El blog de Max Römer: Maduro rechaza intervención extranjera ¿y él? ¿Qué es?

domingo, 23 de marzo de 2014

Maduro rechaza intervención extranjera ¿y él? ¿Qué es?

El presidente es un inconsistente. Maduro dice en los medios de comunicación, a través de sus cadenas, en las últimas entrevistas que ha concedido, que no va a consentir injerencia de otras naciones en las decisiones de su gobierno. ¡Mentira! ¿Y las decisiones que toman por él en Cuba? ¿Y la reacción de algunos países de la OEA esta semana pasada? ¡Esos que han comprado con preferencias económicas por petróleo barato! ¿Esos qué? ¿No son injerencias?
No gobierna usted para una panda de rojos y obedientes ciudadanos. Gobierna para 28 millones de personas que viven en el territorio en el que, según Walter Márquez, usted no nació. ¿Entonces? ¿También ha mentido sobre su verdadera nacionalidad? ¡La constitución le prohíbe ser presidente si tiene doble nacionalidad! ¿No será que usted, al ser colombiano es el que está entrometiendo sobre las decisiones y vidas de los venezolanos?
No se le entiende Sr. Maduro. Lo suyo son incongruencias, malas palabras, altisonancias, disparos contra la población, blandenguerías ante los que le rinden pleitesía, oprobios y secuestro de las libertades. Lo suyo son posiciones militares sin serlo. Ha tratado de clonarse con el comandante –que por cierto nada bueno legó– y lleva adelante el oficio de presidir al país de un modo nada decoroso. Anda prodigando bondad y cristiandad y mientras tanto, manda a disparar contra el pueblo, a golpear a las personas hasta desfigurarlas. Y claro, como esa es la actitud, propia de los violadores de los derechos humanos, usted no quiere que se le entrometan países que hacen todo lo posible por resguardar los derechos de la humanidad.
Porque lo suyo, nuevamente son inconsistencias. Son manejos de la opinión acomodada de acuerdo a las circunstancias. Es decirle a todos que el hambre es causa de los que tiene comercios. Es asumir el rol de Robín Hood y regalar las mercancías de quienes con esfuerzo han montado negocios y daban trabajo para dejarlos en ruina y, en consecuencia, a muchos que vivían del empleo que tenían y no tendrán más.
Le queda grande el cargo. Le queda grande el encarnar sobre sus hombros a los 28 millones de venezolanos. Los presidentes deben velar por su pueblo, acercarse a ellos y sus problemas, oír con delicadeza los asuntos que son importantes, darles salida y, si no tiene los recursos como pasa en tantas naciones, buscar consensos de actuación siendo humilde y sencillo. Nada de gritarle a quienes le oponen, eso no se lleva señor presidente. Lo que está de moda es el diálogo y la concertación, el acercamiento entre todos y darle justo valor a quienes lo tienen por el simple hecho de ser ciudadanos igualmente.
Entonces, si hay interés por parte de naciones extranjeras por lo que pasa en Venezuela es porque la comunidad internacional quiere saber y velar por aquellos a quienes usted está desprotegiendo. Más de un mes de protestas y guerrilla urbana entre ciudadanos y fuerzas del orden no es normal y usted lo sabe porque fue canciller. Lo que no tiene es el coraje de enfrentarse a sí mismo y a los secuaces que lo mantienen en el poder.
Como no pasará que usted sea la persona ecuánime que podría ser, por eso es que no quiere que se le entrometan en sus asuntos que, por lo que parece, tienen más de un embrollo que ocultar como una partida de nacimiento en suelo bogotano. ¿No será por eso y por los compromisos que Chávez firmó con tantos países que ahora está atado de pies y manos y por eso vocifera? ¿No será que en su fuero interno usted es más sensible de lo que quiere aparentar y le aturde que esté Venezuela en ese estado de indefensión? ¿No será?
No, creo que no. Creo que usted es un inconsistente y por ello actúa como lo hace.

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