El blog de Max Römer: ¿Qué se juega Venezuela?

domingo, 5 de mayo de 2013

¿Qué se juega Venezuela?

Nada y todo. La respuesta es nada si se sigue con Maduro. Desde que Nicolás Maduro está en el poder y no nos referimos a este reciente mes de abril, sino como presidente encargado desde diciembre de 2012, la violencia se ha incrementado al paso de tener 7000 en lo que va de año, es decir, una muerte violenta cada 45 minutos.
Una violencia que traspasó los muros de la Asamblea Nacional donde se supone que el pundonor y las buenas formas son la base para el diálogo sobre lo que serán las leyes que regirán a los ciudadanos que viven en Venezuela. Una violencia que no se deja de lado ni para guardar silencio ante la muerte de algún ciudadano, sino que se considera que todos son sospechosos, hasta de votar por el opositor.
No puede esperar nada el venezolano, cuando el incremento de sueldo que le dio Maduro lo que ocultó fue un descenso del salario en más del 25%, o cuando no se pueden saber los resultados de las voluntades de los ciudadanos en las elecciones.
Si Hugo Chávez era de discurso fuerte y determinante al punto de imponer un modelo de país exportable a otros, Nicolás Maduro es un clon malo de la revolución, temeroso de sus cualidades y de quienes le rodean, fuerte solamente en la petición que dejara Chávez a los venezolanos. Un discurso que se agota a toda velocidad cuando la bandera que los cobija está hecha girones y son flecos los que les arropan a los chavistas: un diputado cubano -¿cómo se explica que se pueda ser diputado teniendo otra nacionalidad si la manoseada, vilipendiada y violada constitución dice que debe ser venezolano?- que agrede a otro diputado, una llamadera de embajadores a modo de amenaza a los países con quienes se tiene tratados internacionales, como si esas condiciones hicieran temblar los cimientos de las demás patrias.
No sabe qué hacer. Nicolás Maduro no sabe cómo gobernar, no tiene propuestas, se le vino la economía encima, la criminalidad, el partido, la asamblea nacional, el cne, el tribunal superior de justicia… todo. Está arrinconado por su propia incompetencia, por su principio de Peter, porque lo sacaron del jardín en que sabía mover que era ese donde había que olerle el trasero al comandante, ha demostrado que no sabe qué hacer porque se le descubrió tocándose con la punta de la lengua el diente roto.
Los secuaces, nunca mejor usada la palabra, de aquel Chávez que buscaba en cadenas nacionales su aprobación, hoy saben que han debido hablar en su momento, porque aquella actitud de NS/NC (no sabe/no contesta) les ha traído como consecuencia este desastre de ingobernabilidad.
La respuesta es todo si la oposición logra por las vías democráticas acabar con esta impunidad ante todo. La oposición se puso las pilas y ese es el todo. Un escrito de 155 páginas impugna el fraude electoral, claro estará por verse cuán comprados estén los magistrados del tribunal superior de justicia para que le den curso a la solicitud de impugnación, porque si una cosa tiene Capriles y todo el equipo que le acompaña es fortaleza, convicción y confianza en que lo que tienen entre manos no es un juguete, sino un país y todos sus 28 millones de habitantes, no solamente los más de siete que le votaron en abril.
La oposición se puso las pilas porque quienes están al frente de decisiones –aunque sea mínimas- no van a dejar la trinchera de lucha ni que les golpeen o desfiguren. No se dejan amedrentar, ni intimidar.
Basta de tonterías que el juego por una patria es todo o a la nada.

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