El blog de Max Römer: noviembre 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

Dijo que dijéramos lo que quisiéramos así que…

… Lo que queremos decir de las posiciones no adoptadas ante Corea del Norte... no se deje presionar – como usted mismo dice -  pero deje de querer impresionar echándole la culpa de todos los que le disientan... si para condenar a Corea del Norte se debe condenar primero a los Estados Unidos, entonces para acabar con sus alianzas de extrema izquierda y fundamentalistas hay que condenar a quién. Pues será a usted ¿No?...
En el tema de las guerras se necesitan dos bandos y ambos bandos quieren demostrar su poderío. Corea del Norte tiene apetencias muy diferentes a las de Corea del Sur. El primero está sumido en el fracaso de la izquierda comunista. El segundo es uno de los tigres asiáticos.
Belicismo es una fórmula que ha dado buenos resultados para los países en crisis y usted lo sabe porque llegó a Teniente Coronel en su carrera militar. De hecho usted compra armas para la guerra que quiere tener con el planeta entero y como sabe que si adopta una posición pública pondrá a Venezuela del lado de Corea del Norte, usa un lenguaje cantinflérico cuando no sabe cómo decir lo que tiene que decir más que adoptar posiciones, señor.
“Para los países amantes de la paz, resulta imprescindible denunciar la acción premeditada de factores de la ultraderecha estadounidense”, que tienen “el objetivo de crear diversos focos de inestabilidad en el planeta, como parte de la necesidad de mantener en marcha y bien aceitado el complejo industrial-militar estadounidense”, dijo Chávez en una alocución por VTV.
Venezuela siempre ha sido un país neutral desde que culminó la guerra de independencia y las guerras caudillistas, así que pronúnciese y diga que somos neutrales, que somos amantes de la paz y punto. ¿Verdad que no le sale? ¿Verdad que le gustaría estar con algún batallón armado al lado de Corea del Norte y vestir charreteras de gran estratega al lado de unos mapas y algunos militares de esos países con los que se ha aliado?
¡Dígalo! ¡Déjese de rodeos!

domingo, 21 de noviembre de 2010

La solución: construir valores

Leyendo los comentarios que dejan los lectores en este blog, no sólo los que cuelgan, sino los que me envían directamente a mi correo electrónico, observo que la vida de los venezolanos está llena de descorazonamientos.
Son decepciones por las acciones y decisiones arbitrarias del gobierno. Son decepciones de los políticos de la oposición y su soberbia infinita de no querer dar espacio a quienes han demostrado tener la fortaleza y la humildad del liderazgo.
Son tristezas por las familias divididas, primero por ideologías irreconciliables, luego por la migración que va dejando cada vez más vacías las cenas de Navidad.
Son las realidades de saber que los estudios no valen nada porque no hay empresas donde emplearse y si se habla del extranjero, igual, somos tan competitivos como cualquier país del tercer mundo queriéndose integrar en el primero.
Son las carencias económicas de ver que los ingresos se hacen sal y agua porque los salarios son muy bajos o porque no hay posibilidades de completar casi nunca la cesta con los alimentos porque simplemente no los hay.
¿Qué nos pasó? Éramos un país sencillo y orgulloso de lo que teníamos y éramos. Nos gustaban las mismas cosas, celebrábamos con alegría los pocos triunfos que obteníamos. La democracia de los 40 años fue llevando a un lado toda esa ilusión y modos de vivir y desplazó a los que no disfrutaban de las riquezas de las vacaciones en Miami, a ser ciudadanos de segunda categoría con los odios correspondientes a una condición social disminuida.
La soberbia de los líderes de AD y COPEI nos llevó a tener como opciones a octogenarios hasta que llegó el momento de que se enfrentara en las elecciones de 1998: el representante del pueblo oprimido (Chávez), el garbo de miss Venezuela (Irene) y la más rancia aristocracia (Salas).
Ninguno era lo que se pudiera decir, un líder que aglutinara en torno a sí el favor de lo que es un buen político. Me refiero a trabajos de base desde partidos políticos, dilatadas carreras en cargos sucesivos. El primero, Chávez, hecho por la fascinación de los medios de comunicación que ahora son perseguidos por él; la segunda con una gestión positiva en materia de gobierno local sin más preámbulos que eso, su buena gestión; el tercero igual, con otra gestión positiva de gobierno local, pero alejado del pueblo que esperaba representación. El otro contrincante, una muestra más de soberbia política: Luis Alfaro Ucero.
El menos malo resultó ser Chávez. Campechano y directo con una oferta de acabar con la corrupción, sumó las voluntades con más de 3 millones de votos que lo llevaron a la presidencia. Muy lejos quedó Salas con un poco más de dos millones de votos. La jugada del indulto que le diera Caldera a Chávez le salió cara a la nueva democracia surgida a partir del intento de golpe de Estado que encabezó Chavéz en 1992. Los mecanismos democráticos lo pusieron del “por ahora” a jurar sobre la “moribunda constitución” y a plantear sin cortapisas su proyecto revolucionario que lleva casi 12 años, tiempo suficiente para que la generación de quienes nacieron después de 1990 no conozcan otro modelo político que el del comandante.
Montones de aviones salen del aeropuerto de Maiquetía dejando incompletas a las familias. Maletas llenas de ilusiones que buscan los puertos de los que zarparon hace un poco más de medio siglo los abuelos y padres de esos hijos que hoy fundan familias en los 50 países en los que está la diáspora venezolana.
Otros, vestidos de colorado por conveniencia o convicción veneran al líder porque saben que con él tendrán hambre y desempleo –como tuvieron siempre–, pero al menos están en la boca del presidente que los recuerda y honra.
Los más, sumados a tratar de llevar su vida un día a la vez, saben que no hay futuro pero no lo dibujan, no hay cómo y es complejo planteárselo. 
La solución: construir valores con ciudadanos listos para ello. Nada a corto plazo, es día a día y en pequeñas acciones. Hay mucha gente haciéndolo, no hace falta que los subrayemos porque son reconocidos. Construir valores es respetando las colas, el tránsito. Es botando la basura ordenadamente, es reclamando con justicia y certeza los derechos a pesar de que nos quieran aplastar, es entender que lo ajeno no es propio, que el trabajo es la única vía para obtener un país digno, que la honestidad es un norte, es acabar con la corrupción en todos los niveles desde el taxista que va por la ruta más larga, hasta el estudiante que se copia en los exámenes, es seguir luchando en la calle y contando con la mirada internacional que, atenta, apoya y se ocupará de hacer lo suyo en el momento oportuno.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Un día de estos…

Cada día que pasa las cosas se ponen peor… ese es el sentido general de los mensajes que recibo a través de todos los mecanismos de comunicación que existen. No falta ningún día que no se diga que uno de estos días sí, ahí sí que se pondrá la cosa fea. Lo que pasa es que la cosa está fea desde hace mucho: asesinatos, robos, corrupción, cercenamiento a las libertades de expresión hasta en camisetas -así como los fundamentalistas musulmanes, persiguiendo todo y a todos- cadenas de TV en las que se ofrece de todo al pueblo solidario con el gobernante, nacionalizaciones, expropiaciones, tipos que andan por ahí jugando al chino de Recadi en versiones más extravagantes y dignas de series de TV de estos tiempos de animaciones computarizadas, más amenazas al libre empresariado, en fin, la lista es reiterativa con denominaciones diversas y uno se pregunta ¿Cansa? No, para nada. La batalla es hasta que cese en el poder, un día de estos que cada vez está más cerca.

Basta recordar el silbato del réferi de las conciencias despidiendo gente por televisión. Lo sigue haciendo ahora con su dedo. Indica y van sus colorados secuaces y expropian, vejan o determinan el futuro de quien sea solamente por no vestir de colorado y asentir como esos perritos que se ponen en los tableros de los carros.
Un día de estos nos vamos a calentar de verdad y ahí sí que se pondrá la cosa fea. Y se pone y nos calentamos por facebook, por twitter, por blogs, dejamos las suela de los zapatos en las calles y así le dejamos espacio a los políticos para que se calienten y al rato, el comandante nos vuelve a enfriar con cualquier cosa que nos deja perplejos, como el reciente voto emitido a favor de un conflicto bélico entre Nicaragua y Costa Rica.  Está pintada la oportunidad para el comandante de mandarle tropas a los nicaragüenses y de probar todo ese arsenal que ha estado coleccionando y hacer como Cuba con Angola, buscarse una guerra en tierras lejanas para decir que los ideales de la revolución hay que defenderlos donde haya que hacerlo.
Pareciera que el día de esos, ese que tanto ha ansiado el comandante está llegando, el día de plantarse delante de la pantalla de una computadora y decir para dónde deben moverse los tanques, qué colinas y ríos sortear, pensamos que le encantaría ser inmortalizado en una foto al estilo de Hitler en su bunker con sus generales alrededor y entonces, el mundo entero de tanto advertirle le mostrará el camino que merece, ese que usted y yo sabemos.
Mientras mueve tropas por Centroamérica en esa lucha por los ideales de su revolución bonita en Nicaragua (bien lejos de las balas por si acaso), seguirá expropiando y determinando cuándo es que nos vamos a calentar de verdad para que llegue ese día tan mentado en que la revolución de paso quién sabe a qué cosa o involución hacia a el grado superlativo de la pobreza: lo paupérrimo.
Y llegan días de esos. Por ejemplo, cuando de tanta amenaza recibe a contraprestación la confianza de quien sabe que hace las cosas bien para si empresa y sus empleados y eso, le vuelve loco porque sabe que hay vías de dignidad que no sabe alcanzar. Otro ejemplo, la gente que le protesta en el beísbol y lo manda de paseo como hace él, o como cuando la gente se queja con razón y no hace más que reprimir y llevar ante el fiscal.
Los días de esos son a diario, son esos que lo van mermando, que llena de trolls los espacios de comentarios de los medios de comunicación que, aunque señalados y perseguidos, se mantienen en su capacidad de detallar la protesta.
Cada día las cosas se ponen peor, para el comandante. Ganaremos los dignos, los que creemos en la libertad, los que sabemos que las cosas se construyen con esfuerzo, confianza en todos, en la honorabilidad y la respetabilidad. 

domingo, 7 de noviembre de 2010

El precio de la foto

De la reciente visita de Juan Manuel Santos presidente colombiano a Venezuela, se desprende con claridad las intenciones de cada uno de los mandatarios. Chávez le dijo a Santos "Pido a nuestro padre, Bolívar, que nos guíe siempre por los caminos de la hermandad, que no haya fuerza extraña alguna que sea capaz de lograr algún tipo de daño (...) entre dos pueblos que en el fondo somos el mismo pueblo".
¿Qué nos quiere decir? Que al proyecto de la Gran Colombia que Chávez quiere fundar junto a Ecuador y Bolivia, le falta Colombia y que quien debiese comandar esta hazaña, es Chávez, el heredero de Bolívar.
Por su parte, Santos quien recibió de Uribe un proyecto de nación consolidado entre empresarios y gobierno, que a su vez está respaldado por el “Plan Colombia” del cual Santos es artífice y claro dirigente desde que era ministro de la defensa, le contestó "Tenemos nuestras diferencias, pero respetarlas y discutirlas en forma amigable y constructiva, es lo que fortalece una relación. Si trabajamos juntos, nuestros pueblos saldrán beneficiados; si peleamos, nuestros pueblos saldrán perjudicados. Y usted y yo, presidente Chávez, entendemos eso muy bien".
Santos nos dice que sí, que la historia está y que hay que seguirla construyendo sobre la base de acuerdos, pero que los países son diferentes, que los propósitos muy distintos y que su visita es para dejar las cosas en su sitio, comercio y buena diplomacia.
Una evidente diferencia. A Santos le interesa retomar la buena relación con Venezuela para colocar sus productos y reforzar su seguridad. Es Venezuela para Colombia su socio natural con el que comparte una larga frontera con todo lo que implican las relaciones fronterizas: tráfico de personas, bienes y hasta servicios. Para Venezuela, Colombia es un seguro suplidor de los alimentos que no es capaz de producir.
Que Venezuela no importe productos de Colombia genera para el primero más inflación, y para Colombia más desempleo. Resolver estos temas era crucial para ambos mandatarios, así como dejar sobre la mesa las firmas necesarias para alcanzar la paz en el territorio colombiano, cosa que sabe Santos no podrá lograr en un primer momento, pero gestionar la economía de su país y ayudar a la colocación de sus productos, merece la pena.
Las sonrisas esconden el conocimiento que ambos se tienen. Santos sabe muy bien cómo se manejan las FARC y hasta dónde pueden llegar los coqueteos con los revolucionarios bolivarianos. Por su parte, Chávez sabe que Santos lo conoce muy bien. El colombiano le sigue los pasos desde hace mucho y está atento a sus maniobras militares e ideológicas.
Chávez tiene esta cumbre con Santos pocos días después de mostrarle al mundo las compras de armas que hiciera, así como los acuerdos para la construcción de una central nuclear, los abrazos de sus aliados Gadafi, Ahmadinejab. Santos tiene el respaldo militar, estratégico y táctico de los Estados Unidos. En una palabra, entre los dos países las tensiones por el dominio del poderío militar y las visiones de dos mundos distintos –ideológicamente hablando- mostraron que las sonrisas para las fotos son el precio.