El blog de Max Römer: julio 2011

domingo, 24 de julio de 2011

Egolatrías en almíbar

En estos días de precampaña electoral venezolana, en que las apetencias por el poder se convierten en oportunidades para lucir egolatrías, podemos leer lo que dice el propio comandante a través de twitter “esta voluntad de vivir lo que hace es crecer en mí”. Unas formas discursivas basadas en mirarse al espejo y decirse, sí, yo definitivamente soy lo que los venezolanos necesitan. ¿Cómo es eso? ¿Caerá la oposición en estas egolatrías? ¡Que se queden esos estilos en el chavismo!
Lo que toca es proponer desde las virtudes del trabajo por hacer, no desde las apetencias personales, ni desde aquellas inquietudes exclusivamente individuales de lucir la banda presidencial. Se trata de arremangarse las camisas y trabajar con el pueblo. Sí, con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pero nadie quiere saber que ser presidente sea un sacrificio personal de aquel que tenga que dirigir por los venezolanos, como que si fueran los nacionales del país bañado de Caribe un otro externo a sí mismos.
Quienes van a la contienda electoral van a convertirse en un funcionario público, y en este caso en el principal funcionario. En su hoja de descripción del cargo dice que se requieren de varios elementos que no están precisamente en la primera persona del singular. Se trata de usar la primera persona del plural, así “nosotros-los-venezolanos-que-queremos-transformar-al-país”, dándole al pueblo sentido de dignidad, orientando el trabajo hacia lo necesario, impulsando las actividades de cada quien con criterios de posibilidad, dándole perspectivas a las miradas y poner los pies sobre la tierra para que el almíbar con que se quiere bañar el nombre propio, sea una bebida para todos. Ya dirá la historia si al nombre del presidente que tenga el período 2012-2018 se le puede bañar en jarabe o poner letras doradas, porque al que va de salida, esas sutilezas y agradecimientos no le van.
Si la campaña se basa en egolatrías, si el discurso se mueve hacia pensar que se es indispensable, poco servicio público se le hace al país. Se aleja el candidato de la actividad para la que será elegido, funcionario. Y como funcionario, deberá actuar de acuerdo a las leyes y reglamentos, deberá cumplir con lo que se espera haga un presidente, deberá abrir las arcas del Estado a la inversión, al ahorro y al pago de deudas, deberá orientar que cada dinero colocado se revierta en empleos, educación, seguridad, infraestructuras y salud. Nada de hipotecar el futuro haciendo un trueque con los oropeles del presente.
Atrás deben quedar los criterios del chavismo de hacer política… todos en contemplación de lo que a teniente coronel Hugo Rafael se le ocurriese ese día: cantar, recitar, expropiar, echarle la culpa a las estrellas o al firmamento, despedir gente con un silbato, salir de viaje sin anunciarlo, meter preso a algún enemigo. Atrás se deben quedar las consignas y lemas de campaña, porque los cambios no se hacen por decreto, ni porque los publicistas los creemos, sino porque se hagan efectivos, porque se den en la práctica.
Esos criterios chavistas de endosarle por igual la inseguridad a la oposición y al gobierno, cuando tienen 12 años en el poder, eso de citar a la historia como acompañante del pasado para condicionar el presente, nada de esas actitudes vacías y que buscan micrófono, notoriedad y lucimiento de cara a la galería. Son parrafadas de poca monta, bocanadas de humo con las que distraer al pueblo, mientras llora a alguno de los suyos atravesado por una bala.
Si la campaña va a ser de egolatrías en almíbar, mejor ir volteando la mirada para aquellos que propongan planes, que hayan demostrado poder ejecutivo, capacidad de decisión, apuesta de nación, trabajo para limar diferencias semánticas y actitud de conciliación, limpieza en su gestión, de probidad en su actuar... porque de ególatras almibarados, Venezuela tiene un buen curriculum vitae de mandatarios soberbios y dilapidadores del tesoro nacional. Gente destructora de la dignidad.

domingo, 10 de julio de 2011

¿Dónde está el parte médico?

Una de las preguntas que uno se hace incesantemente es dónde está el parte médico del cáncer de Chávez. ¿Cuál es el resultado del estudio patológico? ¿Qué tratamiento debe seguir? ¿Quién irá por los medicamentos en BADAN? ¿De dónde sacará el dinero para pagar su curación? ¿Tiene un seguro de salud con capacidad limitada para soportar el proceso de sanación? ¿Qué propiedad tendrá que hipotecar para ese tratamiento o sacar hasta el último centavo de los ahorros de su vida? ¿O es que no es eso lo que hemos hecho quienes tenemos o tuvimos un enfermo de cáncer?
Son muchas las preguntas, no sólo del cáncer de Chávez. Ese, al igual que los resultados exactos de las muchas elecciones que ha celebrado el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no los sabremos nunca.
¿Dónde está el parte médico? ¿Dónde están los focos de corrupción que permiten que en 25 días no se resuelvan los problemas de encarcelados y cancerberos de “El Rodeo II”? ¿Dónde están los recursos para que se pueda atender a los enfermos de los hospitales? ¿Por qué no se atiende a los presos políticos que tienen dolencias parecidas a las del comandante colorado? ¿Dónde están los recursos para el agro? ¿Dónde está la escuela de orfebrería que se iba a montar en el edificio La Francia donde antes hubo joyerías? ¿Por qué irrespetar los edificios históricos y pintarlos de rojo?
Por mucho que haya llegado a Venezuela cantando “las bellas noches de Maiquetía”, pidiéndole a su hermano que entonara con él, ¿Dónde están las acciones por el estado Vargas? ¿Se terminaron las obras de reconstrucción luego de la tragedia de diciembre de 1999? ¿Dónde quedó el respeto por las víctimas de ese cataclismo natural? ¿Es que sólo se esgrime el triunfo del referéndum aprobatorio de la constitución que fue el mismo día de esa tragedia? ¿Dónde están las respuestas que la revolución iba a dar a un país necesitado tras 40 años de democracia cuando van casi 13 de gobierno bolivariano? ¿Dónde están las carreteras para transportar el producto del campo? ¿Dónde están las inversiones para incentivar al turismo teniendo tanto Caribe?
¿Cómo es posible que pasen los años y sigamos culpando al otro? ¿De qué sirve la siembra de odios? ¿Qué comemos con tanta hiel? ¿Cuándo despertaremos de este letargo y vapores que va dejando esta tormenta tropical? ¿2813 kilómetros de costa no son buenos para desarrollar los productos del mar? ¿916 mil kilómetros cuadrados no son suficientes para potenciar todo lo que el país necesita? ¿Para qué se necesitan los territorios de Bolivia, Ecuador, Cuba, Argentina, Uruguay, Nicaragua?
¿Qué hacen los secuaces de Chávez en vehículos Hummer cuando no se pueden superar los 11 kilómetros por hora en Caracas con los atascos que hay? ¿Por qué todo lo que se ha expropiado deja de servir, de funcionar, de producir? ¿Para qué necesitó quitar la señal a RCTV si el canal TVES que montó en su lugar no lo ven ni los revolucionarios?
Otra vez, ¿Dónde está el parte médico? ¿Por qué se tardaron 5 años en dar los resultados del censo del 2001? ¿Dónde está el dinero que entra por petróleo? ¿Y las casas para la gente? ¿Y los albergues para los niños de la calle a cambio de quitarse el nombre?
¿Por qué ahora no apuesta por la muerte en el lema de patria y socialismo y sí besa crucifijos y alza la mirada a Dios? ¿Ahora sí es buena la religión? ¿No recuerdan que los seguidores del teniente coronel se ocuparon de escupir sobre el catafalco del Cardenal Antonio Velazco? ¿Es que la religiosidad sólo se esgrime cuando hace falta? Claro, cuando el comandante se asusta, ahí sí se acuerda de Santa Bárbara.
Llegó a Venezuela cantando como siempre. Feliz, según las propias palabras de Chávez, así regresó a Venezuela para celebrar el bicentenario de la independencia. Tras casi un mes fuera del sillón presidencial, más son las dudas sobre el verdadero estado de salud, que las de verlo en el balcón del pueblo.
Se especula. Unos dicen que es un montaje, parte de la propaganda previa a unas elecciones que se vislumbran cercanas al chavismo, mientras los opositores no pudieron definir en ese mes de ausencia del gato, quien sería el que le pondría el cascabel en las próximas elecciones. Otros que no, que pobrecito está enfermo y apuestan o por su mejoría para que siga al frente del país o que se mejore para verlo en La Haya.
El caso es que la estrategia “Chávez los tiene locos” está surtiendo efectos otra vez. Llegó, habló, cantó, movió los brazos con energía de recuperado ¿O nunca enfermó? Y dijo que ahora come yogourt para curarse, recomienda tener una dieta sana para no enfermar y hasta usa las gafas en pantalla para darse un aire de reposo, de vista cansada y convaleciente.
Es que son muchas las preguntas y todas, por lo visto, siguen sin respuesta.

domingo, 3 de julio de 2011

Cinismo empacado al vacío de información

Con esto de la enfermedad de Chávez -que por cierto nadie desea mal al presidente desde esta columna- y gracias a las artes manipuladoras que ha desarrollado la autocracia ministerial del gobierno colorado, se desataron en Venezuela y el mundo hondas especulaciones, malentendidos y lo que es peor, desinformaciones que contravienen a la constitución.
Resulta que el chavismo se ocupó en 1999 de adjetivar de tal modo a la información que tejió, no sólo para la prensa opositora, sino para la oficial, una serie de compromisos que, en este caso del absceso pélvico del comandante, se les fue de las manos.
Un ejemplo de un mandatario reciente, enfermo y de cáncer, fue el de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La señora se fue a un chequeo médico de rutina y, le descubrieron un tumor. Se operó, estuvo de baja por salud y, airosa, orgullosa, humilde, dejó ver que su gobierno tiene un buen servicio de salud, que los médicos son estupendos y que es bueno acudir a los exámenes médicos de rutina para mantener la buena salud. Sus médicos hicieron lo adecuado, informar de su condición de convaleciente. Tan bien hecha la estrategia en torno a su enfermedad, que su popularidad subió por lo cercana que resultó su condición humana y de mujer.
En el caso de Chávez, ya nadie cree lo de la rodilla y la muleta. El hombre estaba tan adolorido que no podía ni caminar. ¿O sí? ¿Estaba enfermo de la pierna y lo trataron? Dan un paseo por América Latina para marear la perdiz, y termina en Cuba. Lo operan del bajo vientre y… el mutismo. Un mutismo que pasa por la ausencia de un parte médico, de una rueda de prensa del equipo de galenos tratantes. ¿Por qué? ¿Será una estrategia de comunicación política más? Las sospechas están sembradas y nadie sabe a ciencia cierta qué le pasa a Hugo Rafael.
¡El comandante no tiene sino un absceso pélvico! ¡Está de lo mejor! Bramaban sus ministros, todos expertos en adular, engañar y dilatar la información. Nada de cáncer. ¿Cáncer? ¿El inmortal presidente tiene cáncer? ¡No! Inmorales, desvergonzados eso es lo que son los chavistas del gobierno. La madre fue la que dio mejores señales de una enfermedad delicada, madre al fin. ¡Pobre pueblo!
Pasaron los días y la desinformación se convirtió en rumores y los rumores en certezas y las certezas en columnas de prensa que buscaban información lo más veraz posible, atendiendo que lo que se dijera fuese oportuno sin caer en las trampas del chavismo y su constitución a la medida del teniente coronel.
Pues sí. El presidente tiene cáncer. Salió él mismo por televisión diciendo que tiene cáncer y que le toca guardar reposo, seguir un tratamiento y, entonces allí sí, rezó otra vez. Cada vez que tiene un problema, levanta los ojos a la religiosidad y pide que oren por él. De resto, los curas son demonios vestidos con sotana y las religiones son execrables de la faz de la tierra.
Una vez más se violan a los derechos de los ciudadanos. El derecho a la información veraz y oportuna se masacró, se pisoteó, se abofeteó. Jaua, Maduro y los secuaces escarlatas se burlaron de los venezolanos y de todos aquellos que atentos, siguen las peripecias del “héroe” del siglo XXI tocado ahora por la peor de las kriptonitas. Ahora piden que no se haga burla de su condición de salud. ¡Qué entusiasmo para buscar reprimir por todo! ¡Qué cinismo empacado al vacío de información! ¿Y todos los presos políticos que requieren tratamiento? ¿Y el desastre de la cárcel de "El Rodeo"? Hay cánceres sociales y políticos sembrados por el chavismo desde hace más de una década.
Señor presidente, la hombría que tanto le gusta esgrimir hay que expresarla siempre. Si el cáncer le ataca y debe tratarse, pues dígalo y no le dé largas. Sus ministros, usted lo sabe porque así los ha escogido, son focas que tocan el claxon y aplauden… todo por su sardina. Unas sardinas que usted ha sabido administrar muy bien.
Ahora, lo mejor que puede hacer es administrar su tiempo para que se mejore, se someta a la campaña electoral de 2012, pierda las elecciones y vaya directamente al tribunal de La Haya, donde le espera la justicia internacional. Así pues que, ¡Mucha salud!