Las acciones estratégicas del comandante colorado siguen sin
dejar de sorprender. Ya en 2001 el pueblo protestó, y bastante, contra la
intervención del gobierno en la educación. Bastaron 10 años para que el texto
único escolar se convirtiera en una realidad que lleva al pensamiento único.
La reciente decisión de hacer que los estudiantes de los
colegios en Venezuela lean solamente los libros editados por el gobierno del
presidente Chávez, es la vía más expedita para que el disenso deje de existir
en las aulas. Se acabaron los debates, las manos alzadas para decirle a los
compañeros de clase lo que también leí en el otro libro, las posibilidades de
ver otros ejercicios y formas de ver. Se acabaron los esfuerzos de profesores
por escribir textos escolares y, las editoriales que vayan a la quiebra, total,
al comandante lo que le interesa es que la gente le siga a pesar del hambre y
el desempleo. Vea que los niños limpios y en uniforme se ven muy bonitos al
lado del comandante en las fotos y si los libros son iguales, mejor, que así la
foto queda más linda.
Los autócratas necesitan del pensamiento único. Es la forma
de manejar los hilos del poder hacia el pueblo. Si el dictador dice algo, que
los demás lo copien con letra clara y bonita, lo repitan como loritos
amaestrados, porque… ¡Ay de aquel que no lo haga así! ¡Mire que se convierte en
el tuerto del país de los ciegos! Y el único ojo que puede quedar en un país
así es el del que manda más.
En los derechos humanos la libertad de pensamiento está
unida a la de expresión, a la de información, a la de prensa, a la de opinión,
así que en el pensamiento retorcido y sin hilvanar del presidente rojo sale
esta ecuación: libro único + contenidos aprobados desde mi despacho + discursos
por televisión y radio = patria libre para seguir cometiendo fechorías.
Esa ecuación de poder al mejor estilo de Mao funciona, señor
Chávez, un ratico, ese que usted sabe le queda en la silla, porque en cuanto espabile
alguno que venga con su baúl con un par de libros diferentes, estos circularán
de mano en mano envueltos en papel de estraza –porque de periódico pronto no
dejará usted que se haga, so pena de convertirse en quien lo porte en traidor a
la patria- llevarán la cultura al
pueblo, dejarán la vista clara, pondrán en perspectiva al mundo, darán luces a
quienes se quieran ilustrar.
Déjese de democracias de cuaderno y aplique las promesas
televisuales que ha hecho. Déjese de señalar con el dedo y ponga a trabajar a
las empresas que ha expropiado. Déjese de cerrar medios de comunicación y
permita el flujo de información. Déjese de tapar el sol con un dedo y combata
la inseguridad.
¡Claro! Ya recordamos por qué es que no lo hace. Porque
necesita a un pueblo ignorante y sumiso, que se conforme con un cuenco de
comida al día, que no trabaje por lo suyo sino que le deba la vida, que le deba
el caminar y la respiración. Que por una escudilla de arroz vista su camiseta
rojita, vocee en las calles su nombre, lo enaltezca en el poder y le permita
lucir esa mirada única en ese país de ciegos que está creando desde 1999 cuando
en aquel febrero fatídico juró acabar con lo que había y darle vida a un
proyecto revolucionario que no ha sido más que hambre, desempleo y permisividad
a todo aquel que le sea leal.
1 comentarios:
Me parece una reflexión muy acertada del autor del blog. La diversidad en el sistema educativo es la base de unos ciudadanos libres en el futuro. Pero eso no gusta a los dictadores que prefieren un conjunto de borregos que caminen al son de quien manda.
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