El blog de Max Römer: Murió sin juicio, como una rata

domingo, 23 de octubre de 2011

Murió sin juicio, como una rata

Gadafi murió como obró. El planeta, si bien no se alegró de su muerte porque preferían verlo enjuiciado por tantos crímenes diversos, respira más tranquilo porque tiene un dictador menos.
La prensa ha destacado las excentricidades de este hombre poderoso, el “Lady Gaga” de los uniformes, el hombre de la mirada perspicaz tras las gafas de sol. Los medios de comunicación se han volcado a mostrarnos el final de la rata, en ese reality  show que son las redes sociales y la inmediatez de los móviles como captores de todo lo que ocurre.
Los ciudadanos nos hacemos preguntas. Son preguntas de no tener la seguridad de la respuesta. ¿A ti que te parece lo de Gadafi? Y así vamos, preguntando y respondiendo. Siendo prudentes porque sabemos que la justicia era lo que operaba, pero sintiendo un especial alivio por los libios que encontraron, con la ayuda de la OTAN, liberarse del dictador.
Ahora, si algo destaca en las noticias sobre este tema, es contemplar la posición de la presidencia venezolana y su cancillería. Se lamentan por el enjuiciamiento de Gadafi a manos del pueblo libio. ¿Por qué esas lamentaciones? ¿Qué les hace adoptar una posición tan distante de las de los demás países? Sencillamente porque la estrategia del comandante venezolano ha sido la misma de Gadafi, enfrentar a su pueblo, haber creado a una sociedad dividida en la que los odios y masacres, expropiaciones y vejaciones son parte del paisaje.
Chávez demostró, como lo hicieron muchos otros líderes, admiración por Gadafi. La de Chávez no fue por acuerdos en los precios del petróleo, ni por intereses muy particulares en Libia. La admiración y adulación de Chávez hacia Gadafi fue sincera, plena de querer ser amigo del extinto líder libio. Le condujo en un automóvil, le regaló una réplica de la espada de Bolívar, lo abrazó y, si hubiese sido beisbolista, lo hubiera llevado a un estadio a jugar con Fidel. Ahora, considera que la muerte del dictador de manos del pueblo es el resultado de occidente, de las apetencias por el petróleo y el control del poder político de ese pueblo.
Y uno se pregunta si será que hay razón en las palabras del gobierno venezolano al lamentar la muerte de Gadafi, si como dice Blanca Eekhout, del Partido Socialista Unido de Venezuela, se convierte en un mártir de la lucha del pueblo libio. ¿No será que el martirizado era el pueblo libio y era lo que históricamente le correspondía a uno de sus nacionales sacarlo del albañal en el que se escondía y a otros propinarle las heridas hasta que, viéndose cerca del final, pidiera clemencia? Sí, en su último minuto pidió clemencia, esa que tanto desconoció para sus adversarios y, que de generar temor, se mantuvo en el poder por tanto tiempo.
La primavera árabe ha dejado esta semana una nueva flor. Un poco pisoteada y de dilatado crecimiento, pero flor al fin. Ha sido el pueblo el que ha despertado, el que amenazado por manifestarse, fue perseguido como rata, asesinó a su coronel como rata, cometió magnicidio y haciéndolo, libertó a su pueblo, lavó las deudas con la sangre del dictador y se prepara para un nuevo tiempo, que esperamos sea de paz.

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