El blog de Max Römer: De la herencia de Chávez a las elecciones del 14A

lunes, 15 de abril de 2013

De la herencia de Chávez a las elecciones del 14A


Si alguna cosa dejó Chávez fue la división ideológica y política de Venezuela. Una herencia que se cobró este 14A cuando no quedó la menor duda de que hay dos países que comparten el mismo territorio: el del chavismo (que no es el de Maduro) y el de la oposición que sí es el de Capriles.
El caso es que las cosas no son para redacciones complejas, sino para enumeraciones explicativas de lo que le espera al panorama venezolano:
1)      El conteo de votos. Al dilatarlo y darle proclamación a Maduro como presidente electo, poco o nada se puede hacer para llevar tranquilidad democrática a un país que no cree en esas cifras, por demás, incompletas. Es deja en muy mal lugar al Consejo Nacional Electoral y respalda lo que decía Andrés Pastrana -expresidente colombiano- en una carta que firma declinando la oferta de haber sido veedor del proceso electoral.
2)      De la gobernabilidad y el sentir democrático. Maduro inició su mandato interino evocando al fallecido Chávez, llevándolo y trayéndolo en todo su discurso, manipulando su recuerdo y hasta hablando con su espíritu. Se enfrenta a una realidad como una pared, una oposición que respalda –aun siendo diversa en ideologías y posiciones políticas– a un solo hombre: Henrique Capriles Radonski.
3)      De la fuerza de la oposición. Ya no se trata de llamar y maltratar al “enemigo” como lo llamaba Chávez de escuálidos o cualquier otro adjetivo o sustantivo peyorativo que se le antojase al líder de la revolución bolivariana. Ahora sabe Maduro que no juega con todo a su favor y que del buen hacer de su gobierno depende la permanencia del chavismo como partido e ideología.
4)      De la debilidad de la fuerza armada. Han demostrado no tener el guáramo necesario para llevar la defensa de Venezuela y de ser el hazmerreír de la institucionalidad venezolana. Ya se verá de qué lado del chavismo están y de qué pie cojean.
5)      De los secuaces del chavismo. Empezarán a señalarse buscando culpables y diciéndose los unos a los otros que eran los favoritos del fallecido presidente. Maduro tiene que resolver los temas de herencia que recibe y ser ecuánime para mantener el poco liderazgo que tiene frente al partido.
6)      De los tiempos que vienen en materia de sindéresis. Sabemos la gran cantidad de armas que hay en los hogares venezolanos y la yesca que puede encender una reacción violenta. Basta recordar las hordas comandadas por la también fallecida Lina Ron y sus motoristas con fusil o las guarimbas[1] de la oposición.
7)      Del manejo institucional unilateral. Ya se sabe que Chávez dejó en su herencia unas instituciones perfectamente engrasadas a su sentir y mandar y que las mismas tienen una estructura blindada que le permitirá a Maduro gobernar por tres años sin contratiempos. Pero, la realidad es que en la voz del pueblo opositor no quedará vestigio de un buen hacer si no tiene ese temple. A pesar de que los medios sigan cercenados, la voz de la gente sabe expresarse y mostrarán de alguna manera, la otra cara de la moneda.
8)      Del pueblo chavista. Han votado a Maduro por creerlo abanderado y autorizado po Chávez para llevar adelante la revolución. Ese fervor se irá disipando en la medida en que Maduro no pueda con las deudas que heredó del padre político.
9)      Del pueblo opositor y la Mesa de la Unidad Democrática. Las palabras son: unión, ecuanimidad, paciencia, resistencia y mucho tino en el futuro.
10)   De los países cercanos aliados al chavismo. Ya salieron a felicitar a Maduro imaginando que con ese cariño se mantiene la chequera sobre la mesa al menos para Cuba y que lo sembrado por Chávez en la región no podrá ser defraudado. Al menos esa es la conseja que recibiría Maduro en esas largas horas de convalecencia del líder en La Habana.
11)   Del hambre que está y la que viene. Tampoco es un secreto que los ingresos petroleros tampoco están alcanzando para tanta dádiva y planes sociales sin institucionalidad. Que no son suficientes para las toneladas de importación necesarias para alimentar a un país y que el aparato productivo desmantelado a base de expropiaciones es la otra parte de la herencia chavista que recibe la Venezuela post 14 de abril.
Y falta el duelo. El duelo de todo el pueblo de Venezuela. Los chavistas que no se conforman sin su padre. Los opositores que no se creen los resultados de las elecciones hasta que no se cuente el último voto a mano y el duelo de saber que el Consejo Nacional Electoral, desconociendo que hay voces que piden una revisión del acto electoral como todo buen demócrata haría, proclama a Maduro para terminar su parte en la telenovela por entregas de la herencia de Chávez.


[1] Guarimba es la toma arbitraria por parte de unos vecinos de una calle cercándola con neumáticos encendidos, alambre de espinos y tablas.

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