El blog de Max Römer: Llegó la hora de medirse

domingo, 2 de diciembre de 2012

Llegó la hora de medirse


Esta vez escribo en primera persona del singular. Por lo visto me he equivocado escribiendo sobre la salud de Chávez. Como seguimos sin parte médico, me he negado a asumir desde hace año y medio que está enfermo porque lo sabemos un buen manipulador del mensaje. Pero, como no aparece en la campaña para gobernadores, como que sí es verdad que está enfermo, no creemos que dejaría las cosas a medias habiendo ganado las elecciones de octubre.

Así pues que llegó la hora de medirse. El omnipresente Chávez está desaparecido, missing in action justo en el momento en que sus seguidores más lo necesitan para salir retratados al lado de él y que el pueblo no se equivoque de color, que voten colorado o sí o sí. De no ganar las gobernaciones el chavismo se desmoronaría rápidamente desde el punto de vista político.

¿Cómo que se desmoronaría? ¿No es que tiene todos los poderes atados? Pues los tiene y bien atados, pero todo depende de él. De la voz atronadora por la TV que hace que cualquiera tiemble de miedo y diga sí, jefe, comandante de la revolución, lo que usted diga.

Llegó la hora de los votos sin la intermediación del comandante directamente. Por supuesto que las fotos están en todas partes, una presencia iconográfica que hace que se confunda al pueblo. Pero, ahora sí toca de verdad a la oposición poner toda la carne en el asador y darle fuelle a la lumbre para que no se apague porque los próximos tiempos... si Chávez se muere... serán tiempos de tomar papel, lápiz y apuntar quienes de verdad son servidores públicos y quienes han estado arrimados a la sombra presidencial.

Si es una nueva estratagema de Chávez para ver quién puede ser su delfín, quién apoya su discurso revolucionario, quién estará dispuesto a continuar con el proyecto bolivariano que tiene tantos dolientes como países que están en contra de los Estados Unidos, ha tardado mucho en hacerse una idea férrea de quién es el que puede ser el abanderado de la bonitura revolucionaria.

¿Será que Chávez hará como esa canción de “despedirse a la llanera”[1]?  ¿O sea no decir ni siquiera adiós y dejar montada una sampablera[2]? Sería muy propio de él. Es el estilo de los dictadores estas formas de salir de las situaciones montadas con tanta saña. Que el pueblo resuelva los entuertos de modos complejos, con violencia. Una salida como le gustaría a Chávez, pero no con huidas al frente, como haría un valiente, sino por la puerta de la cocina, por detrás, sin que lo vean mucho.

Así pues, que antes de que se arme un alboroto, la oposición tiene la oportunidad este 16 de diciembre de mostrar de qué está hecha su vocación de patria, de qué están hechos los ideales del pueblo democrático y demostrarle al país y al mundo que sin Chávez no hay chavismo y que sin el chavismo Venezuela puede salir adelante. El pueblo opositor tiene la oportunidad de movilizarse, de mostrar con su voto qué es lo que se quiere de verdad, cambios en toda la administración, sensatez y sentimientos volcados al país, a la industria, al empleo, a la seguridad. Nada de esas medias tintas chavistas que han dejado en la peor de las carraplanas a los venezolanos.



[1] Sugerimos escuchar la canción en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=7LehD5Pyq-U
[2] Sugerimos leer sobre este concepto en este enlace: http://www.venezuelatuya.com/historia/sampablera.htm

No hay comentarios: