El blog de Max Römer: TRICOLORes

lunes, 2 de diciembre de 2013

TRICOLORes

 A mi familia y amigos
Hubo un país encantador, que no encantado, en que lo tricolor era una expresión de lo máximo que se podía aspirar: una bandera, unas metras[i], un helado napolitano, un trompo[ii] bien bonito, una cuerda para saltar, un chinchorro[iii] para mecerse bajo unas palmeras, la cinta que recorría de arriba abajo la toga de la coral.
Lo tricolor estaba en las aves, en el turpial[iv] de ojos rasgados, en las guacamayas[v] que surcaban el cielo de Caracas buscando nido en el parque Los Caobos, o en un grupo de niños, que son como los tonos del café con leche, o más leche o más café, pero en fin, tricolores.
Tricolor era la revista que los niños compraban para deleitarse con los cuentos de un par de tíos, un tigre y un conejo, o para adivinar las palabras que faltaban a una frase, o para sacar en el cuatro[vi] una canción tratando de no equivocarse con los trastes y abanicando la mano derecha sobre unas cuerdas que pedían piedad, en lugar de masacre musical.
Tricolor era una palabra mágica. Una especie del sumun de lo más valioso, de lo más querido. Se henchían los corazones cuando el locutor decía que el tricolor nacional desfilaba primero que todos en las fechas patrias ¡y eso que la televisión era en blanco y negro! Se calentaban los zapatos muy pulidos de domingo con el sol del lunes, al verlo izar al compás del himno, aunque con los espasmos de quienes nunca aprendieron a subir la bandera con fluidez.
Los tricolores no eran solo los de la bandera. Tricolor eran las cosas de otros países, o tricolor era un plato de pasta de la Solano con salsa Da Franca y eso sí, con bastante parmesano que, por cierto, lucía también su tricolor itálico en la etiqueta. Tricolores son los papagayos[vii] que dan acentos al cielo, obras de ingeniería aeronáutica hechas con las varas de las plantas de los ríos y papel de seda.
Tricolor era la selección de creyones[viii] que se hacían para decorar los bordes de los cuadernos, así como tricolor eran las rayas de los carros[ix] más chéveres[x] que se veían en las calles. En fin tricolor era el engolosinamiento de los colores para darse espacio a ser más colores aún.
Hasta que llegó un día en que a ese país encantador, le secuestraron el rojo del tricolor. Todo lo que antes se engalanaba con colorado, todo lo que se quisiera poner de ese acento encarnado en un tricolor, no podía ser. No se podía usar más al escarlata. El rojo pasó de eso, de rojo, de colorado a tener una nueva denominación: rojo-rojito.
Y se usó el rojo hasta el cansancio. Los otros, cansados de no usarlo, trataron de rescatar al tricolor, pero a las estrellas que lo adornaban le sumaron a otra y el tricolor se mancilló. Si el caballo que estaba sobre el azul del tricolor del escudo corría orgulloso con su mirada buscando a los demás, al caballo se le obligó a correr en solitario, sin mirar al grupo, olvidándose de todos, alejándose incluso de la sabana. El tricolor mancillado, se quedó en casa, abandonó a los helados, la propia pasta se sintió afectada, las metras no brillaban bajo el sol y, si antes las cuerdas para izar la bandera iban a un ritmo un tanto espasmódico, ahora debían ir marciales, obedeciendo al militar que vociferaba rojas palabras.
Pero los rojos se cansaron de estar siempre uniformados y ahora, emprenden una campaña ‘disque[xi] tricolor para ver si se parecen a los pájaros por las tardes, o a los tonos tricolores del atardecer desde el cerro. Y se equivocan. Porque ese tricolor que charrasqueaba un cuatro y veía con atención la posición de las manos, se quedó dando golpes a las cuerdas, mientras la mano izquierda marca y pisa solamente, el acorde Mi menor[xii].



[i] canicas
[ii] peonza
[iii] especie de hamaca
[iv] ave nacional de Venezuela
[v] papagayos
[vi] instrumento música de cuatro cuerdas parecido a la guitarra
[vii] cometas
[viii] lápices de colores
[ix] coches
[x] guai
[xi] es un modo del habla venezolana para enunciar que una cosa no es sino que parece ser
[xii] posición de los dedos sobre los trastes en los que el dedo corazón está por encima del anular y el índice

1 comentario:

Osvaldo dijo...

Hermos Max. Algún día. Algún día el tricolor volverá a ser sinónimo de juegos infantiles y de lo noble de ese país. Un abrazo.