El blog de Max Römer: enero 2012

domingo, 29 de enero de 2012

Vaya en paz


Las tropas rusas descubrieron por el olor el horror que habían hecho los nazis. Desde que se liberaron a los prisioneros de Auschwitz a esta etapa de nuestras vidas, se supone debemos celebrar la paz conmemorando a los millones de personas que perdieron sus vidas en manos del oprobio político.
Si bien es cierto que los campos de concentración que idearon los nazis en su tiempo no se han vuelto a repetir, si es cierto que la paz sigue siendo un desiderátum no alcanzado. El holocausto sigue manteniéndose en diferentes fronteras. Se diezma a la población por temas políticos, como se acaba la gente sencilla dejándola morir de hambre. Se mutila por asuntos religiosos y se execra a las mujeres por ser eso, mujeres. Se discrimina a las personas por el color de su piel, el acento de sus palabras, el color de sus pupilas. Todos, elementos que nos alejan de la paz.
Así, como el horror del holocausto acabó con la vida de judíos, gitanos, políticos disidentes, ciudadanos poco convenientes, personas de moral alejada de la pureza esgrimida por Adolf Hitler y su combo de matones, así hacen muchos gobiernos al no dejar que sus compatriotas tengan alimentos, sean masacrados en las calles por ajustes de cuentas o por poseer un par de zapatillas deportivas de mejor calidad que las del vecino o simplemente por profesar una fe.
La paz, dibujada como una paloma blanca con una rama de olivo es uno de los valores más complejos. Refleja exactamente lo contrario a la naturaleza pugnaz de los ciudadanos, de los políticos. El Diccionario de la Real Academia Española define en su sexta acepción a la paz como “virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones”. Es decir, para definirla no hay manera de darle un cariz de sosiego solamente, sino contraponerla a la turbación y las pasiones. Prefiero, desde esta tribuna, definirla más bien como tratar de alcanzar el sosiego y la tranquilidad como manifiesto deseo de ser humano.
Creo firmemente en la paz y en la democracia. Creo que los derechos humanos nos regalan cada día la posibilidad de sonreír. Soy ferviente admirador de la libertad, del orgullo del trabajo bien hecho, del calor de la familia, de la sinceridad expresada. Pienso que si cada familia pudiera multiplicar sus buenos momentos, una especie de exportación de archivos hacia la sociedad, seríamos mucho más felices todos. Pero, el atropello nos caracteriza, la falta de consideración nos apabulla, la realidad de las filas nos agobia, esperar con paciencia nos altera, ser pugnaces nos hace dignos de estar en la palestra y eso, como es que el superlativo esperado.
Parece que la paz se rige por un reloj distinto al de la vida cotidiana. Si la vida diaria va al segundo, la paz necesita cuartos de hora. Claro, es que la paz se acompaña de tranquilidad y de sosiego, tal y como dice el diccionario. Parece que suplir esas sensaciones que acumulamos los domingos se nos pervierten en cuanto aclara el lunes, se nos sale el lado guerrero, se nos acelera el tiempo, las ansias por competir y la paz, la propia la que debemos transmitir, la dejamos aparcada hasta el próximo domingo.
¿Qué nos pasa? ¿Por qué somos incapaces de disfrutar la paz? ¿Es que somos como el diccionario que para tenerla debemos contraponerla a la turbación y las pasiones para saber que nos llega el domingo? ¿Qué les pasa a tantos dirigentes que buscan que sus ciudadanos se enemisten para que sean ellos los ungidos de la verdad y los portadores de los blasones de paz?
Por lo pronto, vaya usted señor lector, en y con paz. Ese es mi deseo para usted este día de la paz y que sus dirigentes sean gente de paz, gente que lleve a su nación por la senda de la paz.

domingo, 22 de enero de 2012

Para callar a Chávez se necesita


Así como en la realidad política venezolana de la última década del siglo XX caló en discurso político de Chávez, ese discurso en su origen aparentemente fresco y directo, cercano al ciudadano y alejado del partidismo dominante de entonces, hoy, ya en plena segunda década del siglo XXI, veinte años después de su famoso “por ahora” es tiempo de que la pregunta de su majestad el Rey Don Juan Carlos I opere en el panorama político venezolano e internacional, ¿por qué no te callas?
No se callará en tanto en cuanto todavía tiene el fuelle necesario para mantenerse al habla. Un ejemplo sencillo es la demostración de bravuconería, pedantería y machismo dado en la Asamblea Nacional hace pocos días frente a la diputada María Corina Machado, como también lo ha sido con toda aquella persona que le haya roncado en la cueva, en esa cueva creada sobre la base de la discusión y la negación de lo existente, para vender un país de fantasía, alejado de la realidad.
No se callará hasta que un aluvión de votos lo saque de la silla de Miraflores porque si es por él se quedaría hasta el infinito y más allá. Chávez, como caricatura es comparable con el capitán del barco “Costa Concordia”. Pues, si nos sorprende la actitud del capitán Schettino con su incapacidad de reconocerse responsable y culpable, nos debiese sorprender por igual la actitud del comandante Chávez al hacer que naufrague un país. Sorprendernos también de que los mapas  erróneos que usa se los entregue al resto de los presidentes latinoamericanos y es más, que sus amigos del planeta sean los enemigos del mundo.
¿Qué le toca al candidato de la oposición en materia de discurso para callar a Chávez? Así como Chávez fundó su discurso sobre la base de la violencia, la militarización y el odio para poder obtener la popularidad necesaria gracias a la tergiversación de la historia a su favor, quien pretenda ser el nuevo líder venezolano deberá desmontar todo el aparato discursivo con todo lo contrario: paz, desarme, concordia, ciudadanía y buenas maneras. Poner la mirada en el presente y orientar la vista hacia el futuro, dejar atrás la historia y proponer nación, fundación, construcción sobre los valores que se sabe tienen los venezolanos a decir de la sociedad venezolana de psicología positiva: cariño, solidaridad, buen humor, valentía.
Construir a ese país de igualdades –si antes de Chávez era un desiderátum- luego de él es casi imposible salvo que la capacidad de resiliencia, otra de las fortalezas del venezolano, enfoque el rumbo del país a tomar las riendas de ese presente desolador y desalmado y lo trastoque en un hoy con la mirada fresca de saber que siempre, a pesar de Chávez, hay un mañana.
Los líderes de la oposición han de prepararse para un debate en que su discurso se convertirá en ideología, en dialéctica entre la desolación chavista y la construcción de la oposición, entre la angustia creada y la esperanza de generar un cambio que sume. No se trata de desarticular, sino de amalgamar y hacer eso implica tomar todos los elementos de la sociología venezolana, volcarlos en un crisol y, a la manera de los alquimistas, producir una sustancia que sea producto de ese hoy que tanto duele y que a la vez se llena de posibilidades.
Ese día en que se logre callar al presidente Chávez, tendremos la certeza de saber que la oposición gobernará Venezuela con el tino necesario para empujarla a ese sitial que debió alcanzar en la última década del siglo XX y que se quedó truncada por la corrupción de Carlos Andrés Pérez, el golpe de Estado de Chávez y la debilidad de las instituciones venezolanas de ese entonces.
Que la historia sirva de ejemplo para no cometer errores y no como bastión a enarbolar cuando no sabemos proyectar futuro. Esa es la forma de callar a Chávez.

domingo, 15 de enero de 2012

¿Fuera de ranking?


En la memoria y cuenta presentada por el presidente Chávez ante la Asamblea Nacional, María Corina Machado, la única precandidata a sustituir al comandante, se le plantó en su condición de diputada y le dijo cuatro verdades. Le habló de hambre, de delincuencia, de expropiación y de debate democrático (ver el vídeo en este enlace http://www.dailymotion.com/video/xno9xl_maria-corina-machado-responde-al-presidente-chavez_news).
El presidente, en esa habilidad de comunicador le permitió el micrófono tras ocho horas de estar en su soliloquio y, una vez que Machado le pidiera debate, Chávez le dijo que ella no tenía el ranking para discutir con él. ¿Cómo que no lo tiene? ¿Es que acaso es un semidios? ¿Es que la constitución venezolana no plantea la igualdad?
Las redes sociales están llenas de aplausos por las gónadas demostradas por esta mujer y política venezolana y han dejado en entredicho, una vez más, el carácter autocrático de Chávez.
Ahora, ¿qué se avecina? Las acusaciones de robo que hiciera Machado al presidente se convertirán en el nuevo argumento del gobierno para decir que la democracia de los 40 años dilapidó a la nación. El hambre y la carencia de alimentos en los canales de distribución serán atribuidas a las mafias de los oligarcas, en fin, la retahíla de siempre. La tristeza y desolación de un país que se cayó a pedazos y que Chávez hace creer que él es Adán en el edén del trópico.
Ranking tiene y mucho, no sólo María Corina Machado, sino todos los venezolanos que están prisioneros en sus casas para no perder la vida. Ranking tienen los empresarios que, indefensos han visto cómo los esfuerzos de sus vidas se quedan en manos de un gobierno que se apropia –roba como dijo Machado- para envilecer a un país, expropiándole su futuro.
Ranking tiene también la madre que busca comida y no la encuentra. O aquellas que a las puertas de las morgues esperan que les entreguen los cadáveres de sus hijos para darle sepultura. Ranking también tienen los que han perdido el sentido de familia por los odios sembrados, como ranking tiene también el país de exigirle al presidente respeto.
Como hijo y esposo de mujer, sentí que el beso que Chávez le ofreció a Machado, si llegase el día en que le entregara la banda presidencial, es lo más morboso que en cadena nacional hubiese podido decir venezolano alguno. Una actitud propia de los pensamientos más bajos, de los retorcidos entresijos de un ser que está perdido en su egolatría.
María Corina Machado en ese momento de enfrentarse a Chávez se comportó como lo hiciera en la gesta libertadora Luisa Cáceres de Arismendi. En ese minuto de gloria de Machado, se convirtió en una heroína de temple, una diputada dispuesta rescatar al país. Segura de poder darle a sus congéneres el apoyo que requieren para sacar adelante a sus familias.
Ojalá que el candidato que gane, si no fuera María Corina, la considere en su gabinete porque reciedumbre, valentía y disposición tiene.  
Lo que sí está muy claro es que Chávez en las más de nueve horas que habló del país de la fantasía en el que él solo vive, no convenció al país, dejó de lado los temas prioritarios. Así, como siempre, en todo ese marasmo de palabras dedicó, como lo hizo, ocho minutos al tema de la seguridad ciudadana. Hay que ver quién es que no tiene ranking.

domingo, 1 de enero de 2012

En una caja de Ace


En Venezuela los días se hacen cortos y las noches de larga espera. Aunque las variaciones de luz en el Trópico son pocas, las noches son largas esperas desde que cae el sol porque las salidas con la garantía de los apagones hacen más insegura a la sociedad. En las calles venezolanas se ve cada vez la gente con más prisa, sin voltear la mirada, sin alzar los ojos. Una forma preocupada de andar, un deslucir para no tener por final una bala en el cuerpo.
Se avecinan tiempos difíciles. Esa es una línea que se lee a lo largo de la historia, pero la de Venezuela es en particular una línea lapidaria. La educación se ha convertido en una desgracia, que si antes era un fraude, ahora es eso, una desgracia porque los maestros -a pesar de que los padres de Chávez son maestros- son irrespetados no pagándoles lo que merecen ni cuando les toca de acuerdo a los contratos. Una situación que, para quienes manejamos la comunicación, se convierte en un boomerang en el ámbito de la identidad hacia el proceso de enseñanza. Pero, como el que sabe de comunicar es el presidente... 
La salud, va por el mismo camino. Los hospitales no están dotados, los médicos están vejados y sustituidos por otros médicos que, graduados mediante la vía “caja de Ace”[i], no saben atender las vicisitudes que pueda tener un paciente. O, si lo vemos en retrospectiva, los médicos cubanos han hecho de las suyas en materia de sanidad.
Los políticos chavistas aplauden como focas amaestradas las gracias del comandante. Los últimos aplausos fueron por el “yo no fui” sobre el cáncer que les ha dado a los líderes latinoamericanos supuestamente “sembrado” desde los Estados Unidos. Como siempre, arma una polvareda y luego, él no fue.
Los políticos de la oposición buscan a como de lugar tener un espacio cierto de combate al terror sembrado por el oprobio del chavismo, su salida al ruedo político es valiente, aunque sus discursos sean un poco tibios, un mucho ilusionados y lleven una propuesta de alternancia en el poder. Los retos, sobre todo los de reconciliación social, son enormes. Hay que volver a montar un aparato industrial que está destruido por tantas expropiaciones que, se dicen rápido, pero que están cargadas de odio, vejaciones y malos tratos a los industriales que han tenido que coger su sombrero e irse por la puerta de atrás con lo puesto porque de indemnizaciones… poco ha habido.
Si se trata de infraestructuras, las vías de comunicación siguen siendo las mismas. No hay adelantos de penetración territorial vía ferrocarril, ni mejoras en el sistema de transporte público, ni inversiones en carreteras. Mientras el precio de la gasolina sea de 2 centavos de dólar por lo que un depósito lleno está cercano a un dólar, adquirir un vehículo es la vía de transporte más efectiva que puede emprender una familia. Eso sí, como es fácil llenar de combustible, las calles no son suficientes para albergar a tanto vehículo.
Si se trata de seguridad, basta con ver cómo son los índices de violencia, la cantidad de muertes por un par de zapatillas o un teléfono 3G. El precio de la vida es el costo de una bala. Así que, las noches son de espera, largas, tenebrosas y a oscuras. Los días son de prisa para ver si se llena la bolsa de la compra con alguna cosa comestible porque el desabastecimiento producto de un agro abandonado o mutilado por la expropiación es pavoroso.
El chavismo se sacó un país de una caja de Ace y no ha sabido agradecer la posibilidad cierta de hacer patria. La que se avecina para la oposición es recoger los trozos de la vajilla de la caja, pegarlos y eso sí, cuidarlos mucho porque no vuelven más esas promociones especiales en las cajas de jabón.



[i] En Venezuela para promocionar en la década de los 60 y 70 las cajas de jabón Ace se ncluían en su interior piezas de vajilla. De allí que se dice que la gente se obtiene cosas en una caja de Ace.