El blog de Max Römer: Si la naturaleza se opone

domingo, 22 de julio de 2012

Si la naturaleza se opone

Para no olvidar (parte 1)
Desde 1999 que Hugo Rafael Chávez Frías gobierna Venezuela, mucho ha pasado en el ámbito de la política venezolana como para no olvidar. No hay que pensar en los famosos logros de la revolución, sino en los desmanes que ha realizado para alcanzar semejantes “logros”.
Basta con colocarse frente a Google e introducir algunas palabras de búsqueda para que cada año se convierta en una novela de terror de Stephen King. Por ejemplo, vayamos a lo más remoto, diciembre de 1999, el mismo día del referéndum consultivo para la constitución. Ese día la naturaleza se cobraba la vida de muchísimas personas. El Estado Vargas prácticamente desapareció bajo las aguas y él, en lugar de buscar soluciones y aceptar toda la ayuda que el mundo le ofrecía (porque sí aceptó mucha), decidió comandar al mejor estilo de lo único que sabe hacer, tácticas de salvamento de paracaidistas. Explicó por televisión cómo debía el ejército ayudar a las personas y así, vanagloriado por su hazaña, irse tranquilo a dormir en los laureles para el futuro.
En enero de 2000, con un saldo de muertes indefinido en la costa central (Estados Vargas, Miranda y Falcón) que va desde los 10 mil hasta los 50 mil el comandante rechazó el envío de dos navíos estadounidenses que transportaban a 450 ingenieros de la Armada y Marines, así como tractores, palas mecánicas y otras maquinarias. Chávez dijo que Venezuela no necesitaba más personal, pero sí apoyo económico y material. Lo curioso es que la respuesta del Departamento de Estado de Estados Unidos aseveró que ese equipamiento y ayuda humanitaria era en respuesta a una carta recibida del Ministro de Defensa de Venezuela que pedía ingenieros militares. Seguramente fue así, mandaron una carta desde el ministerio y él, como no llegó a ascender más allá del rango de teniente coronel por golpista, no asistió a la lección de “estado mayor” en la que cuando se pide ayuda desde el ministerio de la defensa es porque se necesita.
Lo que se escondía en esa primera rabieta contra el pueblo norteamericano era esa cantinela de la soberanía nacional, del mundo del imperio yanqui que tiene acogotados a los venezolanos y que es a la vez, burla universal por la payasada de pensar que en los tiempos que corren y en condiciones humanitarias se puede perder la soberanía por un par de barcos con palas mecánicas y gente que con buena voluntad para operarlas.
El caso es que su nueva constitución nació bañada de sangre. En lugar de atender las solicitudes de apoyo de la ciudadanía del Estado Vargas, se enfrascó en lo que sería el referéndum aprobatoria diez días después de iniciarse las fuertes lluvias que dejaron damnificados a miles. Su interés personalísimo no le permitió desoírse, sino emprender sus planes por sobre todas las cosas y declarar, como lo hiciera en su día Bolívar, “que si la naturaleza se opone lucharemos contra ella”. ¿Quién ha visto semejante disparate? Su labor en ese momento era volcar todas las ayudas al pueblo, posponer el referéndum, aliviar el dolor y prevenir con desalojos las muertes que se produjeron después.
Desde entonces muchos consideramos que los crímenes de lesa humanidad cometidos por Chávez en ese tiempo son razón suficiente para que sea juzgado en La Haya, eso sin tomar en consideración que aún no llevaba ni un sol año en el gobierno.
Chávez ha demostrado que se sabe los pensamientos del Libertador como esas máximas que encabezan los días en las agendas. Discursos decimonónicos en el estertor del siglo XX y en el albor del XXI.

No hay comentarios: