El blog de Max Römer: junio 2013

domingo, 23 de junio de 2013

El compromiso de Francisco y la poquedad de Maduro

Sigue Maduro con su campaña mediática para ganar las elecciones. Pide compromiso para erradicar la corrupción y, por otro lado, promete que los venezolanos comerán tres veces diarias en 2018. Todo un acto de contrición frente al Papa. 

Si se pone uno a pensar, si lo medita con calma, Maduro tiene razón. El comandante dejó un lema patético en el panorama comunicacional: con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo. Ese eslogan, esa forma militar de hacer que la masa, que el pueblo-pueblo se sumara a la voluntad del presidente colorado gestó, de alguna manera, esa corrupción que acaba, merma y destruye al proyecto de Chávez. ¿Recuerdan los orígenes de las misiones? Bueno, dinero en maletines para apaciguar ese hambre del pueblo.

Maduro pretende sumar esos modales protocolarios chavistas a unas formas de actuación moral edulcoradas por un apretón de manos con el sumo pontífice. Un poco más de demagogia que se filtra al mundo de la prensa como una vil manipulación para hacer entender que él, el ungido, tiene también al Espíritu Santo consigo. Un catolicismo acomodaticio para quien oye hablar a los pájaros, para quien es discípulo de Sai Baba, para quien el ejercicio democrático se ejerce con las balas desde puente Llaguno.

Lo que no saben Maduro y Kirschner -los dos mandatarios latinoamericanos del chavismo que han visitado el Vaticano- es que más sabe el Papa por viejo que por Papa. No sabe Maduro que los jesuitas suman para no dividir porque teniendo aliados es como se gobiernan las cosas de Dios, al contrario de las consejas de Maquiavelo que hablaba de ejércitos, de dividirlos para que las tropas, siendo pequeñas, pudieran ser controladas.

La promesa de Francisco es sencilla: el pueblo de Dios es único y como pastor, debo traer a mi redil a todas las ovejas. La lectura de Maduro es torpe. Me senté con su Santidad y me ilumino como mandatario. ¡Ring! Suena el timbre del programa de concursos. Su respuesta está equivocada, váyase con su bolsa de Mercal como premio de consolación.

En esto le da una nueva lección María Corina Machado a Maduro. Ella sabe que ese gesto papal lo que encierra en la búsqueda de diálogo, de reconciliación entre las partes, un compromiso con la grandeza de una patria entendida como suelo, riquezas y gente sencilla. Nada de que el pueblo chavista tiene a Dios agarrado de la barba. Se trata, como en todos los casos en los que media el Vaticano, de la búsqueda de la paz.
Las promesas y los compromisos de Maduro están atados al legado erróneo de Chávez. Él fue elegido por todo lo que manipuló al pueblo con la agonía y muerte del comandante. Él es el heredero del desastre de inversiones que se dejaron de hacer a lo largo de 14 años de gobierno televisado. Él quiere ser un paladín de la justicia enfundado en un chándal pero, le queda grande la bandera que le cruza el pecho, le falta la humildad necesaria para ser el abanderado de los venezolanos.

Nada nuevo si pensamos que Hugo Rafael se creía la encarnación de Bolívar –hay que ver la cantidad de veces que blandió la espada de El Libertador– y, con semejante maestro, padre como lo llama Nicolás, es poco probable que alguien medianamente decente lleve los destinos de Venezuela.

La oportunidad es de la oposición. Hacerse con el poder regional, con las alcaldías de todos los municipios, roncarle en la cueva al chavismo dividido entre los militares (Cabello & cía.) y los civiles (Maduro y secuaces), porque si de algo está claro todo el pueblo venezolano –chavista y opositor, es del hartazgo que llega a niveles estratosféricos por tanta inseguridad, indefensión y carestía.

domingo, 16 de junio de 2013

El autobús de Maduro está vacío

Las estrategias políticas de Maduro no sirven para mantener al poder cohesionado. Lleva apenas dos meses en funciones oficiales y otros 4 oficiosamente y el país se le escapó de las manos. Tanto que no queda más remedio que acudir a la base de datos interminable de frases del comandante Chávez para hacer que “desde el cielo” enuncie frases y proclamas que mantengan a la “revolución bonita”, al menos por televisión.
La gente se ha cansado. No le votó a Maduro en las proporciones que esperaban, no le respaldan con el mismo entusiasmo que en abril, los medios propios del chavismo como Aporrea hacen fuertes cuestionamientos a la política del presidente, los medios de comunicación internacionales se vuelcan a diario a mostrar la cara fea de la revolución y, encima, vienen las elecciones municipales que es el verdadero espacio de ganancia que tiene la oposición.
La campaña de Barrio TV es, a la usanza de los tiempos de Chávez, un poco más de lo mismo. Mantener la figura del extinto presidente en la palestra, dándole un lugar de privilegio en los altares de un discurso supuestamente esperanzador, supuestamente reivindicador y sin duda, pugnaz, con ese gesto del puño sobre la palma de la mano que tanto le gustó hacer al teniente coronel.
El autobús de Maduro en la propia serie animada va vacío, así como está el alma de quienes se sienten defraudados, solo le acompaña la mirada de Chávez que pica un ojo, que hace un guiño de seguir en la lucha. Va vacío porque no tiene cómo llenarlo de seguidores, porque la gente se le apartó, porque la lucha heredada no le corresponde.
Son dignos de ver los vídeos[1], de observar cómo se va gestando una realidad paralela, lejos del plano terrenal de la delincuencia desatada, de las carencias múltiples producto de las mismas acciones de expropiación que Chávez emprendió con el dedo acusador de todo lo que se le atravesaba en el camino y que no le gustara.
Chávez en comics, es una trágica comedia de lo que es la Venezuela de 2013. Agotada en su modelo político, agotados los ciudadanos por el modelo social que impera sin posibilidades de salida, con el profesorado en huelga por los salarios de risa, por los regalos que salen del territorio venezolano todos los días para mantener a unos secuaces saciados y listos para dar un aplauso a cualquier acción absurda del gobierno.
La fortaleza está en el camino emprendido. En los muchos millones de votos que tiene la voluntad de cambio, esa que hace frente todos los días pese a la adversidad de esta parodia animada que muestra la televisión para seguir construyendo al mito de Chávez.

[1] Colocamos dos enlaces para que el lector pueda ver los vídeos. Uno está en youtube.com y el otro en una noticia desarrollada sobre el tema en noticias24.com. La imagen colocada en este articulo de opinión es una copia de pantalla realizada por este blogger y proviene del enlace de noticias24.com

domingo, 9 de junio de 2013

Barack y Xi ven a Venezuela en powerpoint

Me imagino que en la reunión entre Barack Obama y Xi Jinping debe estar el tema de Venezuela. Queda para la parte de la agenda sobre chistes bilaterales. Debe ser luego de las hamburguesas con salsa agridulce. El tema debe desarrollarse entre intentos por no reírse de los intérpretes simultáneos y las carcajadas en diferido (producto de la traducción) tanto del norteamericano como del chino.
Sí, bilaterales porque Estados Unidos depende mucho del petróleo venezolano para abastecer sus mercados internos de los que Venezuela es a la vez, parte interesada al ser la propietaria de una de las mayores distribuidoras de combustible –CITGO– y China, por su parte, tiene negocios importantes que cobrarle a los venezolanos por los próximos cien años. Los chistes deben ir desde los importantes descubrimientos en inoculación de enfermedades a mandatarios por parte de la CIA, hasta cómo hacer que se atragante un hombre de más de un metro noventa con un rollito primavera. Estará en la reunión una persona pasando imágenes de Maduro en una presentación de power-point buscando vulnerabilidades, oportunidades de que la pesadilla roja termine en Venezuela y deje de extenderse por América Latina.
Y el tema no es para chistes, lo saben bien los dos mandatarios. Dentro de Venezuela viven 28 millones de personas que cada día la pasan mal sin hablar de las carencias de papel higiénico, las excusas inventadas día tras día, la campaña electoral permanente, el desabastecimiento de alimentos, repuestos y medicamentos, la falta de oportunidades de producción e inversión gracias a las altanerías del difunto Chávez y sus expropiaciones televisadas.
Tampoco es para chistes que uno de los países más ricos en producción petrolera del mundo sea tan basto (me refiero a acepción de tosco) en materia de inversión de sus recursos y tan vasto (me refiero ahora a lo grande del territorio) en posibilidades sin darse tiempo ni cuenta de que el reloj avanza para todos y que es necesario actuar para proponer y solucionar.
Me imagino un congelamiento de sonrisas que entre Xi y Barack de solo pensar que algún loco pasado de onda se pueda alzar con el poder como pasó con Chávez en 1998 y entonces todo lo que pueda ser su labor se vaya al traste, termine en el olvido o lo que es peor, vilipendiada y despreciada por la población años más tarde.
En esas láminas de powerpoint se colarán imágenes de los venezolanos llorando en las puertas de la morgue los domingos -porque las de pobreza no le llamarán la atención al chino- pero las de las armas le darían oportunidades al norteamericano para revisar e impulsar sus intentos por el desarme de su población.
Habrá en esa presentación láminas del descenso de las inversiones internacionales, de los problemas de la banca venezolana, de la inseguridad jurídica para las inversiones, de los índices de pobreza a pesar de los ingresos mal invertidos, de la incapacidad de autoabastecerse, de la capacidad de generación eléctrica, en fin, los chistes podrían convertirse en dolores de cabeza para las dos economías más grandes del mundo si se trata de ver a la región latinoamericana desde Venezuela.
Se pasearán también por las relaciones con el narcotráfico y las FARC, que aunque son temas que se tratan en Cuba bajo la mirada atenta del Plan Colombia, no se pueden dejar de ver como un problema si no se cuenta con la voluntad de cambio desde Venezuela.
Una reunión que terminará con una malteada de naranjitas chinas y rascarse la cabeza.