El blog de Max Römer: Maduro y su cortina de Snowden

martes, 9 de julio de 2013

Maduro y su cortina de Snowden

En estos días se ha visto cómo el caso de Edward Snowden se ha convertido para Nicolás Maduro es su perfecta cortina de humo o de snow. A falta de todos los elementos básicos para la alimentación, a falta de seguridad personal y con los cambios de militares propios de la temporada prevacacional, el ex agente de la CIA se convierte en paladín de la justicia, en abanderado de la verdad y, por sobre todo, el mejor elemento para enfrentarse al imperio “mesmo”. Una estratagema que parece dictada desde el inframundo por el diablo colorado de Chávez. Más o menos el mismo guion que con Assange, con la ventaja de que por twitter el gringo parece que aceptó la invitación de recibimiento heroico que le va a dar Maduro a Snowden.  
No cabe más en la pantalla que hacer preguntas. ¿Y el papel higiénico? ¿Y los muertos por la inseguridad ciudadana? ¿Y la productividad en mínimos? ¿Y las faltas a la integridad institucional? ¿Y la gente que anda por la calle luciendo camisetas rojas que llevan escrito que se hizo fraude en abril con su cara muy lavada?
El caso de Snowden da para mucho. Si bien algunos países lo consideran como la revelación necesaria para desconfiar del gobierno de Obama, otros por el contrario consideran que su falta de integridad en el trabajo es digno ejemplo de cómo deben ser los contratos laborales. Los más consideran que se afecta el derecho a la intimidad, otros a la seguridad de los estados y, los más acérrimos seguidores de los derechos a la información lo ponen en el altar de los defensores de ese derecho.
Una vez más el oportunismo de Maduro sale a florecer. Flota sobre todo lo podrido para lucir su bigote renegrecido y convertir al socialismo del siglo XXI en la plataforma de transformación “legítima” que llevará a la humanidad a ser gobernada por gente de bien, que solo cree en la bondad y la belleza de las formas. ¡Pamplinas y paparruchas!
¿No ha perseguido el gobierno de Chávez y de Maduro a todos aquellos que se atrevan a disentir? ¿No tiene presos políticos que se pudren en las cárceles después de puente Llaguno donde el propio Maduro era uno de los pistoleros? ¿No siguen los venezolanos clasificados entre los afectos/pueblo y los opositores/escuálidos? ¡Más pamplinas! ¡Más paparruchas!
Maduro, si es que twitter no le está jugando una mala pasada, está preparando las bases para una supuesta reivindicación de la vida civil de los pueblos oprimidos (parte de la estrategia bolivariana) sobre el malévolo sistema imperial encabezado hoy día por los Estados Unidos a los que representa como al tío Sam (en su campañita de recuerdos a Chávez) y prendiendo el ventilador para que salpique en otras naciones que en el pasado hicieron la política territorial de sus tiempos, no los que cursan.
Con Chávez muerto y con la popularidad en caída libre, Maduro necesita a toda costa sumar a sus secuaces de América Latina, llamar la atención del mundo periodístico, estar en las primeras planas al lado de Snowden y hacer ver al pueblo chavista que él, el hijo bien amado, tiene tomado por las barbas al poder de Chávez, Bolívar y toda esa historia patria acomodada y acomodaticia que tanto les gusta a Evo Morales, Cristina Kirchner, Daniel Ortega, a los hermanos Castro, Rafael Correa y el largo etcétera de líderes africanos y árabes y asiáticos.
La cortina de Snowden de Maduro enfriará algunos ánimos y terminará derritiéndose como tantas otras esperanzas en el país del chavismo.

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