El blog de Max Römer: ¿Qué está pasando en Venezuela?

sábado, 15 de febrero de 2014

¿Qué está pasando en Venezuela?

No sé cómo empezar las líneas de hoy. Quiero ser una voz más para aquellos que, fuera de Venezuela, todavía duden de las palabras que emanan de los venezolanos aturdidos por una dictadura en dos partes.
En Venezuela pasa un enmudecimiento colectivo mezclado con el grito por justicia es lo que sale de las gargantas de los venezolanos. El silencio de los medios audiovisuales da buena cuenta del plan de paz que firmaron los dueños de las cadenas de televisión con Maduro. Los periódicos sin papel, apenas tienen para tiradas de 8 páginas. El bloqueo de Twitter deja sin el respiro necesario de la protesta virtual a quienes furiosos apelan por sus aparatos móviles celulares. Las protestas, dignas manifestaciones de los derechos humanos, se han convertido en una carnicería bárbara de heridos y muertos.
La sociedad civil se apega a los estudiantes otra vez, sin darse cuenta que el ejercicio ciudadano que hacen los jóvenes es eso, su madurar político, su participación en las transformaciones del país. No son salvadores ni carne de cañón. Serán ellos los que abanderen y se apoderen de lo que legítimamente puedan, así como David Smolansky que fue líder en 2007 ante el cierre de la señal de RCTV y hoy es el alcalde de El Hatillo.
Está pasando que se deja traslucir la intolerancia que ha gobernado 15 años. Una intolerancia civil que está en toque de queda forzado por el saldo permanente de 3 muertos por hora. Está pasando que la gente tiene hambre de que haya cosas qué comprar, tiene hambre de sentirse parte de un país que sea de todos y no sólo de los colorados.
Pasa también que circulan los vídeos por las redes sociales, las fotos que muestran la agresión, el desabastecimiento, las sentadas en las plazas para mantener la protesta. Pasa que los que están fuera se esfuerzan por darle ánimos a quienes siguen dentro del territorio de lo que un día se llamó Venezuela.
También que se acaba de saber que Maduro no es venezolano por nacimiento como exige la constitución sino colombiano. Pasa que el propio Maduro acusa y señala. Que mandan a encañonar y disparar balas de verdad contra los civiles que andan con banderas y silbatos. En aquella tierra que hoy es salvaje, no se usan pelotas de goma contra los que manifiestan, sino gases lacrimógenos para disuadir y, quien no se quite, se le dispara de verdad, se le hiere, se le mata.
En Venezuela pasa de todo. Hasta los cantantes de fama de turno mandan sus condolencias por las redes sociales, gestos que son repetidos con frenesí mesiánico por aquellos ciudadanos que todavía creen que las palabras son capaces de abofetear al dictador.  Pasa que matan a la gente, la matan y el festín sigue, la regaladera de dinero sigue, los lujos que se dan algunos siguen, los clamores a Dios siguen y el rezo se hace eterno.

En Venezuela pasa más de lo mismo. Es una copia al carbón este 2014 al 2007 y al 2002. Son protestas que se quedan en eso, en recuerdos, en experiencias que se suman para que los jóvenes maduren, se hagan ciudadanos, se apropien de las calles y así, sólo así, se potencien como líderes de políticos, como los hacedores de futuro que son desde hace unos días.

2 comentarios:

Andrés Trujillo Lentini dijo...

Un gobierno débil con la oportunidad de fortalecerse en medio de la tempestad.

La oposición en Venezuela viene de un proceso largo de reencuentro con una gran parte de la población venezolana. Las dos campañas de Capriles fueron un profundo trabajo en este sentido. Despolarizar para aglutinar en torno a nuevo proyecto y lograr que muchos que tradicionalmente votaron por la revolución finamente lo hicieran por una alternativa distinta con la que se sintieran identificados. Es un esfuerzo a largo plazo y que ha venido rindiendo frutos muy importantes para la oposición.

El gobierno busca con la confrontación en la calle volver a la polarización y a esa imagen de la oposición que mucho rechazo causó por varios años tras cometer el error sistemáticamente de desconocer a la mayoría de los venezolanos y de las decisiones que estos tomaron por vía electoral. El conflicto en la calle restringido al este de Caracas y otras zonas de altos ingresos ayuda a crear esta imagen de la oposición como sujeto radical y violento que causa rechazo, que no lucha por el interés común sino por el propio y con el cual la mayoría de los venezolanos no se identifica.

En las próximas semanas y meses se producirá un progresivo deterioro de la calidad de vida de los que viven en Venezuela y un gobierno que partió con una base de apoyo débil como el de Maduro, sin posibilidad de lograr apoyo por la vía de la buena gestión, busca posicionarse nuevamente como la alternativa con la que la mayoría de los venezolanos puede identificarse y evitar que esta crisis favorezca a una oposición cada vez más fortalecida.

Lo preocupante es que desde la oposición se esté fomentando por algunos líderes un escenario claramente favorable para el gobierno, animando protestas y demostraciones de fuerza en la calle sin una petición clara ni articulada (LaSalida), dejando el espacio para que el gobierno pueda manejar las circunstancias a su favor.

El gobierno tiene mucho que ganar con esta situación. Por lo pronto vale la pena reconsiderar lo sucedido, dotar a las protestas de objetivos claros, alcanzables y con los que la mayoría de los venezolanos se identifique, para que las protestas no sólo sean en las urbanizaciones de "los ricos", sino que sean una red que una a la Plaza Francia de Altamira con la Plaza Sucre de Catia. Sólo entonces el gobierno tendrá todas las de perder.

Andrés Trujillo Lentini dijo...

Un gobierno débil que tiene la oportunidad de fortalecerse ante una inminente tempestad.

La oposición viene de un proceso largo de reencuentro con una gran parte de la población venezolana. Las dos campañas de Capriles fueron un profundo trabajo en este sentido. Despolarizar para aglutinar en torno a nuevo proyecto y lograr que muchos que tradicionalmente votaron por la revolución finamente lo hicieran por una alternativa distinta con la que se sintieran identificados. Es un esfuerzo a largo plazo y que ha venido rindiendo frutos muy importantes para la oposición.

El gobierno busca con la confrontación en la calle volver a la polarización y a esa imagen de la oposición que mucho rechazo causó por varios años tras cometer sistemáticamente el error de desconocer a la mayoría de los venezolanos y de las decisiones que estos tomaron por vía electoral. El conflicto en la calle restringido al este de Caracas y otras zonas de altos ingresos ayuda a recrear esta imagen de la oposición como sujeto radical y violento que causa rechazo, que no lucha por el interés común sino por el propio y con el cual la mayoría de los venezolanos no se identifica.

En las próximas semanas y meses se producirá un drástico deterioro de la calidad de vida en Venezuela y un gobierno que partió con una base de apoyo débil como el de Maduro, sin posibilidad de lograr apoyo por la vía de la buena gestión, busca posicionarse nuevamente como la alternativa con la que la mayoría de los venezolanos puede identificarse y evitar así que esta crisis favorezca a una oposición cada vez más fortalecida.

Lo preocupante es que desde la oposición se esté fomentando por algunos líderes un escenario claramente favorable para el gobierno, animando protestas y demostraciones de fuerza en la calle sin una petición clara ni articulada (LaSalida), dejando el espacio para que el gobierno pueda manejar las circunstancias a su favor.

El gobierno tiene mucho que ganar con todo esto (a costa del bienestar de los venezolanos). Por lo pronto vale la pena reconsiderar lo sucedido, dotar a las protestas de objetivos claros, alcanzables y con los que la mayoría de los venezolanos se identifique. Para que las protestas no sólo sean en las urbanizaciones de "los ricos", sino que sean una red que una a la Plaza Francia de Altamira con la Plaza Sucre de Catia. Sólo entonces el gobierno tendrá todas las de perder.