El blog de Max Römer: La vida sigue siendo bella

domingo, 3 de junio de 2012

La vida sigue siendo bella

No escribo en este espacio de mí, ni de mis cosas, pero esta vez me voy a permitir hacer un artículo diferente. Ruego a los lectores sepan disculparme. En el número 119 de la revista SIC en abril de 1999 publiqué una crónica sobre la película “La vida es bella” de Roberto Benigni.
Han pasado 13 años desde entonces y sigo pensando que la película (aunque es de 1997) tiene muchas lecciones para el presente. Habla del amor, ese que puede con todas las barreras, de la unión familiar a pesar de las dificultades, de las persecuciones, de los odios infundados, de la autoridad mal entendida.
Mucha belleza ocurre en la vida de muchos cada día. Por ejemplo, la condena a cadena perpetua de Mubarak es una bella manera de hacer justicia, aunque a las puertas del tribunal el pueblo pida su cabeza como recompensa, es más bello saber que la justicia es capaz de inclinar su balanza en favor de lo que institucionalmente es más importante, que Mubarak luego de ser un sanguinario dirigente sufra en la cárcel el olvido de sus ciudadanos. Y si suena cruel el comentario, vuelvan a ver "La vida es bella" y recordarán que el tanque de guerra prometido era un pretexto para ser felices.
Detrás de cada batalla contra las autocracias hay padres y madres que, usando su imaginación hacen que el horror de las balas se transformen en la soñada libertad o puedan hacer ver por un momento a sus hijos que las bicicletas sean alados carros donde imaginar que se vuela hacia espacios más limpios.
Vemos –no sin asombro– cómo los pueblos sufren desmanes a manos de sus dirigentes, pero somos partícipes de insólitas soluciones que parten de los seres humanos más dispares, menos esperados. Hace unos días un vidriero me obsequió con un vídeo. Con humildad me preguntó si tenía un ordenador conectado a Internet. Allí con el orgullo que nos caracteriza cuando estamos satisfechos con la labor emprendida, me mostró su creación, una guitarra de cristal, una muestra de que no sólo se cortan vidrios para ventanas y mamparas, sino que el material que usa a diario puede ser fuente de inspiración, mucha transpiración y cálculos para que las cuerdas de una guitarra de cristal suenen tan limpias y únicas, se conviertan en música, se hagan alegría para los demás y permitan lucir lo que es la tarea de un creador, un líder entre los lutieres.
La esperanza que representan los liderazgos que se perfilan en los distintos países son inspiradores para muchos, que sin ser nacionales de las necesidades de pueblos remotos, son capaces de aportar desde su espacio soluciones comprometidas, tal y como hicieron mis alumnos de "Comunicación Política" de la Universidad Camilo José Cela, al preparar una campaña para Henrique Capriles Radonski, el abanderado de la oposición en la campaña presidencial para octubre en contra de Hugo Chávez. Fue conmovedor escucharles presentar una campaña estado por estado de Venezuela sin haber estado nunca allí más que a través de la investigación que hicieron.
Así, como Benigni saludaba a su amada esposa con su célebre “Ciao Principessa!”, muchos corazones se iluminan con alguna palabra sentida, una mano tendida o la simple comprensión de un compañero que sabe sacar una sonrisa del rostro más enjuto por la tristeza del momento, una injusticia vivida.
La verdad siempre reluce y mucho, cuando la democracia es la reinante, cuando las instituciones son limpias, cuando el dinero que es de todos se usa para todos. Ya amanecerá en aquellas latitudes donde los cercos de alambres de espino sean traspasados por las palabras adecuadas, esa tibieza que arropa los corazones y permite creer en la libertad. Non è vero? E 'vero! E 'vero!, como gritaría Giosué en los últimos planos de "La vida es bella" al ser liberados por los aliados.

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