El blog de Max Römer: El equipo de Gandhi siempre gana

domingo, 20 de febrero de 2011

El equipo de Gandhi siempre gana

Gandhi hizo huelgas de hambre, varias, hasta que vio liberada a su patria del dominio británico. El legado de resistencia y dignidad es enarbolado por todos aquellos que por un momento sienten flaquezas en las luchas emprenden, sintiéndose equipo, sabiéndose uno.
No deja de sorprender la fuerza egipcia. No deja de maravillar que el situarse en convicciones sacó a la tiranía del poder, como tampoco deja de sorprender que un grupo de jóvenes estén a las puertas de la Organización de Estados Americanos (OEA) esperando, sin moverse, sin comer, en huelga de hambre, ser atendidos para dar a conocer al mundo los desmanes de Chávez.
¿Qué denuncian los jóvenes huelguistas? Denuncian los 28 presos políticos, quienes están tras las rejas y sin ver el Sol desde hace años. Denuncian los atropellos a las libertades. Denuncian los 3000 perseguidos políticos, pero sobre todo, quieren hacer ver al mundo entero que en Venezuela los ciudadanos la pasan mal, no son atendidos y, que detrás de toda esa palabrería del comandante –que es mofa internacional- lo que hay es corrupción, una desmoralización que clama la intervención de todas las naciones.
Washington se pronunció. Dijo que están preocupados por la salud de los jóvenes y que esperan que el gobierno de Chávez le de entrada a las fronteras del territorio venezolano a los representantes de la OEA.
“Los jóvenes piden una visita de la OEA, pero su secretario general, José Miguel Insulza, aclaró que la organización no puede enviar una misión sin el acuerdo del gobierno de Hugo Chávez, y solicitó a los huelguistas deponer su protesta”[i]. Posición internacional por demás difícil, pienso yo.
Lo que hace aun mas compleja de comprender la situación, es la soledad de los huelguistas. Soledad que vivió Brito (murió de inanición), de Ledezma (quien estuvo en huelga por sus trabajadores de la Alcaldía), así como otros muchos venezolanos que han dejado un plato de comida atrás para protestar ante la sordera y ceguera de quienes mandan, porque si se dijera que gobiernan, estaríamos mintiendo, mandan y, puntos suspensivos. La sociedad entera, también se queda en un estado de estupor esperando que la OEA haga algo, o que un milagro caiga del cielo, porque marchas y protestas, se sabe desde hace mucho, que no sirven en Venezuela mas que para estrenar bombas lacrimógenas y camiones antidisturbios con los manifestantes, para poner presos a los que caigan y para tener ocupada a la policía que no hace nada, o no les interesa que hagan nada, por mantener a raya a la delincuencia.
Ya Venezuela, en los 48 días de año 2011 que llevamos, alcanza 21 huelgas de hambre. Una situación desesperada de indefensión. Circunstancia que, lamentablemente no dejará espacio para otra cosa que no sea mas protestas y que si no se suma la mayoría, sin abandonar la calle ni un minuto como hizo Egipto, poco se hará, porque como el mismo gobierno de Chávez dice, son asuntos internos que no le incumben a la OEA.
Venezuela es un país en toque de queda permanente, en el que las garantías constitucionales son tan volátiles como quiera el mandante, en el que la vida vale lo que un par de zapatillas deportivas o un móvil de última generación.
Pasar hambre es encomiable, es digno de valientes y resistentes, es ser parte del equipo de Gandhi, ese que siempre gana.

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