El blog de Max Römer: Una mentira dicha mil veces

domingo, 3 de marzo de 2013

Una mentira dicha mil veces

Las mentiras, dichas mil veces según Goebbles[1], se convertían en verdad. Eso era antes en tiempos en de la segunda guerra mundial, en los tiempos del oscurantismo mediático y controlado por todos los flancos, no en tiempos de Twitter y Facebook.
Así como a Nicolás Maduro el día menos pensado le crecerán los enanos del circo que tiene montado y del que se cree abanderado por haber sido ungido por Chávez en el mes de diciembre como su sucesor, así las batallas internas por el poder chavista se empezarán a convertir en escaramuzas, emboscadas y arrinconamientos para enterrar en lo profundo de las entrañas de quienes obran mal, el puñal cercenador.
Los casi noventa días sin escuchar a Chávez, es más, sin verlo, levantan las sospechas más agudas. La creatividad del líder revolucionario para hacerse entender “por escrito y otras muchas formas creativas que tiene para comunicarse” hace pensar en que Maduro salta y brinca alrededor de Chávez como una marioneta y luego, para poder mantener las formas como vicepresidente, va y dice eso, con una sonrisa semioculta por el bigote.
El Tribunal Superior de Justicia ya se empieza a poner nervioso, así como está nerviosa la oposición porque el acelerador de destrucción de partículas del chavismo está empezando a perseguir más de la cuenta al líder de los seis millones de votos: Capriles Radonski.
No se trata de perseguir, manipular, mentir. Se trata de que en Venezuela viven muchas personas que, por convicción y por lealtad a Chávez le votaron en octubre. Otros, por ser opuestos, votaron a Capriles y todos, esperan una veraz información sobre la salud del mandatario sin juramentación, de esa especie de agujero negro del poder en el que está sumida la patria de El Libertador.
Todo parece que está perfectamente tejido entre Maduro, el ministro de comunicaciones, el ministro de ciencia y una de las hijas de Chávez. Los demás personeros del gobierno no saben, no contestan, no aparecen pero si exigen saber qué es lo que pasa, al igual que todos aquellos 27 millones de venezolanos que quieren a un presidente que mande, arregle las cosas y se deje de guabina[2].
Ahora cabe una pregunta, ¿por qué tanto mutismo? ¿Por qué tanta desinformación? Las razones parecieran ser sencillas. A Maduro los días de poder se le están acabando. Es como el famoso cuento de “El diente roto” de Pedro Emilio Coll, aquel en que el niño, convertido en hombre, llega a las alturas del poder porque los demás lo consideran un intelectual, alguien por encima de todos en su capacidad reflexiva, cuando lo que ocurre es que no hace más que acariciarse con la punta de la lengua aquel diente roto[3].
Pues a Maduro se le notará en breve de qué está hecha su capacidad revolucionaria. Nada más.


[1] Joseph Goebbels, además de ministro de propaganda del régimen nazi, fue el creador de los doce principios de la propaganda. Todos ellos fundados en la manipulación y hacer que el pueblo pensara de maneras unidireccionales.
[2] 1. Guabina:  loc. adj. coloq. P. Rico y Ven. Dicho de una persona: Hábil para salir airosa de cualquier situación. DRAE (2013) [En línea] http://lema.rae.es/drae/. Tomado el día 3 de marzo de 2013.
[3] Coll, P.E. (1898) El diente roto. En: El Cojo Ilustrado. Caracas, Año VII, No. 160, 15 de agosto de 1898. p.573

1 comentario:

Hydra G. del Pozo dijo...

Estimado Max:

En tu opinión, ¿qué pasará ahora? Espero tu próximo post. Un saludo, Hydra.

http://cnnespanol.cnn.com/2013/03/05/nicolas-maduro-anuncia-la-muerte-de-hugo-chavez/