El blog de Max Römer: Buscarle los tres pies al gato

domingo, 25 de marzo de 2012

Buscarle los tres pies al gato


Cada quien tiene su lado flaco, o su lado gordo. Unos por altos, otros por bajos, los más por feos, aquellos por guapos. En el mundo de la política complacer a la mayoría es tarea imposible, pero si algo tienen los políticos es que tratan por todos los medios de hacer que la vida de la gente siga adelante, a trancas y barrancas.
Que si el candidato tiene respaldo para la campaña, eso es malo porque quién sabe de dónde viene el dinero, máxime si no lo está regalando en las calles. Que si el candidato tiene un ojo torcido, malo también porque qué va a pensar la gente de otras naciones si nos comanda un virolo. En fin, los medios se regodean en los defectos de quienes quieren gobernar y también en aquellos que gobiernan.
Por otro lado, son los propios medios los que se olvidan de que son ellos los que colocan y quitan, los que ensalzan y los que exaltan, son los que buscan y… encuentran tres pies al gato. Unos porque el morbo de las patas del gato, sean tres o cinco, daría pie para mostrar al gato por la televisión, decir quién es propietario del gato, las aficiones de un gato como ese, las políticas de alimentación de un minino que camine un 25% menos, en fin, como a los políticos, machacarle hasta que la gente se haga fan en Facebook del gato en cuestión.
Si se trata de un político, una vez que tiene sus tres pies, el asunto es buscarle la razón de la pelambre, de las muelas que tenga o deje de tener… habrá que preguntarle a tanta impertinencia si estaría dispuesta a emprender una campaña política contra un dictador o, si por el contrario, estaría dispuesta a ser arte y parte de un gobierno. Ahí la respuesta sería bien interesante, un sonrojo particular, una respuesta con sonrisa de faralao, un carraspeo profundo porque sabe el interlocutor que no le gustaría que se sepa que también tiene tres pies.
En la campaña a la presidencia de Venezuela a Capriles Radonski le esperan muchas comparaciones, muchas demostraciones y sobre todo, mucho temple. Temple para andar tranquilo con tres pies o cinco porque, total, se cansará menos si su andar está distribuido entre tantos pies. ¿No?

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