El blog de Max Römer: febrero 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

La libertad no tiene fronteras


A  mis alumnos, a mis colegas

La ciudad de Homs en Siria se ha cobrado la vida de centenares de personas. Escribo la ciudad porque los ciudadanos, los militares, los partidarios de ambos bandos han ido matando y perdiendo vidas. Unos acorralando, otros acorralados. Ambos bandos aterrados tras un arma o una pared que los resguarde.

La prensa, horrorizada como siempre lo está, en esa tan suya defensa de las libertades de prensa, expresión, información, comunicación y opinión tampoco se ha escapado de tener en sus filas bajas importantes.  Adalides de la libertad que en su afán por llevar a los lectores esas líneas de realidad que atragantan las cenas, han dejado de tener voz y oídos para que sean otros, afanados defensores de la libertad, los que lleven información más allá de las fronteras en las que ocurren los acontecimientos, aún y cuando la ayuda humanitaria sea precaria o convierta a los periodistas en rehenes.

Y no es nuevo, lo que ocurre es que la noticia de Homs ha dado pie para que el periodismo saque a sus plañideras para dejar ver que sí, que es la prensa la que empuja a los políticos e internacionalistas a intervenir, se muevan y pongan su acento en destacar a través de los medios de comunicación que ellos son los que pueden sacar adelante las situaciones en la que está sumida la miseria humana. Una puja ciudadana es la que existe en el terreno de la libertad. La prensa siempre presente llama a los políticos para que se apersonen y se hagan imagen frente a las cámaras de televisión justo a la hora de la cena.

Y, aunque los autócratas pretendan otra cosa, la libertad no tiene fronteras y no las puede tener porque de eso se trata, de ser permeable, de ser un soplo fresco. La prensa es y seguirá siendo garante de esas condiciones, de esas libertades. Velará, como lo hace, porque haya periodistas que -como Marie Colvin y Remi Ochlik- consideren que la libertad de los pueblos pasa por poner el micrófono a las tiranías, a esos desmanes de tantos déspotas que hacen que la historia de la humanidad se escriba con sangre sobre las aceras, sangre que se transmuta en ríos de tinta que inundan a diario de información los hogares del mundo. Es esa sangre de otros en búsqueda de la libertad, esa sangre que ciega ojos para que otros puedan otear un horizonte más promisor, esa sangre que se hace lágrima de furia que se hace fotografía, imagen capaz de tocar el hombro de más de uno y así, en ese ir y venir de información se va tejiendo un enorme manto que arropa ese dolor o aquel otro, que acalla tristezas, que lo hace fuego íntimo, hoguera calurosa para imaginar y luchar por un mundo de paz.

Los periodistas, el periodismo, la prensa valiente sabe que el despotismo estará siempre ahí, como parte de las cabeceras de las portadas de los diarios. Sin la prensa, sin esos micrófonos y cámaras que velan por todos, por la libertad de todos, las fronteras que el despotismo quiere erigir serían insondables, infranqueables, espacios sin libertad, sin que le grito esgrimido por esa lágrima se escuche y clame por clemencia, por justicia y eso, por libertad.

domingo, 19 de febrero de 2012

La estratagema es un bumerán


Es muy interesante cómo se maneja el discurso político de Venezuela. Ahora que hay dos candidatos para las elecciones del 7 de octubre, el discurso de Henrique Capriles Radonski es de unidad, de suma, de todos, de contar unos con otros[1]. De emocionarse por el futuro, de saberse un solo pueblo con vocación democrática.
Hugo Chávez, por su parte, muestra haciendo un dibujo delante de las cámaras cómo ve al país. Lo divide entre buenos, a quienes llama “nosotros” y “ellos”, es decir los otros, los opositores a su gobierno, dice que son los que engañan a la patria que es de “nosotros” los socialistas, los patriota. Establece fronteras, pone colores. El rojo para el “nosotros”, el negro para el “ellos”[2]. Así, dando a entender que son menos que “nosotros” y que “ellos” deben ser arrojados al abismo fuera de las fronteras de la patria que es de “nosotros” los rojos.
Haciendo un análisis de la situación política, la condición de ambos candidatos es compleja. Por una parte, Capriles debe aglutinar cerca de siete millones de votantes duros para obtener la victoria presidencial. La fecha electoral es el 7 de octubre, día cercano en la que las lluvias torrenciales marcan el fin de la temporada y, que por lo general, dejan inundaciones y complejidad en las vías de penetración.
Chávez tampoco lo tiene fácil. Lucha por su salud y por devolverse aquellos seguidores que le han ido abandonando a lo largo del camino. No sabe cómo sumar, su trabajo se basa en la división, en la resta, la expropiación, el dar regalos sin fundamentos, en mantener a sus votantes contentos gracias a las dádivas milagrosas llamadas misiones. No ha sabido aglutinar, en 13 años de gobierno, al pueblo Ni-Ni (ni es de la oposición ni de chavismo) que es un tercio del electorado.
Capriles tiene el respaldo de todo el mundo político opositor. Debe ir con tiento y certeza de pasos avanzando sin equivocarse, sin dar traspiés. Chávez debe buscar por todos los medios cómo ponerse una piel de cordero sobre esas fauces de lobo que han destrozado todo el parque empresarial. Tiene el empuje de querer aglutinar a los Ni-Ni, sabe que debe luchar con astucia en contra del oprobio y, lo más importante, no tiene miedo porque conoce las debilidades del monstruo.
Chávez está aterrado. Por un lado el cáncer que lo va mimando como dicen las lenguas galenas y por el otro lado, el cáncer de su propia inacción política, de la corrupción de los suyos, de las complejas situaciones que no puede manejar en el interior del chavismo, divisiones y pugnas que él mismo ha ido creando por aquella máxima militar de “divide y vencerás”.
El gobierno de Chávez a la vez, no sabe cómo batallar contra la avalancha de votos opositores que le viene. Quiso tomar las riendas revisando las papeletas electorales, hacer una nueva lista de persecución y le salió el tiro por la culata. Ahora sus secuaces dicen que las primarias fueron fraudulentas  y que la oposición es el ogro al que sus huestes deben vencer, así como en el dibujo bicolor del comandante.
La estratagema, que significa es su segunda acepción “engaño artificioso” se le devuelve al comandante como un bumerán, va directo a su cuello. Una estratagema que lleva 13 años usando y que la juventud impetuosa de Capriles conoce de cerca. Solo el tiempo, la fortaleza de la ciudadanía y su ejercicio democrático delante de las urnas dirá quién será el vencedor: David o Goliat.


1) http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/91382/en-video-asi-fue-el-efusivo-cierre-del-discurso-de-henrique-capriles-radonski/

domingo, 12 de febrero de 2012

Lágrima de orgullo


al ciudadano votante

atrás se quedaron las marchas
guarda la cacerola
vístete de alegría
coge tu sombrero
coge tu bolso
emprende el futuro

son muchas voces
son muchos pasos

atrás se quedará el oprobio
atrás se quedará el horror

suma tus pasos a los de todos
ama con fuerza el tricolor
decora tu ánimo de estrellas
deposita su voto
sabes que ganas
que ganamos todos

alegría
esperanza
buen humor
ánimo para construir
vota ciudadano
saca lo mejor de ti
regala tu tiempo al futuro
canta tu himno destempladamente
deja que te corra una lágrima de orgullo