El blog de Max Römer: “Asuma con grandeza este triunfo”

lunes, 8 de octubre de 2012

“Asuma con grandeza este triunfo”

“Asuma con grandeza este triunfo”

Henrique Capriles Radonski

Hugo Chávez ha vuelto a ganar seguir en la silla presidencial. Luego de una campaña brillante por parte de su opositor –decimos opositor porque eso será de ahora en adelante– y de una campaña no tan lustrosa de parte del comandante, éste ha tenido una vez más el favor de las urnas. Ahora ¿qué ganó Chávez? Ganó saber que ha perdido popularidad. Ganó tener una oposición cohesionada, preparada, dispuesta, organizada y, sobre todo, numéricamente significativa.
¿Qué ganó la oposición? Ganó una gorra tricolor que la cubre del sol y saber ponerse en los zapatos de un contrincante de lujo que representa con su hacer a seis millones. Ganó tener a un grupo político unido en una mesa democrática que ha respaldado a esos seis millones porque así lo ha querido el pueblo elector. Ganó tres millones de votos más con respecto a las elecciones de 2006. Ganó prestigio internacional, respetabilidad, animosidad de espíritu y, sobre todo, la oportunidad de tener dos fechas más para demostrarle al comandante,  su capacidad de convertir voluntades en posiciones políticas ejecutivas en los gobiernos regionales.
Evidentemente la mañana de este lunes 8 de octubre amaneció de enfurruñamientos, de tristezas y sensación de derrota. ¡Nada de eso! La victoria es enorme. Así como la oposición ganó un rostro, toca ahora darle cara a las regiones, a las gobernaciones. ¿Que vienen estratagemas del chavismo para impedir cambios? ¡Que vengan! Habrá habilidad para sortearlas, tal y como ha hecho “El Flaco” Capriles desde su gobernación.
Henrique Capriles Radonski se ocupó del pueblo opositor. Se ocupa desde febrero cuando asumió el reto de ser abanderado de todos los venezolanos que dicen basta. Como político demuestra entereza, gallardía y caballerosidad. Como ser humano es sencillo, directo y cercano. Ha recorrido a Venezuela con un mensaje de hermandad buscando hacer que el futuro sea posible y lo ha logrado. Logró dar esperanza y puso una piedra para ello. Una piedra que sostiene el muro de contención de más de seis millones de ladrillos que construyen esa patria soñada. Un país que no se desmorona, que se sostiene en el espíritu emprendedor a pesar de las expropiaciones. Un país que invierte en el mañana porque sabe que de lo sembrado se cosecha con abundancia.
Hay que animarse. Hay que comprometerse. Hay que hacer grande esta victoria de la oposición porque ahora, con toda justicia, puede llamarse oposición. Tiene cantidad, calidad y caras. Seis millones trecientos ochenta y seis mil ciento cincuenta y cinco rostros que se le paran de frente al comandante Chávez y le exigen respeto, consideración y participación. Son venezolanos que, como los seguidores de Chávez, exigen un país de paz, sin delincuencia, sin empujones de los rojos.
Un país que no cree en las “mea culpa” de Chávez. Un país que se sabe íntegro y dispuesto a combatir la injusticia y que seguirá unido, dispuesto y orgulloso de ser herederos de la libertad. De manera que, señor presidente por cuarta vez, puede ir guardando la espada de “El Libertador”, dejar de hablar por televisión y empezar a ocuparse de Venezuela y los venezolanos que para eso fue elegido una vez más para gobernar.

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