El blog de Max Römer: Nicolás’ reality show

domingo, 12 de mayo de 2013

Nicolás’ reality show


Al descenso de la popularidad de Maduro
El coronel Cholalisa y la duquesa Sonrisa participantes del reality show de Nicolás Maduro se susurran porque saben que la cámara cenital les está grabando. Se hablan entre paréntesis (tal y como sale en las subtitulaciones de close-caption) para que la audiencia no se entere.
Coronel Cholalisa:
Busca entre tus cosas la ropita que usabas antes de la revolución. No nos conviene que nos identifiquen con el proceso. Nada de rojo.
El coronel busca afanosamente quitarse, gracias a las clases de logopedia, el acento marcadamente marcial que adoptó gracias al comandante.
Duquesa Sonrisa:
No te preocupes mi amor. Ya llamé a mi mamá y me dijo que tiene una maletica negra preparada con el nuevo look postrevolucionario.
La duquesa que se ha transformado por completo la carrocería gracias a las muchas intervenciones de cirugía plástica. Ni ella misma se reconoce en la foto de la primera cédula de identidad que sacó en la entonces República de Venezuela.
Piensan a dúo y en voz alta como en las telenovelas:
Esto de ser de la boliburguesía nos va a traer problemas. Es mejor disfrazarse de opositor o dejar las filas del madurismo antes de que nos confundan con estos arribistas.
Mientras tanto, en las muchas casas que votaron a Maduro en las elecciones, están pegados a la televisión viendo cómo el presidente acaba con la poca dignidad que les había dejado Chávez. Cuentan céntimos para ver cómo hacer frente a la inflación del último mes de abril que llegó al 4,3% y que suma y sigue a la del año 2012… Si antes era “¡Con hambre y desempleo, con Chávez me resteo! ahora la consigna es ¡Con Maduro, todo es más duro!
La cámara muestra al coronel Cholalisa y a la duquesa Sonrisa escapar del estudio de TV desde donde se hace el programa más visto de los últimos tiempos “Nicolas’ reality show”. La cámara los sigue hasta la puerta del canal de televisión. En eso el director desde su consola pone en pantalla la cámara montada en un helicóptero y los persigue. Ellos subidos a una Hummer roja que estuvo aparcada en un callejón, tratan de evadir la mirada atenta de los televidentes, cuando de pronto, Nicolás en persona, los salva con una cadena de televisión. En plena cadena aprovecha y le echa la culpa de los males que viven el coronel y la duquesa a la oposición, al día de la raza, al movimiento planetario.
Atrás, sobre las camas, la ropa colorada de los protagonistas reposa en desorden. Se quedan los bolsos de las marcas más afamadas, todos rojos, así como las blackberries rojas, las laptops rojos y todos los adminículos rojos especialmente fabricados para la boliburguesía.
Los espectadores, atónitos, se preguntan si será una clave, una nueva forma de hacer las cosas del chavismo para distanciarse del madurismo. ¿Será que hay que buscar en las libretas de teléfono (porque nunca se apunta el teléfono de un escuádilo en un Smartphone) y darle un toque a aquel amigo que dejó de serlo por órdenes expresas del comandante en alguna de las cadenas que hizo?
¿Será que la pauta es huir antes de que los de la oposición sean los que tienen la razón y nos hemos pasado los chavistas 14 años y tres meses enloquecidos con este reality show que no es sino eso, un mal programa de TV? ¿Será?

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