El blog de Max Römer: Otro 23 de enero sin proyecto de país

domingo, 23 de enero de 2011

Otro 23 de enero sin proyecto de país

Hoy, cuando se celebran 53 años de la caída del gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, es digno mencionar que recordar el 23 de enero de 1958 fue siempre una fecha motivo de orgullo patrio, que daba luces para no volver a caer de manos de déspotas en el poder.
Bajo ese escudo patrio, en los últimos 12 años hemos visto que cada parte del pueblo venezolano encarna una visión semánticamente distinta de lo que significa la libertad. Para unos, es reflejo de lo que sus partidos hicieron en su tiempo, forzar la salida del dictador y darle al pueblo lo que merecía, una constitución moderna y como consecuencia las bases de una reforma institucional, con congreso bicameral y hasta leyes de reforma agraria. Para otros, es muestra de un marco de gobiernos oprobiosos que dejaron al país en la más cruenta bancarrota moral.
Lo  más grave del asunto, es que las luces que dio el pueblo y sus políticos en aquella alborada del año 1958 se desdibujaron en el ánimo y se han convertido en motivo de más división y más sentencias de un lado y de otro.
Veo con orgullo como mis antiguos estudiantes encabezan movimientos para destacar en el mundo entero la fecha con una nueva interpretación de exigir que se respeten las libertades, sobre de todo de información, prensa y opinión. Son un grupo de jóvenes que quiere, pretende y lucha por tener un proyecto de país desde que RCTV fue sacada del aire y que, tras casi 8 años de lucha política y social, siguen con sus ideales de darle oportunidades a la Venezuela que ya, hecha pedazos, buscan pegar los trozos, levantar y construir bases democráticas para el sustento social, político y sobre todo moral.
Pero no me queda más que lamentar que después de más de 50 años no seamos capaces de ver en las lecciones de la historia reciente que la contemporaneidad si bien es distinta, no el precisamente un espacio de libertades.
¿Cómo es posible que el país que se dice con mayores reservas de petróleo del planeta sea capaz de mantenerse al margen de la concordia y la conciliación? ¿Cómo es posible que ante un discurso presidencial de memoria y cuenta de 2010 se promueva la distancia al marcar diferencias? Solo es posible porque mandatarios, políticos y pueblo olvidaron que el tricolor nacional nos arropa, aunque se haya hecho una cobija de 8 estrellas para unos y se mantenga de 7 para otros.
La distancia del tiempo deja ver que no se trata de esperar, que el país no da más de si porque no se quiere que dé y, que la vida se nos vaya buscando razones para dividir, sentirse víctima o ser victimario.
Este país, otrora paladín de la libertad y la democracia de América Latina, no es sino el reflejo de una caricatura encarnada por un presidente que en su discurso anual a la asamblea nacional, destacó en su currículum vitae que había estado en televisión cuando era niño con Popy el payaso.

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