El blog de Max Römer: enero 2013

domingo, 27 de enero de 2013

¿Las cárceles también son culpa de Globovisión?


Mueren entre policías y reclusos 61 personas y otros 120 quedan heridos. Un motín en la cárcel de Uribana que se conoce primero por el canal de noticias Globovisión y las redes sociales antes de que la ministra de Centros Penitenciarios se entere. “Fuimos sorprendidos por la publicación de la información de la requisa por el canal Globovisión, las redes sociales y la página web de El Impulso” dijo Iris Varela.
Una vez más la culpa es de los medios. Si no existieran, la revolución bolivariana sería como una caja de regalo, de lo más bonita con papel de colores con la cara del Che y de Chávez al estilo Disney y con lazos rojos de esos grandes y en medio del paquete. Pero, se le olvida a la ministra que la verdad es como los gases, inunda los espacios vacíos y plena las conciencias de quienes desean saber qué pasa. Principios fundamentales de la física que se aplican en el mundo de la veracidad informativa.
No se trata de maquillar señora ministra. No se trata de decir que la revolución combate el crimen de las calles y tiene reformas importantes en materia de reclusión de delincuentes. No se trata de echarle la culpa a 40 años de alternabilidad democrática, ni a los medios de comunicación. ¡Carajo! ¡Qué no! ¡Que ya llevan 14 años en el poder! Se trata de que asuman la responsabilidad que les ha dado el pueblo de gobernar, de actuar, de acometer las reformas y las inversiones necesarias en materia de seguridad jurídica y social. Se trata de que usted, como abanderada de un proceso que implica serias transformaciones sociales y judiciales emprenda su labor con orgullo y responsabilidad y se deje de estarle echando la culpa a Globovisión.
181 personas terminaron con proyectiles en el cuerpo o alguna herida de arma blanca. ¿Se da cuenta usted de que para que esto ocurra tiene que haber una filtración de armamentos hacia una cárcel? ¿Se ha percatado de que la situación se le fue de las manos? ¿No se da cuenta de que los niveles de corrupción que hay en esa cárcel (no sabemos si en las demás) han llegado a que se filtren armas para que los reclusos puedan sobrevivir? 
¡Hay que joderse señora ministra! Tiene que mojarse de responsabilidad y asumir de una vez por todas que lo más honroso cuando no se puede con un cargo es renunciar. Ahora, van a investigar. ¿Investigar qué? ¿A sí mismos? ¿Van a preguntar a los muertos? ¿A los heridos? ¿A la policía? ¿Van a cerrar la cárcel y van a mover a los presos a otra para que el hacimiento sea mayor? ¿Vociferará como siempre ha hecho frente a los “desmanes” de la verdad? ¿Gritará hasta que se descongelen los polos en contra de los medios de comunicación? ¡Ya nadie le cree! ¡Ya nadie les cree!
Han hecho un golpe de estado a la medida de Maduro engañando al pueblo venezolano y al mundo entero y ahora la culpa de las cárceles es de un canal de televisión por UHF. ¡Qué manera de gobernar! ¿Así es que se gobierna?
Póngase a trabajar señora ministra de cárceles. Dele la cara a la prensa y diga que son ineficientes, que no saben hacer las cosas, que necesitan apoyo de países que saben gestionar cárceles y prisiones, que requieren apoyo para la rehabilitación de los presos, que han hecho a propósito este toque de queda nacional a partir de las 6:00 de la tarde para que la gente que salga a la calle sea eliminada por cualquier motivo de supuesta riqueza: un par de zapatos deportivos, un teléfono móvil o la bujía de una moto.
¡Trabaje!

domingo, 20 de enero de 2013

Una cantata para Chávez

Este último mes en el que Chávez se fue a Cuba para someterse a una de las múltiples operaciones por su enfermedad, su ausencia en Venezuela se ha notado especialmente, sobre todo porque le tocaba juramentarse como presidente reelecto. Ha traído cola su ausencia. Una cola que se refleja en los medios de comunicación internacionales que, si bien han estado siguiendo los acontecimientos minuto a minuto, también han tratado con las fuentes que tienen, de dar luces al panorama sombrío que se le avecina a América Latina sin la figura de su líder ideológico y, sobre todo, de soporte económico.
Nicolás Maduro ha estado ejerciendo el poder sin tener el carisma de su mentor, al estilo chavista pasando de toda la institucionalidad y, cuando le ha hecho falta, ha manejado los hilos del poder para que sea el propio tribunal superior de justicia el que le avale las sinvergüencerías. Ahora, como de eso sabemos porque estamos al día, habría que preguntarse de dónde viene todo esto, esta historia de chavismo que lleva 14 años y 10 días.
Chávez despierta
En febrero de 1989, luego de las primeras medidas económicas tomadas por el recientemente juramentado Carlos Andrés Pérez en su segundo mandado (CAP II), la reacción popular en contra del aumento de los precios del combustible generó una revuelta que se denominó el caracazo[1]. Este caracazo llevó a que fuesen las fuerzas armadas las que tuvieran que dominar la situación luego de que el propio gobierno civil, atemorizado y débil entregase inclusive a los medios de comunicación. El ministro de relaciones interiores Alejandro Izaguirre fue el encargado de dar un parte público sobre la situación. Las rodillas de los televidentes se pegaban a las pantallas encendidas buscando respuestas a tan compleja situación social. El ministro, tembloroso, inseguro de sus palabras dijo “no puedo. No puedo” y abandonó el micrófono. Quedó la pantalla por seis eternos segundos, vacía. Sin respuesta. Una ausencia patética y una porta vocería que dejó en entredicho el poder de control social del nuevo gobierno.
Fue entonces el turno de los militares. Ítalo del Valle Alliegro, quien era el ministro de la defensa, tomó las riendas de los micrófonos y puso orden social con su aparición por televisión. A su voz, los militares tomaron las calles y dispararon para disipar a los manifestantes y con las balas, muchos muertos y tras los caídos, las conciencias de quienes arrojaron fuego por sus cañones. Dentro de esos soldados estaba Chávez. Sorprendido, conmovido y dolido por haber tenido que disparar contra el pueblo.
Se decretó un estado de excepción, un toque de queda y un racionamiento de alimentos consecuencia de los saqueos. 1989 fue un año que quedó para el imaginario colectivo como complejo, duro y a la vez, de difícil digestión. Pero, trajo como consecuencia que el mando militar hacía falta. Que los uniformes no eran tan despreciables como se creía desde la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958.
Chávez hace un golpe de estado
Hugo Rafael Chávez Frías ha dejado de ser teniente y ya maneja tropas. Es teniente coronel. Se alía a otros militares de esa cruzada por el orden, la disciplina y la lucha contra la corrupción. Quiere vengar a las familias que habían perdido a los suyos en aquel febrero de 1989 y, como no sabe ser demócrata, se alza en armas contra el presidente Pérez y toda la institucionalidad venezolana en 1992.
Fue a la vez un año muy duro para la ciudadanía. Eso de tener golpes de estado no era un lugar común desde la salida de los militares en el año 58 y eso de estar de sustos tampoco era parte del paisaje de Venezuela. Al contrario, era el país del Caribe un modelo democrático a seguir en América Latina. Mientras la mayoría de los países de la región apenas despertaban a las urnas y a la legitimidad, Venezuela lucía orgullosa desde 1961 una constitución con separación de poderes, un congreso bicameral y una alternabilidad democrática que se vivía cada lustro.
Sí era cierto que la corrupción se había convertido en el modus vivendi, que había mucho qué hacer en todos los órdenes, pero se tenía democracia y, sobre todo, separación de poderes hasta tal punto que al presidente Carlos Andrés Pérez se le juzga por peculado[2] y es el Fiscal General de la República de Venezuela, Ramón Escobar Salom, quien se ocupa del caso, razón por la cual, el orgullo que se sentía en aquel entonces por la democracia no era menospreciable, al contrario, era de sumar voluntades. Pero, como apareció la figura de Chávez como antisistema, era ocasión de que algunos se sumaran a esas voces disidentes.
Chávez prisionero
Este golpe de estado fracasa y es entonces cuando son los medios de comunicación los que le dan la palestra a Chávez. Se convierte en el héroe, en el único que asume la responsabilidad, en aquel militar soñado que pondría orden en un país lleno de corruptelas y con tantas falencias que había que actuar.
Desde la cárcel de Yare se gesta entonces un movimiento revolucionario. Un pensamiento que venía de la jura ante el samán de Güere (emblemático árbol que acogió a El Libertador) y que sirvió para los militares que dieron el golpe como inspirador ideológico.
Fue un tiempo de estudio y, sobre todo, de acercamiento a la prensa. Los medios lo convirtieron en esa figura necesaria, ideal para entrevistar. Un ave curiosa de plumaje extraño que daba luces a un país de oscuridades. Chávez era Juan Bimba, Chávez era el pueblo, Chávez era la sensatez… Para muchos, otros nunca le creímos.
Nuevamente la democracia asume que todos caben en Venezuela
Luego de que Pérez fuera enjuiciado y fuese preso, tomó el poder Ramón J. Velásquez. Fue un presiente de consenso por seis meses que convocó a elecciones y que llevó al poder a Rafael Caldera (Caldera II). Caldera fue un hombre profundamente demócrata que prefirió darle el indulto a Chávez y que desde el ejercicio democrático fuese el pueblo el que tomara las riendas del destino venezolano.
Chávez libre adopta una actitud de diálogo con el país. Visita pueblos y ciudades, recorre caseríos y barriadas populares. A todos lleva un mensaje esperanzador de lucha contra la corrupción y de nueva patria. Se acerca a Cuba y se baña de ideología con Fidel Castro, se alía a personas que llevan años en la lucha popular, transforma su movimiento político y lo convierte en partido. En fin, hace las cosas como se espera que se hagan, por la vía de lo que la constitución y las leyes proponen, disponen e imponen.
Los intelectuales estaban encantados con Chávez (algunos), los industriales y medios de comunicación también. El pueblo lo consideraba un héroe por sus hazañas en febrero de 1992 y, sobre todo, por plantear esa férrea lucha contra la corrupción.
Habló por televisión con Jaime Bayly en una célebre entrevista y describió el modelo que pretendía (que resultó ser todo lo contrario a lo que dijo) y, por si fuera poco, ganó las elecciones de 1998.
En la jura por el cargo demostró quién era. Tildó a la constitución de moribunda y sentó las bases para una asamblea nacional constituyente. En esa ocasión, en 1999, diseñó el modelo de Estado que necesitaba, creó una constitución a su medida, que le permitiera expropiar, alterar el rumbo de la historia y, sobre todo, crear lagunas que solo él pudiera resolver, tal y como hemos visto el último mes (dic. 12 – enero. 13).
Adoptó una novedad, la creación de cinco poderes del Estado. Atrás que quedaron los revolucionarios franceses y sus poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Chávez se ilumina y crea el poder moral y, por si fuera poco, el electoral. Estos nuevos poderes le dan una legitimidad a todo lo que haga, porque si alguna cosa le pudiera incomodar, sería el propio tribunal lleno de sus acólitos, los que crearan la casación necesaria para que la constitución (la “Bicha” la bautizó él mismo) quedara ajustada a sus necesidades.
La presidencia
Desde que Chávez tomó el poder las cosas se complicaron en Venezuela. Desde el momento en que decidió la asamblea nacional colocarle adjetivos calificativos a la información, se sabía que las decisiones que en materia de comunicaciones se tomasen siempre serían a favor de Chávez. La ley habilitante de noviembre de 2000 fue otro de los procesos que definieron el carácter dictatorial de Chávez. Esta ley habilitante le permitió a Chávez asumir el control de los procesos de recaudación petrolera y de pesca con el consiguiente resentimiento de las patronales.  
Pero, la verdadera explosión de la oposición se produjo cuando pretendió cambiar el modelo educativo en 2000. Un decreto aprobado como muchas de las resoluciones del ejecutivo, entre gallos y medianoche, para que el pueblo no se enterara sino que fuese desayunado más tarde. Allí padres, madres, tíos, abuelos y padrinos salimos a la calle a protestar contra el decreto 1011. En ese decreto se establecían las bases de la profesión docente y fue este detonante el que llevó a pensar que la situación no estaba suficientemente dibujada desde la democracia sino desde unas formas poco ortodoxas de manejar el poder.
De allí en adelante fue un proceso de medición de fuerzas. La oposición, encarnada por los padres y madres de familia, se movilizaba, hacía toques de cacerola, mostraba su indignación. Los que le apoyaron en un primer momento, dejaron las filas del chavismo y se fueron a la acera de la oposición. El chavismo se fortaleció especialmente luego del paro nacional del 2002-2003.
La industria petrolera paralizó sus funciones con el apoyo de las fuerzas sindicales y la federación de cámaras de comercio, el grupo de la oposición conocido como Súmate y los medios de comunicación. Fue una pausa de 45 días que llevó a una medición de fuerzas que terminó con el despido masivo de 15 mil personas. Chávez, silbato de réferi en mano, fue diciendo nombres de personas y tras el nombre, soplaba su silbato, hacía un gesto de expulsión con el brazo y gritaba la palabra “fuera”. Dejó así en la calle, por protestar, por el legítimo derecho a huelga que está en su “Bicha” a montones de personas. Una vez más, el estupor y el desasosiego hicieron estragos en la moral de los venezolanos.
Y así. A partir de allí un intento de golpe de estado por parte del presidente de la patronal, Pedro Carmona Estanga, demostraron debilidad en la comprensión de la institucionalidad que el chavismo había creado con su constitución. Chávez por su parte, demostró en ese abril de 2002 y todas las veces que pudo de ahí en adelante, que no podría la oposición tomar el poder nuevamente porque el pueblo está con él, las leyes las hace él y, las decisiones, esas, también las toma él.
Un rosario de errores políticos por parte de la oposición hizo que el chavismo se fortaleciera. Un saco de odios acumulados por cinco siglos ha llevado a Chávez a tener de su lado a un pueblo hambriento, lleno de carencias y que con un poco de querencia, por un puñado de arroz y un litro de aceite, le sigue ciegamente al comandante. Un sistema político basado en lo que Chávez ha llamado “misiones”. Maletines llenos de dinero para repartir entre quienes vistan una camiseta. Una corrupción enfundada en rojo. Unas misiones que han paliado la ausencia de institucionalidad que le faltaba a aquellos años de grandeza democrática y que, ser solamente un modelo de dádivas por seguir al líder, se han convertido en un aparato de Estado que, de acabarse el chavismo, desaparecerían y con ellas esa forma mesiánica de gobernar que Chávez ha creado en torno a sí.
Ahora, por lo visto, por la poca información que se sabe, por la baja veracidad del parte médico que nunca ha existido, se debate entre la vida -¿conectado a una máquina respiradora?- y la muerte. Una muerte que no sólo será física, sino que tras de sí, dejará a un país sumido en lágrimas, ilusionado y esperanzado por ese futuro que prometió tras largas horas de intervención por televisión. Un país de fantasía que solo existió para los chavistas y para los demás, para el pueblo sin padrino, en las pantallas. Un país que se debatirá en abril nuevamente en elecciones y que, si Chávez muere, tendrá que elegir entre seguir con el chavismo sin Chávez o las propuestas de la oposición.


[1] Sin ser muy afecto a Wikipedia, el enlace que tiene sobre el tema es suficiente para darse una idea de esta revuelta.
[2] 1. m. Der. En el antiguo derecho y hoy en algunos países hispanoamericanos, delito que consiste en el hurto de caudales del erario, cometido por aquel a quien está confiada su administración (Fuente DRAE. [En línea] http://lema.rae.es/drae/, tomado el día 19 de enero de 2013.

domingo, 13 de enero de 2013

Una vela para Montesquieu


A los estudiantes venezolanos
Si Montesquieu fuera santo, me gustaría saber dónde queda su altar para prenderle una vela. Una vela porque la dignidad de su pensamiento sobre la separación de los poderes públicos se cumpliera en Venezuela. Lo que se ha visto en estos días en el país del Caribe clama al cielo de la teoría política. Pero, como todo desmán del chavismo tiene su contra cara, la dignidad viene de las manos blancas de los estudiantes.
No es la primera vez que desde las aulas se toman las calles. No será la última. En Venezuela la dignidad de los cuadernos lleva a la reflexión y a la acción de los ciudadanos. Así como en la revolución francesa, en que desde el intelecto se llegó al poder, los libros, las lecciones y el estudio mantiene la flama encendida de la democracia, esa que se sueña y que se trata de defender todos los días en las distintas latitudes.
Una vela para Monstesquieu para que el chofer de autobuses (Nicolás Maduro) y el militar millonario (Diosdado Cabello) comprendan que para ser legítimos deben hacer lo que la constitución venezolana dice. Otra vela para que los magistrados del tribunal superior de justicia (en minúsculas a propósito) se den cuenta de la trascendencia de sus decisiones genuflexas y de la poca herencia que dejan a sus hijos con esa actitud.
Así como se ha manipulado la enfermedad de Chávez para que la oposición no apoyara la campaña electoral para octubre sobre las debilidades del comandante, así el pueblo chavista se mantiene engañado y comprado a través de las muchas misiones que ha creado el chavismo para no fundar las instituciones de Estado que requiere Venezuela, sino para mantenerlas en maletines de manera de hacerse imprescindibles, ellos, los apoderados del dinero en maletines, ellos los de las camisas rojas que le dan su poco de revolución a los de las camisetas rojas.
Como la intelectualidad no necesita de rezos para ejecutar lo que piensa, los estudiantes toman las calles y no las dejarán hasta que los poderes sean separados, independientes, dignos, propios de un Estado democrático… porque saben los estudiantes que el golpe de Estado que han gestado los abanderados del poder, ese jaque mate pastor, se desmonta si se conoce exactamente cuál es el verdadero cuadro médico de Hugo Chávez. Un cuadro médico que pasan bordando los demás países afectos al régimen porque si reconocen que Chávez ha muerto, el petróleo que se recibe, la ideología que se necesita, la solidaridad automática entre pueblos “hermanos” se desmoronaría.
Es el momento de potenciar la dignidad. No tratando de que la oposición se sume a los estudiantes o estos a la oposición, sino de que sea el pueblo opositor, los políticos de la oposición y los estudiantes, los que le digan basta a la revolución bolivariana con su propia revolución de las ideas democráticas, esa que tiene como norte la división de los poderes de Montesquieu.  

viernes, 4 de enero de 2013

Jugando a la incertidumbre por dura que esta sea

No dudamos del deterioro de la salud de Chávez, y esta vez no se trata de dudas por la cara que puso cuando mostró a su hijo muy amado para sucederle, sino de las informaciones que provienen del diario ABC de España.
No podemos decir lo mismo de parte del séquito chavista. El desfile de los dolientes de la crisis que se desataría en sus países si Chávez desaparece del panorama, nos referimos a Evo Morales, Rafael Correa y los propios hermanos Castro, el paseo por vez primera de Diosdado Cabello a Cuba, las múltiples apariciones de Nicolás Maduró y las caras conocidas del régimen que le dan una sensación de final de telenovela alargada a petición del público.
Si bien es cierto que la institucionalidad no se ha pronunciado de cómo, dónde y cuándo debiese hacerse el proceso de transición democrática hacia una nueva elección presidencial, si es muy acertada la posición de la mesa de la unidad democrática (MUD) de exigir un parte médico que de certezas del pronóstico del presidente.
Ya algunos han adoptado a Twitter como el campo de batalla por dar la primicia de la información sobre el paciente, otros más prudentes se quedan en tweets que generan hilaridad y deseos de seguir la chanza. Los más rezan esperanzados por la recuperación del comandante y, así están las cosas.
La prensa busca analistas en caso de tener que llevar a los estudios de televisión a contertulios expertos en Venezuela y, las floristerías piensan en la facturación que vendrá si el colorado se va de este mundo.
Los que sí deben estar poniendo las barbas en remojo son los que se queden atentos del poder. Para ellos el liderazgo de Chávez les quedará grande, no tendrán los bríos para alcanzar la continuidad presidencial y, como saben que el país quedó desmantelado y prácticamente en una guerra civil, buscarán desesperadamente tender los puentes que la patria y el socialismo les impedía, pero que ahora que está la muerte tocando la puerta hay que tomar posiciones y eso del socialismo como que no ayuda mucho a sacar del hambre a pueblo.
Y queda el pueblo en la ecuación. Ese que ha comprado al Mesías de Chávez todas las megalomanías, ese que carga su retrato para arriba y para abajo como un amuleto, como quien lleva en procesión a un santo.
Son tiempos de incertidumbre, de mantener posiciones éticas que las máscaras caerán pronto.
Post data: Ahora, ha incluido Maduro un nuevo elemento en la ecuación para que resuelva el Tribuna Superior de Justicia: que Chávez se juramente es una mera formalidad. ¿Cómo es eso? ¿Quién le da derecho a estar acomodando la Constitución? ¡Den definitivamente un parte médico! Uno de verdad, con sus niveles de sangre, con un diagnóstico y pronóstico, como toca. ¿Qué vaina es esa? ¿Hasta cuándo burlarse de Venezuela?