El blog de Max Römer: Mas perdón, un balón, una bicicleta y un retrato

domingo, 5 de junio de 2011

Mas perdón, un balón, una bicicleta y un retrato

Chávez es insólito en eso de ganar popularidad. Basta que se le acerque algún líder mundial y, ¡Zas! Un zarpazo de comunicación política para ganar puntos a favor. Lo sabe hacer en momentos de flaqueza de algunos, en aquellos instantes en los que hay una grieta en las acciones a la baja de algunos políticos, no importan las fronteras. Él es la verdad y punto o ¿No recuerdan al Rey Don Juan Carlos I que le tuvo que mandar a callar por impertinente?
En días pasados lo visitó Lula. Uno de los herederos y, por supuesto artífices del milagro de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y se lanzó en un “corrío de coplas” políticas a denostar a sus opositores y lo mejor de todo, pidió perdón otra vez, son palabras que borda cada vez que puede para cubrirse con una piel de cordero.
Esta vez, como si existiese un “perdonómetro” delante del micrófono se arrepintió de haber afligido a tantos en su intento de golpe de febrero de 1992. Ya lo conocemos. Es un estratega de la comunicación política delante del micrófono. Hace lo que le parece, daña, ofende y luego, como por arte de magia, se arrepiente. Así, se sube la popularidad mientras escucha de esos aplausos de secuaces que le hacen tan feliz.
Como guinda de un postre que no se acaba, hace pocos días la televisión española transmitió el documental “Al sur de la frontera” que Venezuela le pagó a Oliver Stone (2009) para que Chávez se alabara y viera en la gran pantalla. Un documental, como todos los hechos por el gobierno de Chávez, maniqueo, con una sola cara de la moneda, usando como contra fuentes de información al canal de noticias Fox, reconocido por sus posturas de derecha.
Así es muy fácil darse lustre. Stone se buscó a los bolivarianos para que hablasen de  Chávez, esos a los que el comandante les ha comprado la deuda de sus países, les inyecta dinero, les ayuda en sus campañas. El director de cine se busca recursos como osos de peluche en manos de los niños: el retrato del marido (Kirshner), el balón de fútbol (Morales), la bicicleta que se rompe (Chávez), en fin, recursos de publicista que ponen al comandante en una posición de los más “tierna” con sus amigos.
Atrás se queda la pobreza y delante queda expuesta. Chávez se acerca a ella en un automóvil que el mismo guía y saluda. Chávez el chico pobre que vivía con su abuela. El propio pueblo lo rodea con entusiasmo. Más imágenes para el álbum de recortes de los caros recuerdos. Atrás se queda la complejidad de América Latina y sus diferencias. Chávez es el bueno, el que sigue los valores libertarios de Simón Bolívar, el que aglutina en torno a sí, los valores de la americanidad, del indigenismo y la negritud, sabe reconciliar dejando de lado al resto del pueblo por el color de su piel blanca, supuestamente, la opresora.
El colonialismo fue el malo, el que hizo que los países de latinoamericanos fuesen como son. Stone mete el dedo en una llaga que sangra y deja que sean los protagonistas quienes hablen distendidamente de las bondades del político del siglo XXI. Vengar las diferencias, haciéndolas más evidentes es la táctica militar a emprender. Si el pueblo se hace todo pobre, no habrá diferencias, todos seremos iguales bajo la fórmula cubana del comunismo de la segunda mitad del siglo XX, que se trasmuta hacia el del XXI en la figura de Chávez.
Un documental que, eso, demuestra y muestra lo que se quiere desde la silla de Miraflores. Muestra a Bush como demonio, a Obama como un “negrito” aliado (el documental tiene casi de dos años que se presentó en Venecia), es una colección de cromos del adalid de la justicia que piensa que es el comandante Chávez.
Ahora, para continuar con esa campaña emprendida, se abraza con Lula convertido en visitante deseado por muchos, pide perdón después de intentar acabar con la democracia, se erige demócrata y señala a quienes le ofendieron, en fin, lleva 12 años y los que le faltan en una retahíla de acusaciones que en lugar de construir, siguen su paso destructivo y vengativo como hiciera Maisanta, su bisabuelo.

No hay comentarios: