El blog de Max Römer: La salida del aire

jueves, 26 de mayo de 2011

La salida del aire

Fue un momento doloroso. Lo recuerdo con un nudo en la garganta. Una determinación que nos dejó en vilo, sabiendo que las amenazas de los adjetivos a la información escritas en la Constitución Nacional de Chávez, se convertían en candados a las ondas Hertzianas de Radio Caracas Televisión.
Ni las marchas, ni las protestas lograron modificar semejante desmán del gobierno colorado. La excusa, el pueblo. Ese que pide el circo que yo, el supremo, quiero. Por eso, quito la señal que detentó el Radio Caracas Televisión desde 1953. Y, segundos más tarde, porque yo también lo quiero, aparece la deslucida imagen de TVES.
Se notó que la factura estaba escrita por las posiciones que RCTV y Granier adoptaron desde el principio del gobierno del teniente coronel. Una oposición con propuestas, con respuestas al país. Claro, como al golpista de 1992 no le gusta la historia contada por otros, pasó la cuenta. La pasó puesta en la bandeja sin alternativa de revisión. Directo a la cartera y, por si acaso se fuga el cliente, lo dejo, no solo sin dinero, sino sin la billetera.
Cuatro años han pasado desde esa mesa amarga. Un tiempo para ver resultados. RCTV sigue en su justa por la libertad de expresión, incólume, llevando los pasos desde el ciberespacio. TVES no es capaz, ni con todo el oro negro que se le inyecta de levantar números y mucho menos, alcanzar el sitial del raiting y share que tuvo el canal 2.
Los periodistas afectos al chavismo alucinaban en mayo de 2007. Pensaban en el ejercicio libre del periodismo, lejos de la mampara de la empresa privada, justo siendo soberanos de la información cerca del pueblo y dándole eso que siempre buscó: imágenes vetustas, programas enlatados y envejecidos hasta la fecha de vencimiento y trasnocho revolucionario.
El espectador de RCTV siempre ha sido el mismo. Gente de familia, con su familia, cenando con El Observador, riendo con Radio Rochela, siguiendo al beisbol, llorando con su telenovela. Chávez y sus periodistas se llevaron un botín con tan mala visión que crearon un monstruo de mil cabezas sin encendido.
El tiempo le ha dado la razón a quienes defendimos a RCTV. El tiempo y la programación  de TVES no han logrado captar el cariño del telespectador, ni ha creado corrientes de afecto. Al contrario, las voces que se alzan en estos días, desde el mismo chavismo, se suman a los reclamos que hace cuatro años hacíamos quienes defendimos al canal de Quinta Crespo.
Lamentable llanto de plañideras cuando sabían, porque lo sabían, que no lograrían tener el favor del pueblo, del rojo, del azul, del variopinto. RCTV es Venezuela. Sin partidos, sin posturas, es el canal de todos, por todos y para todos. No como esa señal arrebatada al pueblo televidente y que desluce la historia de la televisión venezolana, esa que llenó las pantallas del planeta, de la que se hablaba, la que se tradujo en todos los idiomas.
La salida del aire fue eso, salir del aire. Por generaciones se dirá que Chávez cerró un canal de televisión y las siglas RCTV serán motivo de orgullo, sinónimo de libertad de expresión, opinión, prensa e información.  

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