El blog de Max Römer: El pajarito de las mentiras

domingo, 7 de abril de 2013

El pajarito de las mentiras


Eso del pajarito es jugar con mentiras. Maduro, asesorado como está en esta campaña, juega con los sentimientos mágico-religiosos de un pueblo que, producto del sincretismo de razas, mantiene creencias sobrenaturales y en la cosificación o animalización que pueden adoptar los espíritus, los desencarnados.

La sorpresa que generó en la prensa universal de las capacidades extrasensoriales de Maduro de poder hablar con trinos con un ave en el patio de la casa natal de Chávez, son una muestra de la clara incredulidad que tiene el ciudadano occidental de que ese tipo de acciones discursivas pudieran tener resonancia en la mente de quienes creen en ese sentir mágico, pero si se quiere ahondar en estos complejos mundos producto de la mezcla de razas que se generó en América, bastará con revisar ‘Cien años de soledad’ o el ‘Popol-Vuh’.

¿De dónde sale todo ese criterio? Los amerindios –politeístas– adoraban a todos los elementos de la naturaleza, con la firme creencia de que sus ancestros podían habitar o encarnar en animales. Los africanos importados por los conquistadores españoles y portugueses a tierras americanas, otro tanto de lo mismo. La evangelización sirvió en muchos estratos socio-culturales del Caribe para darle nuevos nombres a esas creencias. Para llevar por analogía los poderes de algunos santos católicos a las fuerzas de la naturaleza, para adorar de otras formas las creencias que chamanes y caciques profesaban. De ahí la necesidad de prenderle velas a Chávez, de saber de él a través de su espíritu, de llevarlo a altares.

El pensamiento mágico-religioso funciona considerando que al morir Chávez tiene que estar encarnado de alguna forma. Tiene que poder comunicarse con quienes le rodeaban de manera cercana, quienes le amaban de verdad. En este caso, un pajarito que le canta al ungido de la mano de Chávez, Nicolás Maduro. ¿Quién más podría tener semejante poder de comunicación? ¿Quién otro puede decirle al pueblo que es él quien abandera un proceso revolucionario?

Así, de esa manera que puede lucir ingenua, que puede parecer que es relativa al atraso cultural y educativo de un pueblo, así gobernará Maduro: inspirado, susurrado al oído en sus decisiones, atendido en sus necesidades de gobernante por los héroes de la patria, iluminado por las estrellas y bendecido por el sol y la tierra que pisó el comandante.

La campaña de Maduro se funda en mentiras, en ocultación de realidades, en manipulación del pueblo, en manejos poco responsables de temas como la muerte de Chávez, o la realidad económica de sobregiro, o crear promesas incumplidas por el régimen del comandante al que pertenece el chófer de autobuses para tratar de convocar en torno a sí a un pueblo que, sediento de esas figuras mágicas, le votará en masa a ese, que oye hablar a los pajaritos.

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