El blog de Max Römer: Un día de estos…

domingo, 14 de noviembre de 2010

Un día de estos…

Cada día que pasa las cosas se ponen peor… ese es el sentido general de los mensajes que recibo a través de todos los mecanismos de comunicación que existen. No falta ningún día que no se diga que uno de estos días sí, ahí sí que se pondrá la cosa fea. Lo que pasa es que la cosa está fea desde hace mucho: asesinatos, robos, corrupción, cercenamiento a las libertades de expresión hasta en camisetas -así como los fundamentalistas musulmanes, persiguiendo todo y a todos- cadenas de TV en las que se ofrece de todo al pueblo solidario con el gobernante, nacionalizaciones, expropiaciones, tipos que andan por ahí jugando al chino de Recadi en versiones más extravagantes y dignas de series de TV de estos tiempos de animaciones computarizadas, más amenazas al libre empresariado, en fin, la lista es reiterativa con denominaciones diversas y uno se pregunta ¿Cansa? No, para nada. La batalla es hasta que cese en el poder, un día de estos que cada vez está más cerca.

Basta recordar el silbato del réferi de las conciencias despidiendo gente por televisión. Lo sigue haciendo ahora con su dedo. Indica y van sus colorados secuaces y expropian, vejan o determinan el futuro de quien sea solamente por no vestir de colorado y asentir como esos perritos que se ponen en los tableros de los carros.
Un día de estos nos vamos a calentar de verdad y ahí sí que se pondrá la cosa fea. Y se pone y nos calentamos por facebook, por twitter, por blogs, dejamos las suela de los zapatos en las calles y así le dejamos espacio a los políticos para que se calienten y al rato, el comandante nos vuelve a enfriar con cualquier cosa que nos deja perplejos, como el reciente voto emitido a favor de un conflicto bélico entre Nicaragua y Costa Rica.  Está pintada la oportunidad para el comandante de mandarle tropas a los nicaragüenses y de probar todo ese arsenal que ha estado coleccionando y hacer como Cuba con Angola, buscarse una guerra en tierras lejanas para decir que los ideales de la revolución hay que defenderlos donde haya que hacerlo.
Pareciera que el día de esos, ese que tanto ha ansiado el comandante está llegando, el día de plantarse delante de la pantalla de una computadora y decir para dónde deben moverse los tanques, qué colinas y ríos sortear, pensamos que le encantaría ser inmortalizado en una foto al estilo de Hitler en su bunker con sus generales alrededor y entonces, el mundo entero de tanto advertirle le mostrará el camino que merece, ese que usted y yo sabemos.
Mientras mueve tropas por Centroamérica en esa lucha por los ideales de su revolución bonita en Nicaragua (bien lejos de las balas por si acaso), seguirá expropiando y determinando cuándo es que nos vamos a calentar de verdad para que llegue ese día tan mentado en que la revolución de paso quién sabe a qué cosa o involución hacia a el grado superlativo de la pobreza: lo paupérrimo.
Y llegan días de esos. Por ejemplo, cuando de tanta amenaza recibe a contraprestación la confianza de quien sabe que hace las cosas bien para si empresa y sus empleados y eso, le vuelve loco porque sabe que hay vías de dignidad que no sabe alcanzar. Otro ejemplo, la gente que le protesta en el beísbol y lo manda de paseo como hace él, o como cuando la gente se queja con razón y no hace más que reprimir y llevar ante el fiscal.
Los días de esos son a diario, son esos que lo van mermando, que llena de trolls los espacios de comentarios de los medios de comunicación que, aunque señalados y perseguidos, se mantienen en su capacidad de detallar la protesta.
Cada día las cosas se ponen peor, para el comandante. Ganaremos los dignos, los que creemos en la libertad, los que sabemos que las cosas se construyen con esfuerzo, confianza en todos, en la honorabilidad y la respetabilidad. 

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