El blog de Max Römer: 2013

sábado, 28 de diciembre de 2013

25 mil, 2 mil ochenta y tres, 69 coma cuatro, 2 coma ochenta y nueve

El resultado de muertes de 2013 es aterrador. Veinticinco mil muertos que son casi 3 muertos por hora, uno cada 20 minutos, es una cifra digna del despropósito de gobierno del chavismo. Llevan quince años en el poder y no han podido ni querido acabar con la violencia, con la indefensión, con las secuelas de la pobreza que, de endémica, ha minado a un país de balas y tras cada una de esas balas, un montón de lágrimas.

Venezuela es una mancha roja de tristezas y de podredumbre social, un espacio en el que la vida no tiene un precio mayor que el de una bala, ni una justicia superior que no sea la venganza con otra bala por parte del grupo social al que pertenezca el occiso. Ya es frecuente que cuando a algún bando le maten a alguno de los suyos, la revancha vaya contra la propia ciudadanía, toda ella. Miles de motoristas cierran las autopistas y, mientras pasa el catafalco, los automovilistas son atracados por esos motoristas, así, ante la mirada impávida de todos porque si alguno se atreve a revelarse, acompañará esa misma noche al que va en la caja.

Así las cosas. Maduro vocifera bajo su mostacho ennegrecido jurando futuro de justicia, equidad y paz. Un discurso que hizo Chávez por cada año nuevo y que ahora el delfín repite aleccionado y a la vez desafiante de unas cifras que dan parte de una guerra sin cuartel, que cierra puertas y ventanas, que mantiene en toque de queda a la población, que no deja paz a la miseria, ni a la riqueza, ni a los opositores, ni a los chavistas, ni a los que sean del Magallanes o del Caracas[1].
Pero el gobierno del despropósito, y ahora verá por qué lo llamamos así, hace creer que es una lacra sembrada, una fórmula que va contra los mismos cimientos del chavismo, que es una actividad propia de la oposición, de aquellos que no quieren que la revolución triunfe. Nada más lejos. Nada más imposible de creer. Es un despropósito cómo se mantienen los policías con un salario de BsF. 5880,00 que si fuese cierta la economía de mercado que se vive en Venezuela la conversión a euros estaría cercano a los € 679,40, pero si se hace la conversión a la economía paralela que se vive en el país suramericano, apenas alcanza los € 100,92. Con esa realidad, es poco probable que un policía, por muy sensato que sea, emprenda una cruzada contra la delincuencia porque tiene dos salidas, una venderse al mejor postor para dejar pasar fechorías y así completar su salario convirtiéndose en cómplice o, por otro lado, no involucrarse con su labor y así pecar por omisión.
Por si fuera poco, las elecciones del pasado 8 de diciembre demostraron que el hartazgo de la gente ya no cree en las promesas eternas provenientes del más allá. Más de la mitad de los venezolanos no votaron y, quienes creen que la oposición puede hacer algo, le dieron la confianza en las grandes ciudades que es donde la delincuencia campea a sus anchas. Por algo será.
Un muerto cada veinte minutos es el balance que recoge Maduro. Una porquería de logro, una verdadera vergüenza en materia de seguridad ciudadana. Un crecimiento de los serpentinas de alambre con cuchillas, un incremento en el blindaje de vehículos, más alambres electrificados que solo sirven cuando hay luz, muros cada vez más altos, barrotes en las ventanas para que el prisionero sea el ciudadano y no el malhechor, dobles puertas, cámaras de seguridad y, por si acaso, una rezadita para que el santo de turno proteja a los nuestros, ¡Dios mío! (con lágrimas en los ojos) ¡Que no le pase nada a mi muchacho!

[1] Son equipos de béisbol contrarios. Su tradición es parecida al enfrentamiento entre el Barça y el Real Madrid.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Ciudadanos que arropan sueños

En Venezuela hay ciudadanos. Millones de ciudadanos ocupados y preocupados por el futuro de un país que legar a sus hijos. Son ciudadanos que hacen lo que pueden para llenar las ollas para dar de comer a sus familias y, así como lo hacen por sus seres queridos, están dispuestos a dar más de sí a cambio de mejoras para todos.
Son ciudadanos de todos los colores políticos, que están por encima de las diatribas que se inventan desde el poder de los partidos, que están más allá de la discusión diaria y que saben que su actitud es la que prevalecerá en el tiempo.
Esos venezolanos saben que lo tricolor es una forma de arropar los sueños e ideales, que la geografía es más que tierra y cielo, que la historia tiene más de una lectura, y que lo indígena sí que es originario, como también lo es lo español, lo africano y años más tarde, lo italiano, lo portugués y otras tantas nacionalidades que han hecho grande y bella a la gente venezolana.
Por eso estas líneas van para el bravo pueblo de Venezuela. Va para esos que tienen nombres compuestos o que sus nombres son la fusión de una pareja enamorada como Leonor y Manuel que le dieron a su hijo en nombre de Leomar; o de Eduardo y Margarita que bautizaron a su hija como Edmar. A ellos, a los venezolanos que en su originalidad son capaces de crear y proyectar futuro, a esos que se levantan cada día con el canto de un gallo, un café y una arepa, es que queremos reverenciar en estas líneas.
Son ellos los dueños del capin melao floreado sobre el cerro, del turpial, de las risas revolcadas en las olas del Caribe. Son propietarios de las pelusas del frailejón, de las nieves perpetuas y del andar parsimonioso de los morrocoyes, de las bandadas de garzas, de la altura del Salto Ángel, de la oscuridad de las selvas y de la exótica forma de las orquídeas.
Son esos ciudadanos que quieren a su país, los dueños de Venezuela.

lunes, 2 de diciembre de 2013

TRICOLORes

 A mi familia y amigos
Hubo un país encantador, que no encantado, en que lo tricolor era una expresión de lo máximo que se podía aspirar: una bandera, unas metras[i], un helado napolitano, un trompo[ii] bien bonito, una cuerda para saltar, un chinchorro[iii] para mecerse bajo unas palmeras, la cinta que recorría de arriba abajo la toga de la coral.
Lo tricolor estaba en las aves, en el turpial[iv] de ojos rasgados, en las guacamayas[v] que surcaban el cielo de Caracas buscando nido en el parque Los Caobos, o en un grupo de niños, que son como los tonos del café con leche, o más leche o más café, pero en fin, tricolores.
Tricolor era la revista que los niños compraban para deleitarse con los cuentos de un par de tíos, un tigre y un conejo, o para adivinar las palabras que faltaban a una frase, o para sacar en el cuatro[vi] una canción tratando de no equivocarse con los trastes y abanicando la mano derecha sobre unas cuerdas que pedían piedad, en lugar de masacre musical.
Tricolor era una palabra mágica. Una especie del sumun de lo más valioso, de lo más querido. Se henchían los corazones cuando el locutor decía que el tricolor nacional desfilaba primero que todos en las fechas patrias ¡y eso que la televisión era en blanco y negro! Se calentaban los zapatos muy pulidos de domingo con el sol del lunes, al verlo izar al compás del himno, aunque con los espasmos de quienes nunca aprendieron a subir la bandera con fluidez.
Los tricolores no eran solo los de la bandera. Tricolor eran las cosas de otros países, o tricolor era un plato de pasta de la Solano con salsa Da Franca y eso sí, con bastante parmesano que, por cierto, lucía también su tricolor itálico en la etiqueta. Tricolores son los papagayos[vii] que dan acentos al cielo, obras de ingeniería aeronáutica hechas con las varas de las plantas de los ríos y papel de seda.
Tricolor era la selección de creyones[viii] que se hacían para decorar los bordes de los cuadernos, así como tricolor eran las rayas de los carros[ix] más chéveres[x] que se veían en las calles. En fin tricolor era el engolosinamiento de los colores para darse espacio a ser más colores aún.
Hasta que llegó un día en que a ese país encantador, le secuestraron el rojo del tricolor. Todo lo que antes se engalanaba con colorado, todo lo que se quisiera poner de ese acento encarnado en un tricolor, no podía ser. No se podía usar más al escarlata. El rojo pasó de eso, de rojo, de colorado a tener una nueva denominación: rojo-rojito.
Y se usó el rojo hasta el cansancio. Los otros, cansados de no usarlo, trataron de rescatar al tricolor, pero a las estrellas que lo adornaban le sumaron a otra y el tricolor se mancilló. Si el caballo que estaba sobre el azul del tricolor del escudo corría orgulloso con su mirada buscando a los demás, al caballo se le obligó a correr en solitario, sin mirar al grupo, olvidándose de todos, alejándose incluso de la sabana. El tricolor mancillado, se quedó en casa, abandonó a los helados, la propia pasta se sintió afectada, las metras no brillaban bajo el sol y, si antes las cuerdas para izar la bandera iban a un ritmo un tanto espasmódico, ahora debían ir marciales, obedeciendo al militar que vociferaba rojas palabras.
Pero los rojos se cansaron de estar siempre uniformados y ahora, emprenden una campaña ‘disque[xi] tricolor para ver si se parecen a los pájaros por las tardes, o a los tonos tricolores del atardecer desde el cerro. Y se equivocan. Porque ese tricolor que charrasqueaba un cuatro y veía con atención la posición de las manos, se quedó dando golpes a las cuerdas, mientras la mano izquierda marca y pisa solamente, el acorde Mi menor[xii].



[i] canicas
[ii] peonza
[iii] especie de hamaca
[iv] ave nacional de Venezuela
[v] papagayos
[vi] instrumento música de cuatro cuerdas parecido a la guitarra
[vii] cometas
[viii] lápices de colores
[ix] coches
[x] guai
[xi] es un modo del habla venezolana para enunciar que una cosa no es sino que parece ser
[xii] posición de los dedos sobre los trastes en los que el dedo corazón está por encima del anular y el índice

sábado, 23 de noviembre de 2013

Maduro y su cartilla

Ya no queda duda, se ha pasado de un dictador a otro y punto. Nicolás Maduro ha hecho todas las estratagemas posibles para tener su ley habilitante y, la obtuvo. Removió a una diputada que le incomodaba y así, sin más, puso al suplente. Como con un toque de varita mágica, 99 diputados, los tres quintos necesarios para hacer lo que le dé la gana el día de su cumpleaños.
Para dárselas de demócrata, lo visitan de los reyes de Holanda, que están en Venezuela para hablar de petróleo y, de paso, darle la posibilidad de que los holandeses se sumerjan en las playas del Caribe, si les apetece, por cierto. Nada del otro mundo, sobre todo porque lo que le interesa a sus majestades reales Guillermo y Máxima es el oro negro, poco más.
Con su ley habilitante en la mano, el chofer de autobús ya empieza a dar lecciones de urbanidad. Entre sus primeras medidas, se acabó el control cambiario. Eso sí, luego de despojar a los empresarios de los electrodomésticos de las posibilidades de reponer mercancía. Con esa jugaron la semana pasada. Este fin de semana, va y se mete con los comerciantes de los centros comerciales. Él y sus ministros genuflexos están paseando por las tiendas a ver quiénes tiene los precios justos y de paso, para manejar la campaña de la oposición y de Capriles, le detiene al coordinador de la campaña, Alejandro Silva, así sin más, para que el juego democrático sea solo producto de su MADUREZ política.
Desde que se montó el chavismo en el poder hace casi quince años –piense usted si tiene a un quinceañero o quinceañera en casa todo lo que ha pasado en la historia familiar en esos años– los intentos por dominar el espectro de todo lo visible e invisible se han materializado de las formas más insólitas: control de los medios de comunicación, del aparato productivo, de las importaciones y exportaciones, de la salud, del comercio, en fin… razón hay de estar mostrando en las redes sociales que las carencias no son responsabilidad de la oposición sino culpa de los gobiernos autocráticos de Chávez y Maduro y su enorme ristra de expropiaciones.
Maduro es felicitado por su cumpleaños por miles de seguidores chavistas. Personas que deben tener en sus casas más de una vela encendida por causa de la violencia no dominada por estos desalmados que han mantenido un toque de queda civil a juro y que, tal vez no se den cuenta de que el presidente si tiene la vida asegurada con sus matones de oficio a sus lados, mientras el ciudadano común se las apaña como puede para sobrevivir en esa selva de violencia y desabastecimiento.
La política del mandante, del chofer de autobús, es la política de un miserable. Se trata no sólo de hacerse el Robín Hood, sino de quitarle el empleo a aquellos que viven del empresario. Seguramente, en los rastrojos del comercio que queda en Venezuela, habrá algo todavía qué comprar, pero en breve, con el dólar desatado como empieza a estarlo, lo que se consiga, lo que habrá luego de las quiebra de tantos, será lo que el gobierno decida importar, lo que el gobierno quiera dar, en fin, una demostración más de que Cuba se ha instalado con todo y cartilla de racionamiento.

domingo, 17 de noviembre de 2013

La Venezuela del 'toma y dame'

La campaña populista de Maduro para ganar las elecciones de diciembre, es una demostración de cómo funciona la corrupción en Venezuela. No se trata de una corrupción de cuello rojo, blanco o azul, sino que pasa por la de camisetas rojas y de todos los colores también. ¿Usted no quiere hacer la cola porque le da calor? Paga y se la hacen. ¿Usted quiere comprar una nevera en particular y quiere, por decirlo así, reservarla? Paga al dependiente de la tienda y este se la ‘reserva’. Un toma y dame por todo, un trueque de corrompidos y corruptores que ha saltado a la prensa.
Maduro hace creer que son los empresarios de la venta de electrodomésticos los responsables de los precios de ese tipo de productos y, resulta que la cadena es mucho más compleja. Hay que remontarse al régimen cambiario de las divisas. Como los enseres domésticos no son de primera necesidad, no tienen el favor del dólar a 6.30. Esta realidad hace que para mantener un negocio de estas características las divisas norteamericanas con las que se puede importar, se deben adquirir a dólar libre, es decir, a lo que te pidan por la divisa en los mercados negros, razón por la cual los precios de adquisición pueden estar sobre los 48 o más bolívares por dólar. Con ese calvario de fluctuaciones de precios que no son precisamente céntimos, el comerciante debe hacer un poco más: entrar en el círculo de la corrupción.
Una vez sorteadas todas las corruptelas propias de la aduana, en las que se deben mojar las manos de muchos guardias nacionales, cuya divisa es el honor, así como otras muchas conciencias, se coloca el producto en el mercado –que cuesta lo suyo en local, empleados, decoración, electricidad, seguridad social, etc.– con la dificultad de saber si se podrá vender o no, puesto que las posibilidades de colocación dependen de un manejo propio de los deseos de compra del público.
Así, la cadena se convierte en un toma y dame, en revisiones de contenedores, en procesos de corruptelas de todo tipo para llegar a exhibir orondamente la nevera que, por otras razones, estará más tiempo vacía que llena… a menos que se tengan los contactos en los mercados, se le pague lo suyo al carnicero, al lechero y al cajero para que le tengan guardaditos el corte de carne o la leche.
Ahora, con toda ese mecanismo perverso de corrupción –y razón principalísima de que Chávez ganara las elecciones en 1998 con su oferta de combatirla– los corruptos de gobierno central, ofrecen a precios de gallina flaca los enseres como parte de su campaña electoral y de redistribución de la riqueza, haciéndole otro favor a la economía: por cada empresa ‘saqueada’ mediante estas formas, quedarán en la calle muchas familias que no tendrán empleo después de quebrar a sus jefes y, por si fuera poco, tampoco tendrán la oportunidad de cobrar ese sobre sueldo por reservar la nevera, o a los menos favorecidos, hacer la cola o a los que están cerca de los alimentos, guardarlos para que más tarde, alguien se los lleve pagando su correspondiente cuota de corrupción.

Y toma y dame permanente, una corrupción que ha acompañado al chavismo y a Venezuela los últimos 15 años que tienen los rojos en el poder y que, para los efectos de dominar la economía, han bloqueado las páginas web en las que aparecían los montos de la fluctuación cambiaria de la moneda. Una manera, a la Maduro, de hacer creer que se dominan los números y que se camufla, por decirlo de alguna manera, a una economía que se desmorona a trozos  que nadie se explica cómo es que ha llegado a esos niveles.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La suprema felicidad social –SFS–

El gobierno bolivariano de Maduro recientemente ha sorprendido al mundo entero con una bobería (en su primera acepción del DRAE): un ministerio para la suprema felicidad social – SFS. Más tarde, como la cosa hizo reír de lo lindo a las agencias de noticias, periodistas y opinadores por darse cuenta de que en Venezuela la manipulación llegó a los niveles más insospechados, el ministro Arreaza en una actitud beligerante escribe por twitter que mofarse del término acuñado –suprema felicidad social –SFS– es burlarse de la memoria de Simón Bolívar. Una pendejada (en su primera acepción del DRAE), pues.
Lo que no saben los comunicadores políticos del chavismo es que la felicidad es, entre otras cosas, un término publicitario acuñado por Coca–Cola. Ha hecho el refresco toda una estrategia global en la que va sumando amigos, ha hecho campañas en las que el refresco no es que sea feliz, sino que acompaña a esos momentos en los que la gente se siente feliz. Los psicólogos le preguntan a sus pacientes si son felices, así como lo hacen los enamorados, se desea por los cumpleaños, la Navidad, los años que empiezan. Algunas personas deseamos eso, salud, felicidad y euros. Un poco para cada cosa. 
Lo que no sabe el chofer de autobús es que la felicidad no se decreta y mucho menos se gerencia, sino que se siente, se vive y disfruta. Se procura, al menos, estar contento, pleno, divertirse un poco, estar bien.
La gente es feliz porque tiene a su familia bien, porque sus hijos van a la escuela habiendo comido, bien vestidos y con sus libros para estudiar, porque tienen salud, porque tienen un trabajo con el que dignificarse. No es feliz porque el gobierno se los diga, y mucho menos un ministro.
La gestión de un país es proporcionar los elementos que podrían, leáse bien el condicionante, llevar felicidad a los hogares: comida, salud, educación, vivienda, vialidad, seguridad, empleo… poca cosa, señor Maduro. Poca cosa que procurarle a la gente para que esté, al menos, contenta. Ya dirá la gente si es feliz. No su nuevo ministerio y día patrio.
Pero, el enorme pero, es que en Venezuela no solo hay carencia de gestión en lo que se apunta en el párrafo anterior. Tampoco hay papel para nada. Ni del higiénico, ni de periódico (como para convertirlo en higiénico en caso de extrema necesidad). Es decir, que la libertad de prensa se ve limitada por la Suprema Falta de Sentido del gobierno de Maduro. Una Soberbia Falta Social cuando lo que se busca es engañar al pueblo con consignas y tonterías el día de las elecciones, apunte en el calendario para que el pueblo con el dedo manchado de tinta indeleble le haga el gesto de costumbre ese que es Supremamente Feliz Señal cuando se usa el dedo del medio y los demás se recogen.
Si el gobierno de Chávez gestionaba hasta el hastío las comunicaciones obligando a todo un país a seguirle los pasos hasta la exhalación, el gobierno de Maduro, con toda la cursilería de su pajarito hablante –que imaginamos como un loro rojo enorme con la voz de Chávez–  ha llegado al paroxismo (en su tercera acepción del DRAE) hasta el punto de que se le resbaló el volante del país y el autobús le va dando tumbos por una de esas calles llenas de huecos y baches producto de la inacción política y si bien cacareada de casi 15 años en el poder.
Por lo pronto, sea feliz señor Maduro. Sea Supremamente Feliz Solo, que el pueblo, es decir, lo social de un país, le dará su opinión en breve y así, viéndole derrotado en las urnas, sí será al menos por un día, feliz.

domingo, 27 de octubre de 2013

UT INNOTESCAT MULTIFORMIS SAPIENTIA DEI

A los sesenta años de mi Alma Mater

La Universidad Católica Andrés Bello llega a sus sesenta años. La Ucab o la Católica, como se le reconoce más fácilmente, es dos universidades. Una la vista, la que se muestra orgullosa con sus edificios y logros y, la otra, la invisible, la que se queda tatuada en los corazones, es la que dejan los jesuitas con sus improntas, con su palabra mágica: acompañamiento ignaciano.
Quienes han transitado por sus aulas, bien como alumnos, bien como maestros, saben que lo que se respira, llena, que deja poco espacio para el egoísmo, para el pensamiento individual. Es un aire que convierte el esfuerzo de cada quien en un hacer colectivo, en un sentir por el otro, por estar con el otro, por construir país, aunque sea un país proyectado, no es idealista, ni ensoñador. Es la Ucab donde se construye una Venezuela de verdad, de cercanía con el entorno, con los que más necesitan el apoyo: los pobres.
En ese mundo invisible que está en la Católica pasan cosas como que se hincha el corazón con el himno donde palabras domingueras adornan las bocas de todos: veneras, bordones, raudal. O lejanas como lobos. O, como todos los que nos formamos en esa casa, sabemos que si la casa vecina vence las sombras, la nuestra se muestra orgullosísima en latín, con un emblema que no representa las formas de las universidades de la Iglesia que suelen ser ovalados o redondos, sino que más bien parece un escudo de armas porque lo diseñaron así, con todos los elementos necesarios para que no quedara nada por fuera: la familia Bello, el sello de los Jesuitas y, por si fuera poco, el de la familia Loyola. Para adornarlo, el azul mariano y la bandera vaticana cercado por esas letras sobre verde en letras doradas que titulan estas líneas. Una identidad gráfica que suma todo y que si algo hace, es que representa a todos los que por las diferentes sedes que están por toda Venezuela sienten de ‘su’ universidad.
Ut Innotescat Multiformis Sapientia Dei, que quiere decir en castellano para que se conozca la multiforme sabiduría de Dios, ha sido inspiración, blasón y motor de mucho. Es su forma, su espíritu, una actitud de mantenerse firme en sus valores, en sus principios de multiplicidad, de sabiduría. Una sabiduría arriesgada, directa, pugnaz si se quiere, para mostrar las injusticias y no dejarse doblegar ante nada, ni siquiera ante los desmanes de querer desconocer a la historia patria, o desmerecer la obra que salió de la Ucab al año de su fundación, Fe y Alegría.
La Ucab es una casa de todos y para todos. Un espacio para formar líderes, gente comprometida que va por el mundo entero dejando su aporte, su saber y sus inquietudes por saber y alcanzar. Ser ucabista es tener en mente al otro y sus problemas, es brindar una mano o las dos sabiendo y sintiendo con el otro, es sentir pensar, sentir y hacer. Eso es pertenecer a la Ucab, llevar hasta los confines que la sabiduría es múltiple y que, para alcanzarla, hay que conocerla.

domingo, 13 de octubre de 2013

El diputado 99, 100, 101

La ley habilitante tiene como propósito el combatir la corrupción. Es sabido que Nicolás Maduro tiene a su favor a 98 diputados en la Asamblea Nacional y que necesita 99 votos para que su ley salga adelante. La lucha contra la corrupción… ¿será que han comprado la voluntad del diputado 99, del 100 y del 101?
Mal empieza esta cruzada contra la corrupción de Maduro si la respuesta es afirmativa. Imagine usted que quiere luchar contra algo y, para alcanzar su éxito inocula –palabra favorita en el léxico breve de Maduro- la enfermedad en aquellas conciencias que necesita plegadas en torno a sí. Tres conciencias para ser precisos o, al menos una. Serán brazos alzados con vítores, con aquella alegría de sanación que adoptan las masas cuando pierden el sentido. Un momento mágico para el ego del mandatario que sabrá, en lo íntimo de su habitación, que ha hecho mal, que ha obrado mal, que ha comprado esos votos, así como han comprado a un país con el reparto inmisericorde de camisetas rojas.
Ese diputado 99 será el señalado, el marcado, el que ha traicionado a los votos de los ciudadanos que confiaron en él. Será un maula, un sátrapa, una persona sobre la que el pueblo podrá, más tarde, volcar su ira por eso, por traicionar el deber democrático de mantenerse firme ante las convicciones de quienes depositaron en él su confianza.
Maduro sabe que unos cuando ceros acompañados de una cifra que vaya del 1 al 9 son capaces de hacer que cualquiera deje su traje y se enfunde el colorado necesario. Una cifra colocada en algún paraíso fiscal. Una cantidad que se adorna de piñas coladas y lánguidas olas en alguna de las islas del Caribe.
Sobre el diputado 99, el 100 y el 101 caerá el castigo de haberse vendido, así como hizo Judas que por un puñado de monedas entregó besando a quien era un salvador y bien sabemos cuál fue el triste final del Iscariote, una cuerda, un árbol y su cuerpo colgando al vaivén de la brisa. Así, así estará el diputado 99 el resto de sus días. Penando por haberse entregado, sabiendo que su familia sabe que fue él y sólo él quien entregó su dignidad.
Pocas palabras más merece el diputado 99 y el señor Maduro. Poco más.

domingo, 6 de octubre de 2013

Matar al mensajero o ¿dónde está el volante?

La escasez en Venezuela es comidilla que alimenta, al menos, las conversaciones. Como no hay montones de rubros, la gente pues, habla de lo que hay, dónde lo consigue, si la próxima vez me avisas y vamos juntas a comprar así, a lo mejor ¡mijita! podemos tener las dos algo que llevar a la casa. Como se trata de un mundo así, como me decían un par de cubanos hace 20 años, que el día que hay dentífrico no hay con qué ensuciarse la boca, los medios de comunicación se hacen eco de ese estado de indefensión.
Visto lo visto, viene el todopoderoso Maduro y le dice a los medios de comunicación que si siguen armando guachafita sobre el tema de la escasez, los cierra y punto. Matar al mensajero, pues. Una medida harto democrática, de esas a las que está acostumbrado el pueblo venezolano. Para seguir en democracia, esa del siglo veintiuno, Maduro hace acciones que dejan impresionado a cualquiera que no sea del área tropical: les subió el sueldo a los militares, por si algún lector ha pensado en que un golpe de derecha es una solución. Ya antes les había obsequiado nuevos automóviles, ahora, para que les pongan gasolina, les sube el salario. Así, no podría haber montoneras de esas como las que armó Chávez en el 92 con aquellos secuaces que hoy, muerto el comandante, están gozando del poder.
Para más, sin dejar nada en el tintero, Maduro va este próximo martes 8 de octubre a pedirle a la Asamblea Nacional que le otorguen una ley habilitante, es decir, poderes plenipotenciarios para hacer lo que le dé la gana porque a él, eso de tener que someter a una banda de diputados, dentro de los que están algunos de la oposición, eso le da fastidio, le aburre. Él prefiere las cosas ya, ya. Luchar contra la corrupción con una ley, acabar con el narcotráfico a cañonazos, terminar con el hambre con un cheque. Así, a lo bestia, tal y como le decían al comandante en sus eternos programas “así, así, así es que se gobierna”.
No le bastan las expropiaciones que no han servido más que para incrementar el hueco fiscal del gobierno, puesto que no producen nada las empresas arrebatadas de mala forma a quienes daban trabajo y generaban bienestar; no le basta con que las relaciones con las FARC y sus vínculos con el narcotráfico están de lo más comprobadas y hasta televisadas en aquel rescate a Clara Rojas. Ahora, en ese efectismo que les encanta a los chavistas cuando están delante de un micrófono, apuesta por una moral alta, por valores éticos y ofrece derribar aviones, multar, en fin, el muchacho bueno de la partida, el paladín de la justicia, el abanderado de la verdad, el que abrirá nuevas oportunidades en ese estilo bárbaro que tiene de gobernar.
Un manual de institucionalidad, un marco jurídico respetable, la depuración de los aparatos de seguridad del Estado, la inversión en la formación de maestros junto a la adecuación de la infraestructura educativa, la revisión de las condiciones de la infraestructura de salud, la descentralización bien ejecutada de la administración pública, la adecuada inversión en el agro, la inversión en la modernización del aparato productivo, en eso es que tiene que trabajar Maduro. Dejarse de inventar fuegos artificiales y de aparecer en los medios de comunicación por mantenerse en campaña.
Con Chávez muerto, la mejor forma de honrar su memoria, si es que honra merece, es construir ese socialismo vigésimo primero desde lo que dice el texto de la constitución que el propio comandante mandó a escribir. Si se empieza por ahí, por la comprensión de ese texto, por la separación de los cinco poderes –léase bien cinco– ejecutivo, legislativo, judicial, moral y electoral, Venezuela podría ser un modelo de gestión y democracia. Pero… tiene a un chofer de autobús que no sabe dónde está el volante del país.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La carne congelada en el país de Maduro y el Dr. NO

El presidente Maduro teme por su vida a cada instante y, para ayudarse psíquicamente, en esa forma de entender el poder desde la familiaridad, nombra a su hijo como guardaespaldas mayor, en suma, nepotismo. Una más de las vías de intentar desviar la atención de los acuciantes problemas que le crecen por doquier. Ayer sábado el diario El País, retrataba en las pocas líneas de un editorial la situación en la que está entrampado. Una herencia de fracasos que ha sumido a Venezuela en la mayor de las crisis.  
La deuda galopante, la inflación desbocada, la delincuencia desatada –basta ver lo que significó el camión atascado en la vía y el vandalismo que se produjo inmediatamente al punto de tener que movilizar a 100 efectivos policiales–, el hambre que se trasluce en estas pobladas, para ver que lo que se le avecina a Maduro no es precisamente una victoria electoral en las elecciones a alcaldes del mes de diciembre.
La solución para él es la aprendida de su mentor y comandante supremo de la revolución, Hugo Chávez. Tapar la inoperancia con comunicación política, con cortinas de humo que van conformando un imaginario de persecuciones y conspiraciones desde una oposición que pareciera salida de una de las primeras películas de James Bond, Dr. NO. Una oposición malévola, macabra y morbosa, que se regodea, según Maduro, en las flaquezas del gobierno, en sus debilidades. Lo que no sabe Maduro es que al inventar a cada rato estas tretas lo que deja traslucir es una política cobarde, llorica y acuseta. Una política de comunicación que distancia a Venezuela de los mercados, de la inversión extranjera porque deja al país del Caribe como poco creíble, poca confiable y, lo que es más lamentable, en una altura cívica que deja poco qué desear.
La carne congelada, la ONU, ElPaís, no son los culpables de que a Maduro le vayan las cosas mal. El enemigo de Maduro es él mismo, la herencia de Chávez, la implosión del modelo socialista del Siglo XXI, la deuda enorme que contrajo Chávez con China, la mayor deuda contraída por Maduro, las expropiaciones que no se canalizaron hacia la productividad sino hacia la venganza que satisfizo esos odios manipulados por Chávez a partir de sus ancestros.
La situación de Venezuela, se mire como se mire, es desesperanzadora si no se toman las riendas en serio, si no se enrumba al país hacia la productividad, hacia el empleo. No tomar medidas macroeconómicas que inviten a que baje la inflación. Sr. Maduro, la coyuntura no se puede tapar con efectos especiales. La coyuntura y su prospectiva se dibujan todos los días con acciones de gobierno que energicen al aparato productivo, no que lo mermen. Las acciones políticas para la transformación social no se enuncian en cadenas de radio y televisión, se cumplen en las escuelas y hospitales, en la inversión en seguridad social y ciudadana, en políticas de transformación de la identidad que vayan más allá del folclore.
Póngase como ejemplo a la ciudad de Dresde y verá que una piedra, un día, un hombre son la solución a los problemas, mire que el Dr. NO ya murió dentro de su reactor nuclear hace 50 años.

sábado, 21 de septiembre de 2013

¿Y si nos preguntamos?

¿En cuánto endeudará Maduro a Venezuela en su viaje a China?
¿Cuánto tiempo tardará Venezuela en pagar su deuda externa?
¿Cuándo será que los poderes públicos se separen y actúen con responsabilidad en casos que son de interés público nacional?
¿Es Maduro venezolano? ¿Es colombiano?
¿Será verdad que las cifras de niños escolarizados es igual a la cifra de niños que hay en Venezuela? ¿No se quedarán fuera de las aulas algunos miles?
¿Están en condiciones las aulas para iniciar las clases en Venezuela?
¿Y a los maestros? ¿Les alcanza para vivir?
¿Gana suficiente un policía? ¿Por qué se sigue maltratando desde el poder a quienes deben poner orden en las calles?
El servicio sanitario, ¿cuándo será digno? Los médicos, enfermeros y demás personal del ámbito de la salud ¿reciben un trato justo por parte del Estado?
Y los pacientes, ¿mueren de merma? ¿Tienen acceso a los medicamentos?
¿Será que desde China vendrá todo empacado con un etiqueta que diga “Made in CHINA”? ¿Serán soluciones importadas que se pudrirán en los almacenes de la aduana? ¿Volverán a equivocarse y dejar podrir los alimentos bajo el sol del puerto de La Guaira?
¿Cómo hace el gobierno para mentir tanto? ¿Cuánto cuesta en materia de progreso cada mentira?
¿Cuándo se reactivará el aparato productivo luego de la sarta de expropiaciones?
¿Cuándo será atractivo invertir en Venezuela en materia de turismo? ¿Qué hace falta para que el PIB en turismo iguale al del petróleo? ¿Será seguridad? ¿Será comida? ¿Serán infraestructuras? ¿Qué será?
¿Qué pensará Maduro cuando se plantea alianzas estratégicas? ¿En más deuda? ¿En condiciones de ganar-ganar? ¿En venta de petróleo a futuro?
Entonces, ¿cuántos siglos estará o pretenderá estar en el poder el chavismo para mantener este estado de indefensión?
¿Ah?


domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Noticiero de la verdad?

No contentos con la hegemonía comunicacional que vienen desarrollando los chavistas desde que se instauraron en el poder en 1999, Maduro arremete ahora con el ‘Noticiero de la Verdad’. No se trata de un noticiero que el señor chófer va a transmitir por la ya bien manipulada Venezolana de Televisión, sino que descontento con una transmisión a través de los medios oficiales, obligará a toda la red de radio y televisión de Venezuela a emitir simultáneamente, en cadena nacional, los logros y reflejos de la revolución socialista del siglo XXI.
Maduro se queja de que los medios de comunicación no expresan periodísticamente cuáles son los alcances de su gestión política, ni los avances de la revolución, razón por la cual el pueblo no se entera de las grandes hazañas que el líder heredero hace. Visto así, desde esa política de comunicación que se resume en lamento y lloradera, Maduro hace un alarde despótico al suprimir la libertad de información por su noticiero de la ¿verdad?
En las escuelas de periodismo se enseña que la verdad es un ente inalcanzable y que en su lugar, el periodista pretende acercarse a la veracidad, que se funda en el contraste de posiciones sobre un mismo hecho. Así, la prensa al mostrar los diversos ángulos de un acontecimiento acerca a los lectores, gracias a ese trabajo de verosimilitud, a una comprensión del fenómeno que se está viviendo.
Al Maduro ofrecer la ‘verdad’ se carga a las teorías de la información y la comunicación, al derecho humano a la comunicación e información, a las escuelas de periodismo, a las teorías de la percepción, en fin, pretende ser la voz cantante, la única verdadera, la que tiene eso, la verdad. ¿Quién le dio tal autoridad sobre la humanidad para erigirse abanderado de la verdad? ¿Quién le dijo que es él, y solo él, quien posee la verdad?
Patético sigue siendo el gobierno de Nicolás Maduro Moros cuando buscando hacerse un hueco entre los escombros del país que han destruido sobre la base de las expropiaciones, la corrupción, los despropósitos, la siembra de odios, la separación de las voluntades civiles, la unificación de los poderes en la figura del presidente, pretende ahora, crear una vida paralela en los medios de comunicación, una fantasía de alcances con el noticiero de la verdad.
Salga a la calle señor Maduro, recorra los supermercados, trate de hacer la compra con el salario de un chófer de Metrobús, de pagar la luz, el agua, el teléfono, de uniformar a un par de hijos para que vayan a la escuela y vea qué es la verdad para algún colega suyo. Observe con cuidado si a ese trabajador le rinde lo que gana para mantener dignamente a una familia. Pregúntese si cuando deja ese chófer el uniforme y se dirige a su casa, no pasa por varios momentos en los que, de puro susto por no ser atracado, no tiene que cambiar de acera, o guarecerse en una cafetería o, simplemente rezar por mantenerse vivo para llevar lo poco que gana a su casa.
O vaya hasta el campo averigüe con un campesino del cacao si el dinero que gana le permite comprarle chocolates a sus hijos. O acérquese hasta un dispensario médico y pregunte si tienen vacunas antitetánicas o suero fisiológico. Vaya a una escuela y observe la mística con la que los maestros reciben a los niños y con lo poco que tienen y saben, dejan sus luces a las cabecitas inquietas y vea cómo son las madres de esos niños que, reunidas hacen sopas con lo que tienen para darles de comer a todos por igual cuando arrecia el hambre a mediodía.
Véalo todo y luego piense bien, con cuidado, despacio, si es que tiene usted la verdad. 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Luz para la calle y oscuridad en la casa

Desde diciembre de 2012 y antes desde diciembre de 1998, la desestabilización ha sido el norte de los gobiernos chavistas. Siempre amenazados por factores externos al gobierno y los intereses particularísimos de la causa revolucionaria, los gobiernos colorados han manejado el locus de control externo. Es decir, en Román Paladino, la culpa es de otro que no sea yo.
Las noticias dan buena cuenta de ello. Las fallas eléctricas de la semana que termina, fueron originadas por claras evidencias de que la oposición quiere desestabilizar al país y, con su alicate malévolo, cortó el suministro del flujo energético. ¡Oh! ¡Qué horror! ¡Esa oposición si es mala! Luego, Jesse Chacón salió explicando que la falla eléctrica se debió a la caída de una malla distribuidora o algo por estilo que dejó en claro que había que indagar con profundidad las causas del apagón y, luego, para dar fe a las palabras del líder máximo de la revolución, el chófer de autobús, dijo que tenían “suficientes indicios de que la manipulación fue inducida y deliberada”. O sea, que la culpa de la que no haya habido luz eléctrica, es de la oposición.
Como la oposición para Maduro es como la Kriptonita, el presidente quiere tener una Ley Habilitante para combatir la corrupción. Ya ley para eso tiene, desde hace mucho, pero él quiere tener una ley que le dé súper-poderes para que la chaqueta que usa se convierta en una lycra con capa y todo y pueda así, luchar por la justicia, los oprimidos y el malvado Lex Luthor que es encarnado en Venezuela por Henrique Capriles Radonski.
¡Claro! No hay que ser muy listo para darse cuenta que la historieta no acabará con esta ley habilitante. Hay que dar un paseo por los anaqueles de los supermercados para ver cómo han quedado luego de la devastación de la bomba solo-acaba-productos-y-deja-con-hambre-al-pueblo que la oposición lanzó en alianza con la CIA, el FBI, CSI y Swat. No hay ni cerveza y ya desde hace mucho se había dicho que sin Globovisión –que tampoco está como se erigió– ni cerveza, lo mejor que se podía hacer era apagar la luz… ¡y eso hicieron los chavistas! ¡Ellos expropiaron en tiempos de Chávez a La Electricidad de Caracas! Ergo, la luz es de ellos, de los rojos.
Lo último que colma la semana es que el día 10 de este mes, Venezuela pasará a ser un país en el que los derechos humanos serán a la medida de lo que el presidente Maduro y sus secuaces digan, lo que se les antoje, eso será. Venezuela quedará excluida de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) porque Hugo Rafael mandó una carta a ese organismo internacional pidiendo que eso, que se quitara a Venezuela de la lista de los países protegidos por la justicia y derechos universales simplemente porque la CIDH colocó ese año de 2012 a Venezuela en la lista negra de los DD.HH. por las reiteradas violaciones a los mismos.
Maduro tiene la oportunidad de enfundarse en su chaqueta multicolor, gritar ¡a luchar por la justicia!, subirse a un avión, mandar un fax, escribir un email, llamar por teléfono para detener semejante barbaridad en materia de los derechos fundamentales… pero, eso es mucho pedir, por lo visto, y como fuera de las últimas voluntades del comandante, ¡mejor dejar su legado intacto! ¡Qué barbaridad! Atila el Huno, Chávez y Maduro para acabar con lo establecido.
Las cosas, eso es lo bueno, se le ponen complejas y feas a Maduro. Pierde gente, adeptos, seguidores y pueblo. Los pierde porque ya dejan de ser creíbles las fanfarronerías contra el planeta entero, de acusar y señalar, de pretender que las cosas se hagan en memoria del comandante, de querer mantener contentos a los aliados internacionales en lugar de ocuparse de los problemas de los venezolanos. Luz para la calle y oscuridad en la casa.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Patético

Venezuela da vergüenza. Si se habla en materia de salud, las noticias de los últimos días reflejan la desidia y los pocos deseos de actuación por parte del gobierno. Los nuevos venezolanos, los recién nacidos, tienen por primer lugar de reposo de sus cuerpos frágiles cajas de cartón, porque el gobierno chavista del Estado Aragua no se ocupa de adquirir las cunas necesarias para darles la bienvenida.
Si se habla de enfermedades tropicales, el Dr. Gabaldón, en la primera mitad del siglo XX erradicó con DDT la malaria. También es noticia que la malaria volvió a Venezuela y lo hizo con fuerza. Vergüenza, pena y lo que es peor, el líder supremo del país, no se ocupa sino de denunciar posibles magnicidios para sacarlo a él y al presidente de la Asamblea, de la faz de la tierra a hacerle compañía al comandante, quien, a decir del propio Maduro, se murió de cáncer porque le fue inoculada esa enfermedad. ¡Más patética todavía el espectáculo de la ignorancia en el poder!
La última noticia, que es un voceo internacional, es que Venezuela tiene muy mala situación económica, que la última década -dicho por el propio ministro Merentes que lleva la cartera de finanzas- no ha sido de lo más próspera para el crecimiento económico, lo que se puede interpretar como que el socialismo no funciona. ¿No es así? Mal va Maduro por esa senda en que la economía no le cunda. La gente se cansa de la manipulación y aquella consigna que ya suena a guardado de Chávez de 'con hambre y sin empleo...'.
Si seguimos con la lista de temas, el periodismo está en sus días más oscuros. Parece que tener información del verdadero lugar de nacimiento de Nicolás Maduro es delito, o al menos una condición para ser perseguido, porque de ser cierto que Maduro no es venezolano por nacimiento, lo que se avecina es magnitudes anticonstitucionales por parte del gobierno y de todo el aparato institucional del Estado, porque en el texto constitucional que creó Chávez a la medida de la permanencia de la revolución se exige que el presidente haya nacido dentro del territorio venezolano… ¡Patético! Si es que Maduro resulta ser colombiano, porque quedaría inhabilitado para mandar y entonces se montaría, como se dice en esas tierras, la gata en la batea, es decir, que lo que viene no se vislumbra muy sano porque no se veló por todos los detalles necesarios para que el señor Maduro pudiera ocupar la silla, en fin, un poco más del rosario de equivocaciones del chavismo.
Pero, como todo lo que hace el chavismo tiene un ámbito humeante y de factura de cortinas, el magnicidio y el apoyo al régimen sirio parece ser la consigna de estos días. ¿Quién le dijo a Maduro a Bashar al-Asad tiene tiempo de estar pensando en las solidaridades que desde Venezuela le dan? Bastante ocupado está este otro déspota matando gente y ahora parece que rocía a su pueblo con gas sarín. ¿Quién le dijo a Maduro que Obama tiene en su agenda ocuparse de temas que no le quitan el sueño? Bastante ocupado está con las discusiones que tiene con la ONU, sus propios militares y el peso moral de ser premio Nobel de la Paz.
Lo que debe hacer el chófer de autobús es ocuparse del país que lo eligió y del que no le votó también. De respaldar, sancionar a los gobernadores y alcaldes que no se ocupan de la salud de los ciudadanos, de revisar las cuentas y propiedades de los secuaces que tiene dentro del gobierno antes de pensar en leyes habilitantes… ¿Acaso no tiene una ley anticorrupción? ¡Aplíquela señor! ¡Aplíquesela a usted mismo! Para eso es usted el representante del poder ejecutivo y debe ser el primer bastión de moralidad porque se lo exige el poder moral que su jefe inventó. ¿Se acuerda? ¡Está en la constitución!
Patético. Usted es patético, señor Maduro.

sábado, 3 de agosto de 2013

Abusador y manipulador

Hay que ser bien abusador del poder y manipulador. Hay que ver cómo trata el gobierno de Maduro de legitimar su propia pudrición. Basta con ver que la separación de poderes es lábil. Una morisqueta que se queda helada porque no tiene posibilidad de movilidad posterior. La marcha de Maduro y sus secuaces del chavismo en contra de la corrupción (sábado 3 de agosto de 2013) es una demostración más de la dictadura a la que está sometida Venezuela desde hace casi 15 años. Cambia el títere, pero el titiritero sigue moviendo los hilos desde Cuba.
¿Dónde está el dinero que entra por concepto de petróleo? ¿Dónde están las inversiones que harán que el país crezca y se empareje en otros de la región como Chile o Colombia? ¿Por qué se acusa todo el tiempo y no se observa que se ha desmantelado, así como se lee, desmantelado todo el aparato productivo venezolano a punta de señalar con el dedo expropiaciones y vejaciones?
La oposición tiene razón de hacer un llamado a las elecciones municipales en diciembre. Una avasallante acción contra el anquilosamiento en el poder de una banda de facinerosos y filibusteros, que se han hecho con el dinero del pueblo casas, que han malbaratado en automóviles y viajes las riquezas que son de todos y que se deben invertir en educación, salud, deporte y seguridad.
Han cambiado el criterio de progreso por importar de Cuba a quienes controlan el sistema de identificación de los ciudadanos. Han trocado todo un sistema mediocre de salud (que era lo que se tenía hace 15 años) por una asistencia de aspirinas y cariñitos en la cabeza que, si bien era necesario tener médicos cerca de la gente, se requiere que esos médicos estén dentro de un sistema nacional de salud que les sirva de apoyo, de contrapeso. Nada de eso. Pura tontería de hacer creer que se hace. Pura propaganda política lacrimógena con los ojos de Chávez convertidos en icono que lo supervisan todo.
Si de educación se trata, un poco más de lo mismo. Las escuelas se caen a trozos mientras se llenan la boca diciendo que se han bajado los índices de analfabetismo. ¿Dónde está la dignidad de los maestros y profesores? ¿Cuánto gana un profesor para que pueda, no sólo mantener a su familia, sino comprar los libros necesarios para seguir formándose? ¿Cuáles libros, si desde hace mucho no se pueden importar los libros porque el dinero de las divisas está secuestrado por el Sicad (antes Cadivi)?
Si se habla de seguridad, todos los días se oyen historias de la hija de fulano que llamó por teléfono y, para quitárselo, allá al lado de la plaza, le metieron un par de tiros. Así, todos los días así. ¿Y la policía? ¿Y la educación necesaria para que los hijos de la calle puedan tener dignidad y trabajo por su formación? Los hijos de la calle en la calle están, muchas gracias por preguntar.
Maduro va y encabeza una marcha contra la corrupción y en contra de una manifestación por la violación de la inmunidad parlamentaria de un diputado que no les hace nada.  Quienes tienen el dinero cerca son los que mandan. Quienes no mandan y están en la oposición poco acceso tienen a los dineros públicos. ¿De qué habla usted Maduro? ¿Con qué cara se presenta al mundo diciendo que combatirá la corrupción? ¿Por qué no empieza a hacer una razia en sus filas y busca las declaraciones juradas de posesión de bienes y revisa las cuentas? ¿Dónde están los testaferros? Habrá más de uno, seguro que los hay.
La solución a los problemas de Venezuela pasa por comprender que la piñata del petróleo debe invertirse en el país, así como hace Noruega. La solución está en que la gente adopte el poder para mandar, para rectificar, para ser honorable y honrado, para sentirse orgulloso de la labor emprendida y no para lucir una chaqueta colorada y un reloj de varios ceros a la derecha, por decir lo menos.

sábado, 27 de julio de 2013

¿100 días? ¡Más de 200!

Este gobierno de Maduro, de la celebración o conmemoración faraónica del cumpleaños del Chávez mezclado –como siempre quiso e hizo– con el natalicio de Simón Bolívar, así, como si se tratara de tiempos napoleónicos, Nicolás Maduro arriba a más de 200 días mandando. Unos le llevan la cuenta desde las elecciones de abril y así suma 100, otros se la llevamos desde el día que Chávez lo dejó en la silla presidencial.
¿Ha hecho alguna cosa buena? Ninguna. En más de 200 días ha escindido más a los venezolanos, ha descalificado a nacionales e internacionales, ha demostrado fehacientemente la relación estrecha del gobierno chavista con los hermanos Castro, no ha mejorado la economía en un ápice, al contrario va a dejar por 12 horas al país sin posibilidades de divisas, no bajan los índices de delincuencia, ni se ha mejorado el sistema asistencial o educativo. Nada, solo más de lo mismo, del mismo deterioro rampante. De eso si hay.
Hay una crisis de suministros de todo tipo hasta convertir a Venezuela en un hazmerreir por la ausencia de papel higiénico, uno de los pocos ámbitos de intimidad de los venezolanos quedó reducido a una exposición colectiva de carestías. Maduro ha demostrado una incompetencia aún mayor que la que tenía Chávez. Ha dividido a su partido y juegan a la hermandad frente al cadáver al que le llevan cuentas de ausencia y mantienen veneración extrema, mientras entre ellos mismos, se apuñalan por la espalda tratando de obtener tajadas de poder y favores de los Castro, de Cilia o Nicolás.
Hace campañas para demostrar su propia soledad en el poder sin percatarse de que ese discurso le aleja del pueblo y le pone como referente de un espacio de tristeza y luto por la partida del comandante en lugar de brillar con luz propia.
Si vemos la historia desde las relaciones internacionales, su único logro –que no es más que un acto de adulación- ha sido el tener la presidencia in pectore del Mercosur y eso gracias a que Paraguay tiene conflictos que le han alejado del mercado del subcontinente latinoamericano. De resto, más comedia y posibilidades de que los medios internacionales observen con horror y estupor cómo aquella Venezuela de las telenovelas y los petrodólares se convierte en referente geográficamente marcado.
Maduro no hace ni ha hecho nada en 213 días en el poder. Si la virulencia con la que maneja su discurso es la que mantendrá los próximos 5 años y 265 días que le restan, habrá que hacer oídos sordos y la ciudadanía tomar las riendas de su futuro en las municipalidades en las próximas elecciones de 8 de diciembre. Tocará gobernar desde la base y no desde la cúspide. Hacer caso omiso a lo que se replica en los medios de comunicación chavistas, ya casi todos ellos y eso, tomar la vida por las barbas, hamaquearla hasta que despierte y emprender ese país de futuro que alguna vez fue Venezuela.
Los líderes políticos de la oposición, todos como un solo hombre, deben dar esas luces al pueblo que se siente opositor al oprobio y dar la lección que una vez dieron los libertadores tal y como reza el himno nacional “seguid el ejemplo que Caracas dio”... porque Maduro hará lo que sea por mantener cortinas de humo para que el pueblo que le queda, siga creyendo en el mandato de Chávez, ese momento en que lo ungió como su hijo político.

     

domingo, 14 de julio de 2013

Más para la agenda setting de Maduro

              En la república de Maduro, esa morisqueta del chavismo, los logros se miden por los desaciertos de otros. Un ejemplo es el ingreso de Venezuela al Mercosur por la ausencia de Paraguay que siempre se negó a que Chávez perteneciera con su chorro de petrodólares a la unión de países del Cono Sur. Sus razones tienen los paraguayos. Depender de una potencia en ingresos y una vergüenza en manejo de los dineros es un problema, máxime cuando de economía se trata. No sería Venezuela una locomotora impulsora del desarrollo de los pueblos de América Latina, sino una especie de yunque de izquierdas trasnochadas, fanfarronerías convertidas en regalos y lastre hiperinflacionario.
Pero, como de todo hay en las viñas de América Latina, van los países y le hacen gracias a Maduro, le danzan alrededor, le ponen una bufanda tricolor al presidente pro tempore y… ¡zas!  Petrodólares para todos.
Va sumando Maduro cosas para su agenda. Tiene la cortina de Snowden -que le ha durado muy poco porque el norteamericano sabe que sumarse a esa comparsa no le compensa-, tiene ahora al Mercosur, tiene a Nelson Bocaranda con la brida corta por el simpe ejercicio de la información veraz, tiene los vídeos con la voz de Chávez y su autobús vacío, tiene una ministra de defensa que se retrata con Raúl Castro rapidito para que se le vea el hueso revolucionario y no el compromiso con salvaguardar a la nación que debe resguardar, en fin, va tapando huecos informativos con distractores variopintos.
Mientras tanto, así como en los cuentos de hadas, los elementos que debe atender de verdad, duermen en las gavetas (cajones) de su escritorio (despacho) para el día que se le ocurra trabajar, tal y como acampan en las mazmorras los benefactores de las princesas.
La agenda de Maduro se va llenando de tapaderas, de cortinas de humo especializadas en ocultar la verdad, así como hizo Chávez. Cada vez que se le enredaba el papagayo (cometa) se inventaba una cadena de radio y TV para despotricar del imperio, echarle la culpa a la democracia –aunque él mismo superara los diez años en el poder-, prometía villas y castillas a quienes le siguieran con fervor, lanzaba lemas de hambre y lealtad, en fin, puro chavismo a la medida de la corrupción que le acompañó.
Lo de Maduro es una agenda llena de humo. Una muestra de los desastres de su gobierno, de los disparates que se le ocurren y dice con certeza de ignorante. Por detrás van ganando terreno los opositores. María Corina Machado hizo un tour de éxitos por España y Estados Unidos. Henrique Capriles le ronca en la cueva con su programa de TV y con el desmontaje de la agenda. Leopoldo López va desenmascarando realidades aunque le cueste estar perseguido (como están todos los venezolanos que no se enfunden una camiseta roja).
El país que está al sur del Caribe y al norte de América del Sur colapsa. Solo insuflará su pecho orgulloso cuando los facinerosos y sátrapas descubran que la democracia no son votos, sino respeto, honorabilidad y construcción de ciudadanía. Cuando esos sujetos se entreguen a la justicia, devuelvan lo sustraído de las arcas de los erarios públicos y, avergonzados, pidan perdón y cumplan condena. El día que eso ocurra Venezuela será un país de verdad y así, podrá sumar y sumarse al Mercosur, debatirse entre iguales con la Unión Europea y ponderar sus posibilidades. Solo entonces…

martes, 9 de julio de 2013

Maduro y su cortina de Snowden

En estos días se ha visto cómo el caso de Edward Snowden se ha convertido para Nicolás Maduro es su perfecta cortina de humo o de snow. A falta de todos los elementos básicos para la alimentación, a falta de seguridad personal y con los cambios de militares propios de la temporada prevacacional, el ex agente de la CIA se convierte en paladín de la justicia, en abanderado de la verdad y, por sobre todo, el mejor elemento para enfrentarse al imperio “mesmo”. Una estratagema que parece dictada desde el inframundo por el diablo colorado de Chávez. Más o menos el mismo guion que con Assange, con la ventaja de que por twitter el gringo parece que aceptó la invitación de recibimiento heroico que le va a dar Maduro a Snowden.  
No cabe más en la pantalla que hacer preguntas. ¿Y el papel higiénico? ¿Y los muertos por la inseguridad ciudadana? ¿Y la productividad en mínimos? ¿Y las faltas a la integridad institucional? ¿Y la gente que anda por la calle luciendo camisetas rojas que llevan escrito que se hizo fraude en abril con su cara muy lavada?
El caso de Snowden da para mucho. Si bien algunos países lo consideran como la revelación necesaria para desconfiar del gobierno de Obama, otros por el contrario consideran que su falta de integridad en el trabajo es digno ejemplo de cómo deben ser los contratos laborales. Los más consideran que se afecta el derecho a la intimidad, otros a la seguridad de los estados y, los más acérrimos seguidores de los derechos a la información lo ponen en el altar de los defensores de ese derecho.
Una vez más el oportunismo de Maduro sale a florecer. Flota sobre todo lo podrido para lucir su bigote renegrecido y convertir al socialismo del siglo XXI en la plataforma de transformación “legítima” que llevará a la humanidad a ser gobernada por gente de bien, que solo cree en la bondad y la belleza de las formas. ¡Pamplinas y paparruchas!
¿No ha perseguido el gobierno de Chávez y de Maduro a todos aquellos que se atrevan a disentir? ¿No tiene presos políticos que se pudren en las cárceles después de puente Llaguno donde el propio Maduro era uno de los pistoleros? ¿No siguen los venezolanos clasificados entre los afectos/pueblo y los opositores/escuálidos? ¡Más pamplinas! ¡Más paparruchas!
Maduro, si es que twitter no le está jugando una mala pasada, está preparando las bases para una supuesta reivindicación de la vida civil de los pueblos oprimidos (parte de la estrategia bolivariana) sobre el malévolo sistema imperial encabezado hoy día por los Estados Unidos a los que representa como al tío Sam (en su campañita de recuerdos a Chávez) y prendiendo el ventilador para que salpique en otras naciones que en el pasado hicieron la política territorial de sus tiempos, no los que cursan.
Con Chávez muerto y con la popularidad en caída libre, Maduro necesita a toda costa sumar a sus secuaces de América Latina, llamar la atención del mundo periodístico, estar en las primeras planas al lado de Snowden y hacer ver al pueblo chavista que él, el hijo bien amado, tiene tomado por las barbas al poder de Chávez, Bolívar y toda esa historia patria acomodada y acomodaticia que tanto les gusta a Evo Morales, Cristina Kirchner, Daniel Ortega, a los hermanos Castro, Rafael Correa y el largo etcétera de líderes africanos y árabes y asiáticos.
La cortina de Snowden de Maduro enfriará algunos ánimos y terminará derritiéndose como tantas otras esperanzas en el país del chavismo.

lunes, 1 de julio de 2013

La universalidad del conocimiento no es chavista

El chavismo es digno de estudio. No por sus logros, sino por sus manipulaciones. No es que sea un ejemplo mundial de eficiencia, sino de poder convertir, a la manera del toque de Midas, todo lo que no reluce en oro revolucionario. Ejemplos hay a diario. Chávez los hacía en sus cadenas y Maduro trata a como dé lugar, de hacer lo mismo.
Estos días de revoluciones (sugerimos leer el artículo de la revista The Economist titulado ‘The march of protest’ June 29th – July 5th 2013), en que cualquiera de nosotros es capaz de enarbolar movimientos sociales tan impresionantes como la revolución del proletariado o la caída de la URSS, el chavismo podría tener sus días contados si no se percata de que esas manipulaciones permanentes no son sino pan para hoy y hambre para mañana. De esos ejemplos tomemos las universidades. Los universitarios están furiosos y con razón. Son años de estudio y preparación, montones de horas invertidas en investigación, difusión de lo investigado, docencia ¿para qué? Para ser maltratados por el régimen con salarios de risa o tal vez por la risa que dan los manejos económicos es que han quedado reducidos a una mueca de terror. Tienen razón de protestar, de ponerse en la calle, de no dar clases, de sumar a los estudiantes a las manifestaciones. Pero, como todo el chavismo es así, contrario a los intereses del grupo opuesto a ellos, van y hacen una contramanifestación apoyando a la universidad que se tiene, esa de los recortes, esa de las carencias porque la creó el padre de la universalidad: Hugo Rafael I.
¡Qué maneras de manipular! Si se observan el índice de la universidad creadas por el chavismo (poner hipervínculo), aparece en los últimos lugares de competitividad internacional y, si vemos los de las universidades en paro, observamos que están mejor situadas que las inventadas por el comandante. ¿Por qué? Porque para hacer universidad se necesita voluntad de transformación de lo existente, no favorecer al profesorado por usar una camiseta roja. Estudiar y enseñar es un  proceso de esfuerzos, de intercambio, de observación del conocimiento universal, desde todos los puntos de vista, no sólo desde los postulados de Mao o de Marx y más recientemente Fidel o Chávez. Hay que entender que el mundo es también de Adam Smith y de los literatos de la vanguardia latinoamericana, tanto como los clásicos del siglo de oro español, o que el pensamiento matemático es evolutivo y necesita el manejo de los números que los árabes legaron a occidente o que la física y la biología son parte de la esencia del ser humano.
Para el chavismo la universidad es declarar universal al pensamiento de Chávez y poco más. Es como si mirar los vídeos de sus proclamas sea suficiente para entender que vida, universalidad y revolución son una misma cosa. ¡Craso error! ¡Ha perdido su tiempo señor estudiante! ¡No se crea esas mentiras señor profesor!
La formación universitaria requiere de intercambio, de que profesores y alumnos se paseen y detengan su mirada por el mundo de la academia, de la disertación, el diálogo, de la lectura sosegada y contrastada y, una vez hecho eso, hacerse las muchas preguntas necesarias para observar que no se tiene la razón, sino sólo una parte de ella.
Así pues, que una vez más, desde esta tribuna virtual, nos sumamos a las protestas de los profesores universitarios venezolanos, a las preocupaciones de los alumnos por la universalidad del conocimiento, por una clara exposición de motivos que no termine como siempre en Simón Bolívar, el árbol de las tres raíces o la abuela de Chávez como hija de Maisanta. ¡Basta! La falta de respeto y de consideración hacia quienes forman y hacen patria no puede ser tachada desde la tarima presidencial como si ese escalón fuese el que diera pie a la comprensión y designación del discurso patrio. ¿Qué cosa es esa? ¿Quién dijo que los mandatarios colorados o de cualquier otro color son los que determinan qué es gentilicio y qué no lo es?
La venezolanidad pasa por la de comprensión de universalidad. De esa cosmogonía propia de la mezcla de razas producto del mestizaje posterior a la llegada de los españoles a tierras americanas y, con ellos, los negros del África que junto a los indígenas hicieron a esa tierra multicolor, tanto como lo son las definiciones de los colores del café -16 en total- en su amalgama con la leche, ni más, ni menos que eso, mezcla de culturas y saberes, ni mejores, ni peores, saberes.

domingo, 23 de junio de 2013

El compromiso de Francisco y la poquedad de Maduro

Sigue Maduro con su campaña mediática para ganar las elecciones. Pide compromiso para erradicar la corrupción y, por otro lado, promete que los venezolanos comerán tres veces diarias en 2018. Todo un acto de contrición frente al Papa. 

Si se pone uno a pensar, si lo medita con calma, Maduro tiene razón. El comandante dejó un lema patético en el panorama comunicacional: con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo. Ese eslogan, esa forma militar de hacer que la masa, que el pueblo-pueblo se sumara a la voluntad del presidente colorado gestó, de alguna manera, esa corrupción que acaba, merma y destruye al proyecto de Chávez. ¿Recuerdan los orígenes de las misiones? Bueno, dinero en maletines para apaciguar ese hambre del pueblo.

Maduro pretende sumar esos modales protocolarios chavistas a unas formas de actuación moral edulcoradas por un apretón de manos con el sumo pontífice. Un poco más de demagogia que se filtra al mundo de la prensa como una vil manipulación para hacer entender que él, el ungido, tiene también al Espíritu Santo consigo. Un catolicismo acomodaticio para quien oye hablar a los pájaros, para quien es discípulo de Sai Baba, para quien el ejercicio democrático se ejerce con las balas desde puente Llaguno.

Lo que no saben Maduro y Kirschner -los dos mandatarios latinoamericanos del chavismo que han visitado el Vaticano- es que más sabe el Papa por viejo que por Papa. No sabe Maduro que los jesuitas suman para no dividir porque teniendo aliados es como se gobiernan las cosas de Dios, al contrario de las consejas de Maquiavelo que hablaba de ejércitos, de dividirlos para que las tropas, siendo pequeñas, pudieran ser controladas.

La promesa de Francisco es sencilla: el pueblo de Dios es único y como pastor, debo traer a mi redil a todas las ovejas. La lectura de Maduro es torpe. Me senté con su Santidad y me ilumino como mandatario. ¡Ring! Suena el timbre del programa de concursos. Su respuesta está equivocada, váyase con su bolsa de Mercal como premio de consolación.

En esto le da una nueva lección María Corina Machado a Maduro. Ella sabe que ese gesto papal lo que encierra en la búsqueda de diálogo, de reconciliación entre las partes, un compromiso con la grandeza de una patria entendida como suelo, riquezas y gente sencilla. Nada de que el pueblo chavista tiene a Dios agarrado de la barba. Se trata, como en todos los casos en los que media el Vaticano, de la búsqueda de la paz.
Las promesas y los compromisos de Maduro están atados al legado erróneo de Chávez. Él fue elegido por todo lo que manipuló al pueblo con la agonía y muerte del comandante. Él es el heredero del desastre de inversiones que se dejaron de hacer a lo largo de 14 años de gobierno televisado. Él quiere ser un paladín de la justicia enfundado en un chándal pero, le queda grande la bandera que le cruza el pecho, le falta la humildad necesaria para ser el abanderado de los venezolanos.

Nada nuevo si pensamos que Hugo Rafael se creía la encarnación de Bolívar –hay que ver la cantidad de veces que blandió la espada de El Libertador– y, con semejante maestro, padre como lo llama Nicolás, es poco probable que alguien medianamente decente lleve los destinos de Venezuela.

La oportunidad es de la oposición. Hacerse con el poder regional, con las alcaldías de todos los municipios, roncarle en la cueva al chavismo dividido entre los militares (Cabello & cía.) y los civiles (Maduro y secuaces), porque si de algo está claro todo el pueblo venezolano –chavista y opositor, es del hartazgo que llega a niveles estratosféricos por tanta inseguridad, indefensión y carestía.

domingo, 16 de junio de 2013

El autobús de Maduro está vacío

Las estrategias políticas de Maduro no sirven para mantener al poder cohesionado. Lleva apenas dos meses en funciones oficiales y otros 4 oficiosamente y el país se le escapó de las manos. Tanto que no queda más remedio que acudir a la base de datos interminable de frases del comandante Chávez para hacer que “desde el cielo” enuncie frases y proclamas que mantengan a la “revolución bonita”, al menos por televisión.
La gente se ha cansado. No le votó a Maduro en las proporciones que esperaban, no le respaldan con el mismo entusiasmo que en abril, los medios propios del chavismo como Aporrea hacen fuertes cuestionamientos a la política del presidente, los medios de comunicación internacionales se vuelcan a diario a mostrar la cara fea de la revolución y, encima, vienen las elecciones municipales que es el verdadero espacio de ganancia que tiene la oposición.
La campaña de Barrio TV es, a la usanza de los tiempos de Chávez, un poco más de lo mismo. Mantener la figura del extinto presidente en la palestra, dándole un lugar de privilegio en los altares de un discurso supuestamente esperanzador, supuestamente reivindicador y sin duda, pugnaz, con ese gesto del puño sobre la palma de la mano que tanto le gustó hacer al teniente coronel.
El autobús de Maduro en la propia serie animada va vacío, así como está el alma de quienes se sienten defraudados, solo le acompaña la mirada de Chávez que pica un ojo, que hace un guiño de seguir en la lucha. Va vacío porque no tiene cómo llenarlo de seguidores, porque la gente se le apartó, porque la lucha heredada no le corresponde.
Son dignos de ver los vídeos[1], de observar cómo se va gestando una realidad paralela, lejos del plano terrenal de la delincuencia desatada, de las carencias múltiples producto de las mismas acciones de expropiación que Chávez emprendió con el dedo acusador de todo lo que se le atravesaba en el camino y que no le gustara.
Chávez en comics, es una trágica comedia de lo que es la Venezuela de 2013. Agotada en su modelo político, agotados los ciudadanos por el modelo social que impera sin posibilidades de salida, con el profesorado en huelga por los salarios de risa, por los regalos que salen del territorio venezolano todos los días para mantener a unos secuaces saciados y listos para dar un aplauso a cualquier acción absurda del gobierno.
La fortaleza está en el camino emprendido. En los muchos millones de votos que tiene la voluntad de cambio, esa que hace frente todos los días pese a la adversidad de esta parodia animada que muestra la televisión para seguir construyendo al mito de Chávez.

[1] Colocamos dos enlaces para que el lector pueda ver los vídeos. Uno está en youtube.com y el otro en una noticia desarrollada sobre el tema en noticias24.com. La imagen colocada en este articulo de opinión es una copia de pantalla realizada por este blogger y proviene del enlace de noticias24.com