El blog de Max Römer: Mas rojo que nunca

domingo, 10 de abril de 2011

Mas rojo que nunca

En estos días ha estado mas rojo que nunca. Se subió a un automóvil rojo, se declaró enemigo del capitalismo que acabó con la vida del planeta rojo, y el mejor de todos los tonos rojos, son las cifras en rojo de su gobierno.
Unas cifras que no se pueden revertir hacia el azul porque sencillamente no hay forma de hacer que las empresas expropiadas produzcan como cuando eran de capital privado, porque antes de ser del gobierno (fíjese que no escribo del estado), tenían dolientes, gente que tras el timón de la gerencia de sus empresas, empujaba la producción y generaba lo necesario para que la tinta azul escribiera sobre las hojas de cálculo.
El enrojecimiento es tal, que la línea de posibilidades de ganar las elecciones va en descenso, así, como su popularidad o como la nueva forma de protestar extrayéndose la sangre, o como están las calles de las ciudades, cubiertas de machas rojas de tanta delincuencia desatada, indetenible e inocultable.
Está rojo también de pensar que un majunche (de calidad inferior) de la oposición le saque ventaja a él, que siempre se ha creído Florentino el de la leyenda que acabó con el Diablo a punta de coplas, cuando el colorado del cuento es Satanás y no el avispado coplero, aunque sus secuaces le sacan cifras de encuestas hechas a sus seguidores y así le dan como ganador en 2012.
El color del rostro debe estar tornándosele a morado, un morado de contención, de esa furia de saberse olvidado por el pueblo que lo volvió a alzar en brazos el 13 de abril de hace 9 años, porque para él, eso que la patria inventada a su medida se le devuelva en vida, eso no lo tolera. Una patria de 8 estrellas y caballo rampante a la izquierda, de bolívaresfuertes (todo seguido para emular a la memoria que tiene de “El Libertador”) para “revaluar” la moneda que no fue otra cosa que un maquillaje de typex a los ceros que no cabían en las calculadoras.
Coloradas las cifras de credibilidad internacional por el caso Cubillas y Makler; rojos de vergüenza ajena por las protestas estudiantiles y del sector salud; escarlata al ver que las maigualidas (mujeres enfrentadas al comandante) le dicen en la cara que es el señor de todas las cosas y que debe hacer algo para resolverlas; como faja de cardenal por tanta arremetida a la Iglesia y sus prelados; como jarabe de cereza por no atender a los niños de la calle como tanto prometió y se llenó la boca; como un tomate maduro, porque su corporación de abastecimiento y servicios agrícolas tuvo que, para dar de comer al pueblo, importar el 83% de los alimentos que se distribuyen en su red de comercialización de comida, porque con tanta expropiación y atentados contra la libre empresa, sólo abastece el 17% de las necesidades alimentarias de Venezuela (sin hablar del fuego rojo de la incineración de la podredumbre que generó en las aduanas por no saber manejar lo importado).
Ya, en ese enrojecimiento que no se le va. Ahora, buscando un pégale que ella fue, acusa al imperialismo de lo que él mismo aconseja a sus seguidores: matanzas y masacres. ¿O no es eso lo que hace con el pueblo al no atenderlo?
Ojalá que el sonrojo no se le pase. Que se de cuenta que tanta palabra no le vale y que ya es tarde. Que mejor hace su maleta y se larga para Cuba. 

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