El blog de Max Römer: Sin velos que lo cubran

domingo, 23 de septiembre de 2012

Sin velos que lo cubran


España amaneció el sábado con una mirada más clara de quien es el comandante presidente de los venezolanos. Si a algún español le quedaban velos por descubrir, lo que quedó a la vista es aterrador. La revelación por parte del diario español ABC (22/09/2012)[1] de la existencia de milicias armadas chavistas para desconocer de manera violenta la victoria electoral de Capriles Radonski el próximo 7 de octubre, es una muestra más de que el chavismo no es un régimen democrático, que está amparado en las fuerzas más cruentas y que no vela por el interés de los venezolanos sino de la permanencia en el poder del Hugo Chávez.
Chávez pierde el poder a toda velocidad. Se le va de las manos por su mala gestión. Por estar prometiendo durante 14 años por televisión una transmisión más y no actuar en proyectos y programas. Su desesperación pasa por la creación y tenencia de esas milicias armadas con fusiles de asalto con la única intención de matar, excluir, herir y hacer de un acto democrático una sanguinaria experiencia.
El dictador de sabe derrotado, sabe que no tiene el favor del pueblo a su lado, sabe que no tiene aglutinado a su partido –su “cáncer” se lo reveló cuando pudo constatar que no tiene un partido político unido (PSUV) ni unos líderes capaces de seguir su impronta–, sabe que el desempleo y el hambre del pueblo han podido más que todas los regalos que ha pasado entregando a la gente que, como novia, sabe que las flores no son sino peticiones de “perdóname que hice mal” que seguro lo vuelvo a hacer.
El chavismo no se erradicará de Venezuela hasta que todos los que de alguna manera respaldan al régimen salten la talanquera con convicción democrática, den un paso hacia el futuro y el progreso, se enjuicien a todos aquellos que han corrompido al poder hasta atentar con las armas contra el pueblo (recordar abril de 2002), se asuma que el poder no se obtiene por la vía militar ni los golpes de estado, que gobernar no es ser gracioso por TV, sino enfrentar junto a los empresarios la construcción de empleos y oportunidades de producción de bienes y servicios, fortalecer la institucionalidad del Estado y llevar salud, seguridad y educación a los ciudadanos, es creer en la libertad de expresión desde su propio ejercicio y no imponer un discurso único y unívoco, es garantizar que la educación tenga una historia balanceada y no acomodaticia a los intereses de quien se ha creído un superdotado de poderes.
Chávez y sus secuaces han demostrado que su discurso no solo es incendiario en las palabras, sino que va hasta las formas más violentas de actuación: con las armas. Para eso fueron las inversiones en armas y las reuniones con Putin y Ahmadinejad. Nada de combatir a los infiltrados de la guerrilla en territorio venezolano con las armas compradas al extranjero. Nada de pensar en el resguardo de civiles. La idea es preservar a Chávez en la silla de terciopelo por siempre. Cada día que pasa las palabras de la campaña chavista demuestran que no hay corazón como dice su lema. Lo que hay son afrentas, diferencias y ganas de seguir dividiendo a Venezuela y su gente.
La pataleta de Chávez cuando pierda las elecciones será de antología. De cuidarse como ciudadanos, de saber que una vez depositado el voto contra la dictadura, aquellos que han jurado lealtad al teniente serán capaces de asesinar. Será momento para cuidar la espalda porque la victoria de la oposición traerá una violenta reacción del chavismo.
Estas muestras de presión, de odio son modos de querer perpetuarse en el poder y, si esas son sus formas, no merece ser presidente. De eso nada. La democracia por encima de todo. Ya en los criterios democráticos del mundo ésta noticia de sus milicias armadas ha sembrado una alerta más.
Chávez ha puesto una piedra más del muro que rodeará su prisión una vez que sea sometido a la justicia por el Tribunal de La Haya.

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