El blog de Max Römer: octubre 2012

domingo, 28 de octubre de 2012

Con tanto protagonismo, autocracia

Las leyes venezolanas, las chavistas por supuesto, tienen como lugar común dos palabras: protagonismo y participación. Si se tratara de un guion de cine, el reparto de actores sería de lo más interesante, todos los actores son protagonistas. Así, a la hora de competir por los premios óscar dividirían la estatua en rebanadas, así como un chorizo, para que cada tajada le toque a alguno de los protagonistas que han participado en esa película.
De esa forma, como el comandante pone a todos los ciudadanos a participar y a protagonizar el proceso de transformación democrática, la nueva consigna es pedirle a la Real Academia de la Lengua Española que incorpore en su DRAE una nueva definición de democracia a la chavista. Diría “única acepción” algo así como: Democracia (f), proceso de participación protagónica de los ciudadanos y ciudadanas en los asuntos de todos con el debido permiso del comandante presidente a través de las leyes que su asamblea nacional a dispuesto y que (coma) en caso de duda resolverá su tribunal de justicia de acuerdo a las debidas consultas al comandante presidente (coma) para que que todo luzca parecido a una película con tantos protagonistas y figurantes como camisetas rojas haga falta en el filme de la revolución bolivariana y que (coma) de alguna manera (coma) otorgue el lustre necesario a las palabras del comandante presidente para que su revolución en la que él representa y es el gobierno (coma) el estado (coma) las instituciones y toda la vida de la antigua Venezuela hoy República Bolivariana y democrática (coma) participativa y protagónica de Venezuela.
Con esa definición, que debe incluirse en el glosario de términos de la patria linda de Chávez, hay que pasearse por los problemas que tiene el comandante de cara a las elecciones del 16 de diciembre. A la fecha del viernes 26 de octubre, a menos de 45 días para las elecciones de gobernadores, cuando está por decidirse el destino de 23 gobiernos regionales, los chavistas todos como un solo hombre en su carácter de protagonistas del proceso democrático, no saben quienes serán sus abanderados para 8 de las gobernaciones. ¡No se ponen de acuerdo!
Ante tanto desacuerdo, autocracia señor presidente. Haga como hace con todo, exprópielos. Déjelos en la calle como ha hecho con tantos empresarios. Tóqueles el pito y despídalos. Señálelos con el dedo acusador a través de su programa “Aló, presidente”. Encadénese por radio y televisión y dígale al pueblo, a esos siete millones que le votaron hace pocos días que no tiene un equipo para gobernar que los quita y los pone porque tiene miedo a las deslealtades de la gente que le rodea. ¿Por qué no lo hace? Porque sabe que no le quedan leales a la causa más que un puñito a quienes tiene cerquita para que no se le destiñan las camisetas rojas-rojitas.
Haga como con las escuelas y la resolución 058, ponga al pueblo de tomar las decisiones que debe hacer su partido político el PSUV que todos sabemos que la U no es por unido sino por Usted, se lee Partido Socialista Usted Venezuela (siendo Venezuela, Usted y Usted, Venezuela). No tiene todo atado señor presidente comandante líder de la revolución. Sabe que en la cueva le late una oposición que tiene fuerza, compromiso y concepto colegiada de las decisiones. Un grupo que le cambiará el color al mapa de ese rojo cansancio a un azul inmenso.

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Menos mal!

La oposición ha salido del letargo que le dejó el llanto mientras el presidente Chávez pregunta dónde están las comunas. Los dos bandos saben que la contienda electoral del 16 de diciembre es reñida, que se juega lo alcanzado con la descentralización y que quien tenga la mayoría de las gobernaciones será la fuerza política que domine los próximos cuatro años.
¡Menos mal! ¡Ha despertado el espíritu de lucha del grupo opositor! Ya hablan los partidos de asumir el control, de sumar voluntades, de moverse cerca del pueblo-pueblo, de alcanzar el sentir de las madres que ven cómo se acaba la vida de sus hijos por una bala.
Ya se acusan, de un bando y de otro, del desorden a la hora de enfrentar las lluvias, la pobreza, la inflación, la educación. Saben que la pelea es peleando y que para ganar el favor popular hay que estar comprometidos, ser creativos y sobre todo, darle visión de futuro sin que sea un sueño del que se despierte sudoroso como le pasa a los venezolanos desde hace catorce años con Chávez.
Si la fuerza de Chávez está en su carisma y en sus formas, la fuerza de la oposición está en la inteligencia para saber cómo gobernar. Sabe aglutinar el conocimiento necesario para sortear las cortapisas que impone el comandante. Un ejemplo es Miranda, el de Capriles y su equipo. Capriles como gobernador se encontró con que Chávez le limitó el control de los hospitales. Un decreto presidencial le quitó de un plumazo el poder sobre la salud al gobernante regional. ¿Qué hizo Capriles? Pidió a las clínicas privadas que los médicos dieran atención a aquellos pacientes que lo requirieran. Eso es creatividad política, eso es saber sortear al comandante colorado.
¡Menos mal! Ya se siente cómo se mueve el país. Ya se buscan los lugares donde figurar en el tarjetón electoral. Ya el Consejo Nacional Electoral corroboró que la fecha de las elecciones es el 16 de diciembre. Queda enfundarse los zapatos y caminar, recorrer al país, cada uno su región, con la alegría del triunfo de haber obtenido seis millones de voluntades. Queda entusiasmarse y enamorarse del proyecto.
Las lágrimas de la tristeza del ocho de octubre tienen que ser el agua de riego para que germine el espíritu de transformación del país, deben ser el latir necesario para que el comandante colorado sepa que no tiene todo el poder, que el país es doble en materia política pero uno solo en sus necesidades de mejora, de inversión, de salidas de la pobreza, de institucionalización de las misiones en organismos que velen por todos y no solo por aquellos que visten de rojo-rojito.
Venezuela no puede seguir aletargada por las cadenas de televisión de Chávez. Tiene el poder de los votos para darle al comandante más golpes de efecto, para que pregunte a sus ministros dónde tiene a las comunas, esas que debían sumarle diez millones de votos y que sólo alcanzaron siete. Chávez está preocupado y con razón, se le acaba el tiempo de su poder hegemónico y sólo le quedan seis años. Después, será otro el panorama porque habrá un momento en que de todos los desmanes, de todas las desatenciones al pueblo, de los arrebatos de poder, de no atender la criminalidad para usarla como toque de queda civil, del manejo inadecuado de los recursos del Estado, de la falta de mantenimiento de las instalaciones petroleras, habrá un momento en que se enjuicie y condene al gobierno del comandante colorado.

lunes, 8 de octubre de 2012

“Asuma con grandeza este triunfo”

“Asuma con grandeza este triunfo”

Henrique Capriles Radonski

Hugo Chávez ha vuelto a ganar seguir en la silla presidencial. Luego de una campaña brillante por parte de su opositor –decimos opositor porque eso será de ahora en adelante– y de una campaña no tan lustrosa de parte del comandante, éste ha tenido una vez más el favor de las urnas. Ahora ¿qué ganó Chávez? Ganó saber que ha perdido popularidad. Ganó tener una oposición cohesionada, preparada, dispuesta, organizada y, sobre todo, numéricamente significativa.
¿Qué ganó la oposición? Ganó una gorra tricolor que la cubre del sol y saber ponerse en los zapatos de un contrincante de lujo que representa con su hacer a seis millones. Ganó tener a un grupo político unido en una mesa democrática que ha respaldado a esos seis millones porque así lo ha querido el pueblo elector. Ganó tres millones de votos más con respecto a las elecciones de 2006. Ganó prestigio internacional, respetabilidad, animosidad de espíritu y, sobre todo, la oportunidad de tener dos fechas más para demostrarle al comandante,  su capacidad de convertir voluntades en posiciones políticas ejecutivas en los gobiernos regionales.
Evidentemente la mañana de este lunes 8 de octubre amaneció de enfurruñamientos, de tristezas y sensación de derrota. ¡Nada de eso! La victoria es enorme. Así como la oposición ganó un rostro, toca ahora darle cara a las regiones, a las gobernaciones. ¿Que vienen estratagemas del chavismo para impedir cambios? ¡Que vengan! Habrá habilidad para sortearlas, tal y como ha hecho “El Flaco” Capriles desde su gobernación.
Henrique Capriles Radonski se ocupó del pueblo opositor. Se ocupa desde febrero cuando asumió el reto de ser abanderado de todos los venezolanos que dicen basta. Como político demuestra entereza, gallardía y caballerosidad. Como ser humano es sencillo, directo y cercano. Ha recorrido a Venezuela con un mensaje de hermandad buscando hacer que el futuro sea posible y lo ha logrado. Logró dar esperanza y puso una piedra para ello. Una piedra que sostiene el muro de contención de más de seis millones de ladrillos que construyen esa patria soñada. Un país que no se desmorona, que se sostiene en el espíritu emprendedor a pesar de las expropiaciones. Un país que invierte en el mañana porque sabe que de lo sembrado se cosecha con abundancia.
Hay que animarse. Hay que comprometerse. Hay que hacer grande esta victoria de la oposición porque ahora, con toda justicia, puede llamarse oposición. Tiene cantidad, calidad y caras. Seis millones trecientos ochenta y seis mil ciento cincuenta y cinco rostros que se le paran de frente al comandante Chávez y le exigen respeto, consideración y participación. Son venezolanos que, como los seguidores de Chávez, exigen un país de paz, sin delincuencia, sin empujones de los rojos.
Un país que no cree en las “mea culpa” de Chávez. Un país que se sabe íntegro y dispuesto a combatir la injusticia y que seguirá unido, dispuesto y orgulloso de ser herederos de la libertad. De manera que, señor presidente por cuarta vez, puede ir guardando la espada de “El Libertador”, dejar de hablar por televisión y empezar a ocuparse de Venezuela y los venezolanos que para eso fue elegido una vez más para gobernar.

domingo, 7 de octubre de 2012

La foto para el portarretratos

Hoy estamos de estómagos, con el corazón en la garganta, por fin llega el día menos pensado y el más anhelado. Llegó el momento de que David lance su piedra contra el feroz Goliat. El instante esencial, la fotografía para la memoria, un recuerdo “Kodak”.
Se decide todo. El continuismo o la alternancia. La paz o la frecuente violencia. El diálogo frente a los monólogos por televisión mientras la gente muere en manos del hampa, el mejor aliado de un gobierno que ha tenido en toque de queda civil al pueblo por 14 años.
Se pueden quedar atrás los militares y sus criterios castrenses de entender al mundo civil. Hoy es el día de avanzar o de mantenernos lo que sabemos. Es un día de fiesta. De no poderse concentrar en otra cosa que el resultado de más tarde, de la alegría de unos y la impotencia de otros. Un día para imaginar que mañana hay que seguir hacia el 16 de diciembre, hasta el 14 de abril. Así, estoicos, como una sola persona que avanza con pasos firmes a su destino, la elección de los gobernadores y de alcaldes.
Que no flaquee la unidad, que no desmayemos en el esfuerzo. La banda cambiará de hombros, pero a Venezuela le falta continuar para lograr las profundas transformaciones que se requieren, que sabemos hacen falta. Que ese ánimo de hoy no decaiga. Que este espíritu de unidad que nos cobija siga siendo el signo de nuestros días. Que esa foto que tenemos del 7 de octubre sea la bandera que nos guíe.