El blog de Max Römer: Luz para la calle y oscuridad en la casa

domingo, 8 de septiembre de 2013

Luz para la calle y oscuridad en la casa

Desde diciembre de 2012 y antes desde diciembre de 1998, la desestabilización ha sido el norte de los gobiernos chavistas. Siempre amenazados por factores externos al gobierno y los intereses particularísimos de la causa revolucionaria, los gobiernos colorados han manejado el locus de control externo. Es decir, en Román Paladino, la culpa es de otro que no sea yo.
Las noticias dan buena cuenta de ello. Las fallas eléctricas de la semana que termina, fueron originadas por claras evidencias de que la oposición quiere desestabilizar al país y, con su alicate malévolo, cortó el suministro del flujo energético. ¡Oh! ¡Qué horror! ¡Esa oposición si es mala! Luego, Jesse Chacón salió explicando que la falla eléctrica se debió a la caída de una malla distribuidora o algo por estilo que dejó en claro que había que indagar con profundidad las causas del apagón y, luego, para dar fe a las palabras del líder máximo de la revolución, el chófer de autobús, dijo que tenían “suficientes indicios de que la manipulación fue inducida y deliberada”. O sea, que la culpa de la que no haya habido luz eléctrica, es de la oposición.
Como la oposición para Maduro es como la Kriptonita, el presidente quiere tener una Ley Habilitante para combatir la corrupción. Ya ley para eso tiene, desde hace mucho, pero él quiere tener una ley que le dé súper-poderes para que la chaqueta que usa se convierta en una lycra con capa y todo y pueda así, luchar por la justicia, los oprimidos y el malvado Lex Luthor que es encarnado en Venezuela por Henrique Capriles Radonski.
¡Claro! No hay que ser muy listo para darse cuenta que la historieta no acabará con esta ley habilitante. Hay que dar un paseo por los anaqueles de los supermercados para ver cómo han quedado luego de la devastación de la bomba solo-acaba-productos-y-deja-con-hambre-al-pueblo que la oposición lanzó en alianza con la CIA, el FBI, CSI y Swat. No hay ni cerveza y ya desde hace mucho se había dicho que sin Globovisión –que tampoco está como se erigió– ni cerveza, lo mejor que se podía hacer era apagar la luz… ¡y eso hicieron los chavistas! ¡Ellos expropiaron en tiempos de Chávez a La Electricidad de Caracas! Ergo, la luz es de ellos, de los rojos.
Lo último que colma la semana es que el día 10 de este mes, Venezuela pasará a ser un país en el que los derechos humanos serán a la medida de lo que el presidente Maduro y sus secuaces digan, lo que se les antoje, eso será. Venezuela quedará excluida de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) porque Hugo Rafael mandó una carta a ese organismo internacional pidiendo que eso, que se quitara a Venezuela de la lista de los países protegidos por la justicia y derechos universales simplemente porque la CIDH colocó ese año de 2012 a Venezuela en la lista negra de los DD.HH. por las reiteradas violaciones a los mismos.
Maduro tiene la oportunidad de enfundarse en su chaqueta multicolor, gritar ¡a luchar por la justicia!, subirse a un avión, mandar un fax, escribir un email, llamar por teléfono para detener semejante barbaridad en materia de los derechos fundamentales… pero, eso es mucho pedir, por lo visto, y como fuera de las últimas voluntades del comandante, ¡mejor dejar su legado intacto! ¡Qué barbaridad! Atila el Huno, Chávez y Maduro para acabar con lo establecido.
Las cosas, eso es lo bueno, se le ponen complejas y feas a Maduro. Pierde gente, adeptos, seguidores y pueblo. Los pierde porque ya dejan de ser creíbles las fanfarronerías contra el planeta entero, de acusar y señalar, de pretender que las cosas se hagan en memoria del comandante, de querer mantener contentos a los aliados internacionales en lugar de ocuparse de los problemas de los venezolanos. Luz para la calle y oscuridad en la casa.



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