El blog de Max Römer: Pedagogía política para el euro

domingo, 20 de mayo de 2012

Pedagogía política para el euro

Corría el año 1977 y España se veía de pronto bañada de democracia. Franco había muerto y había que emprender los cambios que se había soñado tanto tiempo. La economía española estaba de capa caída y los españoles desesperanzados, desorientados a pesar de tener un sabor libertario en el cielo de la boca.
Las cosas no eran fáciles para el gobierno de la transición que emprendía Adolfo Suárez y no menos fáciles para el ministro de la economía de aquel entonces Enrique Fuentes Quintana[i]. No dejó que su malestar fuera solo suyo. Se apersonó en la televisión y, con la educación de un caballero pidió permiso a los españoles que estaban cenando en sus casas para hablarles directamente de los problemas que tenía él entre manos y los ciudadanos sobre la mesa. Fue diáfano, directo, en el lenguaje que a los adultos les gusta oír.
Su valentía y directa forma de emprender el diálogo con el pueblo le ganó la confianza inmediatamente. Eran momentos aciagos y había que tener tino político, comprensión ciudadana y compromiso de todas las partes para sacar a España de la crisis económica de aquel momento.
Las décadas han pasado y las dificultades económicas se han ido sorteando con mayor o menor facilidad. Se ha sabido invertir en ocasiones y esas mismas inversiones han traído mayores dificultades. Se ha volcado el esfuerzo en pertenecer a Europa aunque no hay cafetería en la que no se piense en las pesetas.
Europa necesita el esfuerzo de todos los europeos. Así como España todos los países europeos han sorteado las dificultades propias de su nación. Si hablamos de Alemania, hace apenas diez años la economía alemana daba mucho qué desear, la unificación de las dos alemanias había traído una distancia enorme entre los westies y los östies, es decir, entre aquellos que habían vivido en la Alemania Occidental y los que habían vivido en la Alemania Oriental. Eran, en poco más de dos décadas dos mundos separados, dos realidades diferentes, dos situaciones aparentemente irreconciliables. Requirió el esfuerzo mancomunado de los alemanes, todos ellos. Buscaron en los cajones de los recuerdos aquellas fotos en que estaban unidos los hermanos, se identificaron en sus valores, en su trabajo, en su forma de entender la vida. Fue un tiempo que exigió mucho, tal y como el mismo ministro Fuentes Quintana había pedido a España una década antes de la unificación alemana.
La hora de hablar inteligiblemente en la zona euro ha llegado. Merkel se lo dijo a Holland, nada de cambiar lo establecido por un programa político. Toca honrar los pactos y punto. Es momento de nuevos agujeros de cinturón y de ver qué puedo hacer por Europa sin esperar que Europa haga algo por mí. No se trata solamente de recortar, sino que el recorte se convierta en crecimiento. 
El jueves 17 de mayo una mujer se lo decía al ministro de economía Montoro esta semana, así en la calle tal y como es la microeconomía. Le pedía información y certeza sobre los ahorros de su vida resguardados en Bankia. Le dijo que estaba dispuesta a matar si le quitaban el fruto de su esfuerzo. El ministro la tranquilizó, le dijo que no se preocupara. Pero eso no basta. Hace falta que la veracidad y la claridad de conceptos se adueñe de la situación. Hace falta que los ciudadanos no consideren que la democracia se ejerce con el castigo de un voto para aquellos que no han satisfecho las inquietudes como individuo. Hace falta la participación activa de todos para que el esfuerzo, los sacrificios, la inversión y el ahorro se reviertan en beneficios para todos.
Ese estado del bienestar no se construye criticando. Se construye haciendo, proponiendo, mostrando resultados, dejando de lado mezquindades y ofreciendo manos tendidas y confiadas en que habrá futuro.


[i] Este es el vídeo del ministro Fuentes Quintana. Tenga paciencia y espere a que pase el anuncio publicitario que lo que dijo el ministro en 1977 sigue vigente: http://www.youtube.com/watch?v=zrWYWHtGhRY

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