El blog de Max Römer: ¡Menos mal!

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Menos mal!

La oposición ha salido del letargo que le dejó el llanto mientras el presidente Chávez pregunta dónde están las comunas. Los dos bandos saben que la contienda electoral del 16 de diciembre es reñida, que se juega lo alcanzado con la descentralización y que quien tenga la mayoría de las gobernaciones será la fuerza política que domine los próximos cuatro años.
¡Menos mal! ¡Ha despertado el espíritu de lucha del grupo opositor! Ya hablan los partidos de asumir el control, de sumar voluntades, de moverse cerca del pueblo-pueblo, de alcanzar el sentir de las madres que ven cómo se acaba la vida de sus hijos por una bala.
Ya se acusan, de un bando y de otro, del desorden a la hora de enfrentar las lluvias, la pobreza, la inflación, la educación. Saben que la pelea es peleando y que para ganar el favor popular hay que estar comprometidos, ser creativos y sobre todo, darle visión de futuro sin que sea un sueño del que se despierte sudoroso como le pasa a los venezolanos desde hace catorce años con Chávez.
Si la fuerza de Chávez está en su carisma y en sus formas, la fuerza de la oposición está en la inteligencia para saber cómo gobernar. Sabe aglutinar el conocimiento necesario para sortear las cortapisas que impone el comandante. Un ejemplo es Miranda, el de Capriles y su equipo. Capriles como gobernador se encontró con que Chávez le limitó el control de los hospitales. Un decreto presidencial le quitó de un plumazo el poder sobre la salud al gobernante regional. ¿Qué hizo Capriles? Pidió a las clínicas privadas que los médicos dieran atención a aquellos pacientes que lo requirieran. Eso es creatividad política, eso es saber sortear al comandante colorado.
¡Menos mal! Ya se siente cómo se mueve el país. Ya se buscan los lugares donde figurar en el tarjetón electoral. Ya el Consejo Nacional Electoral corroboró que la fecha de las elecciones es el 16 de diciembre. Queda enfundarse los zapatos y caminar, recorrer al país, cada uno su región, con la alegría del triunfo de haber obtenido seis millones de voluntades. Queda entusiasmarse y enamorarse del proyecto.
Las lágrimas de la tristeza del ocho de octubre tienen que ser el agua de riego para que germine el espíritu de transformación del país, deben ser el latir necesario para que el comandante colorado sepa que no tiene todo el poder, que el país es doble en materia política pero uno solo en sus necesidades de mejora, de inversión, de salidas de la pobreza, de institucionalización de las misiones en organismos que velen por todos y no solo por aquellos que visten de rojo-rojito.
Venezuela no puede seguir aletargada por las cadenas de televisión de Chávez. Tiene el poder de los votos para darle al comandante más golpes de efecto, para que pregunte a sus ministros dónde tiene a las comunas, esas que debían sumarle diez millones de votos y que sólo alcanzaron siete. Chávez está preocupado y con razón, se le acaba el tiempo de su poder hegemónico y sólo le quedan seis años. Después, será otro el panorama porque habrá un momento en que de todos los desmanes, de todas las desatenciones al pueblo, de los arrebatos de poder, de no atender la criminalidad para usarla como toque de queda civil, del manejo inadecuado de los recursos del Estado, de la falta de mantenimiento de las instalaciones petroleras, habrá un momento en que se enjuicie y condene al gobierno del comandante colorado.

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