El blog de Max Römer: De las estrategias de comunicación política

domingo, 27 de mayo de 2012

De las estrategias de comunicación política

Hace unos días María Corina Machado y Luis Vicente León, la primera con todos los méritos que se pueden sumar a una persona de la oposición venezolana y el segundo con los créditos de ser uno de los investigadores sociales más respetados, estuvieron en CNN explicando cómo ven ellos las elecciones del 7 de octubre y cómo vislumbran el panorama de las estrategias de comunicación del presidente colorado. Un análisis que a la vez, hemos aderezado con nuestro punto de vista. 
Varios panoramas se vislumbran en esta batalla por la silla presidencial venezolana. Ya como Chávez ha regresado a la vida pública se ve cómo es que será la campaña. Ha regresado de su convalecencia – si es que estuvo enfermo de verdad y no fue una especie de año sabático para recargar tácticas militares cubanas para enfrentarse al David de Henrique Capriles – para tratar de tomar ventaja en con una posición de defensa de lo alcanzado, de proyección de un poco más de lo mismo para el futuro, sabiendo que de esa forma derrotaría a cualquier adversario de la oposición.
La otra posibilidad es que esta aparición enérgica por televisión sea una estratagema para preparar el terreno de cara a que sí está enfermo y que debe ir en campaña de una forma externa, de apoyo al que sea su delfín electoral. Si esta es la condición la matriz de opinión de apoyo a Chávez se pondría turbia, toda vez que el chavismo sin Chávez es un saco de gatos que tiene varias posibles salidas, ninguna de ellas muy pacífica. Una condición que hace cuesta arriba a quien abandere el colorado para estas elecciones porque, se sabe de sobra, que las campañas con Chávez retratado al lado son un tanto pavosas.
¿Podrá Chávez con el país con esa enfermedad? Si no puede en el brevísimo plazo de 10 días, Henrique Capriles tendría muchas posibilidades de ganar las elecciones porque se plantea en las filas internas del chavismo ¿quién será el delfín de Chávez? Conjeturas plantean cuatro venezuelas chavistas muy distintas. La de Diosdado Cabello, que sería una de protección de las empresas creadas bajo la sombra del gobierno y de las cuales Cabello es el gran regente; la de Elías Jaua, que sería de tono más intelectual; la de Adán Chávez, mucho más férrea y menos agraciada; la de Nicolás Maduro, que tendría como telón de fondo una idolatría edulcorada al líder indiscutible de la televisión venezolana, Hugo Rafael Chávez Frías.
Si este segundo escenario se presentara el riesgo de implosión del chavismo es enorme y la ganancia sería de río revuelto, es decir, para quien sepa sortear las dificultades y con posibilidades de que los militares se alcen y tomen el poder al estilo egipcio. Pero, como el barniz demócrata es indispensable, los sables sonarán a la callada y se pondrán apuntando a las espaldas de aquellos que no convengan a los intereses de los uniformados.
Chávez sabe perfectamente que no tiene capacidad de gobernabilidad, que o gana o se acaba su proyecto revolucionario, que cada vez más se acerca el día en que se declare a Venezuela un narcoestado y, que sin él no hay posibilidades de estabilidad en la región latinoamericana y cuidado, que se perderían las dendritas de conexión con el mundo islámico.
El análisis que hicieron estos amigos hay que sumarle que toda la situación está controlada porque está el respaldo de los petrodólares que compran conciencias. Pero, y si el líder no está, ¿cómo se baraja la carta?
La situación venezolana es peliaguda no sólo para el chavismo, sino para la oposición también. Las circunstancias no hacen fáciles las movidas en este tablero de ajedrez y, por si fuera poco, las condiciones sociales no han mejorado en 13 años, las de seguridad tampoco y las sórdidas condiciones dela campaña con el presidente enfermo hacen que sean un momento de difícil proyección de prospectivas de un futuro mejor. 

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