El blog de Max Römer: 2F: 15 años de chavismo

domingo, 2 de febrero de 2014

2F: 15 años de chavismo

El partido socialista unido de Venezuela, el PSUV, todas las misiones que Chávez creó para hacer un para-aparato del Estado y los secuaces de la ineficiencia gubernamental celebran hoy 15 años en el poder.
Son tres lustros que han significado el fin del aparato productivo, la exacerbación de la delincuencia, el deterioro de la institucionalidad de la salud, la fractura de la educación al hacerla proselitista y sesgada en su historia a favor de la memoria del chavismo, de emigraciones con un saldo que se estima cercano a los dos millones de venezolanos, que no volverán más al suelo el mancillado Bolívar.
Hoy el país sensato está de luto. Un luto activo que se inicia en la Plaza Brión, en el mismo lugar en que se hace 14 años se congregó un grupo de padres y madres a exigir, defender y mantener –en la medida de lo posible– un sistema de educación de calidad. Un luto que se multiplica en cada hogar que tiene a un miembro menos gracias a las bandas de facinerosos que son alimentadas en su odio social directamente por el gobierno chavista.  Porque desde el poder se fomenta la inseguridad al hacer débil al castigo; porque desde el poder se ha convertido al aparato policial en una enorme morisqueta sobre la que burlarse la delincuencia; porque se perdió la institucionalidad.
Todo lo institucional, todo lo que son los criterios de manejo del Estado se personalizaron en Chávez, se encarnaron en el gobernante, en el líder supremo de la revolución. Herencia que adoptó Maduro y que exagera todo lo que puede, en gestos, formas, represión a la prensa, controles económicos.
Van 15 años de atropellos contra los venezolanos, todos ellos, al considerar a una parte como un rebaño controlable con dádivas de pobreza: camisetas rojas, ron y un sándwich. Sumarlos a una misión para que no trabajen y cobren prestaciones de desempleo permanentes sin que sean estas verdaderas prestaciones, son impuestas condiciones para obtener mansas respuestas a mantenerse fiel al partido político.
Si es del lado del pueblo opositor o mejor, de aquel que no se enfunda de rojo, los atropellos son variopintos: toque de queda civil y encarcelamiento tras las rejas autoimpuestas para tratar de proteger a la familia, dificultades para conseguir los alimentos más esenciales, vejaciones en los derechos de identificación ciudadana y un largo etcétera de injusticias contra los derechos humanos.
Esta década y media ha pervertido el valor de la comunicación política y social. Son quince años gobernando desde la televisión, en cadenas interminables, en gestos de aprobación de ministros que, como obedientes perros, hacen lo que el presidente les diga tras un regaño en las pantallas. Indignos ejecutores de las políticas revolucionarias, cómplices de abusos y alteraciones de lo establecido institucionalmente en la Constitución creada a la medida de la revolución y acomodada de acuerdo a las interpretaciones más barrocas al gusto del mandante.
Bastará revisar la historia de Venezuela para observar que el chavismo en estos 15 años (y los que faltan) desdibujó a un pueblo, lo mancilló y lo hizo esclavo del poder. Faltarán tantos años como los que el chavismo gobierne para construir sensatez, honradez y buen hacer, asumir las deudas económicas en las que se ha comprometido Chávez y Maduro, y ver, de una vez por todas, que la supuesta riqueza que se tiene en el subsuelo, se debe en su gran mayoría a aquellos países que se han aliado a la revolución buscando la energía del petróleo y que, con sus pagos han permitido esa proliferación de vestimentas rojas, pan y ron para hoy, hambre segura para mañana.

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