El blog de Max Römer: ¡Llamen al fontanero!

domingo, 20 de noviembre de 2011

¡Llamen al fontanero!


Las reparaciones domésticas tienen sus días. Todos lo sabemos, nos creemos manitas y tenemos un montón de herramientas en los armarios para ese día en que tengamos que arremangarnos y meternos bajo el lavabo. Pero, de tanta chapuza, de tanto maquillaje mal hecho en el hogar, hay que llamar al fontanero.
Y eso está pasando ahora en la política. Italia es un ejemplo de las chapuzas llenas de maquillaje e implantes capilares, atenciones de signorinas ofrecidas por Il Cavaliere que no sólo hicieron mofa de su capacidad de playboy, sino de su propio gobierno que terminó necesitando de un trabajo de fontanería mayor.
Grecia, otro tanto parecido. Portugal no se quedó atrás, y hoy, España a falta de fontaneros, de tecnócratas, elige su futuro político en una crisis que, a decir de la vecina de las monedas de oro Ángela Merkel, es peor que la posterior a la segunda guerra mundial.
La semana que pasó dejó una estela de aullidos de dolor y pánico en todos los mercados del Euro. Desde el país del Roquefort para abajo le pedían de rodillas a los alemanes piedad en materia de apoyos, de subsidios a sus economías. Mientras, enfundada en su espartana chaqueta, la canciller les decía que los recortes en casa eran los que salvarían a la economía. Nada de seguir sacando dinero por el tapón de goma de la hucha para comprar chorizo para las lentejas, mejor que las hagan con lo que quede del hueso.
Y así. Hasta los dibujantes de la prensa, pintan a la de la Prima de Riesgo como una chica gorda que come sin parar, que se mete en los palacios de gobierno y parece que sacan a los inquilinos. Términos que si para los dibujantes son complejos de expresar, quienes tienen a parte de su parentela en casa por la misma crisis, y oyen hablar por la radio de primas italianas, griegas, españolas, francesas, están que se compran un cerrojo más grande y se encierran bajo siete llaves hasta que las primas esas se ahoguen de tanto comer.
Pues ha llegado el tiempo de que el fontanero nos explique, factura en mano, que no le demos muy fuerte al grifo -porque se rompen-, que no arrojemos alimentos por el caño del lavaplatos –porque se tapan-, en fin, consejos que nos damos en casa a diario y que, hasta que viene la cuenta del fontanero, no emprendemos con la disciplina que nos toca.
Ha llegado ese momento en que apretarse el cinturón es una tarea colectiva, porque de todos ha sido el esfuerzo de crear la zona euro. Ha llegado la hora de que nos pongamos serios y exijamos apoyos técnicos para salir de la crisis. Apoyos económicos de las grandes empresas trasnacionales para inyectar confianza en los mercados, mirar hacia oriente donde las economías lucen más prósperas aunque tengan salarios de cuenco de arroz.
El próximo partido mayoritario de España no va a necesitar suerte, va a necesitar energía, aguante y empuje, capacidad de explicación, buena comunicación para mostrar la factura y, poder decirle a los españoles que sí, que la prima de riesgo es alta, que debemos adelgazarla, pero que, con el sacrificio de todos, se saldrá adelante.

No hay comentarios: