante por las calles–las posibilidades de que se salga adelante son muy lejanas.
Maduro está muy tranquilo. Lo de él, al tener a esta oposición dividida, al saber exactamente qué militares no están con él, lo tiene fácil. Perseguir, apresar y señalar. Le toca apretar y anclarse en su ‘democracia’ electoral y obviar a la democracia institucional que reposa en el ciudadano. El presidente lo hace a diario: al que protesta lo ducha con un camión cisterna, lo rocía con bombas lacrimógenas, le hiere con perdigones, le detiene, le apunta y deja indefenso.
No deja de preguntarse el lector de los medios de comunicación qué pensará un padre o madre que quiera dar de comer a su familia, mantener a sus hijos educados, limpios y sanos. Debe ser pavoroso sentir que los hijos en las puertas de sus planteles educativos pueden ser vejados, detenidos o maltratados por manifestarse. Lo mismo si trata de hacer cundir un salario cada vez más mermado o, que para poder dar de comer se tiene que vivir un calvario de colas y búsquedas.
Pareciera que desde la política se obvia al ciudadano. Se deja de lado a esas inquietudes que están sobre las mesas de los comedores de las casas de los venezolanos, que no son parte de un diálogo estéril, sino que son eso, lo básico, lo necesario, lo justo para vivir y ser ciudadano. 

sábado, 10 de mayo de 2014

Maduro entre la espada de la justicia y la pared del pueblo

Van casi tres meses desde que los estudiantes alzaron su voz contra las inexistentes medidas económicas, la inseguridad, el alto coste de la vida, la autonomía universitaria y, van casi tres meses que el gobierno de Maduro no hace sino reprimir a los manifestantes violando sus derechos fundamentales.
Ahora las cosas están más feas que de costumbre para los chavistas encumbrados y eso debe tener temblando a más de uno de aquellos que tienen negocios con los rojo-rojitos. La historia de estos días es como sigue. El Senador norteamericano Marco Rubio presentó un proyecto de ley para sancionar a una lista de funcionarios que, por sus capacidades de violentar los derechos humanos de los venezolanos se han destacado últimamente. Estos ‘ilustres’ funcionarios, de aprobarse la ley, verán confiscados sus bienes en los Estados Unidos, les serán removidas las visas norteamericanas y se les impedirá seguir haciendo negocios en ese país.
Eso de ser corrupto y violar derechos que desde el punto de vista de todo buen revolucionario bolivariano ni siquiera debiese existir, tiene tan preocupado a Maduro que ya sacó a El Libertador en su defensa expresando que “al pueblo de Bolívar no lo para sanciones de ningún imperio”, y la propia fiscal imputada en la lista, las calificó de insolentes.
Ya la comisión de diputados norteamericanos en la que se presentó el proyecto de ley la aprobó e irá a la cámara en los próximos días, así que lo que debe estar en plena efervescencia de ventas son palanganas para poner las barbas en remojo.
Por otro lado, Human Right Watch afirma que durante las protestas en Venezuela el gobierno de Maduro ha violado los derechos humanos, postura que también ha puesto sobre la mesa las Naciones Unidas, así pues que el gobierno de Maduro está en entredicho. No tiene credibilidad internacional y, lo que es peor, como tampoco tiene recursos económicos para seguir comprando voluntades, está entre la espada de la justicia y la pared de un pueblo que está harto de ser maltratado.
Además, está el tema de las universidades. El acoso que ha estado recibiendo el mundo universitario, sobre todo la Universidad Católica Andrés Bello, inclusive por parte de las comunidades vecinas –a las que la UCAB ha atendido con solícita entrega durante años– clama por decencia. Son estas protestas producto del calentamiento político del grupo de chavistas que, desconociendo lo que las instituciones privadas hacen por el pueblo, les ponen grabaciones de los cantos de sirenas que el gobierno ha estado tocando desde hace tres lustros y con eso bailan los inocentes encamisados de rojo.
Venezuela está hirviendo. Lamentablemente hirviendo. Y ese hervor salpica todo lo que está alrededor. Se escalda a todo el pueblo, se quema el gobierno, se destapa la olla de la corrupción, se ponen en evidencia lo que desde hace tanto tiempo se destaca en los medios de comunicación: la podredumbre de una nación.
Las voces, proclamas y protestas de los estudiantes han levando –una vez más– el velo que cubre los ojos de la comunidad internacional y, por lo visto, las acciones que han hecho los venezolanos en Washington han demostrado que existe, al menos, capacidad de ocuparse de los asuntos de un país que, desde hace mucho, clama por justicia.
Los funcionarios, los secuaces de esos funcionarios, los políticos advenedizos en sus compases finales, deben tener en cuenta que por mucho que se esfuercen en ocultar sus fechorías, están quedando al descubierto, este día que es el menos pensado.

sábado, 3 de mayo de 2014

El chavismo y la libertad de prensa

Van quince largos años en los que el chavismo ha hecho de las suyas con la prensa y sus libertades de expresión, información y opinión. Ha pretendido, matando al mensajero, acabar con el mensaje. Se ha ocupado el chavismo de hacer lo que Goebbels hizo con el pueblo alemán en tiempos del nazismo: hacer propaganda de las victorias del gobierno.
Así, la larga exposición de motivos chavistas no ha dado paso a acciones de gobierno. Sólo una expresión absurda de improperios y vejaciones a los ciudadanos que se atrevan, en su legítimo derecho a opinar, disentir del gobernante y sus acólitos.
El chavismo asumió desde el inicio de sus mandatos en 1999 posiciones contra el derecho a la información, el derecho a réplica y la libertad de creación de los medios de comunicación. Algunos apuntes para las memorias frágiles:
  • La manipulación que hizo Chávez al Tribunal Superior de Justicia –una panda de ‘si-oui’– para que declarase improcedente la solicitud de derecho a réplica exigida por Elías Santana. Un hecho que convirtió a Chávez en un ciudadano especial y diferente al resto de los venezolanos.
  • Los ataques a los distintos medios de comunicación empezando por ‘Así es la Noticia’ al poco tiempo de estar aprobada la Constitución de 1999.
  • La revocación de la concesión de señal a Radio Caracas Televisión como acto de venganza personal contra Marcel Granier por el apoyo que éste dio al paro nacional de 2002-2003.
  • La expropiación y revocación de concesiones a casi 300 radio emisoras.
  • La reciente, y esto es con Maduro, negación a otorgar divisas para la importación de papel que ha llevado a la prensa venezolana a reducir significativamente la tirada de sus periódicos.
  •  Los ataques a las residencias y vehículos de periodistas.
  • Las interminables cadenas de radio y televisión arengando y manipulando al pueblo. 
  • El declarar que lo que dice la prensa de investigación sobre diferentes casos es gestado desde esferas extrañas a las propias venezolanas o, en el peor de los casos señalar, cometiendo de esa forma el delito de calumnia, a periodistas y editores de estar conspirando contra la institucionalidad.

Si bien es cierto que la libertad de prensa es el primer foco sobre el que los gobiernos atacan cuando saben que no tienen la razón y no la quieren hacer saber al pueblo, el caso de Venezuela en tres lustros será ejemplo tanto para las clases de periodismo, como de derecho de la información. Porque si algo deben aprender las generaciones que están en formación es que los derechos fundamentales, entendidos como libertades, pasan después del derecho a la vida por la libertad de pensar, de opinar y de expresarse y es el periodismo el primer garante de esas libertades.
Así pues que el chavismo, con su larga tradición de persecuciones y vejaciones al periodismo, se erige como abanderado del silencio, de la manipulación y de la creación de una verdad falseada, caricaturizada y lo que es peor, enceguecida por su propio ego. Un ego que se encarna hoy tras un bigote de supuesta bonhomía, pero que sordo como está, no deja prosperar a un país que se cae a pedazos.