El blog de Max Römer: 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

Entre lágrimas y votos

Venezuela se enfrenta hoy a una nueva fase de la construcción de su futuro. Por una parte, muchas personas oran por la recuperación de la salud del presidente Chávez y, por la otra, la invitación de movilizarse por obtener el poder en las regiones, se hace imperioso. Una revisión entre lágrimas y votos con aderezos de política internacional muy interesantes porque hasta Obama ha hablado.

Plañideras
Sin duda alguna, la despedida muy mediática de Chávez y la entrega del poder a Maduro, una herencia con todo y canto del cisne al mejor estilo wagneriano, dejó boquiabierta a la prensa. Las plañideras salieron a las calles inmediatamente. Una mezcla de histeria colectiva con una sensación de debut y despedida de aquellos que confiaron en las palabras de salud del presidente y por ello le votaron en octubre. Un voto esperanzado, empacado magistralmente desde la creación de una campaña electoral sensiblera, directa al corazón y sobre todo, manejada desde la lástima alegre de saber que el padre de la patria volvía recuperado a empuñar los destinos del país.
Queda en el aire un tufo a engaño, una sensación de haber sido manipulados y por la otra, la interpretación del pueblo más sencillo, de que se va el padre, que la despedida con su canto puede dar al traste con ese estado de bienestar fundado en el paternalismo sobre el que Chávez ha sembrado la confianza de sus seguidores.
Se va el chavismo de Chávez y se queda el chavismo sin Chávez, el de Nicolás Maduro, el que es dirigido desde Cuba y sus necesidades harto conocidas o desde los intereses económicos del capital y las inversiones que no se sabe bien de dónde son, si de las arcas de Diosdado Cabello o desde Washington.
Quedarán más lágrimas sumadas a los ríos de colorado llanto si la oposición no se mantiene unida después de este 16 de diciembre. Si decide que la “democracia” del chavismo se desvanece con la salida de Chávez del poder y creer que se debilita el partido socialista unido de Venezuela (PSUV) sin su comandante. Es hora de organizarse, de mantenerse reunidos en torno a la mesa de la unidad democrática (MUD) antes de perder lo alcanzado que es mucho que, aunque las lágrimas del 8 de octubre hayan enturbiado la vista, el horizonte es claro: sin Chávez se está más cerca del poder.

Elecciones
Los votos chavistas se sucederán hoy en las mesas electorales. La campaña necesaria, ese sentimiento de pagarle a Chávez el favor de haber dado un poco de esperanza a cambio de una camiseta y algo más de identidad ideológica, se verá en las calles con retratos del comandante abrazados como estampitas en las que creer.
Los votos de la oposición no deben quedarse en casa viendo televisión y proclamando desde el sofá la participación ciudadana, sino allí, en las urnas, al pie de la revisión del buen hacer en las mesas electorales. Porque si algo debe mover a la oposición a votar es reconocer y no olvidar que el comandante ha mantenido el odio, a los presos políticos sin la clemencia de proporcionarles la salud que ahora él busca a como dé lugar para poder mantenerse en el poder y jurar, crucifijo en mano, por la constitución, por la revolución, por la muerte, el socialismo y la patria. Muerte en las calles cada día que suma varios miles, socialismo en las arcas de quienes se han enriquecido en estos años de poder chavista y patria para hacer negocios.
Ha llegado el tiempo de agruparse de verdad, de dejar las apetencias por el poder individual y dejar ver que el país debe ser uno, uno solo. Sin tonos rojos o azules, sino tricolor, como la bandera de siempre, esa que cobijó tantos sueños libertarios, de igualdad y acompañó tantas izadas los lunes en los patios de los colegios.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Luego del silencio, de vuelta


No es casual. No es una vuelta para pasar la Navidad y comer hallacas. Chávez vuelve a Venezuela a darle los fustazos necesarios a la campaña para que su gente gane las elecciones a las gobernaciones. Aprovecha la merma de la oposición, esa tristeza que se instaló en los corazones del pueblo contrario a Chávez para empujar a los suyos. Vuelve, se hace el demócrata pidiéndole permiso a la Asamblea Nacional para irse a operar a Cuba, sus acólitos se lo dan, piden respeto por la salud del mandatario, el mismo respeto que han pedido los presos políticos y se les ha negado. Como siempre para el comandante todo. Él es el ungido, el mesías, el elegido en cada proceso eleccionario. Para el pueblo, ¡bueno para el pueblo! ¿qué hay? Miseria, hambre, miedo.
Así como el famoso grafitti que ha estado en las calles de Venezuela desde hace décadas “Cristo viene… y viene arrecho[1]”. Chávez ha vuelto para poner orden en su partido, para empujar las alianzas, para darle lustre a su victoria de octubre. Ya se han ocupado los chamanes de darle el alta hospitalaria, de decirle que está bien, que no tiene nada, que está curado. Suficiente para que su pueblo le siga, le apoye con su voto, le dé el respaldo que se traduce en confianza en el futuro. Ese futuro que promete la medicina cubana que está cercana al pueblo a través de la misión Barrio Adentro y que tanto ha dado de qué hablar. 
Ya las cifras empiezan a dar luces a favor del chavismo. Ya todo indica que si el comandante lo pide, el pueblo colorado va y vota. De manera que la oposición no puede demostrar ninguna flaqueza. No puede alejarse de las urnas. Lo alcanzado en octubre por la oposición no debe abandonarse. Son seis millones de votos que deben mantenerse en todos estados y así demostrarle a Chávez que su poder no es tan firme.
Hay indicios de manejo de cortinas humo. Ya el Tribunal Superior de Justicia (brazo judicial del ejecutivo) ha admitido la solicitud de nulidad de la resolución 058, esa que aleja a los padres y representantes del sistema educativo y que, sin duda se mantendrá al margen del proceso eleccionario hasta que se disipen las nubes el día 17 de diciembre. Ya se verá que en enero se retoma el tema y se reafirma la decisión del ministerio de educación de mantener la resolución que tanto ha dado qué hablar a las comunidades educativas y tantos dolores de cabeza se llevan a las almohadas todas las noches. ¡Un dolor de cabeza más! Porque de dolores está la delincuencia desatada desde hace tanto, los hospitales a medio atender, las infraestructuras que se caen a trozos. 
Las campañas de Chávez son conocidas por sus guiones. Hace algo espectacular, así como de programa sabatino de televisión, llama la atención de su pueblo, invita a alguno que otro indígena, suma al folclore para hacerse ver popular, obsequia dinero, comida y, listo. ¡Gana las elecciones!
La oposición sabe que tiene que apretar el paso, que no puede darle largas a las elecciones, que no las tiene consigo y que la depresión que dejó octubre, sumada a las ocupaciones propias de los días previos a la Navidad, alejan al elector y hacen que las urnas se sientan lejanas, vacías.
No se puede dejar perder lo ganado. ¡Nada de eso!  ¡Ánimo que el equipo gana!




[1]El Diccionario de la Real Academia Española define “Arrecho” (Del lat. arrectus, part. pas. de arrigĕre, enderezar) así:
 4. adj. Col., C. Rica, El Salv., Hond. y Ven. Dicho de una persona: Iracunda, de mal carácter o carácter fuerte.
5. adj. Col., El Salv. y Ven. Dicho de una persona: valiente (esforzada).

domingo, 2 de diciembre de 2012

Llegó la hora de medirse


Esta vez escribo en primera persona del singular. Por lo visto me he equivocado escribiendo sobre la salud de Chávez. Como seguimos sin parte médico, me he negado a asumir desde hace año y medio que está enfermo porque lo sabemos un buen manipulador del mensaje. Pero, como no aparece en la campaña para gobernadores, como que sí es verdad que está enfermo, no creemos que dejaría las cosas a medias habiendo ganado las elecciones de octubre.

Así pues que llegó la hora de medirse. El omnipresente Chávez está desaparecido, missing in action justo en el momento en que sus seguidores más lo necesitan para salir retratados al lado de él y que el pueblo no se equivoque de color, que voten colorado o sí o sí. De no ganar las gobernaciones el chavismo se desmoronaría rápidamente desde el punto de vista político.

¿Cómo que se desmoronaría? ¿No es que tiene todos los poderes atados? Pues los tiene y bien atados, pero todo depende de él. De la voz atronadora por la TV que hace que cualquiera tiemble de miedo y diga sí, jefe, comandante de la revolución, lo que usted diga.

Llegó la hora de los votos sin la intermediación del comandante directamente. Por supuesto que las fotos están en todas partes, una presencia iconográfica que hace que se confunda al pueblo. Pero, ahora sí toca de verdad a la oposición poner toda la carne en el asador y darle fuelle a la lumbre para que no se apague porque los próximos tiempos... si Chávez se muere... serán tiempos de tomar papel, lápiz y apuntar quienes de verdad son servidores públicos y quienes han estado arrimados a la sombra presidencial.

Si es una nueva estratagema de Chávez para ver quién puede ser su delfín, quién apoya su discurso revolucionario, quién estará dispuesto a continuar con el proyecto bolivariano que tiene tantos dolientes como países que están en contra de los Estados Unidos, ha tardado mucho en hacerse una idea férrea de quién es el que puede ser el abanderado de la bonitura revolucionaria.

¿Será que Chávez hará como esa canción de “despedirse a la llanera”[1]?  ¿O sea no decir ni siquiera adiós y dejar montada una sampablera[2]? Sería muy propio de él. Es el estilo de los dictadores estas formas de salir de las situaciones montadas con tanta saña. Que el pueblo resuelva los entuertos de modos complejos, con violencia. Una salida como le gustaría a Chávez, pero no con huidas al frente, como haría un valiente, sino por la puerta de la cocina, por detrás, sin que lo vean mucho.

Así pues, que antes de que se arme un alboroto, la oposición tiene la oportunidad este 16 de diciembre de mostrar de qué está hecha su vocación de patria, de qué están hechos los ideales del pueblo democrático y demostrarle al país y al mundo que sin Chávez no hay chavismo y que sin el chavismo Venezuela puede salir adelante. El pueblo opositor tiene la oportunidad de movilizarse, de mostrar con su voto qué es lo que se quiere de verdad, cambios en toda la administración, sensatez y sentimientos volcados al país, a la industria, al empleo, a la seguridad. Nada de esas medias tintas chavistas que han dejado en la peor de las carraplanas a los venezolanos.



[1] Sugerimos escuchar la canción en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=7LehD5Pyq-U
[2] Sugerimos leer sobre este concepto en este enlace: http://www.venezuelatuya.com/historia/sampablera.htm

domingo, 18 de noviembre de 2012

Secuestros en carrito-por-puesto


En Venezuela ha existido una modalidad de transporte público que es el pago por un solo asiento en un automóvil, así como un taxi, pero en el que cada pasajero cubre su propio costo. Provienen de una época en la que los coches americanos tenían dos sofás a manera de asientos, uno delante -con el chofer- y otro atrás. Una forma de sumar a cinco pasajeros. La modalidad se transformó en la década los setenta cuando el “carrito por puesto” se convirtió en “camioneta” (más bien una Van) que surtía el mismo efecto. Es una forma de hacer del transporte público una miniempresa privada que tiene varias décadas funcionando. Una forma que ha traído como consecuencia un caos de transporte y el bien sabido “déjeme donde pueda”, ¡claro si pago por mi puesto en un taxi, que me acerque lo más posible a mi destino!
Bueno, la experiencia se usa ahora como forma de secuestro. Unos malhechores van en un automóvil, secuestran a una persona, pasan frente a otra, también la secuestran y así hasta llenar la capacidad del vehículo. Mientras hacen estas gestiones de transporte de pasajeros secuestrados, piden los consabidos rescates. Las familias se ocupan de buscar el dinero para dárselo a los vándalos y de esa forma se produce el “ruleteo” de estos pobres seres a bordo de su carrito-por-puesto sin parada final y sin destino claro.
Ya no se trata de “déjeme donde pueda” sino déjeme con vida si puede y si mi familia es capaz de recaudar el dinero necesario para mi rescate. La cosa del secuestro express se ha puesto si se quiere, popular. Los secuestros suman cantidades importantes con varios secuestrados a bordo y, de repente, hasta se hacen amistades en el trayecto, se comparten las cuitas y, si se apura la situación, hasta se podría tejer una bufanda de angustias que de esas si hay bastante en la Venezuela de Chávez.
Lo más horripilante de la situación es que pasan los años y el gobierno que llegará a cumplir veinte años –porque ha sido relecto– no hace nada desde hace catorce. Mantiene a la sociedad en vilo, se ocupa de mantener un estado de sitio civil entre los ciudadanos y así es como se tiene algo de control en materia de inseguridad: todos guardaditos y tranquilitos en sus casas a la caída del sol porque si sales, te pueden dar tu secuestro-por-puesto o el solo, ese que te secuestran VIP o te matan por la bujía de una moto.  
¿Qué tal? Son pecados por omisión los del régimen de Chávez.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La mañana del 8 de octubre y los días subsiguientes

Estimado lector,
Esta vez te remito a la revista El Molinillo. En su página 8 hay un trabajo de mi autoría que quiero compartir desde este espacio.
Un saludo,
Max Römer Pieretti

domingo, 4 de noviembre de 2012

Tiempo de conquista territorial


Empieza la cuenta regresiva. Los corazones se aceleran. Vale la pena lucir las gorras otra vez, las tricolores, esas que llevaron a volcar seis millones de votos de esperanza. El proceso revolucionario no cesa, así que si de verdad se quiere transformar, si de verdad el uso de las gorras tuvo sentido ético por encima de lo estético, vale la pena el esfuerzo de votar por el candidato regional de la oposición.
Ha llegado el tiempo de la conquista territorial, el momento de decirle basta al chavismo y sus componendas revolucionarias. Ya llegado el momento de la creatividad, esa esgrimida por los gobernadores de la oposición, esa que llevó a Capriles a ser el abanderado de un proceso legítimo de oposición a Chávez.
El miedo no se le pasa a los chavistas. Ellos saben que 6 millones de voluntades son muchas en las regiones. Saben que, aunque tiñeron al país de rojo el pasado mes de octubre, el próximo mes de diciembre la gente elegirá al que sea cercano, al vecino del barrio ese que sabe cómo es la cosa.
Los gobernadores son eso, el hermano mayor de una región. Un señor que debe regir los destinos de todos. Una persona que debe ser cercana, que reciba al pueblo en su despacho y que no se anquilose en la silla, sino que recorra pueblo, que vea lo que pasa a su alrededor, que haga seguimiento de las obras que se encargan, que de sentido a la vida en común, que sepa aglutinar en torno a sí a su equipo a y los alcaldes, que sepa tomar las decisiones certeras luego de las consultas, que sepa llevar a su asamblea legislativa por el recto proceder.
Un gobernador es eso, un ciudadano. De nada le sirven los retratos con el poder o con los poderosos. Con retratos y respaldos no se va a la escuela, ni los policías estarán más prestos a cumplir con su deber de defensa y protección, ni los encargados de la salud tendrán las herramientas y recursos para darle al pueblo el bienestar necesario para la vida.
Los gobernadores no necesitan estar en esa foto que Chávez propone para que ganen en las regiones. El pueblo necesita gerentes, ejecutores y no arribistas y aduladores. Gerentes sociales y políticos que den la cara cuando llueve o cuando la sequía mata a los animales del campo. Gente que sepa colocar en los mercados nacionales e internacionales los productos de las regiones, que impulse el turismo, que mueva a la economía por el pueblo, con el pueblo y para el pueblo.
De nada sirve que el gobernador de un estado se convierta en un “si-oui” del comandante en “Aló Presidente” o que le diga desde su región aquí estoy comandante, para lo que usted quiera. Nada de eso. Un gobernador debe ser un ciudadano ejemplar por no dejarse doblegar ante el poder ejecutivo de Chávez. Un gobernador es un ser vertical, estoico y directo, de mangas arremangadas cuando hace falta emprender la tarea de gobernar, de ejecutar y de proponer soluciones y de corbata cuando debe representar al pueblo.
La oposición tiene la oportunidad de decirle basta a la corrupción en las regiones, de frenar el desaguadero de dinero mal invertido y volcar los recursos hacia el bienestar el pueblo, de los 23 grandes pueblos que son las regiones que decidirán y votarán por la esperanza, por el progreso, la seguridad, la salud, la inyección de esfuerzo para mejorar la economía de todos, por frenar el abandono que han significado las expropiaciones. Llegó el tiempo de la conquista territorial.   

domingo, 28 de octubre de 2012

Con tanto protagonismo, autocracia

Las leyes venezolanas, las chavistas por supuesto, tienen como lugar común dos palabras: protagonismo y participación. Si se tratara de un guion de cine, el reparto de actores sería de lo más interesante, todos los actores son protagonistas. Así, a la hora de competir por los premios óscar dividirían la estatua en rebanadas, así como un chorizo, para que cada tajada le toque a alguno de los protagonistas que han participado en esa película.
De esa forma, como el comandante pone a todos los ciudadanos a participar y a protagonizar el proceso de transformación democrática, la nueva consigna es pedirle a la Real Academia de la Lengua Española que incorpore en su DRAE una nueva definición de democracia a la chavista. Diría “única acepción” algo así como: Democracia (f), proceso de participación protagónica de los ciudadanos y ciudadanas en los asuntos de todos con el debido permiso del comandante presidente a través de las leyes que su asamblea nacional a dispuesto y que (coma) en caso de duda resolverá su tribunal de justicia de acuerdo a las debidas consultas al comandante presidente (coma) para que que todo luzca parecido a una película con tantos protagonistas y figurantes como camisetas rojas haga falta en el filme de la revolución bolivariana y que (coma) de alguna manera (coma) otorgue el lustre necesario a las palabras del comandante presidente para que su revolución en la que él representa y es el gobierno (coma) el estado (coma) las instituciones y toda la vida de la antigua Venezuela hoy República Bolivariana y democrática (coma) participativa y protagónica de Venezuela.
Con esa definición, que debe incluirse en el glosario de términos de la patria linda de Chávez, hay que pasearse por los problemas que tiene el comandante de cara a las elecciones del 16 de diciembre. A la fecha del viernes 26 de octubre, a menos de 45 días para las elecciones de gobernadores, cuando está por decidirse el destino de 23 gobiernos regionales, los chavistas todos como un solo hombre en su carácter de protagonistas del proceso democrático, no saben quienes serán sus abanderados para 8 de las gobernaciones. ¡No se ponen de acuerdo!
Ante tanto desacuerdo, autocracia señor presidente. Haga como hace con todo, exprópielos. Déjelos en la calle como ha hecho con tantos empresarios. Tóqueles el pito y despídalos. Señálelos con el dedo acusador a través de su programa “Aló, presidente”. Encadénese por radio y televisión y dígale al pueblo, a esos siete millones que le votaron hace pocos días que no tiene un equipo para gobernar que los quita y los pone porque tiene miedo a las deslealtades de la gente que le rodea. ¿Por qué no lo hace? Porque sabe que no le quedan leales a la causa más que un puñito a quienes tiene cerquita para que no se le destiñan las camisetas rojas-rojitas.
Haga como con las escuelas y la resolución 058, ponga al pueblo de tomar las decisiones que debe hacer su partido político el PSUV que todos sabemos que la U no es por unido sino por Usted, se lee Partido Socialista Usted Venezuela (siendo Venezuela, Usted y Usted, Venezuela). No tiene todo atado señor presidente comandante líder de la revolución. Sabe que en la cueva le late una oposición que tiene fuerza, compromiso y concepto colegiada de las decisiones. Un grupo que le cambiará el color al mapa de ese rojo cansancio a un azul inmenso.

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Menos mal!

La oposición ha salido del letargo que le dejó el llanto mientras el presidente Chávez pregunta dónde están las comunas. Los dos bandos saben que la contienda electoral del 16 de diciembre es reñida, que se juega lo alcanzado con la descentralización y que quien tenga la mayoría de las gobernaciones será la fuerza política que domine los próximos cuatro años.
¡Menos mal! ¡Ha despertado el espíritu de lucha del grupo opositor! Ya hablan los partidos de asumir el control, de sumar voluntades, de moverse cerca del pueblo-pueblo, de alcanzar el sentir de las madres que ven cómo se acaba la vida de sus hijos por una bala.
Ya se acusan, de un bando y de otro, del desorden a la hora de enfrentar las lluvias, la pobreza, la inflación, la educación. Saben que la pelea es peleando y que para ganar el favor popular hay que estar comprometidos, ser creativos y sobre todo, darle visión de futuro sin que sea un sueño del que se despierte sudoroso como le pasa a los venezolanos desde hace catorce años con Chávez.
Si la fuerza de Chávez está en su carisma y en sus formas, la fuerza de la oposición está en la inteligencia para saber cómo gobernar. Sabe aglutinar el conocimiento necesario para sortear las cortapisas que impone el comandante. Un ejemplo es Miranda, el de Capriles y su equipo. Capriles como gobernador se encontró con que Chávez le limitó el control de los hospitales. Un decreto presidencial le quitó de un plumazo el poder sobre la salud al gobernante regional. ¿Qué hizo Capriles? Pidió a las clínicas privadas que los médicos dieran atención a aquellos pacientes que lo requirieran. Eso es creatividad política, eso es saber sortear al comandante colorado.
¡Menos mal! Ya se siente cómo se mueve el país. Ya se buscan los lugares donde figurar en el tarjetón electoral. Ya el Consejo Nacional Electoral corroboró que la fecha de las elecciones es el 16 de diciembre. Queda enfundarse los zapatos y caminar, recorrer al país, cada uno su región, con la alegría del triunfo de haber obtenido seis millones de voluntades. Queda entusiasmarse y enamorarse del proyecto.
Las lágrimas de la tristeza del ocho de octubre tienen que ser el agua de riego para que germine el espíritu de transformación del país, deben ser el latir necesario para que el comandante colorado sepa que no tiene todo el poder, que el país es doble en materia política pero uno solo en sus necesidades de mejora, de inversión, de salidas de la pobreza, de institucionalización de las misiones en organismos que velen por todos y no solo por aquellos que visten de rojo-rojito.
Venezuela no puede seguir aletargada por las cadenas de televisión de Chávez. Tiene el poder de los votos para darle al comandante más golpes de efecto, para que pregunte a sus ministros dónde tiene a las comunas, esas que debían sumarle diez millones de votos y que sólo alcanzaron siete. Chávez está preocupado y con razón, se le acaba el tiempo de su poder hegemónico y sólo le quedan seis años. Después, será otro el panorama porque habrá un momento en que de todos los desmanes, de todas las desatenciones al pueblo, de los arrebatos de poder, de no atender la criminalidad para usarla como toque de queda civil, del manejo inadecuado de los recursos del Estado, de la falta de mantenimiento de las instalaciones petroleras, habrá un momento en que se enjuicie y condene al gobierno del comandante colorado.

lunes, 8 de octubre de 2012

“Asuma con grandeza este triunfo”

“Asuma con grandeza este triunfo”

Henrique Capriles Radonski

Hugo Chávez ha vuelto a ganar seguir en la silla presidencial. Luego de una campaña brillante por parte de su opositor –decimos opositor porque eso será de ahora en adelante– y de una campaña no tan lustrosa de parte del comandante, éste ha tenido una vez más el favor de las urnas. Ahora ¿qué ganó Chávez? Ganó saber que ha perdido popularidad. Ganó tener una oposición cohesionada, preparada, dispuesta, organizada y, sobre todo, numéricamente significativa.
¿Qué ganó la oposición? Ganó una gorra tricolor que la cubre del sol y saber ponerse en los zapatos de un contrincante de lujo que representa con su hacer a seis millones. Ganó tener a un grupo político unido en una mesa democrática que ha respaldado a esos seis millones porque así lo ha querido el pueblo elector. Ganó tres millones de votos más con respecto a las elecciones de 2006. Ganó prestigio internacional, respetabilidad, animosidad de espíritu y, sobre todo, la oportunidad de tener dos fechas más para demostrarle al comandante,  su capacidad de convertir voluntades en posiciones políticas ejecutivas en los gobiernos regionales.
Evidentemente la mañana de este lunes 8 de octubre amaneció de enfurruñamientos, de tristezas y sensación de derrota. ¡Nada de eso! La victoria es enorme. Así como la oposición ganó un rostro, toca ahora darle cara a las regiones, a las gobernaciones. ¿Que vienen estratagemas del chavismo para impedir cambios? ¡Que vengan! Habrá habilidad para sortearlas, tal y como ha hecho “El Flaco” Capriles desde su gobernación.
Henrique Capriles Radonski se ocupó del pueblo opositor. Se ocupa desde febrero cuando asumió el reto de ser abanderado de todos los venezolanos que dicen basta. Como político demuestra entereza, gallardía y caballerosidad. Como ser humano es sencillo, directo y cercano. Ha recorrido a Venezuela con un mensaje de hermandad buscando hacer que el futuro sea posible y lo ha logrado. Logró dar esperanza y puso una piedra para ello. Una piedra que sostiene el muro de contención de más de seis millones de ladrillos que construyen esa patria soñada. Un país que no se desmorona, que se sostiene en el espíritu emprendedor a pesar de las expropiaciones. Un país que invierte en el mañana porque sabe que de lo sembrado se cosecha con abundancia.
Hay que animarse. Hay que comprometerse. Hay que hacer grande esta victoria de la oposición porque ahora, con toda justicia, puede llamarse oposición. Tiene cantidad, calidad y caras. Seis millones trecientos ochenta y seis mil ciento cincuenta y cinco rostros que se le paran de frente al comandante Chávez y le exigen respeto, consideración y participación. Son venezolanos que, como los seguidores de Chávez, exigen un país de paz, sin delincuencia, sin empujones de los rojos.
Un país que no cree en las “mea culpa” de Chávez. Un país que se sabe íntegro y dispuesto a combatir la injusticia y que seguirá unido, dispuesto y orgulloso de ser herederos de la libertad. De manera que, señor presidente por cuarta vez, puede ir guardando la espada de “El Libertador”, dejar de hablar por televisión y empezar a ocuparse de Venezuela y los venezolanos que para eso fue elegido una vez más para gobernar.

domingo, 7 de octubre de 2012

La foto para el portarretratos

Hoy estamos de estómagos, con el corazón en la garganta, por fin llega el día menos pensado y el más anhelado. Llegó el momento de que David lance su piedra contra el feroz Goliat. El instante esencial, la fotografía para la memoria, un recuerdo “Kodak”.
Se decide todo. El continuismo o la alternancia. La paz o la frecuente violencia. El diálogo frente a los monólogos por televisión mientras la gente muere en manos del hampa, el mejor aliado de un gobierno que ha tenido en toque de queda civil al pueblo por 14 años.
Se pueden quedar atrás los militares y sus criterios castrenses de entender al mundo civil. Hoy es el día de avanzar o de mantenernos lo que sabemos. Es un día de fiesta. De no poderse concentrar en otra cosa que el resultado de más tarde, de la alegría de unos y la impotencia de otros. Un día para imaginar que mañana hay que seguir hacia el 16 de diciembre, hasta el 14 de abril. Así, estoicos, como una sola persona que avanza con pasos firmes a su destino, la elección de los gobernadores y de alcaldes.
Que no flaquee la unidad, que no desmayemos en el esfuerzo. La banda cambiará de hombros, pero a Venezuela le falta continuar para lograr las profundas transformaciones que se requieren, que sabemos hacen falta. Que ese ánimo de hoy no decaiga. Que este espíritu de unidad que nos cobija siga siendo el signo de nuestros días. Que esa foto que tenemos del 7 de octubre sea la bandera que nos guíe.

domingo, 30 de septiembre de 2012

3 escenarios y 3 fechas

El 7 de octubre avanza a toda velocidad en los calendarios. Los estómagos de todos se aprietan y nos dejan ese susto necesario para la acción cívica. Las encuestas no son claras. Unas dicen que gana Chávez, otras dan oportunidades bastante certeras de triunfo a Capriles.
Una fecha que no es única, que no está desangelada, que tiene sus olas posteriores y que, pase lo que pase el 7 de octubre, no se deben desatender porque definirán la fuerza del poder Ejecutivo venezolano. Quedará pendiente el 16 de diciembre de 2012 y el 14 de abril de 2013. Quedará pendiente ganar la mayor cantidad de gobernaciones en diciembre y en abril, los municipios serán la consigna.
¿Cuáles son los escenarios para el 7 de octubre?
Escenario 1: Gana Chávez con el 47% de los votos y Capriles tiene el favor de un respaldo de más del 35% del electorado. Eso le pone las palabras a Chávez en la boca para agitar las manos desde el balcón del pueblo y plantear que la oposición es majunche[1] y parte del pasado. El país seguirá igual de mal, empobrecido, alejado de la inversión. Eso sí, Venezuela tendrá a los chavistas dispuestos a ganar los espacios perdidos en las elecciones de gobernaciones y alcaldías de 2008, aquella fecha fatídica en la que surgió Capriles como abanderado de la oposición, como gobernador y como líder nacional. Así que la táctica será no perder el ánimo y enfocarse en el 16 de diciembre.
Escenario 2: Gana Chávez con el 3% de diferencia. Capriles tiene la oportunidad de posicionarse como el verdadero abanderado de la mitad del país. Un líder de oposición como nunca ha tenido Chávez y que hará temblar a los cimientos del chavismo. Se gestará una batalla por las dos fechas próximas. Será la única forma que tendrá Chávez de gobernar con sus estrategias hegemónicas. Arreciará las cadenas de televisión y radio así las formas de descalificación como estrategia de campaña para el 16D y el 14A.
Escenario 3: Todo lo contrario al escenario 2. Gana Capriles por un 3% de diferencia. Chávez pierde todo el poder mediático luego de las elecciones de gobernadores. En enero se le acaba la hegemonía de las cadenas y… Capriles tiene que gobernar con prisa la transición para: a) ganar las elecciones del 16D, b) posicionarse gracias a la mayoría obtenida para ganarse el favor del apoyo nacional e internacional; y c) mostrar profundo respeto a su oposición, el chavismo.
En este tercer escenario la única oportunidad de poder gobernar será desde el poder Ejecutivo. Se hace imperioso ganar gobernaciones y alcaldías, es decir, movilizar al pueblo seguidor de Capriles las otras dos fechas vitales en esta transformación hacia el progreso: 16D y el 14D. Hay que recordar que el poder legislativo está en manos del chavismo (tiene la mayoría en la Asamblea Nacional) y que no se podrán hacer cambios en leyes a menos que se convoque a una constituyente, y el poder judicial también está en manos del chavismo. De esa manera, habrá que tener inteligencia y aprovechar la ventaja que ofrece el tener uno de los cinco poderes del Estado venezolano (ejecutivo, legislativo, judicial, moral y electoral).
Para la Mesa de la Unidad Democrática la tarea no cesará el 7 de octubre por la noche. La actividad electoral debe continuar, debe apoyarse en cualquiera de los tres escenarios porque sea el presidente Capriles o sea Chávez, el dibujo democrático depende de la fortaleza, del progreso y la sensatez que se demuestre tal y como se ha hecho desde la gobernación del estado Miranda en los últimos cuatro años.
Hay que saber, como un apunte especial, que las maniobras de Chávez por salirse de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos son la antesala para no ser enjuiciado en La Haya. Atención, que sigue preparando su terreno para salir incólume de todos los desmanes que ha hecho en 14 años. 


[1] adj. coloq. Ven. De calidad inferior, deslucido, mediocre.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Sin velos que lo cubran


España amaneció el sábado con una mirada más clara de quien es el comandante presidente de los venezolanos. Si a algún español le quedaban velos por descubrir, lo que quedó a la vista es aterrador. La revelación por parte del diario español ABC (22/09/2012)[1] de la existencia de milicias armadas chavistas para desconocer de manera violenta la victoria electoral de Capriles Radonski el próximo 7 de octubre, es una muestra más de que el chavismo no es un régimen democrático, que está amparado en las fuerzas más cruentas y que no vela por el interés de los venezolanos sino de la permanencia en el poder del Hugo Chávez.
Chávez pierde el poder a toda velocidad. Se le va de las manos por su mala gestión. Por estar prometiendo durante 14 años por televisión una transmisión más y no actuar en proyectos y programas. Su desesperación pasa por la creación y tenencia de esas milicias armadas con fusiles de asalto con la única intención de matar, excluir, herir y hacer de un acto democrático una sanguinaria experiencia.
El dictador de sabe derrotado, sabe que no tiene el favor del pueblo a su lado, sabe que no tiene aglutinado a su partido –su “cáncer” se lo reveló cuando pudo constatar que no tiene un partido político unido (PSUV) ni unos líderes capaces de seguir su impronta–, sabe que el desempleo y el hambre del pueblo han podido más que todas los regalos que ha pasado entregando a la gente que, como novia, sabe que las flores no son sino peticiones de “perdóname que hice mal” que seguro lo vuelvo a hacer.
El chavismo no se erradicará de Venezuela hasta que todos los que de alguna manera respaldan al régimen salten la talanquera con convicción democrática, den un paso hacia el futuro y el progreso, se enjuicien a todos aquellos que han corrompido al poder hasta atentar con las armas contra el pueblo (recordar abril de 2002), se asuma que el poder no se obtiene por la vía militar ni los golpes de estado, que gobernar no es ser gracioso por TV, sino enfrentar junto a los empresarios la construcción de empleos y oportunidades de producción de bienes y servicios, fortalecer la institucionalidad del Estado y llevar salud, seguridad y educación a los ciudadanos, es creer en la libertad de expresión desde su propio ejercicio y no imponer un discurso único y unívoco, es garantizar que la educación tenga una historia balanceada y no acomodaticia a los intereses de quien se ha creído un superdotado de poderes.
Chávez y sus secuaces han demostrado que su discurso no solo es incendiario en las palabras, sino que va hasta las formas más violentas de actuación: con las armas. Para eso fueron las inversiones en armas y las reuniones con Putin y Ahmadinejad. Nada de combatir a los infiltrados de la guerrilla en territorio venezolano con las armas compradas al extranjero. Nada de pensar en el resguardo de civiles. La idea es preservar a Chávez en la silla de terciopelo por siempre. Cada día que pasa las palabras de la campaña chavista demuestran que no hay corazón como dice su lema. Lo que hay son afrentas, diferencias y ganas de seguir dividiendo a Venezuela y su gente.
La pataleta de Chávez cuando pierda las elecciones será de antología. De cuidarse como ciudadanos, de saber que una vez depositado el voto contra la dictadura, aquellos que han jurado lealtad al teniente serán capaces de asesinar. Será momento para cuidar la espalda porque la victoria de la oposición traerá una violenta reacción del chavismo.
Estas muestras de presión, de odio son modos de querer perpetuarse en el poder y, si esas son sus formas, no merece ser presidente. De eso nada. La democracia por encima de todo. Ya en los criterios democráticos del mundo ésta noticia de sus milicias armadas ha sembrado una alerta más.
Chávez ha puesto una piedra más del muro que rodeará su prisión una vez que sea sometido a la justicia por el Tribunal de La Haya.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Una nube de polvo y el grito


Se oye la obertura de Guillermo Tell de Rossini. Se ve en blanco y negro (porque así se transmitía por TV) cómo desde unas rocas típicamente del oeste norteamericano emerge un jinete con antifaz y sombrero blanco, tan blanco como el corcel. Un locutor en off dice: una nube de polvo y el grito… ¡Un grito de terror! Eso vamos a escuchar pronto porque dentro de las estrategias del chavismo ha surgido una nueva táctica que sin duda será el bumerán que cortará el cuello de más de uno: desvelar en la Asamblea Nacional cómo es el modus operandi de la corrupción.
Claro, más ingenuo el que recibe el dinero como ha pasado esta semana con el exmiembro del equipo de campaña de Capriles, Juan Carlos Caldera (bien destituido por cierto por el candidato a la presidencia). En este caso han caído en la trampa las dos partes. Por un lado, el cándido Caldera y por la otra, todo un entramado de corruptelas que desde ahora, pone los pelos de punta al más peinado de los chavistas. De esos vídeos debe haber más de uno. Desfilarán por las pantallas aquellos que, como a Caldera, les toque su cuarto de hora de fama de acuerdo a las componendas que se planeen desde la cúpula del poder.
Así como decía la introducción de la serie “El llanero solitario”, una nube de polvo y el grito ya no será para que el caballo “Silver” galope más raudo, sino de aquellos que no teniendo en sus cabales la moral y la ética como normas de proceder, se verán descubiertos por un cheque o maletín de mucha o poca monta que diga y mantenga a lo largo del tiempo lo corrupto que se es. Así pues que cuando los vídeos se muestren en las pantallas planas y videobeams veremos correr a más de uno levantando una polvareda tras suyo.
En el plano de la corrupción Chávez se montó en la campaña de 1998 sobre el caballo de la lucha contra ella y cayó con facilidad –o al menos sus secuaces– en mojar las manos de aquellos que, siendo necesarios para el régimen en un momento determinado y sabiendo “cuanto vale” (va por William Ojeda) se dejaron comprar por un par de balancinazos[1] de cualquier pozo petrolero en cualquiera de las cuencas de crudo venezolanas.
Lo hábil ha sido poder comprender que esos recursos del petróleo, administrados así, con cheques o maletines, han permitido a Chávez ser presidente por casi 14 años y que, de cara a lo que viene, el pueblo no será tan ingenuo de pensar en que las lealtades serán tan fáciles como aceptar una camiseta roja, una botella de ron y un sándwich para el camino hasta las urnas electorales. El pueblo querrá, más allá de las dádivas de las misiones, su cheque. Así, reluciente y entregado por una mano con camisa de doble puño y mancuernas, con traje elegante en el salón de una casa. Se quedó atrás el bochinche de las entregas de dinero en efectivo haciendo fila bajo el sol. Ahora es elegante y si es con güisqui, mejor.
Malbaratar el dinero del Estado es un delito que se llama peculado.  Así como hemos descubierto que el dinero se usa para comprar conciencias, se sabrá pronto y rápido del destino de más dinero, de acciones cometidas contra ciudadanos, de los desmanes del poder chavista porque, si de algo estamos seguros es que la solicitud de salida de Venezuela de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos es una estratagema para evadir, de alguna forma, al Tribunal Internacional de La Haya. 


[1] Balancín es la bomba con la que se extrae de los pozos de petróleo el crudo. De ahí la licencia que nos tomamos de escribir balancinazos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

No ver más la grupa desde el camino


Hay que ver cómo la campaña de Chávez se apuntala en sus argumentos de siempre: odio y exclusión. Sabe que no tiene todo el favor del electorado tal y como lo tuvo en el pasado, que sumar le vendría mejor que dividir y que llamar la atención de los indecisos le conviene, aunque sus formas sean al estilo del “tirabesitos”.
Por su parte Capriles hace lo que debe. Llama a los indecisos, busca trabajar desde el diálogo y la concertación, procura que su discurso se llene de oportunidades para todos. Atrás se quedan los amagos de reivindicaciones por la conquista y colonización, lejos se ven los nubarrones del mestizaje, ha pasado página en esa historia que ha revuelto el comandante hasta hacerla una cantinela propia de un jingle de un producto para lavar conciencias.
La campaña desvela más chavismo. Más odios, más rencores. Muestra que el aparato productivo será a la medida del comandante mientras más desmontado, mejor. Mientras más depauperado, mejor porque así el pueblo dependerá del revolucionario mayor, así como han hecho los Castro en Cuba, que el pueblo dependa moral, espiritual y políticamente de ellos… aquello de “con hambre y sin empleo”.
Capriles tiene un plan de gobierno que pasa por revisar las estructuras desmanteladas del Estado; por revisar la economía y, por supuesto, por darle la inyección de recursos al país para que sobre la base de la creación de oportunidades, acabar con todas las impunidades que el chavismo ha gestado en 14 años en el poder: la inseguridad, el desempleo, la falta de inserción en el sistema educativo. Todo pasa por un saneamiento de la economía, por reactivar al aparato económico, por devolver a los industriales y empresarios la razón por la que invertir: dar empleo, producir para el país y su gente, para exportar y generar divisas.
El chavismo se basa en una estructura de economía de Estado en la que el Estado es el propio mandatario -L’etat c’est moi-, en que la hegemonía mediática dibuja las condiciones propagandísticas de ese país que sueña el comandante con los ojos vidriosos a la usanza de los actores mexicanos de la década del cincuenta. Una esperanza fundada en la espera sin calendario, sin citas a futuro, contando con la mansedumbre del pueblo que se contenta con su mendrugo y su camiseta roja aunque en la olla no haya mayor cosa que poner porque como escribió Andrés Eloy Blanco, “los otros tres se le fueron tras un hombre a caballo”, porque así sigue siendo, se van tras el hombre del caballo, el de las ideas alocadas, el que no ofrece nada más que la grupa de la bestia vista desde el camino (en el caso de Chávez un camión desde el que lanza besitos), nada de ir sobre las ancas, nada de placeres de viaje, las ancas vistas desde atrás acompasadas del polvo del camino.
Capriles no va a caballo, va con la gente, tiene a la gente como plan. Un plan que se puede resumir así: la gente tiene hambre, hay que hacer pan. La gente tiene ganas de comer, hay que darles trabajo para que compren el pan. La gente tiene miedo de que la maten por tener pan, hay que proteger a quienes ya tienen pan y sumar a los que no lo tienen al aparato productivo. La economía necesita gente para producir para que todos tengan pan. Si estamos ocupados haciendo pan no hay tiempo para delinquir y si queremos hacer distintos panes, hay que formarse para saber hacer masas diversas y, si queremos que la gente no falte al trabajo para que no nos quedemos sin pan, hay que hacer que la gente esté sana. Ese es el plan de gobierno de Capriles. Nada de "ven a verme pasar con mi caballo que yo te dejo que me veas y se te llenen los ojos de ilusiones".
Inclusión contra exclusión, esa es la diferencia entre Capriles y Chávez.
    

domingo, 2 de septiembre de 2012

El progreso contra Chávez

Estimado lector, esta artículo lo escribí para el diario ABC de España
 y fue publicado el día 30 de agosto de 2012 en la pág. 14.

Este siete de octubre (7-O) reviste un especial significado para la democracia. Es la oportunidad de la oposición venezolana de hacerse con la presidencia del país y después, el 16 de diciembre (16-D) generar la necesaria alternancia política en todos los estadios de poder regionales. Ahora, hay que poner el pero necesario porque las cosas, aunque se sientan festivas desde las campañas, tienen frenos institucionales muy bien montados por el comandante Hugo Chávez, lo que implica que el estudio de la coyuntura pase por revisar las diferentes aristas y posibilidades electorales de este próximo octubre.
Una de las facetas de este entramado está conformada desde la Constitución Nacional y contempla a dos de los poderes fundamentales: la Asamblea Nacional y el Tribunal Superior de Justicia. La otra faceta es que el ganador de esta contienda tomará el poder en enero de 2013. Fíjese bien en las fechas porque a continuación se desvela la otra parte del entramado.
La Asamblea está compuesta por un 58,3% de diputados del partido del presidente Chávez (PSUV), lo que impediría cualquier reforma de leyes orgánicas que requieran de dos terceras partes de las manos alzadas del hemiciclo, toda vez que la vigencia de estos diputados es hasta el 15 de diciembre de 2015.
El otro poder es el Tribunal Superior de Justicia. Este órgano del Estado tendrá a 23 de sus 32 magistrados manteniendo sus funciones entre 2016 y 2022. Esa condición hace poco probable a la oposición márgenes de maniobra mediante la vía de la aplicación de justicia.
No se escapa de estas aristas la estrategia de amedrentamiento del chavismo. Un ejemplo, cómo podrán votar los ciudadanos inscritos en Miami (EE.UU.) una vez que la cónsul venezolana armó una zapatiesta contra el gobierno norteamericano, la tuvieron que destituir de sus funciones y cerraron la sede consular, así, sin más.
Más aristas. Los números de las encuestas son variopintos. Unas dan como ganador a Henrique Capriles Radonski, abanderado de la oposición por la Mesa de la Unidad Democrática y las otras a Chávez. Fiarse a estas alturas de las encuestas cuando la campaña tiene mucho que recorrer, sobre todo en visitas, demostraciones de programas de gobierno, apariciones en los medios de comunicación, alianzas, mítines, convencimiento de electores, no es posible. Lo interesante desde el punto de vista político es tratar de vislumbrar el futuro. Las dos campañas tienen que tener fuelle porque la lucha por el favor de los votos está, y eso lo sabe la oposición, en el terreno de Chávez.
Así, varios escenarios políticos son los que operarían en esta campaña. Si el 7-O Capriles gana las elecciones, tendría dos años de desgaste legislativo y de justicia de manos atadas… salvo que de los casi 19 millones de electores inscritos en el registro electoral logre obtener las firmas del 15% de ese padrón, es decir, dos millones setecientas mil voluntades férreas para hacer frente al tinte rojo, con un referéndum para llamar a una asamblea constituyente. De esa forma se ganaría tiempo y credibilidad política para mantenerse en el poder con serenidad.
Lo que sí está claro es que el chavismo sin Chávez a la cabeza es un saco de gatos. Bastó que se fuera a Cuba a su convalecencia para que las apetencias por el poder dejaran al descubierto de qué está hecho el grupo seguidor del presidente.
Ahora, dicen que Chávez está muy enfermo, que no llegaría a la toma de posesión y que esta falta absoluta del poder tendría complicaciones varias. Pues las tiene. Si Chávez gana las elecciones y muere antes de asumir la presidencia, quedaría en el mando Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional, con un saldo de tiempo adecuado para formar dentro de las filas del chavismo al delfín, convocar nuevas elecciones y ver qué pasa con el pueblo opositor, ahora desmoralizado por una derrota electoral y evaluando en las cafeterías por qué no ganaron y en qué se equivocaron, buscando articularse para las elecciones de alcaldes y gobernadores del 16-D.
Si el escenario es que Chávez nunca estuvo enfermo, la estrategia amañada de campaña sería que un milagro le ha curado y así, el crédulo pueblo, le adjudicaría poderes místicos al líder, lo que lo convertiría nuevamente en presidente.
La campaña de Capriles acertadamente denuncia los desmanes de la gestión de Chávez, subraya los 180 mil muertos en manos del hampa en los 13 años de gobierno, destaca los errores en su política educativa y sanitaria, desvela corruptelas, señala la inacción en materia de inversión en infraestructuras, constata las divisiones sembradas sobre la base del odio.
Las posibilidades de Capriles siguen en la estrategia emprendida en esta campaña de recorrer al país casa por casa y, por supuesto, en el compromiso ciudadano por la acción cívica de votar. La campaña también es mostrar al mundo que las relaciones diplomáticas del chavismo venden a una Venezuela ficticia, una realidad maquillada que avergüenza a los ciudadanos y que demuestra un plan de apropiación del país.
El 7-O es una cruzada libertaria para elegir entre dos países: el de Chávez y el del progreso.

domingo, 19 de agosto de 2012

Con mis hijos no te metas

Para no olvidar (parte 3)
En 2001, con apenas dos años en el poder, Chávez se metió con lo más sagrado de toda familia, los niños. Todo empezó con su propuesta de alterar el rumbo de la historia reciente venezolana al cambiar los libros de texto y reducir la vida política democrática posterior a Marcos Pérez Jiménez, nada menos que cuarenta años, a un párrafo de oscura recordación y lamentable manipulación. Un acto que lo definía a todas luces como un dictador.
Ahora, para camuflar los intereses reales de toda esa maquinaria de manipulación de la historia, inventó y decretó bajo el número 1011 en octubre de 2000, a unos supervisores itinerantes del sistema educativo, personas que debían ser nombradas por el ministro de educación y que, por supuesto, debían ser considerados moralmente solventes por el régimen. Estos supervisores debían velar por los intereses del gobierno, no de la educación ni de los intereses de las familias en materia educativa.
La contraria la emprendió la Asamblea de Educación, que era un organismo de personalidades probas en el ámbito educativo, que levantó una protesta en enero del 2001, oponiéndose al Decreto 1011. Bajo el lema “con mis hijos no te metas” la Plaza Brión de Chacaíto en Caracas se llenó de padres, padrinos, tíos y educadores que sumados a aquel clamor convertido en manifestaciones, frenaron por breve tiempo las intenciones del presidente.
Chávez, con su estilo ya definido en Aló presidente, dio largas explicaciones del terror de lo que significaron aquellos años de supuesto oprobio de los partidos políticos que le había precedido. Mientras el pueblo chavista asentía con la cabeza todas las palabras del presidente, el pueblo opositor se levantaba con la bandera en alto buscando reivindicaciones y ajustes en la política del comandante.
Esta sensación de desprotección del patrimonio familiar básico, los hijos, fue llenando de protestas y de manifestaciones las calles de Venezuela. Cada paso que el presidente daba en contra de lo que la oposición consideraba dañino para sus intereses y, Chávez consideraba fundamental para su proyecto revolucionario, generó en el inicio del siglo XXI una sensación de desasosiego, un marcado distanciamiento entre el poder y parte del pueblo, mientras la otra parte, contenta con recibir las dádivas que le daban las misiones, asentía respaldaba al teniente coronel enfundados en sus camisetas rojas.
Tal fue el espíritu de ese año, tal fue la batalla de contrastes que el grupo musical “Gran Coquivacoa” le dedicó una gaita que tituló “Aló presidente”. Son esos detalles para no olvidar... 

domingo, 5 de agosto de 2012

L'État, c'est moi

Para no olvidar (parte 2)

El 27 de agosto de 2000, en plena efervescencia de la soberbia presidencial, Chávez en su programa “Aló presidente” tuvo el atrevimiento de expresarse de manera inadecuada a la intención de la asociación Queremos Elegir por hacer un llamado a la desobediencia civil, que por cierto, está amparada en el artículo 350 de la Constitución que había sido aprobada en diciembre de 1999. Con palabras altisonantes, como lo han sido todas las del comandante Chávez desde que tomó el poder, vejó a  Elías Santana y a la asociación Queremos Elegir fungiendo ese rol que tanto le gusta: ser locutor de televisión (nos negamos a llamarlo comunicador por respeto a la profesión que ejercen tantos periodistas).

El caso es que Santana, en su firme creencia de las libertades y en defensa de la democracia y el buen hacer ciudadano se dirigió al Tribunal Superior de Justicia pidiendo que el presidente rectificara sus palabras, máxime cuando el código deontológico de los periodistas y de quienes ejercen la locución de programas de TV y radio, establece que el derecho de réplica es un deber a la vez por parte de quienes emiten una información inexacta.

Como Chávez ha manipulado las conciencias de tantos y, sobre todo del Tribunal Superior de Justicia, el fallo –conocido como la sentencia 1013– no podía ser menos ilustrativo de lo que pasaría en Venezuela en materia de libertad de expresión, información, prensa y opinión: Chávez no tiene porqué rectificar sus palabras. Una patente de corso para decir y hacer con los micrófonos lo que le diera su perreta gana.

En 2001, y como respaldo a lo que se vendría encima, escribí lo siguiente: “Esto plantea en inicio, una serie de inquietudes y la oportunidad de comparar la sentencia en un contexto global que tiene principios elementales expresados en códigos, tratados y pactos internacionales suscritos por Venezuela.

Las acciones a emprender tienen que rechazar cualquier intento de establecer limitaciones al derecho a la libertad de expresión como prinicipio fundamental de la democracia; rechazar la pretensión de un equilibrio ideológico dentro de cada medio de comunicación; rechazar cualquier intento de limitar el derecho de constituirse en empresa comunicacional; y por supuesto, respaldar toda acción que se haga en pro de corregir los errores cometidos en la sentencia 1013.

Tal vez el reflejo más importante de esta sentencia es que no todos los venezolanos comprendemos los cinco poderes que constituyen al Estado venezolano. La tarea es más comleja que intentar defender la libertad de expresión. Tal vez lo que nos espera es más allá de la libertad que nos brinda la noticia, usar a los medios de comunicación como garantes de la democracia y volcarlos a un proceso educativo que nos permita ver, comprender y amar al país”.

La invitación es a leer la sentencia[1] y, si el lector lo considera interesante, leer también el resto del artículo que en su día publicamos en la revista SIC del Centro Gumilla[2].

Otro tema para no olvidar y para recordar que la satrapía gobierna a Venezuela desde 1999.


[1] CABRERA, J.: (2001) Sentencia 1013 del Tribunal Superior de Justicia. [En línea] http://www.tsj.gov.ve/decisiones/scon/Junio/1013-120601-00-2760%20.htm Consultado el 5 de agosto de 2012.
[2] RÖMER, M.: (2001) 1013 la sentencia que sentencia la expresión. En Revista SIC. [En línea]

domingo, 22 de julio de 2012

Si la naturaleza se opone

Para no olvidar (parte 1)
Desde 1999 que Hugo Rafael Chávez Frías gobierna Venezuela, mucho ha pasado en el ámbito de la política venezolana como para no olvidar. No hay que pensar en los famosos logros de la revolución, sino en los desmanes que ha realizado para alcanzar semejantes “logros”.
Basta con colocarse frente a Google e introducir algunas palabras de búsqueda para que cada año se convierta en una novela de terror de Stephen King. Por ejemplo, vayamos a lo más remoto, diciembre de 1999, el mismo día del referéndum consultivo para la constitución. Ese día la naturaleza se cobraba la vida de muchísimas personas. El Estado Vargas prácticamente desapareció bajo las aguas y él, en lugar de buscar soluciones y aceptar toda la ayuda que el mundo le ofrecía (porque sí aceptó mucha), decidió comandar al mejor estilo de lo único que sabe hacer, tácticas de salvamento de paracaidistas. Explicó por televisión cómo debía el ejército ayudar a las personas y así, vanagloriado por su hazaña, irse tranquilo a dormir en los laureles para el futuro.
En enero de 2000, con un saldo de muertes indefinido en la costa central (Estados Vargas, Miranda y Falcón) que va desde los 10 mil hasta los 50 mil el comandante rechazó el envío de dos navíos estadounidenses que transportaban a 450 ingenieros de la Armada y Marines, así como tractores, palas mecánicas y otras maquinarias. Chávez dijo que Venezuela no necesitaba más personal, pero sí apoyo económico y material. Lo curioso es que la respuesta del Departamento de Estado de Estados Unidos aseveró que ese equipamiento y ayuda humanitaria era en respuesta a una carta recibida del Ministro de Defensa de Venezuela que pedía ingenieros militares. Seguramente fue así, mandaron una carta desde el ministerio y él, como no llegó a ascender más allá del rango de teniente coronel por golpista, no asistió a la lección de “estado mayor” en la que cuando se pide ayuda desde el ministerio de la defensa es porque se necesita.
Lo que se escondía en esa primera rabieta contra el pueblo norteamericano era esa cantinela de la soberanía nacional, del mundo del imperio yanqui que tiene acogotados a los venezolanos y que es a la vez, burla universal por la payasada de pensar que en los tiempos que corren y en condiciones humanitarias se puede perder la soberanía por un par de barcos con palas mecánicas y gente que con buena voluntad para operarlas.
El caso es que su nueva constitución nació bañada de sangre. En lugar de atender las solicitudes de apoyo de la ciudadanía del Estado Vargas, se enfrascó en lo que sería el referéndum aprobatoria diez días después de iniciarse las fuertes lluvias que dejaron damnificados a miles. Su interés personalísimo no le permitió desoírse, sino emprender sus planes por sobre todas las cosas y declarar, como lo hiciera en su día Bolívar, “que si la naturaleza se opone lucharemos contra ella”. ¿Quién ha visto semejante disparate? Su labor en ese momento era volcar todas las ayudas al pueblo, posponer el referéndum, aliviar el dolor y prevenir con desalojos las muertes que se produjeron después.
Desde entonces muchos consideramos que los crímenes de lesa humanidad cometidos por Chávez en ese tiempo son razón suficiente para que sea juzgado en La Haya, eso sin tomar en consideración que aún no llevaba ni un sol año en el gobierno.
Chávez ha demostrado que se sabe los pensamientos del Libertador como esas máximas que encabezan los días en las agendas. Discursos decimonónicos en el estertor del siglo XX y en el albor del XXI.

domingo, 15 de julio de 2012

El diablo con sotana

Después de pasar todo su mandato enemistado con la Iglesia Católica y todos sus prelados, ahora, en plena campaña electoral, busca reconciliación. La Iglesia, como es su papel, recibe al descarriado, al pecador, al impío y le dice que desde hace mucho le esperaban.
El comandante Chávez ha sabido vejar. Lo ha hecho con saña, con intención, con premeditación y alevosía. Nadie podría decir que no pensó cada una de sus palabras para ser el “showman” de la pantalla por 13 años. En cada palabra buscaba aprobación, en cada movimiento sumar adeptos, en cada aparición mantenerse como abanderado de la verdad única, la suya.
Montones de veces lo hemos visto besar la cruz, juntar las manos en oración y elevar la mirada con esa actitud de actor de segunda para acercarse a curas… eso sí, los monseñores y cardenales son el propio Diablo con sotana. Y ¿por qué?
Porque, hay que recordarlo, cuando en abril de 2002 el pueblo llegó hasta el palacio de Miraflores pidiéndole que renunciara y él se abalanzó con armas y discursos, quiso que primara su discurso frente al de los venezolanos que le exigían dimitiera, esa noche en la que firmó su carta dejando la presidencia y que luego han desmentido y enterrado como los gatos sus deposiciones, esa noche fue acompañado por monseñor Baltazar Porras para que se entregara a la justicia militar. Es por eso, por ser justos frente a los hombres que el odio de Chávez se ha manifestado hacia el Iglesia Católica.
Ahora, cuando sabe que desde los púlpitos se habla –con toda la razón de los 180 mil muertos por la violencia desatada, cuando sabe que también se dice entre la feligresía que sí, que le tocará llegar al infierno por todos los actos cometidos, ahora manda a su vicepresidente a hablar con la Conferencia Episcopal Venezolana para acercar a su gobierno a la casa de los católicos. Faltará poco para que haga lo propio con los judíos, a quienes también les ha dado lo suyo por ese odio que siente hacia todo lo que sea superior a él.
El caso es que si por la ley de Dios tiene perdón, por la de los hombres no. Será sometido a juicio, ojalá, por todo lo hecho y por todo lo que pecó por omisión desde su espacio de bravuconerías y sandeces. En el plano terrenal la justicia universal le tiene varias anotaciones y será en La Haya donde pedirá clemencia.