El blog de Max Römer: 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011

De personajes ilustres

Si algo tiene la historia es que está llena de personajes. Ilustres unos, denostados otros. A los primeros se les rinde homenaje, de les celebran sus logros, se recuerdan con orgullo sus hazañas. De los segundos, se conmemoran los oprobios, las amenazas y las sentencias que en su día ejecutaron.
Si revisamos una efemérides, el 17 de diciembre de 1830 fallecía en Colombia el venezolano decimonónico más mencionado en los últimos tiempos, Simón Bolívar. Y, no es que no merezca reconocimiento este prohombre de la historia, sino que de tanto reconocerlo el presidente Chávez lo ha convertido en una especie de caricatura. Bolívar en boca del comandante es un dibujo ridiculizado, grandilocuente y exagerado, sino un hombre, un semidios que reina en el cielo particular del teniente coronel. Un firmamento al cual él quiere pertenecer y, si lo deja la historia, emular.
En este aniversario de la muerte de El Libertador, ha devuelto el cadáver a un catafalco especialmente construido, le ha rendido honores y, para rematar, afirmó frente a la osamenta “40 años después siento mi alma liberada, porque sabemos sin duda que estás aquí, padre, eres tú” para luego agregar “resucitó, salió de su sarcófago para hacerse pueblo”. Una cursilería propia de su simpleza intelectual, una manera de hacer creer al pueblo que él, Chávez, ungido de la verdad bolivariana, libertará a los pueblos del poder del enemigo, el capitalismo.
La historia de Chávez no está cerca del fin. Le queda mucho recorrido en este proceso de darse su puesto en la historia, porque él como muchos otros, es del segundo tipo de personajes del libro. De esos que se van a conmemorar momentos que darán lecciones a futuro, del no deber ser, del no hacer, del no repetir. Me imagino a una madre aleccionando a su hijo “¡No sea como Chávez! ¡Mire que ese hombre es malo! ¡Una mala junta!”.
Los personajes ilustres de este tiempo escribirán la historia que Chávez ha negado. Harán las versiones de él que están en el reverso de las páginas que él mismo dicta se escriban para que sean los niños los que lean las aventuras de Hugo Rafael, esas que más que decir de las afrentas a la democracia, hablan de las bondades de un dictador que fue capaz de sobreponer su poder sobre el de la Asamblea Nacional para dictar más leyes que las que hicieran los parlamentarios.
Si los héroes de la independencia latinoamericana levantaran sus cabezas, los mandatarios de hoy escudados en ser abanderados de la voluntad del pueblo, verían como son enjuiciados por esos seres que, arriesgando todo, fueron capaces de ver las oportunidades que la coyuntura española de inicios del siglo XIX les dio para liberarse de la corona. Otra hubiese sido la historia sin Napoleón Bonaparte pasando fronteras a derecha e izquierda con sus huestes.
La historia, dependiendo de la frontera que se lea, tiene héroes o cobardes. Cuando las dos fronteras son capaces de reconocer al héroe, entonces lo es. Cuando no es así, estamos frente a personajes que son pendencieros, pusilánimes, oportunistas, dictadores, cobardes, tiranos. Solo la historia y la justicia serán capaces de darle a Chávez el justo espacio que merece. Ya veremos cuanto oropel lo va a decorar en el futuro y si su sarcófago estará bordado de estrellas de oro como él le mandó a hacer a los restos de Bolívar.

domingo, 11 de diciembre de 2011

No hay paz con la miseria


Al presidente Chávez le encanta ser el centro de la atención. No en balde, para demostrar su mejoría de salud, se organizó una fiestecita con todos sus colegas latinoamericanos para eso, para que le digan que está estupendo. Una fiestecita de lo más interesante, sobre todo bajo la óptica de quienes sabemos que los dirigentes de América Latina van a ver a Chávez con las manos extendidas. Una “party” que movilizó decoraciones especiales, maquillajes a Caracas, en fin, pura fachada.
De lo que no se ocupó el comandante fue de darle un poco de paz a la miseria. Esa miseria que bordea el Palacio de Miraflores, que recibe a los mandatarios en las márgenes de las autopistas. Esa misma miseria que está en la soledad de los anaqueles de los supermercados, o en el llanto sordo de las madres en las puertas de la morgue de Bello Monte.
Para Chávez su invento de la fiesta de la Celac, no tiene otro propósito que darle voz y voto en la región a Cuba y, para poder hacerlo, excluyó entonces, como lo hace la Organización de Estados Americanos, a Estados Unidos y a Canadá.
Nuevamente no hay paz con la miseria. Porque la miseria de la que se trata es la miseria humana, de lo miserable que es el teniente coronel con los pueblos al ser excluyente. Un ejercicio de quítense que viene el más pintado, el más popular, el que sí puede. Eso sí –es el pensamiento y la acción de Chávez- los que creo que no deben venir a mi fiesta, no entran.
Señor Chávez, si se trata de fortalecer regiones, se debe buscar la inclusión, fortalecer la reflexión sobre las diferencias y obviar los errores del pasado, cosa que como sabemos, le gusta poco a los mandatarios de izquierda, Chávez y Castro. Más bien, sobre la base de destacar sus debilidades y sus complejos de inferioridad es que se unen.
Se reunieron también –a manera de cotillón de fiesta- para destacar que Latinoamérica es diferente y que se ocupa de temas ancestrales, es decir, con la mirada puesta en el pasado precolombino, en costumbres anejas. En esa reunión que marcó el nacimiento de la Celac, es interesante destacar que en las conclusiones no se habló de impulso a la investigación, el desarrollo y la innovación. Se habló de exclusión, de que se considera a Latinoamérica un espacio universal venido a menos por una parte, y orgulloso de un crecimiento económico que mantiene sus índices de pobreza prácticamente incólumes. Se dejó fuera, deliberadamente los logros de la Organización de Estados Americanos, por aquello es parte del tufo a azufre que tanto le molesta al comandante.
Para Chávez y sus secuaces venezolanos es fácil hablar desde la exclusión porque ellos mismos son excluyentes. Les es fácil plantarle cara a la pobreza, porque saben vivir políticamente de ella. Les es fácil  eso de poner un saco de dinero y repartirlo con miras a que se siga diciendo que Chávez es lo mejor del hemisferio. Si a ver vamos, tenemos que a Chávez lo que le queda es Latinoamérica. Sus socios ideológicos han ido cayendo en la primavera árabe o están siendo vigilados por el organismo internacional de energía atómica o, fueron eliminados en comandos ad hoc en contra del narcotráfico.
El presidente colorado tiene que aliarse a victoriosos de la región, como Chile que le den un cariz democrático, un tanto de derecha, que lo saque de esa izquierda trasnochada que es su aparato ideológico. Y así lo hizo. Le dio a Piñera el mando de la Celac pro tempore. Una estrategia de lo más hábil en el marco de las necesarias reivindicaciones de la región, toda vez que las materias prioritarias son la coca y la quinua (grano boliviano).  
Y no es que estemos en contra de que las naciones se alíen. Al contrario, de las alianzas inteligentes surgió el euro, que a pesar de las crisis políticas diversas que empañan a la economía de la región, ha dado un espacio de bienestar a un continente que, de tanto haber peleado entre sí, tienen la paz necesaria para construir. Lo que no sabemos es por qué, teniendo al norte del Caribe a un socio comercial de primer orden, sean los mandatarios latinoamericanos tan miopes de no querer fortalecer lo que existía, exigir la presencia de Cuba, darle espacios a todos en el continente, manifestarse como una zona de investigación, desarrollo e innovación en todos los sectores de la economía, proponer posibilidades de inversión panregional, sino que, para que se destaquen las diferencias, tenga que mazo en mano ser Chávez el que de punto final a la discusión de una región que se sabe dependiente del norte y de la otra orilla del Atlántico.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Déjà vú alimenticio


Ahora resulta que es la oligarquía venezolana la que esconde alimentos. Ahora resulta, otra vez, que los militares irrumpen en los depósitos de víveres para decir que es la oposición la que acapara. ¿Recuerdan los lectores al general Acosta Carlés dando una lección de urbanidad y buenas costumbres? Por si lo olvidaron, les copio este enlace de sus buenas maneras http://www.youtube.com/watch?v=px04jhigE-0
También resulta que todo el aparato del gobierno a través de Mercal, sus marcas creadas ad-hoc y sus criterios de importación desde todo aquel país que les venda cualquier cosa que se pueda comer, son meras especulaciones de los medios de comunicación. Resulta, ministro de la alimentación Osorio que ya está. Que el cuentico nos lo sabemos, que la gente sabe de los contenedores repletos de comida que dejaron podrir en los puertos por la inoperancia del gobierno militar y despótico que gobierna a Venezuela desde el siglo pasado.
Es patético ver cómo con una cámara de TV y un par de periodistas, sean los chavistas tan manipuladores y hacer creer que la crisis alimentaria venezolana se debe a los pocos distribuidores privados que quedan en el mercado de abastecimiento de comestibles. Si no hay leche es porque no se ha fomentado el agro, si no hay legumbres, igual. Lo que falta en Venezuela para dar de comer es voluntad, gónadas para emprender transformaciones en materia agrícola, no shows mediáticos, ni acusaciones a la oligarquía. Observe que, de tanto señalarla, ha quedado minimizada a una especie de sombra a la que hay que acusar de cualquier manera, así como se acusa a los gatos cuando alguna cosa falta en la batea (artesa para lavar).
Lleva tanto tiempo en el poder el comandante colorado que se les olvida la larga lista de estrategias comunicativas que emprendieron un día. Lleva tanto tiempo la desmedida política que la falta de alimentos ya no es noticia, es lo ordinario, es lo que falta en los anaqueles de los mercados desde hace tanto que da igual lo que se ponga en ellos. Total, como me dijo un cubano hace dos décadas, cuando tenemos dentífrico no tenemos con qué ensuciarnos los dientes y cuando tenemos qué comer, no sabemos con qué limpiarnos.
Como ha sido la consigna, hay que hacer que la sociedad venezolana se iguale con la revolución. Se iguale hacia abajo. Que si le quedaba alguna cosa era dignidad y ya, de tanto manoseársela el comandante y sus secuaces no queda ni eso. ¿Cómo se llamaba? ¿Honor? ¿Era esa la divisa de la Guardia Nacional? ¿No era una de las frases del himno nacional venezolano? ¿No decía la virtud y honor?
De tanto bolivarianismo las palabras del comandante ya lucen a Caribe (piraña) disecado, a baba (caimán bebé) con liqui-liqui, a chinchorro (hamaca) con tricolor patrio tan mancillado. Un venezolanismo que es una caricatura, no un orgullo de serlo, sino una especie de sorna permanente, de mofa insulsa, de risita de adolescentes en un patio de recreo.
Si hay una vergüenza planetaria es lo que ha hecho Chávez con Venezuela. Un país que le confió su futuro, que creyó en que lo libertaría de la corrupción, que le sacaría del hambre, de la falta de trabajo, que le devolvería la dignidad y le diferenciaría de aquellos tiempos del “ta’ barato mayamero”, es hoy un país devastado, acabado, con una población diezmada a balazos o, que de tanto horror, huyó fuera de las fronteras y hace vida en otras latitudes.
Si en algo se parece el comandante mandante venezolano y su gobierno es a un sábado por la tarde haciendo zapping. Seguramente nos topamos con las mismas noticias de hace 10 o 12 años. Un déjà vu. Esta vez  alimenticio.

domingo, 20 de noviembre de 2011

¡Llamen al fontanero!


Las reparaciones domésticas tienen sus días. Todos lo sabemos, nos creemos manitas y tenemos un montón de herramientas en los armarios para ese día en que tengamos que arremangarnos y meternos bajo el lavabo. Pero, de tanta chapuza, de tanto maquillaje mal hecho en el hogar, hay que llamar al fontanero.
Y eso está pasando ahora en la política. Italia es un ejemplo de las chapuzas llenas de maquillaje e implantes capilares, atenciones de signorinas ofrecidas por Il Cavaliere que no sólo hicieron mofa de su capacidad de playboy, sino de su propio gobierno que terminó necesitando de un trabajo de fontanería mayor.
Grecia, otro tanto parecido. Portugal no se quedó atrás, y hoy, España a falta de fontaneros, de tecnócratas, elige su futuro político en una crisis que, a decir de la vecina de las monedas de oro Ángela Merkel, es peor que la posterior a la segunda guerra mundial.
La semana que pasó dejó una estela de aullidos de dolor y pánico en todos los mercados del Euro. Desde el país del Roquefort para abajo le pedían de rodillas a los alemanes piedad en materia de apoyos, de subsidios a sus economías. Mientras, enfundada en su espartana chaqueta, la canciller les decía que los recortes en casa eran los que salvarían a la economía. Nada de seguir sacando dinero por el tapón de goma de la hucha para comprar chorizo para las lentejas, mejor que las hagan con lo que quede del hueso.
Y así. Hasta los dibujantes de la prensa, pintan a la de la Prima de Riesgo como una chica gorda que come sin parar, que se mete en los palacios de gobierno y parece que sacan a los inquilinos. Términos que si para los dibujantes son complejos de expresar, quienes tienen a parte de su parentela en casa por la misma crisis, y oyen hablar por la radio de primas italianas, griegas, españolas, francesas, están que se compran un cerrojo más grande y se encierran bajo siete llaves hasta que las primas esas se ahoguen de tanto comer.
Pues ha llegado el tiempo de que el fontanero nos explique, factura en mano, que no le demos muy fuerte al grifo -porque se rompen-, que no arrojemos alimentos por el caño del lavaplatos –porque se tapan-, en fin, consejos que nos damos en casa a diario y que, hasta que viene la cuenta del fontanero, no emprendemos con la disciplina que nos toca.
Ha llegado ese momento en que apretarse el cinturón es una tarea colectiva, porque de todos ha sido el esfuerzo de crear la zona euro. Ha llegado la hora de que nos pongamos serios y exijamos apoyos técnicos para salir de la crisis. Apoyos económicos de las grandes empresas trasnacionales para inyectar confianza en los mercados, mirar hacia oriente donde las economías lucen más prósperas aunque tengan salarios de cuenco de arroz.
El próximo partido mayoritario de España no va a necesitar suerte, va a necesitar energía, aguante y empuje, capacidad de explicación, buena comunicación para mostrar la factura y, poder decirle a los españoles que sí, que la prima de riesgo es alta, que debemos adelgazarla, pero que, con el sacrificio de todos, se saldrá adelante.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Apuntes de cuaderno


Esta entrada coincide con el cuarto aniversario del blog. 
Agradecemos su compañía y lectura, así como el ánimo que nos insuflan 
cada vez que colgamos un artículo en este espacio.
Max Römer

Vender el sofá, ha sido la estrategia encontrada en la eurozona para solventar la crisis de la moneda europea. Irlanda, Portugal, Grecia e Italia han salido de sus jefes de gobierno para dar pie a las medidas políticas necesarias para sanear las economías. El mecanismo español ha sido el menos drástico, pero con salida presidencial también.
Lo interesante es el futuro inmediato que, sin la adecuada comunicación política, será imposible dar a entender a los miles de funcionarios públicos que los recortes que vienen y, se deberán mantener, son el sacrificio que corresponde al anterior estilo de vida lleno de dispendio.
Boicot a Telecinco por manipular la información en el caso de Marta del Castillo ha sido la estrategia que tanto anunciantes como público ha encontrado para dar a entender al medio de comunicación que con el derecho a la información no debe tergiversarse. La Noria, con su otrora empaque de seriedad periodística deterioró su imagen, sus arcas y lo que es peor, su credibilidad por algunos segundos de gloria.
De libertad de información hay una demanda por parte de Radio Nacional de España a la Liga de Fútbol Español por no dejar que las radioemisoras transmitan los juegos directamente en los campos deportivos. Si hay una tradición es narrar el futbol por radio, un ejercicio de descripción periodística que es seguido por fanáticos que, buscando en las voces de sus narradores, pretenden imaginar  glorias y desventuras de las oncenas.  
El debate de Rajoy y Rubalcaba ha dado un tono interesante a la campaña de las elecciones generales españolas. En el debate, a ratos de aparente triunfo de Rajoy, en otros de Rubalcaba, ha dado un tono reflexivo a quienes buscando en los planes de gobierno han visto que de retórica pareciera que están llenos y que bajo el camuflaje de las palabras bien sonantes se esconden medidas de dura austeridad, recortes en los distintos asuntos que son propios del estado. Estas llamadas de atención, a nuestro juicio, son debidas a la forma subrayada que Rubalcaba dio al debate… aunque por lo que las encuestas dicen, las decisiones para bien o para mal, estarán en manos en breve del Partido Popular y Mariano Rajoy.
De otras campañas destaca la Operación SWAT encargada por Chávez para rescatar al beisbolista secuestrado Wilson Ramos. La opinión pública volcó sus twitts a solicitar el rescate y, como si de una acción enfundada en lycra se tratara, el comandante logró liberar al deportista en tan solo 48 horas. Ojalá que a los hijos del pueblo, esos que no son topic trend también los liberaran del yugo opresor de la delincuencia organizada y desatada desde que el comandante está en el poder.
El deporte no es solo para superdotados. Maickel Melamed, da demostrado que el deporte es para quienes tienen empeño y afán de superación. No es político, sino activista por los derechos humanos y eso, es digno de ser felicitado y emulado.




domingo, 6 de noviembre de 2011

La ecuación del pensamiento único


Las acciones estratégicas del comandante colorado siguen sin dejar de sorprender. Ya en 2001 el pueblo protestó, y bastante, contra la intervención del gobierno en la educación. Bastaron 10 años para que el texto único escolar se convirtiera en una realidad que lleva al pensamiento único.
La reciente decisión de hacer que los estudiantes de los colegios en Venezuela lean solamente los libros editados por el gobierno del presidente Chávez, es la vía más expedita para que el disenso deje de existir en las aulas. Se acabaron los debates, las manos alzadas para decirle a los compañeros de clase lo que también leí en el otro libro, las posibilidades de ver otros ejercicios y formas de ver. Se acabaron los esfuerzos de profesores por escribir textos escolares y, las editoriales que vayan a la quiebra, total, al comandante lo que le interesa es que la gente le siga a pesar del hambre y el desempleo. Vea que los niños limpios y en uniforme se ven muy bonitos al lado del comandante en las fotos y si los libros son iguales, mejor, que así la foto queda más linda.
Los autócratas necesitan del pensamiento único. Es la forma de manejar los hilos del poder hacia el pueblo. Si el dictador dice algo, que los demás lo copien con letra clara y bonita, lo repitan como loritos amaestrados, porque… ¡Ay de aquel que no lo haga así! ¡Mire que se convierte en el tuerto del país de los ciegos! Y el único ojo que puede quedar en un país así es el del que manda más.
En los derechos humanos la libertad de pensamiento está unida a la de expresión, a la de información, a la de prensa, a la de opinión, así que en el pensamiento retorcido y sin hilvanar del presidente rojo sale esta ecuación: libro único + contenidos aprobados desde mi despacho + discursos por televisión y radio = patria libre para seguir cometiendo fechorías.
Esa ecuación de poder al mejor estilo de Mao funciona, señor Chávez, un ratico, ese que usted sabe le queda en la silla, porque en cuanto espabile alguno que venga con su baúl con un par de libros diferentes, estos circularán de mano en mano envueltos en papel de estraza –porque de periódico pronto no dejará usted que se haga, so pena de convertirse en quien lo porte en traidor a la patria-  llevarán la cultura al pueblo, dejarán la vista clara, pondrán en perspectiva al mundo, darán luces a quienes se quieran ilustrar.
Déjese de democracias de cuaderno y aplique las promesas televisuales que ha hecho. Déjese de señalar con el dedo y ponga a trabajar a las empresas que ha expropiado. Déjese de cerrar medios de comunicación y permita el flujo de información. Déjese de tapar el sol con un dedo y combata la inseguridad.
¡Claro! Ya recordamos por qué es que no lo hace. Porque necesita a un pueblo ignorante y sumiso, que se conforme con un cuenco de comida al día, que no trabaje por lo suyo sino que le deba la vida, que le deba el caminar y la respiración. Que por una escudilla de arroz vista su camiseta rojita, vocee en las calles su nombre, lo enaltezca en el poder y le permita lucir esa mirada única en ese país de ciegos que está creando desde 1999 cuando en aquel febrero fatídico juró acabar con lo que había y darle vida a un proyecto revolucionario que no ha sido más que hambre, desempleo y permisividad a todo aquel que le sea leal.

domingo, 30 de octubre de 2011

La voz de la conciencia

A Marta Colomina
La voz de Marta Colomina, así como su imagen, ha acompañado a las luchas de los venezolanos sobre todo desde que emergió la figura del golpista teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Como abanderada de la libertad de expresión, información, prensa y opinión fue destacando día a día los desmanes del gobierno, las limitaciones a la libertad –ella misma fue víctima de un atentado- y, por ser consecuente, moralmente autorizada a ejercer el periodismo como lo ha hecho y seguirá haciendo, merece el respeto, la admiración y el cariño de los venezolanos.
Si hay algo que es importante destacar desde los tiempos de Milton y su Areopagítica, es que las libertades bien ejercidas molestan a más de uno y, al hacerlo, generan censuras políticas o de esas que más nos incomodan a los periodistas, que son las autocensuras de los propios medios de comunicación.
Hoy, cuando por un lado las naciones respiran un poco desahogadas por tener un dictador menos, los ciudadanos debemos reconocer que sin los trinos de quienes alertan de los desmanes de los políticos y los partidos, la vida sería un espacio lleno de silencios, de desinformación y lo que es peor, de persecuciones sin cuartel.
La conciencia de los pueblos está en la prensa, en la libertad para ejercer el periodismo, la comunicación, vamos, desde todos los flancos que se quiera proceder, es el alma limpia de los pueblos que, como son los estados de la materia, fluye como sea y por las vías que sean para desconocer todo lo que no sea democrático o esté apegado a la libertad.
A Marta Colomina, mi colega de aulas, la amiga de tantos, la han retirado de los micrófonos de Unión Radio, del espacio que conquistó por el manejo de la información que emitía y, como se suele decir en este tipo de decisiones, la política del medio ha decidido adoptar esta postura. Estas medidas, permítaseme la disensión, lo que dejan es espacio para las victorias a las políticas gubernamentales, al chavismo y sus fechorías.
Venezuela cada vez con menos concesiones radiofónicas y televisuales en manos de particulares, con las amenazas económicas a Globovisión, con la prensa en general pisoteada como la tiene el comandante que viste ahora de colorado lavado con “La Llaves” por la chaqueta del color del jabón que se pone, tendrá que remontar muchas cuestas para que los derechos puedan ser ejercidos con toda la amplitud de lo que plantea la declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano, documento que es considerado ley nacional en la constitución de Chávez y que, orgullosamente se firmó en los albores de las Naciones Unidas y que ha sido el mismo Chávez el que se ha ocupado de mancillar, vilipendiar e insultar en el seno de su asamblea general.
La tarea de los comunicadores es esa, ejercer los derechos de todos los ciudadanos a estar informados, a que la comunicación fluya limpia por todos los estratos sociales, a mantener el norte libertario, a defender las muchas luchas que se han alcanzado gracias a que somos, los seres humanos, capaces de pensar y de materializar esos pensamientos.
Ni las dictaduras más férreas han podido acabar con la libertad de informarse porque hay periodistas firmes y convencidos de su rol ciudadano, son esa voz de la conciencia que, como Marta Colomina, son molestas porque van con las verdades que encuentran hasta su micrófono. Así pues que ¡aúpa profesora Colomina!        

domingo, 23 de octubre de 2011

Murió sin juicio, como una rata

Gadafi murió como obró. El planeta, si bien no se alegró de su muerte porque preferían verlo enjuiciado por tantos crímenes diversos, respira más tranquilo porque tiene un dictador menos.
La prensa ha destacado las excentricidades de este hombre poderoso, el “Lady Gaga” de los uniformes, el hombre de la mirada perspicaz tras las gafas de sol. Los medios de comunicación se han volcado a mostrarnos el final de la rata, en ese reality  show que son las redes sociales y la inmediatez de los móviles como captores de todo lo que ocurre.
Los ciudadanos nos hacemos preguntas. Son preguntas de no tener la seguridad de la respuesta. ¿A ti que te parece lo de Gadafi? Y así vamos, preguntando y respondiendo. Siendo prudentes porque sabemos que la justicia era lo que operaba, pero sintiendo un especial alivio por los libios que encontraron, con la ayuda de la OTAN, liberarse del dictador.
Ahora, si algo destaca en las noticias sobre este tema, es contemplar la posición de la presidencia venezolana y su cancillería. Se lamentan por el enjuiciamiento de Gadafi a manos del pueblo libio. ¿Por qué esas lamentaciones? ¿Qué les hace adoptar una posición tan distante de las de los demás países? Sencillamente porque la estrategia del comandante venezolano ha sido la misma de Gadafi, enfrentar a su pueblo, haber creado a una sociedad dividida en la que los odios y masacres, expropiaciones y vejaciones son parte del paisaje.
Chávez demostró, como lo hicieron muchos otros líderes, admiración por Gadafi. La de Chávez no fue por acuerdos en los precios del petróleo, ni por intereses muy particulares en Libia. La admiración y adulación de Chávez hacia Gadafi fue sincera, plena de querer ser amigo del extinto líder libio. Le condujo en un automóvil, le regaló una réplica de la espada de Bolívar, lo abrazó y, si hubiese sido beisbolista, lo hubiera llevado a un estadio a jugar con Fidel. Ahora, considera que la muerte del dictador de manos del pueblo es el resultado de occidente, de las apetencias por el petróleo y el control del poder político de ese pueblo.
Y uno se pregunta si será que hay razón en las palabras del gobierno venezolano al lamentar la muerte de Gadafi, si como dice Blanca Eekhout, del Partido Socialista Unido de Venezuela, se convierte en un mártir de la lucha del pueblo libio. ¿No será que el martirizado era el pueblo libio y era lo que históricamente le correspondía a uno de sus nacionales sacarlo del albañal en el que se escondía y a otros propinarle las heridas hasta que, viéndose cerca del final, pidiera clemencia? Sí, en su último minuto pidió clemencia, esa que tanto desconoció para sus adversarios y, que de generar temor, se mantuvo en el poder por tanto tiempo.
La primavera árabe ha dejado esta semana una nueva flor. Un poco pisoteada y de dilatado crecimiento, pero flor al fin. Ha sido el pueblo el que ha despertado, el que amenazado por manifestarse, fue perseguido como rata, asesinó a su coronel como rata, cometió magnicidio y haciéndolo, libertó a su pueblo, lavó las deudas con la sangre del dictador y se prepara para un nuevo tiempo, que esperamos sea de paz.

domingo, 16 de octubre de 2011

Por los vecinos de esa calle

A la MUD y el comando tricolor, con admiración y orgullo
En tiempos electorales las encuestadoras, los candidatos, los periodistas y electores nos volcamos a interpretar la realidad basándonos en la estadística. Si las cifras favorecen a quien no queremos, decimos que la encuesta está amañada. Si al contrario, muestran la cara a nuestro favor, salimos airosos a dar declaraciones triunfales. El caso es que si la estadística nos muestra cifras que nos permiten dar un punto de vista, bien valen. Si no es así, la estadística miente.
En estos tiempos de convulsión política, en que se mezclan intenciones con intensidades, en que se funde ciudadanía con indignación, lo más importante es la movilización que se alcance en las urnas electorales. Unos apuestan por la movilización internacional, argumentando que hay un millón de venezolanos que viven en 140 países y que podrían dar su voto por la oposición. Otros, que si Chávez compra el voto -como ha hecho siempre- vuelve a ganar. Los más, que si falta mucho, que hay demasiados en el bando de la oposición, que “a lo mejor se muere Chávez”, que si ya veremos. Hay candidatos que sabiéndose perdedores, ya se han retirado porque las encuestas los ponen tan abajo, que ni con una catapulta subirían en los gráficos.    
Lo complejo es lograr la movilización de los que viven dentro, de los que viven fuera. Los de dentro, obstinados de tanta habladera de tanta promesa, de tanta podredumbre, se movilizarán si se logra la unidad tan cacareada. Los de fuera, de tanto hastío que vivieron, salieron y buscan mimetizarse a como dé lugar con sus nuevas realidades, que aunque lean por internet la prensa venezolana, poco trajín diario llevan de la tropicalidad que envuelve a sus connacionales.
¿Cómo movilizar? ¿Para qué movilizar? ¿A quién movilizar? La respuesta es sencilla, pero requiere de un esfuerzo importante por darle credibilidad. Unas preguntas son capaces de darle pie a una persona para inscribirse a votar desde el extranjero. Preguntas como ¿recuerda a su escuela? ¿A su maestra? ¿A sus compañeros de pupitre? ¿Piensa en ellos a menudo? ¿Conserva alguna foto de esos años? Pues vote. Vote por ellos. Vote por los vecinos de la calle esa, alumbrada por un farol, en la que besó por primera vez.
Ahora, si está dentro de Venezuela, padeció una interminable cola para comprar alguno de los alimentos que escasean, o clamó por presencia policial, las preguntas adoptan otro cariz. Va directo a la conciencia colectiva, a la furia contenida, a la indignación que se procura lavar todos los días cuando hay agua, o esa otra “calentera” que le da cuando por fin ha podido llenar la nevera y no hay electricidad para mantener la comida en buen estado. El voto suyo no irá ni de casualidad al comandante, la papeleta irá directo a “que venga otro que me alimente la vida un rato y me dé esperanzas de cambio”.
Las encuestas son la verdad del retrato de un momento y un espacio. No determinan los votos, pueden condicionarlos, pero no son los votos. Hay tiempo. Un año para hacer, proponer y remontar. Hay mucha gente dispuesta, que ha marchado, que se ha movilizado por el país en estos 13 años de tinturas rojas, no sólo en las camisas, sino sobre las aceras. Hay gente que ondeó banderas de 7 estrellas y que considera que esa sigue siendo su bandera. Otras que, resignadas, ondean la de 8 buscando nuevas posibilidades, tratando de que en su Navidad puedan enchufar las luces del árbol sin que el gobierno les corte la luz por excederse en el consumo. Así pues que a movilizarnos, a inscribirnos, a proponer desde la democracia, desde lo cívico, desde el sentir ciudadano esa indignación que es capaz de hacernos votar para botarlo de Miraflores.

domingo, 9 de octubre de 2011

¿O NU te enteraste?

Da vergüenza. Dan vergüenza las declaraciones arbitrarias, maniqueas y manipuladoras del canciller Nicolás Maduro, del contralor general de la república Carlos Escarrá, relativas al respeto de los derechos humanos en Venezuela.
Venezuela quedó aplazada, raspada, suspensa. Nada de glorias al chavismo como dicen a la prensa venezolana el par de fariseos que acaban de empezar la campaña de su jefe. Los países de la OTAN en esta reunión convocada por la ONU, con toda razón, le reclaman a Venezuela algunas inconsistencias. Aspectos que, según el canciller,  no pueden ser reclamados porque no están dentro de los criterios soberanos plasmados en la constitución… olvidando deliberadamente quela propia “bicha” (así denomina Chávez a la Constitución que encargó escribir a su medida) reconoce como fundamentales los tratados y convenios internacionales.
Escarrá, como abogado constitucionalista que es, sabe perfectamente que se están violando los derechos humanos en muchos sentidos y, para darle lustre a alguna condición favorable, dice que en Venezuela no hay esclavitud infantil. ¡Claro que no la hay! No podría haberla porque la esclavitud se abolió en el siglo XIX y, además, porque si de algo el gobierno chavista no puede hablar, ni siquiera tener nombre, es del buen trato que ha recibido la infancia abandonada. Chávez prometió que no habría más niños indigentes en y, que si eso seguía ocurriendo, se quitaría el nombre.  ¿Qué mayor esclavitud que no tener la libertad de informarse para educarse? ¿Qué mayor esclavitud que estar condenado al oscurantismo de la ignorancia? ¡Basta de paparruchas!
Si en materia de violencia, Venezuela queda en cuarto lugar del continente americano, alcanza  leer la cantidad de muertes por armas de fuego y las medidas de risa que proponen los secuaces del chavismo, la última, marcar con colores las balas para saber quién fue el que disparó. Si se trata de libertad de expresión, cuente cuantos medios de comunicación pasaron de manos privadas a ser regentadas por el teniente coronel (285 radioemisoras en 2009); si es en derecho a la salud, pasee por los hospitales y pregúntele a los médicos cómo les trata; si es en educación, revise con cuidado los índices de culminación de la escolaridad…
La OTAN tiene razón, señores Maduro y Escarrá. Nada de estarle maquillando la información  supuestamente tendenciosa y malintencionada a los venezolanos que ya están afilando el lápiz para votar en un año. Las condiciones de injusticia social son tan extremas que no hay propaganda política que las tape.
¿Por qué no asumen el fracaso de la revolución y se rinden? ¿Saben por qué? Porque de hacerlo irían al tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad, por defraudar a las madres que les confiaron sus votos, por no dar oportunidades a la gente para que se desenvolviera en paz, por haber sembrado el odio entre hermanos, por alzar la mano contra los padres.
El examen que presentó el chavismo en la Organización de las Naciones Unidas demostró que no se estudió con conciencia internacional las repercusiones de una política hecha a la medida de los mandantes, sino que se creó una triste caricatura democrática, un parapeto de irrespetos y de vejaciones que están tatuadas en la piel de Venezuela y que, afortunadamente, quedó desnuda, una vez más, ante el mundo en este mes de octubre de 2011. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Cuando de golpes contra el pueblo se trata…

En la Constitución Boliviana, la que encabezó Evo Morales en su afán constituyente, la que rige a Bolivia desde febrero de 2009, se puede leer que en ese país andino se respetan y reconocen las lenguas originarias que sobre esas tierras habitan. Dice textualmente en su artículo 5 “Son idiomas oficiales del Estado el Español y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro,canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movina, pacawara, puquinaquechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco”, y los ponen en orden alfabético para evitar preferencias, distinciones especiales y hacer ver que Evo y su gobierno son una representación del pueblo indígena, una reivindicación necesaria, una especie de venganza por tanto gobierno anterior de hombres con corbata.
Las cosas como que no pueden ser tan locales en el mundo de la globalización. Los acuerdos internacionales exigen vías de transporte, alteraciones del espacio originario, propuestas diversas que implican riesgos e impopularidades que, Morales no tomó en cuenta al firmar con Brasil una carretera que uniría a ambas naciones justo en medio de la selva amazónica.
Los  indígenas, habitantes de esas tierras en las que los ríos, el sol, los árboles y animales son los gobernantes, se le alzaron en protesta al aymara (etnia a la que pertenece Morales) en lo que consideran justo, en esa posición que tienen los indígenas de proteger los espacios que naturalmente han habitado y que saben son irrecuperables si un Caterpilar rompe el delicado equilibrio ecológico.
Los indígenas protestan. Se quejan por no considerarse sus posiciones y respeto a la naturaleza. Y, como desde el Palacio Quemado en La Paz, las cosas se deben hacer a como dé lugar, a Evo no se le ocurrió otra cosa que levantarle la mano a su pueblo. Violentamente reprimió el pasado domingo con sus fuerzas policiales a ese pueblo que le dio el poder. Hoy Morales está viendo que lo local no es compatible con lo global.
Los gobiernos andinos, en especial los amparados por el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, consideran que, por la popularidad alcanzada en las urnas, pueden hacer y deshacer al antojo de su dedo mandador, usando sus caras de cartel en televisión cuando les place, sin darse cuenta que la política debe asumirse relativa a la cultura de los pueblos (local) con la mirada en lo internacional (global) para alcanzar esa glocalidad de la que se habla desde hace un par de décadas.
La ignorancia se come al poder cuando es incapaz de hacer ver beneficios, y prefiere las porras sobre los cuerpos de hermanos, al diálogo y la conciliación para emprender las reformas políticas, sociales, estructurales, educativas, sanitarias que puedan dar beneficios a todos.
Caro le va a costar a Morales esta ignominia, porque si algo tienen los indígenas es lealtad y cuando se saben alterados en sus compromisos y pactos, no perdonan en generaciones y juran venganza. Cuando de golpes contra el pueblo se trata, los golpes van luego contra quien los propina. 

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Hay libertad?

Esta semana antes de la entrada del otoño, la libertad de prensa, opinión, información y comunicación ha tenido dos importantes zarpazos. En un caso, una herida mortal, en el otro, un punto de sutura.
En Ecuador, a la usanza chavista, “la corte de apelaciones ratificó la sentencia contra el exjefe de opinión del diario “El Universo” por una demanda de injurias presentada por el presidente Correa” (Agencia EFE), acción que levantó muchas voces de protesta desde el mundo periodístico.
En España, el consejo de informativos de Radio Televisión Española, adoptó una medida que ocasionó que la opinión pública ibérica se enfocara en denunciar los intentos de limitaciones a la libertad de expresión, y en especial de información, lo que hizo que el consejo reculara y hasta dimitiera el representante de Comisiones Obreras.
En otras latitudes, lo de siempre. Cuba, Venezuela, Irán, China son ejemplos diarios de estos cercenamientos. Pero, aquí viene el acento, ya no se trata de gobiernos de derechas o de izquierdas, sino de usar a la información o las decisiones institucionales para tapar las crisis diversas, internas, externas, económicas con esos criterios simplones de querer usar un dedo para excluir al Sol del firmamento.
La pregunta de rigor, desde la ciudadanía, desde el periodismo, desde el derecho y la justicia es si realmente existe la libertad. Es una pregunta que cae en el terreno de lo retórico cuando está en manos de quienes sabiéndose poderosos, esgrimen conclusiones para todos desde la singularidad de su cargo. Se consideran abanderados de la verdad, de su verdad y no se dan cuenta de que tienen una influencia enorme, sin contar que por todas partes surgen Robin Hoods que defienden los intereses de quienes son sus verdaderos empleadores: los ciudadanos.
Uno de estos paladines de la justicia fue Juan Ramón Lucas cuando en su programa “En días como hoy” que se emite por Radio Nacional de España, entregó al consejo de informativos de RTVE, una muestra de la decisión arbitraria que habían tomado. Colocó el jingle musical de los noticiarios franquistas, el NO-DO. Lucas sintió que le estaban latiendo en la cueva y sacó su artillería de creatividad. Fue suficiente. La prensa, los twitts se hicieron eco de los desmanes de los funcionarios y, aparentemente, fin de la historia, al menos por el momento.
En Ecuador, se vivirán tiempos complejos en materia de libertad. Sobre todo, porque cuando son los tribunales superiores los que emiten fallos en contra del derecho, es la autocensura la que opera como escudo protector, o el cuerpo mismo cuando es penetrado por una bala silenciadora.
En las diferentes latitudes los periodistas y los medios de información son cómodos para llegar al poder, mas sobran cuando se convierten en esa voz de la conciencia colectiva que puede sacar del poder a los que están sentados en las sillas de terciopelo. Así pues que, periodistas y ciudadanos son los garantes de las libertades de prensa, información, comunicación, pensamiento y opinión, porque si la tarea se la damos a los medios o a las instituciones, quien sabe si se podrá hacer la pregunta ¿hay libertad? Pues, a ratos. Solo a ratos en algunas calles. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Pelea de gallos

En la contienda electoral por la silla presidencial venezolana, muchos gallos finos se diputan el campeonato para ir en contra del gallo mayor, el de la cresta colorada. El ruedo está armado, los gritos por recoger apuestas por los distintos gallos se oyen a lo lejos, las apuestas en  la banca.
Los gallos expanden sus pechugas, muestran su plumaje, se adornan las patas con espuelas de plata, se rapan las plumas que los hacen vulnerables, les enfrían los calores con aguardiente. Unos, que si tienen la experiencia de las canas y las huelgas de hambre; otros, que estuvieron presos y han batallado siempre dentro del corral del gallo colorado; los mas, sacados del gallinero, acaban de entrar al círculo de la disputa y se creen vencedores.
Pero, y esto lo sabe el gallo mayor, el colorado, los gallineros tienen un solo gallo. No hay espacio para otro, así que las luchas que vienen son para que de todos los gallos surja uno, el que se pueda picar con fuerza el ojo al gallo mayor, el que no le tenga miedo a las espoladas y picotazos, el que sepa combatir desde abajo y dar el golpe de gracia por debajo de la nuca, ese que dejarán sin aliento al gallo perdedor.
En la mesa de las apuestas el gallo colorado paga 60 a 1, mientras que de los demás gallos, el que tiene el mayor favor del pueblo paga 20 a 1. La cosa está en demostrar que la habilidad y la juventud juegan a favor del gallo fino que paga poco, que en el ruedo de una buena pelea, que sepa combatir con las garras, que una vez hecha la faena se monte sobre el cadáver de su contrincante y que el quiquiriquí se oiga en todas las comarcas.
La tarea luego es titánica. Limpiar ese gallinero de tanta desidia, de tanto estercolero, de las corruptelas, va a requerir que el gallo ganador sume a los otros gallos, los que hicieron las muchas peleas por la clasificación, se metan en redil, sean buenos en su gestión de producir para la granja y se dejen de agitar alas y cantarle al sol tratando de destacar. Les toca a los gallos que pierdan en esta justa, hacer la coral de los gallos, una coral con gallinas, pollos y otras aves de corral… porque la gallina de los huevos de oro, la pobre de tanto poner, la mataron los del gallo colorado y, lo que queda, son unas pocas yemas desparramadas por la tierra.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ninguna

En las encuestas de opinión hay una casilla que es una especie de salida comodín para cuando uno no se quiere comprometer, esa es no sabe-no contesta-ninguna de las anteriores. Hace algún tiempo, el comediante venezolano Emilio Lovera destacó esas respuestas con el candidato “Ninguno”, líder en las encuestas, ganador indiscutible del clamor popular. Una caricatura muy bien hecha de esas tristezas que se viven desde hace mucho en Venezuela.
Hoy, cuando debiesen sobrar voluntades de sufragio electoral por algún candidato de la oposición que luzca la banda presidencial, la respuesta que se ha encontrado la encuestadora Hinterlaces es esa, ninguna…  ¿Pero ninguna qué? A decir de Oscar Schemel, presidente de la empresa de estudios de opinión, ““Cuando les preguntamos a la gente si nos podían decir alguna idea que los haya cautivado, persuadido o movilizado de algún candidato de la oposición” la respuesta fue ninguna[1]”.
Y es que hay muchos temas dentro de la mesa de la unidad, de la oposición y del propio chavismo. Las elecciones primarias para definir a un candidato de la unidad deben acelerarse para que la acción de campaña contra Chávez pueda enfocarse en propuestas de pacificación nacional, seguridad policial, seguridad social, educación, productividad, empleo y el largo etcétera de temas que el chavismo ha dejado de hacer con la firmeza que debiera convirtiendo sus acciones en operativos de seguridad, batidas de limpieza sin continuidad, todo sin el esfuerzo sostenido que implica construir.
La campaña que se vislumbra pasa por movilizar al voto, ese que ha dejado de ser orgullo para convertirse en un proceso de toma y daca, te-doy-mi voto-y-me-dejas-trabajar o no-te-doy-mi –voto-y-me-apuntas-en-una-lista-para-que-me-persigas. Pasa también por proponer realidades y no fantasías tropicales de felicidad, sol y mar, sino de trabajo, esfuerzo, reconciliación, movilización de inversiones, pago de deuda pública, saneamiento de las arcas del Estado, recolocación de las reservas de oro en las cajas fuertes los Estados Unidos y Europa, juzgar a quienes se hayan enriquecido ilícitamente, todo esto mostrando hechos, despertares que hagan que se caigan los velos que Chávez y el chavismo ha colgado delante de los ojos de tantos trasnochos tratando de bajar una fiebre porque ni el médico cubano está cerca.  
La oposición la tiene dura. Esa cuesta es muy larga, sobre todo si no se empieza pronto, porque con casi un 60% de popularidad de Chávez según esta encuesta de Hinterlaces, el manipulador mayor hará malabares para mantenerse, por materializarse en el semi-dios que es para muchos y, si sabe seguir capitalizando este favor popular gracias a la ausencia de oposición, pues… las cosas serán mucho más duras en Venezuela, porque si ahora hay división, odios e imposibilidades de crecer, imaginemos lo que será el país de Bolívar dentro de 7 años más, la central del terrorismo mundial, la base de operaciones del narcotráfico, el espacio en el que hasta las advocaciones de la virgen María tienen propietarios ideológicos y no sigo para no ahondar en temas que son sensibles y que nos afectan a todos, vivamos o no dentro porque salidas ni comodines habrá. Ninguna.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Venezuela preocupa


Venezuela preocupa. Preocupa porque se cae a pedazos y con ella la moral de los venezolanos. El mes de agosto que terminó hace pocos días dejó un saldo de quinientas sesenta y cinco muertes violentas, es decir, una cada hora y quince minutos. Luego, como una gran solución, el ministro de relaciones interiores y justicia, es decir, el policía mayor, anuncia que el gobierno chavista destruyó más de cincuenta y un mil armas.
Por otro lado, se inicia el censo de población para ver qué podría hacer el gobierno con tanta gente que está por ahí, pululando, y como quien no quiere la cosa, se dice que Chávez tiene dos millones de seguidores en twitter. Preocupa porque además de esas cifras, se suman las medidas de las curvaturas de las mises.
Venezuela preocupa porque mientras todo eso pasa, la oposición no sabe todavía qué será del destino de sus inhabilitados políticos porque ha tenido que acudir a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos movidos por la injusticia que reina en Venezuela, esa que se escuda en los múltiples poderes públicos expresados en la constitución, ese papel (toilette) que terminan en la punta del dedo del comandante que, a todas estas, no se sabe si entregará la banda presidencial con tanta quimioterapia o si hará una estratagema más para legar en el poder a alguno de sus secuaces.
Venezuela preocupa mucho porque la pobreza es galopante, porque el hampa está desatada y se ocupa de pinchar teléfonos de líneas de taxis para hacer secuestros express, porque la indefensión es de tal magnitud que los novios salen al cine con los suegros.
Preocupa que los medios de comunicación sean cada vez más perseguidos, que se cierren espacios de participación, que el gobierno haga su labor por televisión y deje las cosas como están haciendo creer que el maquillaje es obra pública.
Venezuela preocupa porque los comediantes hacen duelos humorísticos por televisión para hablar de lo mal que se vive en la tierra de Bolívar. Preocupa porque cada vez hay menos qué comer, porque la población se arma cada vez más, porque el pavor reina en las calles, porque se pierde la libertad con los poderes cubanos que se le dan al comandante colorado. Porque las reservas internacionales de oro están en las bóvedas del Banco Central de Venezuela al alcance de las manos de quién sabe qué chavista.
Preocupa mucho Venezuela porque las ventas de petróleo a futuro, esos compromisos asumidos que han dado pan hoy a quienes son genuflexos ante el poder, dejan quebradas las arcas públicas por varias décadas. Preocupa porque la salida de venezolanos hacia el extranjero es cada vez mayor, familias completas que no volverán a pisar el suelo en el que se educaron y crecieron.
Venezuela preocupa porque sus muertos se cuentan por miles. Los unos en manos de la delincuencia. Los otros, por no haber tenido la atención médica necesaria porque el seguro social brilla por su ausencia. Preocupa porque las empresas expropiadas no vuelven a funcionar jamás.
Ver que el mundo se va transformando y Venezuela se va quedando anclada en ese pensamiento trasnochado, sin capacidad de reacción, preocupa. Ver que los amigos del gobierno son los enemigos del planeta, hace que sea vea al país cuyo norte es el mar Caribe, como una caricatura de una revista de comics con héroes enfundados en lycra.
Venezuela preocupa porque si alguna vez tuvo padre, hoy tiene un "héroe" que la gobierna y la deja morir. 

martes, 30 de agosto de 2011

Sin miedo, cerremos medios y programas


La nueva fórmula del chavismo es cerrar medios impresos. Le tocó a 6to. Poder el turno de enfrentarse al régimen de venganzas del comandante.
Lo mejor que puede hacer el comandante es cerrar medios y programas. Empiece por “Aló Presidente”, espacio maratónico en el que se le oye decir todas las sandeces que se le ocurren y al que o se le puede hacer réplica según la genuflexa decisión 1019 del Tribunal Supremo de Justicia. Sigamos con “La Hojilla”, espacio de folletín rojo para hacer las delicias de los seguidores del teniente coronel y hacer mofa de todo ciudadano que trate dignamente de hacer algo por el país. Pase usted a prohibir las cadenas presidenciales con tanto “si-oui” asintiendo con la cabeza. Eche llave a las muchas estaciones de radio expropiadas porque-le-dio-la-gana y entonces, cierre 6to. Poder.
No le ha bastado con lanzarle bombas a los medios de comunicación por encima de las verjas, ni amenazarles con cierres, expropiaciones y decomiso de sus bienes muebles –como hiciera con las antenas de Globovisión o arrebatando la señal a RCTV-, no. Ahora la emprende con 6to. Poder, que si bien no estamos de acuerdo con la manipulación fotográfica para referirse a las empleadas del país que ocupan funciones públicas, están en el derecho de ejercer la libertad de expresión, prensa y opinión que les otorga la constitución nacional venezolana.
Ordenar el cierre de 6to. Poder es una forma de demostrar que, aún pelón y en tratamiento por su salud, aún arrepentido de sus pecados, la patria y el socialismo son para los chavistas, y, la muerte para todo aquel que se le atraviese, aunque en el discurso oral no se hable más de morir, el gesto de machacar al oponente, las ganas de acabar con el otro, la destrucción de todo lo que funcione es la meta del régimen.
Nada, cerremos medios, acabemos con los programas del chavismo, total, dicen siempre lo mismo, que si la oposición es la peor cosa, que se expropie todo, que los 40 años anteriores a los 53 que se llevan no sirvieron para nada, que no hacen falta los partidos más que para darle visibilidad democrática a un gobierno que se hunde en sus miserias, en el fango de sus palabras mojadas, hoy inútiles demostraciones de que el chavismo acabó con todo.
Sin miedo. Cerremos medios. La información de lo que hace el comandante con Venezuela no se oculta cerrando medios. Fluye como el agua en torrentera por las redes sociales, porque el planeta no deja de colocar sus ojos en el país del Arauca vibrador con los aliados que tiene Hugo Rafael, que son los enemigos universales.

domingo, 21 de agosto de 2011

Ser pinchador de teléfonos

Debe ser muy aburrido trabajar de pinchador de teléfonos. Una actividad más o menos así. En un enorme tablero conmutador, ve que se levanta el auricular de un candidato de la oposición y habla con su casa: - Mi vida, dice la esposa, cuando vengas pasa por la panadería. – Sí mi amor, contesta el político. O también, -Señor Fulano, lo llamamos para decirle que su carro está listo. Muy bien, paso luego a buscarlo.
El gobierno de Chávez hace malabares para seguir a sus opositores. Dan pena y hasta risa las formas de opresión política. Como todos nos sabemos seguidos, escuchados y hasta observados las 24 horas, las conversaciones se hacen en supuestas claves, algo así como: "acompáñate del producto de la molienda del trigo". O, "su vestimenta de metal y vidrio está presta para ser abordada". De esa forma, curiosa y divertida, se tratan de sortear las grabaciones.
Claro, las que valen el esfuerzo, van y se difunden por el canal de televisión del estado, violentando todo principio constitucional y con todos los malabares para darle supuesta verosimilitud y manejo político adecuado, eso sí, usando todas las argucias del caso, como haberlas colgado primero en Youtube.
El caso es que hasta Human Right Watch se pronuncia al respecto, tema que con toda falta de respeto es tomado por el gobierno del presidente Chávez y sus secuaces, y que engrosa la lista de delitos cometidos por el régimen.
Lo más lamentable es ser el último eslabón de la cadena, el pinchador de teléfonos. Van y le dicen que quieren escuchar a toda la lista del difunto Luis Tascón, unos 7 millones de venezolanos, para enterarse de qué dicen del comandante y su enfermedad. Menudo trabajo. Si siguen a 7 millones, tienen tarea y ardua. Conversaciones simples como cambio de pañales, alimentaciones del perro, compra de pan, abultan los terabytes de los MP3 que usarán para hacer estas grabaciones.
Los escuchantes de estas conversaciones intentan descifrar esos mensajes, esos códigos especiales contra el chavismo. Que si dicen rojo, cuidado que son de la oposición. Que si dicen azul, que también son opositores. Que si el niño está amarillo, no es ictericia, se trata de que también son de la oposición por aquello de sumar otros colores. Nada fácil ser pinchador del régimen del comandante colorado.
Aburridos es que deben estar. Un director de pinchazos debe distribuir su tarea así: los 400 escuchantes que están a la derecha, escuchen todo lo que digan los precandidatos de la oposición, sus asesores, sus esposas y novias. Los 300 escuchantes de la izquierda, oigan bien a los periodistas, blogueros, políticos de medio pelo y diputados de la oposición. Los 200 del frente, que se pongan a escuchar a las amas de casa que ven con fruición Globovisión. Los 250 de la espalda, a todo aquel que hable por teléfono. Una central telefónica de lo más fastidiosa, sobre todo si se toma en cuenta que no hacen más que decir sandeces por aquello de las escuchas.
¿Se imagina usted, señor lector, que no se hubiese privatizado la compañía nacional teléfonos de Venezuela? El trabajo de pinchador de teléfonos sería horrible. - Perdone señora, diría el pinchador, - ¿esa es la familia Urdaneta que vive en la calle Bermúdez? - ¡No mijo! Esta es la familia González que vive en la Medina… Y así. Con el desastre en materia de telecomunicaciones que se vivía en tiempos de Pérez II. Chávez debe agradecerle a Carlos Andrés Pérez el habérsele ocurrido la idea de incluir en las políticas de su gobierno, el paquete económico del neoliberalismo privatizador. Ese que tanto ha beneficiado al gobierno de Chávez en materia telefónica. ¿O no?
http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/300926/ap-rivales-de-chavez-blanco-de-espionaje-telefonico/

domingo, 24 de julio de 2011

Egolatrías en almíbar

En estos días de precampaña electoral venezolana, en que las apetencias por el poder se convierten en oportunidades para lucir egolatrías, podemos leer lo que dice el propio comandante a través de twitter “esta voluntad de vivir lo que hace es crecer en mí”. Unas formas discursivas basadas en mirarse al espejo y decirse, sí, yo definitivamente soy lo que los venezolanos necesitan. ¿Cómo es eso? ¿Caerá la oposición en estas egolatrías? ¡Que se queden esos estilos en el chavismo!
Lo que toca es proponer desde las virtudes del trabajo por hacer, no desde las apetencias personales, ni desde aquellas inquietudes exclusivamente individuales de lucir la banda presidencial. Se trata de arremangarse las camisas y trabajar con el pueblo. Sí, con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pero nadie quiere saber que ser presidente sea un sacrificio personal de aquel que tenga que dirigir por los venezolanos, como que si fueran los nacionales del país bañado de Caribe un otro externo a sí mismos.
Quienes van a la contienda electoral van a convertirse en un funcionario público, y en este caso en el principal funcionario. En su hoja de descripción del cargo dice que se requieren de varios elementos que no están precisamente en la primera persona del singular. Se trata de usar la primera persona del plural, así “nosotros-los-venezolanos-que-queremos-transformar-al-país”, dándole al pueblo sentido de dignidad, orientando el trabajo hacia lo necesario, impulsando las actividades de cada quien con criterios de posibilidad, dándole perspectivas a las miradas y poner los pies sobre la tierra para que el almíbar con que se quiere bañar el nombre propio, sea una bebida para todos. Ya dirá la historia si al nombre del presidente que tenga el período 2012-2018 se le puede bañar en jarabe o poner letras doradas, porque al que va de salida, esas sutilezas y agradecimientos no le van.
Si la campaña se basa en egolatrías, si el discurso se mueve hacia pensar que se es indispensable, poco servicio público se le hace al país. Se aleja el candidato de la actividad para la que será elegido, funcionario. Y como funcionario, deberá actuar de acuerdo a las leyes y reglamentos, deberá cumplir con lo que se espera haga un presidente, deberá abrir las arcas del Estado a la inversión, al ahorro y al pago de deudas, deberá orientar que cada dinero colocado se revierta en empleos, educación, seguridad, infraestructuras y salud. Nada de hipotecar el futuro haciendo un trueque con los oropeles del presente.
Atrás deben quedar los criterios del chavismo de hacer política… todos en contemplación de lo que a teniente coronel Hugo Rafael se le ocurriese ese día: cantar, recitar, expropiar, echarle la culpa a las estrellas o al firmamento, despedir gente con un silbato, salir de viaje sin anunciarlo, meter preso a algún enemigo. Atrás se deben quedar las consignas y lemas de campaña, porque los cambios no se hacen por decreto, ni porque los publicistas los creemos, sino porque se hagan efectivos, porque se den en la práctica.
Esos criterios chavistas de endosarle por igual la inseguridad a la oposición y al gobierno, cuando tienen 12 años en el poder, eso de citar a la historia como acompañante del pasado para condicionar el presente, nada de esas actitudes vacías y que buscan micrófono, notoriedad y lucimiento de cara a la galería. Son parrafadas de poca monta, bocanadas de humo con las que distraer al pueblo, mientras llora a alguno de los suyos atravesado por una bala.
Si la campaña va a ser de egolatrías en almíbar, mejor ir volteando la mirada para aquellos que propongan planes, que hayan demostrado poder ejecutivo, capacidad de decisión, apuesta de nación, trabajo para limar diferencias semánticas y actitud de conciliación, limpieza en su gestión, de probidad en su actuar... porque de ególatras almibarados, Venezuela tiene un buen curriculum vitae de mandatarios soberbios y dilapidadores del tesoro nacional. Gente destructora de la dignidad.

domingo, 10 de julio de 2011

¿Dónde está el parte médico?

Una de las preguntas que uno se hace incesantemente es dónde está el parte médico del cáncer de Chávez. ¿Cuál es el resultado del estudio patológico? ¿Qué tratamiento debe seguir? ¿Quién irá por los medicamentos en BADAN? ¿De dónde sacará el dinero para pagar su curación? ¿Tiene un seguro de salud con capacidad limitada para soportar el proceso de sanación? ¿Qué propiedad tendrá que hipotecar para ese tratamiento o sacar hasta el último centavo de los ahorros de su vida? ¿O es que no es eso lo que hemos hecho quienes tenemos o tuvimos un enfermo de cáncer?
Son muchas las preguntas, no sólo del cáncer de Chávez. Ese, al igual que los resultados exactos de las muchas elecciones que ha celebrado el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no los sabremos nunca.
¿Dónde está el parte médico? ¿Dónde están los focos de corrupción que permiten que en 25 días no se resuelvan los problemas de encarcelados y cancerberos de “El Rodeo II”? ¿Dónde están los recursos para que se pueda atender a los enfermos de los hospitales? ¿Por qué no se atiende a los presos políticos que tienen dolencias parecidas a las del comandante colorado? ¿Dónde están los recursos para el agro? ¿Dónde está la escuela de orfebrería que se iba a montar en el edificio La Francia donde antes hubo joyerías? ¿Por qué irrespetar los edificios históricos y pintarlos de rojo?
Por mucho que haya llegado a Venezuela cantando “las bellas noches de Maiquetía”, pidiéndole a su hermano que entonara con él, ¿Dónde están las acciones por el estado Vargas? ¿Se terminaron las obras de reconstrucción luego de la tragedia de diciembre de 1999? ¿Dónde quedó el respeto por las víctimas de ese cataclismo natural? ¿Es que sólo se esgrime el triunfo del referéndum aprobatorio de la constitución que fue el mismo día de esa tragedia? ¿Dónde están las respuestas que la revolución iba a dar a un país necesitado tras 40 años de democracia cuando van casi 13 de gobierno bolivariano? ¿Dónde están las carreteras para transportar el producto del campo? ¿Dónde están las inversiones para incentivar al turismo teniendo tanto Caribe?
¿Cómo es posible que pasen los años y sigamos culpando al otro? ¿De qué sirve la siembra de odios? ¿Qué comemos con tanta hiel? ¿Cuándo despertaremos de este letargo y vapores que va dejando esta tormenta tropical? ¿2813 kilómetros de costa no son buenos para desarrollar los productos del mar? ¿916 mil kilómetros cuadrados no son suficientes para potenciar todo lo que el país necesita? ¿Para qué se necesitan los territorios de Bolivia, Ecuador, Cuba, Argentina, Uruguay, Nicaragua?
¿Qué hacen los secuaces de Chávez en vehículos Hummer cuando no se pueden superar los 11 kilómetros por hora en Caracas con los atascos que hay? ¿Por qué todo lo que se ha expropiado deja de servir, de funcionar, de producir? ¿Para qué necesitó quitar la señal a RCTV si el canal TVES que montó en su lugar no lo ven ni los revolucionarios?
Otra vez, ¿Dónde está el parte médico? ¿Por qué se tardaron 5 años en dar los resultados del censo del 2001? ¿Dónde está el dinero que entra por petróleo? ¿Y las casas para la gente? ¿Y los albergues para los niños de la calle a cambio de quitarse el nombre?
¿Por qué ahora no apuesta por la muerte en el lema de patria y socialismo y sí besa crucifijos y alza la mirada a Dios? ¿Ahora sí es buena la religión? ¿No recuerdan que los seguidores del teniente coronel se ocuparon de escupir sobre el catafalco del Cardenal Antonio Velazco? ¿Es que la religiosidad sólo se esgrime cuando hace falta? Claro, cuando el comandante se asusta, ahí sí se acuerda de Santa Bárbara.
Llegó a Venezuela cantando como siempre. Feliz, según las propias palabras de Chávez, así regresó a Venezuela para celebrar el bicentenario de la independencia. Tras casi un mes fuera del sillón presidencial, más son las dudas sobre el verdadero estado de salud, que las de verlo en el balcón del pueblo.
Se especula. Unos dicen que es un montaje, parte de la propaganda previa a unas elecciones que se vislumbran cercanas al chavismo, mientras los opositores no pudieron definir en ese mes de ausencia del gato, quien sería el que le pondría el cascabel en las próximas elecciones. Otros que no, que pobrecito está enfermo y apuestan o por su mejoría para que siga al frente del país o que se mejore para verlo en La Haya.
El caso es que la estrategia “Chávez los tiene locos” está surtiendo efectos otra vez. Llegó, habló, cantó, movió los brazos con energía de recuperado ¿O nunca enfermó? Y dijo que ahora come yogourt para curarse, recomienda tener una dieta sana para no enfermar y hasta usa las gafas en pantalla para darse un aire de reposo, de vista cansada y convaleciente.
Es que son muchas las preguntas y todas, por lo visto, siguen sin respuesta.

domingo, 3 de julio de 2011

Cinismo empacado al vacío de información

Con esto de la enfermedad de Chávez -que por cierto nadie desea mal al presidente desde esta columna- y gracias a las artes manipuladoras que ha desarrollado la autocracia ministerial del gobierno colorado, se desataron en Venezuela y el mundo hondas especulaciones, malentendidos y lo que es peor, desinformaciones que contravienen a la constitución.
Resulta que el chavismo se ocupó en 1999 de adjetivar de tal modo a la información que tejió, no sólo para la prensa opositora, sino para la oficial, una serie de compromisos que, en este caso del absceso pélvico del comandante, se les fue de las manos.
Un ejemplo de un mandatario reciente, enfermo y de cáncer, fue el de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La señora se fue a un chequeo médico de rutina y, le descubrieron un tumor. Se operó, estuvo de baja por salud y, airosa, orgullosa, humilde, dejó ver que su gobierno tiene un buen servicio de salud, que los médicos son estupendos y que es bueno acudir a los exámenes médicos de rutina para mantener la buena salud. Sus médicos hicieron lo adecuado, informar de su condición de convaleciente. Tan bien hecha la estrategia en torno a su enfermedad, que su popularidad subió por lo cercana que resultó su condición humana y de mujer.
En el caso de Chávez, ya nadie cree lo de la rodilla y la muleta. El hombre estaba tan adolorido que no podía ni caminar. ¿O sí? ¿Estaba enfermo de la pierna y lo trataron? Dan un paseo por América Latina para marear la perdiz, y termina en Cuba. Lo operan del bajo vientre y… el mutismo. Un mutismo que pasa por la ausencia de un parte médico, de una rueda de prensa del equipo de galenos tratantes. ¿Por qué? ¿Será una estrategia de comunicación política más? Las sospechas están sembradas y nadie sabe a ciencia cierta qué le pasa a Hugo Rafael.
¡El comandante no tiene sino un absceso pélvico! ¡Está de lo mejor! Bramaban sus ministros, todos expertos en adular, engañar y dilatar la información. Nada de cáncer. ¿Cáncer? ¿El inmortal presidente tiene cáncer? ¡No! Inmorales, desvergonzados eso es lo que son los chavistas del gobierno. La madre fue la que dio mejores señales de una enfermedad delicada, madre al fin. ¡Pobre pueblo!
Pasaron los días y la desinformación se convirtió en rumores y los rumores en certezas y las certezas en columnas de prensa que buscaban información lo más veraz posible, atendiendo que lo que se dijera fuese oportuno sin caer en las trampas del chavismo y su constitución a la medida del teniente coronel.
Pues sí. El presidente tiene cáncer. Salió él mismo por televisión diciendo que tiene cáncer y que le toca guardar reposo, seguir un tratamiento y, entonces allí sí, rezó otra vez. Cada vez que tiene un problema, levanta los ojos a la religiosidad y pide que oren por él. De resto, los curas son demonios vestidos con sotana y las religiones son execrables de la faz de la tierra.
Una vez más se violan a los derechos de los ciudadanos. El derecho a la información veraz y oportuna se masacró, se pisoteó, se abofeteó. Jaua, Maduro y los secuaces escarlatas se burlaron de los venezolanos y de todos aquellos que atentos, siguen las peripecias del “héroe” del siglo XXI tocado ahora por la peor de las kriptonitas. Ahora piden que no se haga burla de su condición de salud. ¡Qué entusiasmo para buscar reprimir por todo! ¡Qué cinismo empacado al vacío de información! ¿Y todos los presos políticos que requieren tratamiento? ¿Y el desastre de la cárcel de "El Rodeo"? Hay cánceres sociales y políticos sembrados por el chavismo desde hace más de una década.
Señor presidente, la hombría que tanto le gusta esgrimir hay que expresarla siempre. Si el cáncer le ataca y debe tratarse, pues dígalo y no le dé largas. Sus ministros, usted lo sabe porque así los ha escogido, son focas que tocan el claxon y aplauden… todo por su sardina. Unas sardinas que usted ha sabido administrar muy bien.
Ahora, lo mejor que puede hacer es administrar su tiempo para que se mejore, se someta a la campaña electoral de 2012, pierda las elecciones y vaya directamente al tribunal de La Haya, donde le espera la justicia internacional. Así pues que, ¡Mucha salud!

domingo, 26 de junio de 2011

Una botella de lejía

Ahora que se acercan las elecciones presidenciales en Venezuela, más de un chavista debe estar comprando su botella de lejía para blanquear su camiseta roja. Será un ejercicio divertido. Miles de hogares remojando sus prendas coloradas hasta dejarlas como sabemos, rosa pálido. Así, con colores de primavera se vestirán los chavistas en 2012. Aducirán miles de cosas sobre el rojo que, si antes lo buscaban hasta en los blackberries, ahora lo ocultarán como hacen los gatos, enterrando. Y lo van a hacer por dos razones. Una porque saben que han fomentado odios. Y otra, porque también saben que esa ideología escarlata no es la que conviene al país.
La lejía será un buen negocio en el cual invertir. La cotización en la bolsa por aclarados de blusa será tan importante que las empresas del sector ayudarán a reflotar la bien maltrecha economía venezolana. Las agencias de publicidad se esforzarán por buscar lemas adecuados. Me imagino eslóganes de esas campañas publicitarias: lávese la conciencia, destiña su camisa, no deje rastro de su pasado, “confía en el rosa”, deja atrás el colorado.
No se trata de burlas. Se trata de ver que con divisiones no se alcanza nada. Que se han perdido 12 años sin inversiones de infraestructura significativas, que se ha ido el tiempo en subrayar lo malo y no hacer nada. Así, los chavistas, viendo que las cosas pueden cambiar de rumbo, se hacen con su botella de cloro para evitar la especulación, la escasez o la falta del producto. Un acaparamiento del cloro que hará que las piscinas se pongan verdes de envidia. Y no pasará nada si las cosas se quedan en el folclor de desteñir camisas. Las cosas cambiarán, si llegare a ganar la oposición, luego de un ejercicio de integración, no desde el rosa, sino de ver cómo se amarran las alianzas y apuestas por el futuro sin barreras, esas que se fueron construyendo sólidas y altas por parte de todos, los chavistas y los antichavistas. Será un ejercicio de tolerancia y convivencia, de limar las diferencias semánticas, de aplacar a la corrupción, de luchar contra la delincuencia, de establecer prioridades colectivas y dejar atrás las parcelas individuales.
La oposición tiene también su parte. Debe establecer lazos de verdad hacia lo que es el sentido de país, porque por lo pronto destaca dificultades, poca claridad en quien será el abanderado de las voluntades en las urnas electorales, eso sí, muchas apetencias de poder personificados y personalizados. Tiene que generar confianza en que sus acciones políticas llamen al sufragio consciente, a la inscripción en el registro electoral, a superar las barreras institucionales que se nos han impuesto desde el gobierno, esas que nos dejan sin documentos de identidad y que nos impiden así, ejercer nuestros derechos.
 Sí, la táctica será lavar al país y dejarlo veteado entre el rosa y azul celeste. Hacer lo mismo que hará el cloro con las camisetas, y con ese concierto de colores vahídos, viendo que son suciedades sobre el blanco original de las telas, reflexionar de los errores y mantener en el recuerdo que las autocracias sirven para despertar, para transformar y para no volver a caer en ellas.

domingo, 19 de junio de 2011

Con palabras

A principio, fue el verbo… y el sustantivo, y el adjetivo, y el adverbio.
Hay palabras bien sonantes y otras altisonantes. Hay palabras que por su sonoridad parecen un acorde de trompeta, como trataré. Así, tra-ta-ré. Otras que, por ser superlativos de algo magnífico se llevan la palma por su originalidad, chévere, guay o, como dice uno de mis hermanos, stuupeeendooo, saboreando cada letra, comiéndose la “e”, marcando la pe como si las consonantes se tildaran, mientras cierra un ojo, no lo pica, sino que lo cierra, no sabemos cómo lo hace, provocando la complicidad de compartir con todos los presentes que eso, esa cosa, está estupenda.
Hay palabras que desvelan una enorme admiración por otro, ese sentimiento infinito e indescriptible, esa sensación placentera de saberse unido, un momento, sin duda, que queremos que se prolongue y que lo personalizamos de tal forma, que le hacemos tan propio que lo decimos quedo, un poco para adentro, audible sí, pero con los ojos entornados, declarantes con ese brillo del cine en blanco y negro: te amo. Es complejo, porque es tan breve que casi no es posible entender cómo en tan pocas letras se puede contener tanta emoción, tanta belleza y tanto porvenir, de allí su fuerza, su candor.
Cuando no se tiene nada qué decir y nos ponen un micrófono delante, decimos “nada que declarar” o “sin palabras”. Y resulta que sí estamos usando palabras.
Las palabras nos arropan. Nos marcan e ilustran la vida. Un bebé, en su ejercicio de vocalización inicia con papapapapa o mamamama y así, en esa competencia que a quien quieres más, el padre oye papá y, la madre, mamá. Ya al final de la vida, nos acompaña una lápida que encierra en palabras lo que, los que nos quedamos, queremos que se recuerde siempre de nuestro querido: "Viviste como quisiste. Vives en nosotros", como se lee en la de mi madre.
También hay palabrotas. Así, grandes y horripilantes como guerra, odio, amenaza, violencia, segregación, persecución, arma, bala, mutilación. Son palabras que son peores que los tacos o groserías, porque llevan consigo humillación, tristeza y freno al porvenir de los pueblos. Si se analiza el discurso de los autócratas –otra palabra horrible- y se le pone a las palabras el gesto que hacen esos sujetos –señores es para gente que merece el nombre- las palabrotas se subrayan de tal forma, que lejos de iluminarse, se oscurecen y hasta les salen dientes.
Cuando nos entusiasmamos, prolongamos las palabras. Gol es la favorita para prolongar. Los goles en fútbol no son goles, son golazos, son determinantes esfuerzos por encajar un balón en una red, salivazos de narrador, gritos emocionados de aficionados, abrazos llenos de testosterona de los jugadores. Por eso, gol no es gol, es GOOOOOOLLLLLL, alargando las oes y las eles, nunca las ges, y le agregamos más palabras que enaltecen a ese gol, lo aderezamos con brincos, lo enmarcamos en la historia deportiva y quizá, hasta le demos una copa.
Cuando se deja un día para celebrar -otra palabra bien sonante porque se acompaña de fiesta, brindis, risas y abrazos- al idioma español, con esa letra tan curiosa como la eñe, con su ceño levantado, así, con señorío consonántico de articulación nasal y palatal (DRAE), pues, que se siente como que si 500 millones de hispanohablantes tuviéramos que poner una palabra favorita y empapelar una plaza de palabras, decretar fiesta mundial y, que corran la alegría, la algarabía y los besos, aparquemos las palabrotas horribles y, si queremos, borremos sus significantes, las causas que las producen y ya sin significados, vivir mejor. Pero, dejaríamos a la historia sin nada qué contar y entonces, habría que ir otra vez al principio de los tiempos, buscando al verbo primogénito.

domingo, 12 de junio de 2011

Cuidado con lo que se dice de un pepino

Levantar el dedo y acusar es una fórmula fácil para salir de problemas, como también lo es de meterse en ellos. Como todo proceso tiene su antecedente, interesante es leer del caso Dreyfus en la Francia de finales del siglo XIX y cómo desveló el misterio Émile Zola en su artículo J’accusse. Toda esta referencia viene a colación, no por las corruptelas que existieron en la III república francesa, sino que así como fue degradado en su día el capitán Dreyfus producto de los múltiples señalamientos en su contra al punto que dividieron a la opinión pública de su tiempo, le ha pasado lo mismo al pepino de Almería, supuesto culpable de brotes de la enfermedad E. Coli que produjeron la muerte a varias personas.
La estrategia de comunicaciones alemana con respecto al pepino fue parecida a la del caso Dreyfus. Por una parte, mientras se señalaba que era necesario erradicar al pepino de la dieta, por la otra, la sensatez científica desatada por la exigencia -muy bien fundada de la ministra de medio ambiente rural y marino Rosa Aguilar- de solicitar se llevara a fondo la investigación de la buena salud con que gozan los pepinos españoles.
La táctica alemana tuvo que salir del paso con una cantidad de atragantamientos que, lejos de ser estratégicos, dejaron en entredicho eso, que señalar con el dedo es mala educación. Enormes e ingentes cantidades de dinero se han perdido en cosechas, en movilización de comestibles por Europa desde España, en fin, ahora resulta que desde Europa hay que hacer campaña para devolver la credibilidad del mundo hortofrutícola español, pagar por los daños hechos y lo que es peor, haber dejado de comer un buen plato de ensalada con pepino.
Las cosas no están para pisarse las mangueras entre bomberos. El mercado del euro depende de filigranas complejas, de la crisis de 2008, de que los países llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) puedan salir de sus déficits fiscales lo más rápido posible para seguir reflotando la economía del viejo continente, generar el empleo necesario y fortalecer a la moneda única.
Si desde los países sólidos de la región se levanta el dedo acusador sin bases firmes, flaco servicio se le hace a la Unión Europea. Vea con atención que Ángela Merkel y Barack Obama se reunieron esta semana para evaluar qué hacer con esos hilos necesarios para que se pueda sanear a toda máquina al euro porque, a Estados Unidos le conviene una Europa firme y a Alemania, también.
La crisis de los pepinos, como llama la prensa española a esta situación creada por dar conclusiones apresuradas en materia de comunicación institucional, es un claro ejemplo de la delicadeza de la política de micrófonos, del manejo adecuado de los portavoces, de la ingente necesidad de que quienes manejan el discurso de las instituciones políticas, piensen bien lo que dicen, cómo, cuándo y por qué levantan la ceja y, si lo necesitan hacer, el dedo.
Así que, señores políticos, antes de ir a declarar frente a los micrófonos, antes de decir que un pepino es culpable, antes de poner en jaque a la economía, antes de darle la razón a lo que sus vísceras dicen, piensen que las consecuencias de hacer una mala táctica de comunicaciones en un momento, le puede llevar a tener que diseñar estrategias de desembolso económico, ponerse los colores en el rostro pidiendo perdón, o no pidiéndolo y, lo que es peor, dándonos también la razón a los comunicadores cuando, desde las palabras que usamos, le decimos a los políticos que los ahorros en las administraciones en materia de comunicación institucional y política, pueden generar costos que abren huecos en los bolsillos de las economías tan rápido como lanzar un pepino al cubo de la basura, mire que al capitán Dreyfus le devolvieron los galones de sus hombros pocos años después, lo mismo que se hizo esta semana con el pepino, que ahora se ubica orondo en las miradas que, cansadas dejó este caso.

domingo, 5 de junio de 2011

Mas perdón, un balón, una bicicleta y un retrato

Chávez es insólito en eso de ganar popularidad. Basta que se le acerque algún líder mundial y, ¡Zas! Un zarpazo de comunicación política para ganar puntos a favor. Lo sabe hacer en momentos de flaqueza de algunos, en aquellos instantes en los que hay una grieta en las acciones a la baja de algunos políticos, no importan las fronteras. Él es la verdad y punto o ¿No recuerdan al Rey Don Juan Carlos I que le tuvo que mandar a callar por impertinente?
En días pasados lo visitó Lula. Uno de los herederos y, por supuesto artífices del milagro de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y se lanzó en un “corrío de coplas” políticas a denostar a sus opositores y lo mejor de todo, pidió perdón otra vez, son palabras que borda cada vez que puede para cubrirse con una piel de cordero.
Esta vez, como si existiese un “perdonómetro” delante del micrófono se arrepintió de haber afligido a tantos en su intento de golpe de febrero de 1992. Ya lo conocemos. Es un estratega de la comunicación política delante del micrófono. Hace lo que le parece, daña, ofende y luego, como por arte de magia, se arrepiente. Así, se sube la popularidad mientras escucha de esos aplausos de secuaces que le hacen tan feliz.
Como guinda de un postre que no se acaba, hace pocos días la televisión española transmitió el documental “Al sur de la frontera” que Venezuela le pagó a Oliver Stone (2009) para que Chávez se alabara y viera en la gran pantalla. Un documental, como todos los hechos por el gobierno de Chávez, maniqueo, con una sola cara de la moneda, usando como contra fuentes de información al canal de noticias Fox, reconocido por sus posturas de derecha.
Así es muy fácil darse lustre. Stone se buscó a los bolivarianos para que hablasen de  Chávez, esos a los que el comandante les ha comprado la deuda de sus países, les inyecta dinero, les ayuda en sus campañas. El director de cine se busca recursos como osos de peluche en manos de los niños: el retrato del marido (Kirshner), el balón de fútbol (Morales), la bicicleta que se rompe (Chávez), en fin, recursos de publicista que ponen al comandante en una posición de los más “tierna” con sus amigos.
Atrás se queda la pobreza y delante queda expuesta. Chávez se acerca a ella en un automóvil que el mismo guía y saluda. Chávez el chico pobre que vivía con su abuela. El propio pueblo lo rodea con entusiasmo. Más imágenes para el álbum de recortes de los caros recuerdos. Atrás se queda la complejidad de América Latina y sus diferencias. Chávez es el bueno, el que sigue los valores libertarios de Simón Bolívar, el que aglutina en torno a sí, los valores de la americanidad, del indigenismo y la negritud, sabe reconciliar dejando de lado al resto del pueblo por el color de su piel blanca, supuestamente, la opresora.
El colonialismo fue el malo, el que hizo que los países de latinoamericanos fuesen como son. Stone mete el dedo en una llaga que sangra y deja que sean los protagonistas quienes hablen distendidamente de las bondades del político del siglo XXI. Vengar las diferencias, haciéndolas más evidentes es la táctica militar a emprender. Si el pueblo se hace todo pobre, no habrá diferencias, todos seremos iguales bajo la fórmula cubana del comunismo de la segunda mitad del siglo XX, que se trasmuta hacia el del XXI en la figura de Chávez.
Un documental que, eso, demuestra y muestra lo que se quiere desde la silla de Miraflores. Muestra a Bush como demonio, a Obama como un “negrito” aliado (el documental tiene casi de dos años que se presentó en Venecia), es una colección de cromos del adalid de la justicia que piensa que es el comandante Chávez.
Ahora, para continuar con esa campaña emprendida, se abraza con Lula convertido en visitante deseado por muchos, pide perdón después de intentar acabar con la democracia, se erige demócrata y señala a quienes le ofendieron, en fin, lleva 12 años y los que le faltan en una retahíla de acusaciones que en lugar de construir, siguen su paso destructivo y vengativo como hiciera Maisanta, su bisabuelo.

jueves, 26 de mayo de 2011

La salida del aire

Fue un momento doloroso. Lo recuerdo con un nudo en la garganta. Una determinación que nos dejó en vilo, sabiendo que las amenazas de los adjetivos a la información escritas en la Constitución Nacional de Chávez, se convertían en candados a las ondas Hertzianas de Radio Caracas Televisión.
Ni las marchas, ni las protestas lograron modificar semejante desmán del gobierno colorado. La excusa, el pueblo. Ese que pide el circo que yo, el supremo, quiero. Por eso, quito la señal que detentó el Radio Caracas Televisión desde 1953. Y, segundos más tarde, porque yo también lo quiero, aparece la deslucida imagen de TVES.
Se notó que la factura estaba escrita por las posiciones que RCTV y Granier adoptaron desde el principio del gobierno del teniente coronel. Una oposición con propuestas, con respuestas al país. Claro, como al golpista de 1992 no le gusta la historia contada por otros, pasó la cuenta. La pasó puesta en la bandeja sin alternativa de revisión. Directo a la cartera y, por si acaso se fuga el cliente, lo dejo, no solo sin dinero, sino sin la billetera.
Cuatro años han pasado desde esa mesa amarga. Un tiempo para ver resultados. RCTV sigue en su justa por la libertad de expresión, incólume, llevando los pasos desde el ciberespacio. TVES no es capaz, ni con todo el oro negro que se le inyecta de levantar números y mucho menos, alcanzar el sitial del raiting y share que tuvo el canal 2.
Los periodistas afectos al chavismo alucinaban en mayo de 2007. Pensaban en el ejercicio libre del periodismo, lejos de la mampara de la empresa privada, justo siendo soberanos de la información cerca del pueblo y dándole eso que siempre buscó: imágenes vetustas, programas enlatados y envejecidos hasta la fecha de vencimiento y trasnocho revolucionario.
El espectador de RCTV siempre ha sido el mismo. Gente de familia, con su familia, cenando con El Observador, riendo con Radio Rochela, siguiendo al beisbol, llorando con su telenovela. Chávez y sus periodistas se llevaron un botín con tan mala visión que crearon un monstruo de mil cabezas sin encendido.
El tiempo le ha dado la razón a quienes defendimos a RCTV. El tiempo y la programación  de TVES no han logrado captar el cariño del telespectador, ni ha creado corrientes de afecto. Al contrario, las voces que se alzan en estos días, desde el mismo chavismo, se suman a los reclamos que hace cuatro años hacíamos quienes defendimos al canal de Quinta Crespo.
Lamentable llanto de plañideras cuando sabían, porque lo sabían, que no lograrían tener el favor del pueblo, del rojo, del azul, del variopinto. RCTV es Venezuela. Sin partidos, sin posturas, es el canal de todos, por todos y para todos. No como esa señal arrebatada al pueblo televidente y que desluce la historia de la televisión venezolana, esa que llenó las pantallas del planeta, de la que se hablaba, la que se tradujo en todos los idiomas.
La salida del aire fue eso, salir del aire. Por generaciones se dirá que Chávez cerró un canal de televisión y las siglas RCTV serán motivo de orgullo, sinónimo de libertad de expresión, opinión, prensa e información.