El blog de Max Römer: septiembre 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Hay libertad?

Esta semana antes de la entrada del otoño, la libertad de prensa, opinión, información y comunicación ha tenido dos importantes zarpazos. En un caso, una herida mortal, en el otro, un punto de sutura.
En Ecuador, a la usanza chavista, “la corte de apelaciones ratificó la sentencia contra el exjefe de opinión del diario “El Universo” por una demanda de injurias presentada por el presidente Correa” (Agencia EFE), acción que levantó muchas voces de protesta desde el mundo periodístico.
En España, el consejo de informativos de Radio Televisión Española, adoptó una medida que ocasionó que la opinión pública ibérica se enfocara en denunciar los intentos de limitaciones a la libertad de expresión, y en especial de información, lo que hizo que el consejo reculara y hasta dimitiera el representante de Comisiones Obreras.
En otras latitudes, lo de siempre. Cuba, Venezuela, Irán, China son ejemplos diarios de estos cercenamientos. Pero, aquí viene el acento, ya no se trata de gobiernos de derechas o de izquierdas, sino de usar a la información o las decisiones institucionales para tapar las crisis diversas, internas, externas, económicas con esos criterios simplones de querer usar un dedo para excluir al Sol del firmamento.
La pregunta de rigor, desde la ciudadanía, desde el periodismo, desde el derecho y la justicia es si realmente existe la libertad. Es una pregunta que cae en el terreno de lo retórico cuando está en manos de quienes sabiéndose poderosos, esgrimen conclusiones para todos desde la singularidad de su cargo. Se consideran abanderados de la verdad, de su verdad y no se dan cuenta de que tienen una influencia enorme, sin contar que por todas partes surgen Robin Hoods que defienden los intereses de quienes son sus verdaderos empleadores: los ciudadanos.
Uno de estos paladines de la justicia fue Juan Ramón Lucas cuando en su programa “En días como hoy” que se emite por Radio Nacional de España, entregó al consejo de informativos de RTVE, una muestra de la decisión arbitraria que habían tomado. Colocó el jingle musical de los noticiarios franquistas, el NO-DO. Lucas sintió que le estaban latiendo en la cueva y sacó su artillería de creatividad. Fue suficiente. La prensa, los twitts se hicieron eco de los desmanes de los funcionarios y, aparentemente, fin de la historia, al menos por el momento.
En Ecuador, se vivirán tiempos complejos en materia de libertad. Sobre todo, porque cuando son los tribunales superiores los que emiten fallos en contra del derecho, es la autocensura la que opera como escudo protector, o el cuerpo mismo cuando es penetrado por una bala silenciadora.
En las diferentes latitudes los periodistas y los medios de información son cómodos para llegar al poder, mas sobran cuando se convierten en esa voz de la conciencia colectiva que puede sacar del poder a los que están sentados en las sillas de terciopelo. Así pues que, periodistas y ciudadanos son los garantes de las libertades de prensa, información, comunicación, pensamiento y opinión, porque si la tarea se la damos a los medios o a las instituciones, quien sabe si se podrá hacer la pregunta ¿hay libertad? Pues, a ratos. Solo a ratos en algunas calles. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Pelea de gallos

En la contienda electoral por la silla presidencial venezolana, muchos gallos finos se diputan el campeonato para ir en contra del gallo mayor, el de la cresta colorada. El ruedo está armado, los gritos por recoger apuestas por los distintos gallos se oyen a lo lejos, las apuestas en  la banca.
Los gallos expanden sus pechugas, muestran su plumaje, se adornan las patas con espuelas de plata, se rapan las plumas que los hacen vulnerables, les enfrían los calores con aguardiente. Unos, que si tienen la experiencia de las canas y las huelgas de hambre; otros, que estuvieron presos y han batallado siempre dentro del corral del gallo colorado; los mas, sacados del gallinero, acaban de entrar al círculo de la disputa y se creen vencedores.
Pero, y esto lo sabe el gallo mayor, el colorado, los gallineros tienen un solo gallo. No hay espacio para otro, así que las luchas que vienen son para que de todos los gallos surja uno, el que se pueda picar con fuerza el ojo al gallo mayor, el que no le tenga miedo a las espoladas y picotazos, el que sepa combatir desde abajo y dar el golpe de gracia por debajo de la nuca, ese que dejarán sin aliento al gallo perdedor.
En la mesa de las apuestas el gallo colorado paga 60 a 1, mientras que de los demás gallos, el que tiene el mayor favor del pueblo paga 20 a 1. La cosa está en demostrar que la habilidad y la juventud juegan a favor del gallo fino que paga poco, que en el ruedo de una buena pelea, que sepa combatir con las garras, que una vez hecha la faena se monte sobre el cadáver de su contrincante y que el quiquiriquí se oiga en todas las comarcas.
La tarea luego es titánica. Limpiar ese gallinero de tanta desidia, de tanto estercolero, de las corruptelas, va a requerir que el gallo ganador sume a los otros gallos, los que hicieron las muchas peleas por la clasificación, se metan en redil, sean buenos en su gestión de producir para la granja y se dejen de agitar alas y cantarle al sol tratando de destacar. Les toca a los gallos que pierdan en esta justa, hacer la coral de los gallos, una coral con gallinas, pollos y otras aves de corral… porque la gallina de los huevos de oro, la pobre de tanto poner, la mataron los del gallo colorado y, lo que queda, son unas pocas yemas desparramadas por la tierra.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ninguna

En las encuestas de opinión hay una casilla que es una especie de salida comodín para cuando uno no se quiere comprometer, esa es no sabe-no contesta-ninguna de las anteriores. Hace algún tiempo, el comediante venezolano Emilio Lovera destacó esas respuestas con el candidato “Ninguno”, líder en las encuestas, ganador indiscutible del clamor popular. Una caricatura muy bien hecha de esas tristezas que se viven desde hace mucho en Venezuela.
Hoy, cuando debiesen sobrar voluntades de sufragio electoral por algún candidato de la oposición que luzca la banda presidencial, la respuesta que se ha encontrado la encuestadora Hinterlaces es esa, ninguna…  ¿Pero ninguna qué? A decir de Oscar Schemel, presidente de la empresa de estudios de opinión, ““Cuando les preguntamos a la gente si nos podían decir alguna idea que los haya cautivado, persuadido o movilizado de algún candidato de la oposición” la respuesta fue ninguna[1]”.
Y es que hay muchos temas dentro de la mesa de la unidad, de la oposición y del propio chavismo. Las elecciones primarias para definir a un candidato de la unidad deben acelerarse para que la acción de campaña contra Chávez pueda enfocarse en propuestas de pacificación nacional, seguridad policial, seguridad social, educación, productividad, empleo y el largo etcétera de temas que el chavismo ha dejado de hacer con la firmeza que debiera convirtiendo sus acciones en operativos de seguridad, batidas de limpieza sin continuidad, todo sin el esfuerzo sostenido que implica construir.
La campaña que se vislumbra pasa por movilizar al voto, ese que ha dejado de ser orgullo para convertirse en un proceso de toma y daca, te-doy-mi voto-y-me-dejas-trabajar o no-te-doy-mi –voto-y-me-apuntas-en-una-lista-para-que-me-persigas. Pasa también por proponer realidades y no fantasías tropicales de felicidad, sol y mar, sino de trabajo, esfuerzo, reconciliación, movilización de inversiones, pago de deuda pública, saneamiento de las arcas del Estado, recolocación de las reservas de oro en las cajas fuertes los Estados Unidos y Europa, juzgar a quienes se hayan enriquecido ilícitamente, todo esto mostrando hechos, despertares que hagan que se caigan los velos que Chávez y el chavismo ha colgado delante de los ojos de tantos trasnochos tratando de bajar una fiebre porque ni el médico cubano está cerca.  
La oposición la tiene dura. Esa cuesta es muy larga, sobre todo si no se empieza pronto, porque con casi un 60% de popularidad de Chávez según esta encuesta de Hinterlaces, el manipulador mayor hará malabares para mantenerse, por materializarse en el semi-dios que es para muchos y, si sabe seguir capitalizando este favor popular gracias a la ausencia de oposición, pues… las cosas serán mucho más duras en Venezuela, porque si ahora hay división, odios e imposibilidades de crecer, imaginemos lo que será el país de Bolívar dentro de 7 años más, la central del terrorismo mundial, la base de operaciones del narcotráfico, el espacio en el que hasta las advocaciones de la virgen María tienen propietarios ideológicos y no sigo para no ahondar en temas que son sensibles y que nos afectan a todos, vivamos o no dentro porque salidas ni comodines habrá. Ninguna.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Venezuela preocupa


Venezuela preocupa. Preocupa porque se cae a pedazos y con ella la moral de los venezolanos. El mes de agosto que terminó hace pocos días dejó un saldo de quinientas sesenta y cinco muertes violentas, es decir, una cada hora y quince minutos. Luego, como una gran solución, el ministro de relaciones interiores y justicia, es decir, el policía mayor, anuncia que el gobierno chavista destruyó más de cincuenta y un mil armas.
Por otro lado, se inicia el censo de población para ver qué podría hacer el gobierno con tanta gente que está por ahí, pululando, y como quien no quiere la cosa, se dice que Chávez tiene dos millones de seguidores en twitter. Preocupa porque además de esas cifras, se suman las medidas de las curvaturas de las mises.
Venezuela preocupa porque mientras todo eso pasa, la oposición no sabe todavía qué será del destino de sus inhabilitados políticos porque ha tenido que acudir a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos movidos por la injusticia que reina en Venezuela, esa que se escuda en los múltiples poderes públicos expresados en la constitución, ese papel (toilette) que terminan en la punta del dedo del comandante que, a todas estas, no se sabe si entregará la banda presidencial con tanta quimioterapia o si hará una estratagema más para legar en el poder a alguno de sus secuaces.
Venezuela preocupa mucho porque la pobreza es galopante, porque el hampa está desatada y se ocupa de pinchar teléfonos de líneas de taxis para hacer secuestros express, porque la indefensión es de tal magnitud que los novios salen al cine con los suegros.
Preocupa que los medios de comunicación sean cada vez más perseguidos, que se cierren espacios de participación, que el gobierno haga su labor por televisión y deje las cosas como están haciendo creer que el maquillaje es obra pública.
Venezuela preocupa porque los comediantes hacen duelos humorísticos por televisión para hablar de lo mal que se vive en la tierra de Bolívar. Preocupa porque cada vez hay menos qué comer, porque la población se arma cada vez más, porque el pavor reina en las calles, porque se pierde la libertad con los poderes cubanos que se le dan al comandante colorado. Porque las reservas internacionales de oro están en las bóvedas del Banco Central de Venezuela al alcance de las manos de quién sabe qué chavista.
Preocupa mucho Venezuela porque las ventas de petróleo a futuro, esos compromisos asumidos que han dado pan hoy a quienes son genuflexos ante el poder, dejan quebradas las arcas públicas por varias décadas. Preocupa porque la salida de venezolanos hacia el extranjero es cada vez mayor, familias completas que no volverán a pisar el suelo en el que se educaron y crecieron.
Venezuela preocupa porque sus muertos se cuentan por miles. Los unos en manos de la delincuencia. Los otros, por no haber tenido la atención médica necesaria porque el seguro social brilla por su ausencia. Preocupa porque las empresas expropiadas no vuelven a funcionar jamás.
Ver que el mundo se va transformando y Venezuela se va quedando anclada en ese pensamiento trasnochado, sin capacidad de reacción, preocupa. Ver que los amigos del gobierno son los enemigos del planeta, hace que sea vea al país cuyo norte es el mar Caribe, como una caricatura de una revista de comics con héroes enfundados en lycra.
Venezuela preocupa porque si alguna vez tuvo padre, hoy tiene un "héroe" que la gobierna y la deja morir.