El blog de Max Römer: Muere Chávez y ¿ahora qué?

miércoles, 6 de marzo de 2013

Muere Chávez y ¿ahora qué?

Si existe un momento que se ha esperado desde hace mucho desde el punto de vista informativo ha sido el óbito de Chávez. Los medios de comunicación se han volcado a mostrar perfiles del militar venezolano, de su trayectoria como golpista y luego como presidente por la vía democrática. Unos lo han destacado como hacedor de patria y conteniente, otros como un desestabilizador y paternalista. El caso es que hoy 6 de marzo, la prensa entra se vuelca sobre la figura del extinto Chávez.
¿Qué viene ahora? Primero desobediencia a la constitución. Ya Elías Jaua, canciller venezolano, señaló que será Nicolás Maduro quien lleve la presidencia en esta etapa de transición, cuando le corresponde según el texto de la carta magna a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional. Ya veremos qué clase de componenda le dan a esa decisión que, a todas luces, se ve como una estrategia del ala civil contra la militar en el chavismo.
Viene un despliegue de las fuerzas militares –siempre leales al régimen que no a la patria- por aquello de que es Diosdado quien decide los ascensos militares y, como le gusta tanto al mundo militar eso de lucir galones sobre las hombreras, estarán más atentos de lo que diga el presidente de la Asamblea Nacional que otra cosa. Ergo, vendrán persecuciones como las que ha vivido todo aquel que se haya opuesto al régimen de Chávez, pero esta vez, al estilo de los chavistas sin Chávez, es decir, en una recalcitrante forma de leer lo que el comandante alguna vez quiso decir en alguna de sus interminables cadenas que violaban el derecho a la información.
Viene también un tiempo en que la oposición se debe dejar de pensar quien es su candidato para las elecciones (que deben convocarse en el plazo de un mes de acuerdo a la constitución aunque ya veremos qué hacen los chavistas para crear una escaramuza) y volcarse sobre quien ha garantizado 6 millones de votos hace menos de 6 meses: Henrique Capriles Radosnki. Los demás, son figurantes que lo que lograrán es dispersar y confundir. ¡No se equivoquen!
Viene confusión para el pueblo. Chávez encarnó al padre ausente para millones de venezolanos. Era el padrino, ese tío cercano a la casa que representaba la figura masculina que tanto falta en los hogares y que, a través de la televisión, gobernó para esos corazones hambrientos del cariño no recibido por la irresponsabilidad masculina frente a los hijos. Para el pueblo chavista Chávez era todo, la patria, la comida, el amor, la ilusión y la esperanza. Viene tiempos en que los actores cómicos que dejó Chávez el 11 de diciembre mostrarán cómo es que llevan el guion adelante. Por lo pronto se ven  gritos destemplados haciendo caso omiso a la letra inventado un libreto de telenovela verdaderamente increíble como esa de la inoculación del cáncer. Haciendo llamados a la paz y desplegando armas para mantener el control y, lo que es más patético, mostrándose lacrimógenos ante la falta del líder.
Viene, como manda el protocolo, una larga lista de loas a Chávez, una larga lista de obituarios condoliéndose por la muerte del presidente, una revisión de las relaciones bilaterales entre los distintos países con Venezuela, el llanto de los países que recibían dádivas millonarias de parte de Chávez, los cobros de las facturas impagadas en esas promesas continentales y compromisos en que el rojo comandante metió al país del Caribe en ventas de petróleo a futuro.
Viene sacar cuentas y ver que el chavismo sin Chávez será más de lo mismo, más oprobio, más rencor y, por supuesto, más división.
Viene para la oposición un tiempo de mostrar el camino, de volcar sobre la mesa los restos del país y señalar que con los trozos se puede hacer mucho si todos, absolutamente todos, ponen su mente, su corazón y sus manos a la obra.
 

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