El blog de Max Römer: Venezuela preocupa

domingo, 4 de septiembre de 2011

Venezuela preocupa


Venezuela preocupa. Preocupa porque se cae a pedazos y con ella la moral de los venezolanos. El mes de agosto que terminó hace pocos días dejó un saldo de quinientas sesenta y cinco muertes violentas, es decir, una cada hora y quince minutos. Luego, como una gran solución, el ministro de relaciones interiores y justicia, es decir, el policía mayor, anuncia que el gobierno chavista destruyó más de cincuenta y un mil armas.
Por otro lado, se inicia el censo de población para ver qué podría hacer el gobierno con tanta gente que está por ahí, pululando, y como quien no quiere la cosa, se dice que Chávez tiene dos millones de seguidores en twitter. Preocupa porque además de esas cifras, se suman las medidas de las curvaturas de las mises.
Venezuela preocupa porque mientras todo eso pasa, la oposición no sabe todavía qué será del destino de sus inhabilitados políticos porque ha tenido que acudir a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos movidos por la injusticia que reina en Venezuela, esa que se escuda en los múltiples poderes públicos expresados en la constitución, ese papel (toilette) que terminan en la punta del dedo del comandante que, a todas estas, no se sabe si entregará la banda presidencial con tanta quimioterapia o si hará una estratagema más para legar en el poder a alguno de sus secuaces.
Venezuela preocupa mucho porque la pobreza es galopante, porque el hampa está desatada y se ocupa de pinchar teléfonos de líneas de taxis para hacer secuestros express, porque la indefensión es de tal magnitud que los novios salen al cine con los suegros.
Preocupa que los medios de comunicación sean cada vez más perseguidos, que se cierren espacios de participación, que el gobierno haga su labor por televisión y deje las cosas como están haciendo creer que el maquillaje es obra pública.
Venezuela preocupa porque los comediantes hacen duelos humorísticos por televisión para hablar de lo mal que se vive en la tierra de Bolívar. Preocupa porque cada vez hay menos qué comer, porque la población se arma cada vez más, porque el pavor reina en las calles, porque se pierde la libertad con los poderes cubanos que se le dan al comandante colorado. Porque las reservas internacionales de oro están en las bóvedas del Banco Central de Venezuela al alcance de las manos de quién sabe qué chavista.
Preocupa mucho Venezuela porque las ventas de petróleo a futuro, esos compromisos asumidos que han dado pan hoy a quienes son genuflexos ante el poder, dejan quebradas las arcas públicas por varias décadas. Preocupa porque la salida de venezolanos hacia el extranjero es cada vez mayor, familias completas que no volverán a pisar el suelo en el que se educaron y crecieron.
Venezuela preocupa porque sus muertos se cuentan por miles. Los unos en manos de la delincuencia. Los otros, por no haber tenido la atención médica necesaria porque el seguro social brilla por su ausencia. Preocupa porque las empresas expropiadas no vuelven a funcionar jamás.
Ver que el mundo se va transformando y Venezuela se va quedando anclada en ese pensamiento trasnochado, sin capacidad de reacción, preocupa. Ver que los amigos del gobierno son los enemigos del planeta, hace que sea vea al país cuyo norte es el mar Caribe, como una caricatura de una revista de comics con héroes enfundados en lycra.
Venezuela preocupa porque si alguna vez tuvo padre, hoy tiene un "héroe" que la gobierna y la deja morir. 

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