El blog de Max Römer: La voz de la conciencia

domingo, 30 de octubre de 2011

La voz de la conciencia

A Marta Colomina
La voz de Marta Colomina, así como su imagen, ha acompañado a las luchas de los venezolanos sobre todo desde que emergió la figura del golpista teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Como abanderada de la libertad de expresión, información, prensa y opinión fue destacando día a día los desmanes del gobierno, las limitaciones a la libertad –ella misma fue víctima de un atentado- y, por ser consecuente, moralmente autorizada a ejercer el periodismo como lo ha hecho y seguirá haciendo, merece el respeto, la admiración y el cariño de los venezolanos.
Si hay algo que es importante destacar desde los tiempos de Milton y su Areopagítica, es que las libertades bien ejercidas molestan a más de uno y, al hacerlo, generan censuras políticas o de esas que más nos incomodan a los periodistas, que son las autocensuras de los propios medios de comunicación.
Hoy, cuando por un lado las naciones respiran un poco desahogadas por tener un dictador menos, los ciudadanos debemos reconocer que sin los trinos de quienes alertan de los desmanes de los políticos y los partidos, la vida sería un espacio lleno de silencios, de desinformación y lo que es peor, de persecuciones sin cuartel.
La conciencia de los pueblos está en la prensa, en la libertad para ejercer el periodismo, la comunicación, vamos, desde todos los flancos que se quiera proceder, es el alma limpia de los pueblos que, como son los estados de la materia, fluye como sea y por las vías que sean para desconocer todo lo que no sea democrático o esté apegado a la libertad.
A Marta Colomina, mi colega de aulas, la amiga de tantos, la han retirado de los micrófonos de Unión Radio, del espacio que conquistó por el manejo de la información que emitía y, como se suele decir en este tipo de decisiones, la política del medio ha decidido adoptar esta postura. Estas medidas, permítaseme la disensión, lo que dejan es espacio para las victorias a las políticas gubernamentales, al chavismo y sus fechorías.
Venezuela cada vez con menos concesiones radiofónicas y televisuales en manos de particulares, con las amenazas económicas a Globovisión, con la prensa en general pisoteada como la tiene el comandante que viste ahora de colorado lavado con “La Llaves” por la chaqueta del color del jabón que se pone, tendrá que remontar muchas cuestas para que los derechos puedan ser ejercidos con toda la amplitud de lo que plantea la declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano, documento que es considerado ley nacional en la constitución de Chávez y que, orgullosamente se firmó en los albores de las Naciones Unidas y que ha sido el mismo Chávez el que se ha ocupado de mancillar, vilipendiar e insultar en el seno de su asamblea general.
La tarea de los comunicadores es esa, ejercer los derechos de todos los ciudadanos a estar informados, a que la comunicación fluya limpia por todos los estratos sociales, a mantener el norte libertario, a defender las muchas luchas que se han alcanzado gracias a que somos, los seres humanos, capaces de pensar y de materializar esos pensamientos.
Ni las dictaduras más férreas han podido acabar con la libertad de informarse porque hay periodistas firmes y convencidos de su rol ciudadano, son esa voz de la conciencia que, como Marta Colomina, son molestas porque van con las verdades que encuentran hasta su micrófono. Así pues que ¡aúpa profesora Colomina!        

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