El blog de Max Römer: diciembre 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

Entre lágrimas y votos

Venezuela se enfrenta hoy a una nueva fase de la construcción de su futuro. Por una parte, muchas personas oran por la recuperación de la salud del presidente Chávez y, por la otra, la invitación de movilizarse por obtener el poder en las regiones, se hace imperioso. Una revisión entre lágrimas y votos con aderezos de política internacional muy interesantes porque hasta Obama ha hablado.

Plañideras
Sin duda alguna, la despedida muy mediática de Chávez y la entrega del poder a Maduro, una herencia con todo y canto del cisne al mejor estilo wagneriano, dejó boquiabierta a la prensa. Las plañideras salieron a las calles inmediatamente. Una mezcla de histeria colectiva con una sensación de debut y despedida de aquellos que confiaron en las palabras de salud del presidente y por ello le votaron en octubre. Un voto esperanzado, empacado magistralmente desde la creación de una campaña electoral sensiblera, directa al corazón y sobre todo, manejada desde la lástima alegre de saber que el padre de la patria volvía recuperado a empuñar los destinos del país.
Queda en el aire un tufo a engaño, una sensación de haber sido manipulados y por la otra, la interpretación del pueblo más sencillo, de que se va el padre, que la despedida con su canto puede dar al traste con ese estado de bienestar fundado en el paternalismo sobre el que Chávez ha sembrado la confianza de sus seguidores.
Se va el chavismo de Chávez y se queda el chavismo sin Chávez, el de Nicolás Maduro, el que es dirigido desde Cuba y sus necesidades harto conocidas o desde los intereses económicos del capital y las inversiones que no se sabe bien de dónde son, si de las arcas de Diosdado Cabello o desde Washington.
Quedarán más lágrimas sumadas a los ríos de colorado llanto si la oposición no se mantiene unida después de este 16 de diciembre. Si decide que la “democracia” del chavismo se desvanece con la salida de Chávez del poder y creer que se debilita el partido socialista unido de Venezuela (PSUV) sin su comandante. Es hora de organizarse, de mantenerse reunidos en torno a la mesa de la unidad democrática (MUD) antes de perder lo alcanzado que es mucho que, aunque las lágrimas del 8 de octubre hayan enturbiado la vista, el horizonte es claro: sin Chávez se está más cerca del poder.

Elecciones
Los votos chavistas se sucederán hoy en las mesas electorales. La campaña necesaria, ese sentimiento de pagarle a Chávez el favor de haber dado un poco de esperanza a cambio de una camiseta y algo más de identidad ideológica, se verá en las calles con retratos del comandante abrazados como estampitas en las que creer.
Los votos de la oposición no deben quedarse en casa viendo televisión y proclamando desde el sofá la participación ciudadana, sino allí, en las urnas, al pie de la revisión del buen hacer en las mesas electorales. Porque si algo debe mover a la oposición a votar es reconocer y no olvidar que el comandante ha mantenido el odio, a los presos políticos sin la clemencia de proporcionarles la salud que ahora él busca a como dé lugar para poder mantenerse en el poder y jurar, crucifijo en mano, por la constitución, por la revolución, por la muerte, el socialismo y la patria. Muerte en las calles cada día que suma varios miles, socialismo en las arcas de quienes se han enriquecido en estos años de poder chavista y patria para hacer negocios.
Ha llegado el tiempo de agruparse de verdad, de dejar las apetencias por el poder individual y dejar ver que el país debe ser uno, uno solo. Sin tonos rojos o azules, sino tricolor, como la bandera de siempre, esa que cobijó tantos sueños libertarios, de igualdad y acompañó tantas izadas los lunes en los patios de los colegios.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Luego del silencio, de vuelta


No es casual. No es una vuelta para pasar la Navidad y comer hallacas. Chávez vuelve a Venezuela a darle los fustazos necesarios a la campaña para que su gente gane las elecciones a las gobernaciones. Aprovecha la merma de la oposición, esa tristeza que se instaló en los corazones del pueblo contrario a Chávez para empujar a los suyos. Vuelve, se hace el demócrata pidiéndole permiso a la Asamblea Nacional para irse a operar a Cuba, sus acólitos se lo dan, piden respeto por la salud del mandatario, el mismo respeto que han pedido los presos políticos y se les ha negado. Como siempre para el comandante todo. Él es el ungido, el mesías, el elegido en cada proceso eleccionario. Para el pueblo, ¡bueno para el pueblo! ¿qué hay? Miseria, hambre, miedo.
Así como el famoso grafitti que ha estado en las calles de Venezuela desde hace décadas “Cristo viene… y viene arrecho[1]”. Chávez ha vuelto para poner orden en su partido, para empujar las alianzas, para darle lustre a su victoria de octubre. Ya se han ocupado los chamanes de darle el alta hospitalaria, de decirle que está bien, que no tiene nada, que está curado. Suficiente para que su pueblo le siga, le apoye con su voto, le dé el respaldo que se traduce en confianza en el futuro. Ese futuro que promete la medicina cubana que está cercana al pueblo a través de la misión Barrio Adentro y que tanto ha dado de qué hablar. 
Ya las cifras empiezan a dar luces a favor del chavismo. Ya todo indica que si el comandante lo pide, el pueblo colorado va y vota. De manera que la oposición no puede demostrar ninguna flaqueza. No puede alejarse de las urnas. Lo alcanzado en octubre por la oposición no debe abandonarse. Son seis millones de votos que deben mantenerse en todos estados y así demostrarle a Chávez que su poder no es tan firme.
Hay indicios de manejo de cortinas humo. Ya el Tribunal Superior de Justicia (brazo judicial del ejecutivo) ha admitido la solicitud de nulidad de la resolución 058, esa que aleja a los padres y representantes del sistema educativo y que, sin duda se mantendrá al margen del proceso eleccionario hasta que se disipen las nubes el día 17 de diciembre. Ya se verá que en enero se retoma el tema y se reafirma la decisión del ministerio de educación de mantener la resolución que tanto ha dado qué hablar a las comunidades educativas y tantos dolores de cabeza se llevan a las almohadas todas las noches. ¡Un dolor de cabeza más! Porque de dolores está la delincuencia desatada desde hace tanto, los hospitales a medio atender, las infraestructuras que se caen a trozos. 
Las campañas de Chávez son conocidas por sus guiones. Hace algo espectacular, así como de programa sabatino de televisión, llama la atención de su pueblo, invita a alguno que otro indígena, suma al folclore para hacerse ver popular, obsequia dinero, comida y, listo. ¡Gana las elecciones!
La oposición sabe que tiene que apretar el paso, que no puede darle largas a las elecciones, que no las tiene consigo y que la depresión que dejó octubre, sumada a las ocupaciones propias de los días previos a la Navidad, alejan al elector y hacen que las urnas se sientan lejanas, vacías.
No se puede dejar perder lo ganado. ¡Nada de eso!  ¡Ánimo que el equipo gana!




[1]El Diccionario de la Real Academia Española define “Arrecho” (Del lat. arrectus, part. pas. de arrigĕre, enderezar) así:
 4. adj. Col., C. Rica, El Salv., Hond. y Ven. Dicho de una persona: Iracunda, de mal carácter o carácter fuerte.
5. adj. Col., El Salv. y Ven. Dicho de una persona: valiente (esforzada).

domingo, 2 de diciembre de 2012

Llegó la hora de medirse


Esta vez escribo en primera persona del singular. Por lo visto me he equivocado escribiendo sobre la salud de Chávez. Como seguimos sin parte médico, me he negado a asumir desde hace año y medio que está enfermo porque lo sabemos un buen manipulador del mensaje. Pero, como no aparece en la campaña para gobernadores, como que sí es verdad que está enfermo, no creemos que dejaría las cosas a medias habiendo ganado las elecciones de octubre.

Así pues que llegó la hora de medirse. El omnipresente Chávez está desaparecido, missing in action justo en el momento en que sus seguidores más lo necesitan para salir retratados al lado de él y que el pueblo no se equivoque de color, que voten colorado o sí o sí. De no ganar las gobernaciones el chavismo se desmoronaría rápidamente desde el punto de vista político.

¿Cómo que se desmoronaría? ¿No es que tiene todos los poderes atados? Pues los tiene y bien atados, pero todo depende de él. De la voz atronadora por la TV que hace que cualquiera tiemble de miedo y diga sí, jefe, comandante de la revolución, lo que usted diga.

Llegó la hora de los votos sin la intermediación del comandante directamente. Por supuesto que las fotos están en todas partes, una presencia iconográfica que hace que se confunda al pueblo. Pero, ahora sí toca de verdad a la oposición poner toda la carne en el asador y darle fuelle a la lumbre para que no se apague porque los próximos tiempos... si Chávez se muere... serán tiempos de tomar papel, lápiz y apuntar quienes de verdad son servidores públicos y quienes han estado arrimados a la sombra presidencial.

Si es una nueva estratagema de Chávez para ver quién puede ser su delfín, quién apoya su discurso revolucionario, quién estará dispuesto a continuar con el proyecto bolivariano que tiene tantos dolientes como países que están en contra de los Estados Unidos, ha tardado mucho en hacerse una idea férrea de quién es el que puede ser el abanderado de la bonitura revolucionaria.

¿Será que Chávez hará como esa canción de “despedirse a la llanera”[1]?  ¿O sea no decir ni siquiera adiós y dejar montada una sampablera[2]? Sería muy propio de él. Es el estilo de los dictadores estas formas de salir de las situaciones montadas con tanta saña. Que el pueblo resuelva los entuertos de modos complejos, con violencia. Una salida como le gustaría a Chávez, pero no con huidas al frente, como haría un valiente, sino por la puerta de la cocina, por detrás, sin que lo vean mucho.

Así pues, que antes de que se arme un alboroto, la oposición tiene la oportunidad este 16 de diciembre de mostrar de qué está hecha su vocación de patria, de qué están hechos los ideales del pueblo democrático y demostrarle al país y al mundo que sin Chávez no hay chavismo y que sin el chavismo Venezuela puede salir adelante. El pueblo opositor tiene la oportunidad de movilizarse, de mostrar con su voto qué es lo que se quiere de verdad, cambios en toda la administración, sensatez y sentimientos volcados al país, a la industria, al empleo, a la seguridad. Nada de esas medias tintas chavistas que han dejado en la peor de las carraplanas a los venezolanos.



[1] Sugerimos escuchar la canción en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=7LehD5Pyq-U
[2] Sugerimos leer sobre este concepto en este enlace: http://www.venezuelatuya.com/historia/sampablera.htm